Prólogo
Joel se encuentra en un profundo sueño. Lleva cinco días sumergido en un coma, su situación es crítica. Los médicos no dan alguna esperanza y su opinión médica dice que lo mejor es desconectarlo de las máquinas que lo mantienen con vida. El tiempo es quien tiene el poder. Él es el único que decidirá sobre la vida del joven ranchero. Un hombre con solo treinta años se debate entre la vida y la muerte.
Y el tiempo, es su mayor enemigo.
Va caminando en una profunda oscuridad y un silencio muy abrumador, es tan densa esta oscuridad que lo envuelve como una manta, es tan oscura que aún él no se puede ver a sí mismo. Es una prisión fría y oscura. Siente como si el cuerpo flotará en medio de la nada. Sus ojos color miel se encandilan al ver una brillante y calidad luz que muy lento empieza abrazarlo dándole confort y paz en su corazón frío.
Inicia con pasos lentos, casi flotantes a dirigirse hacia la luz cálida, es como sí una fuerza sobrenatural lo llamara, sus pasos son pesados y muy cansados.
La fuerte luz es tan brillante que le enceguece todavía más y lastima sus sensibles ojos, parpadea para lograr aclarar la visión y allí en medio de aquel destello, hay una figura, una fina silueta de mujer. Esa silueta es pequeña, esbelta, sus cabellos negros, como la noche, abrazan su pequeña cintura. Es hermosa, tiene una boca suave y deliciosa para besar. Sus mejillas están rojas al igual que su nariz y ojos.
Él frunce las cejas, parece dolida, él siente su dolor.
Ella lo mira con una sonrisa esplendorosa en el rostro, transmitiendo una paz que lo abraza de manera fuerte y placentera. Ella extiende sus brazos hacia él y es cuando escucha la dulzura de su voz que está impregnada de amor. La voz parece un murmullo, pero él logra escuchar claramente lo que dice en medio de un torbellino de emociones.
— Te amo. No me puedes dejar — susurra llena de angustia la mujer — Sé que fui una inconsciente en el momento de haberme prestado para aquella situación. Aunque para ser sincera yo no sabía que te estaba haciendo daño, simplemente creí qué Moisés y tú eran buenos amigos, y que por eso me ayudaba — ríe con dolor — ¡Que tonta! ¿Verdad? — le acaricia la mano la cual Joel siente su calidez y siente que rompe en mil fragmentos el hielo que lo ha mantenido en prisión.
— Pero jamás pensé llegar tan lejos — ella continua con voz quebrada por la emoción — eras muy importante para mí y él lo sabía, por eso pensé que tú estabas de acuerdo con aquella situación, aquí no fuiste el único perjudicado, yo también. Salí sin un pedazo de mi alma y de mi corazón, yo creía que tu sabias de mis sentimientos y que por eso me ayudabas — rió con amargura.
Ella tomó su mano inerte que estaba sobre la cama que antes acariciaba y la comenzó a besar con infinito amor.
— Tus caricias y tus besos anegaron mi entendimiento y al final no pude comprender que en vez de amarte te estaba haciendo daño. Perdóname mi amor, porque en el pasado te hice mucho, mucho daño. Sé que por mi culpa, la mujer que tanto amas, Lorena, ella te abandonó al saber de nuestro secreto — limpio su nariz —¡Lo siento tanto!
Se inclinó y colmó de besos la mano que entrelaza con ternura.
— Pero sabes amor mío, que de todo lo que me arrepiento, jamás me arrepentiré de haber estado esa vez entre tus brazos, ni de los besos que nos dimos, ni de las caricias que compartimos. En esa única ocasión, todo mi amor te lo entregue, ese día así como te entregué mi cuerpo por primera vez — la mujer limpiaba las lágrimas.
La voz de la mujer lo apartaba de la oscuridad de la prisión donde Joel se encontraba sumergido. El dolor con que ella decía las palabras, eran confusas para él, pero al oírlas lo estaban lastimando.
Él frunció el ceño, porque la veía la silueta le parecía conocida y no lograba reconocer el rostro hermoso de la mujer. La luz lo encegueció causando que tuviera que cerrar las pestañas para protegerse de la brillante luz.
Catherine se apresuró porque su tiempo ahí en la habitación era corto, pero agradece a Dios que le hubieran dado esa oportunidad.
— Amor mío, necesito que te levantes y vengas con tu familia. Que vengas con las personas que tu amas. Si tú te vas, yo me voy detrás de ti, porque no podría volver a vivir sabiendo que te has marchado para no volver , dejándome tan sola. Me alejaré de ti para siempre, ya no te haré más daño — temblorosa siguió acariciando la mano de él — sabes que aún no he dejado de amarte y pensé que con el pasar del tiempo iba a lograr olvidarme de ti, pero no lo he hecho. Te amo Joel Aristizábal. Te amo— de pronto la mano que sujetaba recobró la vida y la apretó con fuerza.
Ella sorprendida se acercó y le dio un beso en la frente y uno en la mejilla.
— Gracias amor, sé que me oyes. Te amo, te amo — decía la mujer ahogada con el llanto.
Rápidamente salió a la puerta y comenzó a dar gritos para hacer llegar a los médicos.
Joel abrió los ojos y se encontró con una mujer qué le sonreía y feliz esta le dijo:
— ¡Gracias a Dios! Joel ha despertado — Roxana Padilla, su actual novia, limpiaba sus lágrimas de la emoción que la embargaba al verlo despierto — No sabes cuánto miedo hemos tenido por ti.
Él sólo se limitó a mirarla ya que en su boca había un tubo para respirar y no podía expresar nada, sus ojos brillaron al ver a la hermosa mujer que tenía frente a él y se sintió aliviado de haber regresado y por fin haber encontrado a la mujer que le hablaba en sueños.