Me perteneces Jikook

Summary

¿Que podría pasar si un demonio y un ángel se enamoran?

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1

Jeon Jungkook


Habían pasado varios meses desde que veía a Leish, me miraba al espejo desde la cama y no podía contener la emoción.


En cualquier momento la volvería a ver.


Me levanté y dirigí hacia el carro de baño para enjuagar me un poco la cara, pensando en los gratos momentos que hemos pasado juntos.


También habían pasado bastantes años desde que mi imaginación idealizo una sombra. Sin miedo alguno cada vez que hablaba de si conmigo mismo, me atrevía a llamarle mi primer amor. Se fue jurandome volver y nunca lo hizo, dejándome atrás sin tan siquiera recordar cómo era su rostro.


Quizás él tampoco me recuerda, solíamos ser adolescentes cuando de la nada desapareció.


Había cambiado mucho desde entonces.


Me madre sugirió mudarnos de ciudad por las "visiones" que usualmente le contaba, tratando de dejar atrás todos los recuerdos que supuestamente había tenido allí. Perdiendo varias amistades y dejandolo todo atrás.


Sin darle muchas más vueltas a viejos asuntos me dirigí a mi auto. Por fin después de muchos años volvería a ver a mi hermana pequeña, dónde mi padre junto a ella me esperaban para dar un paseo familiar.




—¡Ey Leish, acaba de llegar Jungkook! —gritó mi madre una vez di dos toques en su puerta para que me abriese.


Estaba emocionada.


—¿Cómo estás madre, hace mucho tiempo no se de ti? —me acerqué a ella para abrazarle.


—Todos estamos bien, pensé que nunca llegarías. —fueron las palabras frías de mi padre, haciéndome separar de la mujer con quién tenía afecto.


—Pasare al baño —sin ganas me dirigí a ese señor para caminar.


Sentía una mala vibra, notando la lejanía con la que me trataban mis padres. Siempre supe que no era el preferido, pero tampoco imaginé que al ser cierto este hecho me trataran como lo hacen respectivamente.


De repente una mezcla de emociones se adueñó de mi cuerpo, como si algo quisiera salir de mi alma. Todo paso en cámara lenta y de un momento a otro mis ojos grises tornaron un color rojo carmesi.


Ya estaba acostumbrado a que me pasaran está serie de sucesos por el eclipse en el que me había sometido años atrás.


Apreté mis puños y sin haber tenido contacto físico con el espejo, este se rompió en mío pedazos. Sentí un cambio en mi muy raro, pero trate de ignorarlo bajando las escaleras nuevamente para reencontrarme con la familia.


—Jungkook —dijo Leish mirándome de arriba hacia abajo con una mirada de desprecio —que guapo —ironizo mientras me sonreía falsamente.


¿Por qué carajos la había extrañado tanto?


—Leish, tu también estás muy bien —dije, muy al contrario de ella muy en serio.


Caminamos hacia la cocina mientras veía como mi madre organizaba algunas cosas que eran indispensables para ella.


—¿Paso algo mi cielo? —preguntó ella con una mirada tierna.


—Lo de siempre, la indiferencia de Leish y papá hacia mi persona. —me acerqué al frutero tomando una manzana. —He aguantado esto por años, estoy cansado de esta mierda.


—Jungkook, no digas eso, ya te he dicho que tu padre es un poco duro contigo porque eres el hombre de la familia. Debes de entenderlo —dijo, para besar mi mejilla e irse.


Caminamos hacia el auto. Mi madre se sentaría en la parte delantera junto a mi. Mi padre con su típica expresión fría observaba todo a su alrededor mientras Leish miraba a través de la ventana mientras escuchaba un poco de música.


Al cabo de un tiempo comenzó a molestarme sin parar, tratando de ignorarla alcé un poco más el volumen de la música, evitando tener que recurrir  a molestar a mis padres con quejas inmaduras.


—Mama, puedes decirle a Leish que me deje en paz —musité ya cansado de todo.


—Yo ni siquiera te he dirigido la mirada, al contrario de ti, que eres quien me está molestando constantemente —dijo, miró a nuestro padre haciendo un pequeño puchero y éste me miró de mala gana.


—Jungkook —dijo él furioso por todo lo que estaba pasando —deja a tu hermana en paz y concéntrate en conducir mejor.


—Pero papá, ni siquiera le he mirado —mire por el retrovisor como Leish se reía a escondidas del señor y apreté el volante con fuerzas.


—Pero nada, Jungkook. —repitió aún mas furioso que antes.


—Mama. —intervine dándole una mirada de lastima.


—No, Jungkook. Lo siento. —sus ojos mostraban algo que no comprendía, una mezcla de rareza, irá y tal vez melancolía.


Lo que me hizo pensar que su "lo siento" no era por lo que había pasado antes.


Leish me miró con satisfacción, no entendía como podía ser tan zorra. No podía entender como me había levantado tan contento de volver a verle después de tanto tiempo.


No podía entender muchas cosas.


Y aunque no pude evitarlo, comenzó a pasar otra vez. Sentía un ardor muy fuerte en mis ojos y las ventanillas comenzaron a quebrarse.


—¿Jungkook, que pasa? —pregunto atemorizada Leish— Por dios, tus ojos —gritó.


No podía sacar mi mirada de sus ojos y me encontraba en una especie de tranque incontrolable.


