•˙˚𖤐 capítulo uno
Felix y Seungmin ya llevaban mucho tiempo siendo amigos, por lo que no fue difícil para Felix descubrir el lindo y rosado secreto de su menor. Cuando se dio cuenta que el pequeño era más inocente de lo que era en ese momento, pudo tocar con total libertad el coño virgen de su mejor amigo y por supuesto aprovecho ser el primero en advertirle qué sólo el podría hacer eso.
Aquel día Felix se encontraba en la casa de Kim, ya que sus padres habían ido de un viaje de negocios y no podían llevar a su pequeño y mucho menos dejarlo solo por si condición, por lo que muy felizmente el pecoso se ofreció a cuidarlo. Había llevado a su perro, Lix y vaya que se había llevado muy bien con Minnie, más de lo que hubiera esperado.
— Sigue jadeando, Minnie.
Susurró el mayor pasando su mano por la vagina del mencionado, le encantaba sentir como sus fluidos caían por sus dedos mientras Seungmin jadeaba y apretaba su linda blusa, porque claro que con Felix se ponía ropa mucho más femenina. Seungmin adoraba tener la mano de su hyung adentro, al principio dolía pero después de un rato se sentía genial y mucho mejor cuando los pasaba por su bolita de nervios.
— ¡Felix!
Gimió aferrando sus manitas al brazo de él mayor, un segundo orgasmo golpeó su cuerpo y lo dejo tirado en el suelo, porque a Felix le había dado por meter sus dedos en el pasillo qué daba justo al jardín trasero, donde un lindo can los veía emocionado, el también quería un poco de los fluidos qué su dueño sacaba de aquella linda vagina.
— ¿Quieres que Lix te ayude a limpiar?
Seungmin aún sin recuperarse de ese orgasmo asintió, Felix se movió lo suficiente para abrir la puerta y el perro de raza pastor alemán entró más que feliz y se dispuso a lamer primero todo lo que estaba en el suelo, Felix volvió a posicionarse detrás del cuello del más pequeño y con dos dedos separó sus labios vaginales para llamar la atención de su mascota.
— Lame aquí, rápido.
Una vez la áspera y caliente lengua estuvo en la vagina, Seungmin soltó un chillido más fuerte, no era la primera vez que el perro le chupaba pero se sentía mejor cada vez. Ese día Felix ya tenía planeado hacer que Seungmin pierda su adoraba virginidad, por lo que poco rato después, cuando ya estaban en la habitación de Min, ya tenía su pene afuera siendo masturbado por las adorables manos de Seungmin, aunque era algo torpe se sentía más que genial, sobre todo por la mirada inocente de su pequeño.
— voy a meter esto en tu vaginita, mi amor.
Murmuró cuando notó como Seungmin frotaba su mano libre en su parte, haciéndole sonreír. Cuando se sintió listo, le dio la vuelta, dejándolo boca abajo, se colocó entre sus piernas y rozó la punta de su gordo pene a su entrada, para su edad tenía su miembro bastante desarrollado.
— respira profundo, dolerá un poco pero luego prometo que te va a gustar.
Repartió un par de besos en su espalda antes de ir adentrando su pene, confirmo que le había quitado la virginidad a su pequeño cuando ya tuvo todo su miembro dentro y notó unas pequeñas gotas de sangre en la base. Fue dando caricias a su cuerpo hasta que Seungmin se movió un poco en busca de más contacto el cual Felix no dudo en proporcionarle.
— ¡Felix!
Gritó Seung hundiendo su rostro en la almohada, ya que tenía vergüenza, algo que al mayor le daba ternura, Min incluso se avergonzaba cuando tenía sus dedos adentro cuando el lo había pedido. Dio embestidas rápidas y fuertes a su pequeño cuerpo, su aguante fue bastante bueno porque cuando Min ya iba por su segundo orgasmo Felix a penas se corría por primera vez, llenando el interior de caliente y rico esperma.
— Que delicia, Minnie...
Murmuró quedándose quieto, fue entonces cuando escuchó a su pequeño.
— ¿Lix l-lo hará también?
Eso desconcertó por un segundo al mayor pero luego una sonrisa pervertida y divertida apareció en su rostro, dio una fuerte nalgada y antes de volver a hablar jalo el pelo de su pequeño para apartar su cara de la almohada.
— ¿Serás una buena perra?
Min no tardó en asentir, abrumado por el placer que sentía. Lix hizo aparición a penas su dueño abrió la puerta de madera, como si entendiera que pasaba se subió a la cama del castaño y empezó a lamer su intimidad.
— ¡Buen chico, Lix!
Gritó el menor llevando las manos a sus pequeños pechos para aplastarlos y jugar con ellos ante la atenta mirada de su mejor amigo.
— Lix, a follar.
Felix era un completo pervertido, le había comprado un lindo peluche con vagina a su perro para que pudiera pasar el celo, por lo que el can estaba familiarizado con la palabra follar.
Seungmin no tardó mucho para tener la extensa polla del perro en su interior, el cual arremetía a su interior como el animal que era, buscando su propio placer y preocupandole poco si le llegaba a doler. Felix acarició el cabello de su amigo una vez estuvo adelante de él, pero no le dio muchas caricias antes de que una fuerte palmada diera de lleno en su mejilla izquierda.
— chupa, perra.
Ordenó y Seungmin lo hizo como pudo, cuidando que sus dientes no lastimaran el trozo de carne de Felix.
Cuando el perro terminó y anudo en su interior tuvo que quedarse quieto porque dolía cada estirón del can, por lo que Felix tuvo que terminar moviendo su cadera con fuerza contra la boca de su menor. Cuando el perro salió y el esperma del mayor había manchado su rostro, pudo caer rendido a su cama, había tenido al rededor de ocho orgasmos ese día y no pudo aguantar ni un segundo más cuando cayó dormido.
— Dulces sueños, mi bebé.
Susurró Felix limpiando su cuerpo, cuando termino se acostó a su lado para descansar y poder tener energías para después.