—Mama, Jungkook me está asustado —Leish miró a nuestra madre y comenzó a desesperarse, bajando del auto.


—Siempre supe que sería muy peligroso que Jungkook se acercara a Leish —dijo mi padre mirando con negación a mi mamá.


—Son hermanos, no podemos separarlos —agregó ella.


—¿Me pueden explicar que está pasando?


—Leish no sabe que eres un demonio —mamá la miro por la ventanilla del auto— Y no lo puede saber.


—Pero, ¿Por qué? ¿Acaso ella no lo es también?


—Leish es una simple mortal, no es como tú. Debes alejarte de ella —papá enfurecido, trató de bajar del auto para consolarla.


—No te refieras a Jungkook de esa manera, él no tiene la culpa de nada —mamá le detuvo de su acción, y consiguió una mala mirada de este hombre.


—Pero en el eclipse mis poderes desaparecieron. ¡Ya no soy un demonio! —demandé, recordando aquel chico de mi imaginación.


—¿Crees que fue tan fácil como lo que pasó esa noche? ¿Acaso crees que no hemos investigado sobre eso? Mientras más intentes deshacerte de ellos, más se adhieren en tu cuerpo.


Papá no sabía que hacer, la punta de sus pies se movía sin parar y mamá estaba sudando demasiado.


—No puede ser.


Leish un poco más reconfortada se acercó al auto tocando la ventanilla. Optamos por hacer como si nada hubiese pasado y al la chica entrar en el auto seguimos el viaje.


La mirada extrañada de Leish se penetraban sobre mi cuerpo. Papá comenzó a discutir con mi madre del asunto al cual habíamos acordado en olvidar, y mientras mi vista se fulminaba con los ojos de enfado del señor perdí el control del carro.


—¿Están todos bien? —pregunté mirando cómo Leish se encontraba un poco inconsciente, papá sangraba sin parar y mi madre no daba señales de vida.


—¡Mamá, mamá! —gritaba mientras le tocaba una y otra vez para no obtener respuesta alguna.


Ella había muerto.


Las lágrimas se apoderaban de mi, haciéndome gritar una y otra vez contra el timón del auto. No podía creer que era el causante de todo esto.


—¡Ella murió! —gritó papá desesperado, sin remordimiento.


Esas dos palabras habían hecho que mi mundo se cayera abajo en ese mismo instante. Esto no podía estar pasando.


¿Por qué ella y no yo?


Nunca elegí tener estos poderes, nunca elegí vivir esta vida, mucho menos sin ella a mi lado.


Me negaba a pesar en que estaba muerta, en que nunca más estaría a mi lado. Ella estaba bien, estaba viva.


Era lo que quería realmente creer.




Habían pasado cinco días de la muerte de ella. Cinco días en los que las  pesadillas no faltaban, cinco días en los que me despertaba gritando su nombre.


Papá tan siquiera me había hecho una llamada, por lo que me di cuenta que realmente nunca les había importado.


Él y Leish siguieron sus vidas como si la muerte de mamá no les hubiera afectado en lo más mínimo, lo cual despertó un rechazo en mi hacia ellos.


Me sentía la una persona del mundo aunque estuviese rodeado de la mayor cantidad de personas posibles.


Siempre había pensado que caminar era la solución de todos mis problemas, por lo que decidí hacerlo en ese momento en que mis noches no eran tan cálidas y las sábanas no se pegaban a mi cuerpo.


2:00 a.m


Marcaba el reloj de la sala de estar antes de salir de aquel lugar.


Caminaba sin mirar hacia atrás. Solo quería despejar mi mente y encontrarme a mi mismo, hasta que me di cuenta que había pisado el bosque.


Por primera vez después del eclipse y la muerte de mi madre sentí mucho miedo, pero no me importó. Me recosté en un árbol cercano, dejando que mis lágrimas salieran como nunca antes, deteniendo mi acción al escuchar como unas ramas secas eran pisadas.


Asomé mi vista hacia esa dirección, mirando por detrás del árbol pero no logré ver nada, volviendo a mi antigua posición para encontrarme una persona frente a mi, haciendo que me paralizada de momento.


—¿Que hace un chico como tu a estas horas de la noche, solo en un lugar como este? —dijo, arqueando una de sus cejas.


—¿Y tú?


—Estoy acostumbrado a que el frío del bosque en las noches me pertenezca. Vengo a este lugar en específico siempre —miró al suelo pateando un par de hojas, sacando las manos que tenía dentro de sus bolsillos.


—¿Cómo te llamas? —me atreví a preguntar.


—Park, me llamo Park Jimin —dijo, y se quedó en silencio, como si estuviera esperando algo más.


—¿Te conozco de algo?


—Jamas en mi vida te había visto.


—No sé porque, pero tu rostro me es vagamente familiar.


—Quizas es mejor que te mantengas así, sin querer recordar absolutamente nada. Por tu bien. —susurró sus últimas palabras y dió unos pasos para irse.


—No, espera —le agarré de su antebrazo y se dió la vuelta —¿Nos volveremos a ver? —pregunté sin motivo, las palabras se me salían de los labios por inercia.


—Siempre nos volveremos a encontrar, Jeon Jungkook.


Dijo para irse, tomándome por sorpresa que nunca le había mencionado mi nombre a aquel chico.


Él sabía perfectamente de lo que yo habla, me conocía de alguna parte, pero yo no recordaba de dónde.


¿Mi mente no lo conocía?