Pleasure || Tokyo Revengers One Shots +18

Summary

One shots vulgares. *Advertencia: El contenido de este libro puede resultar sensible para ciertas personas. **La ilustración de portada NO me pertenece, créditos a su respectivo autor/ autora/ autore

Genre
Erotica
Author
HirokOo
Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
4.5 2 reviews
Age Rating
18+

⋆˚✿˖°Baji Keisuke⋆˚✿˖°

“El mejor amante”


El sonido de dos cuerpos chocando e intercambiando fluidos era lo único que se escuchaba en la sala del departamento de la chica. El suelo estaba cubierto de prendas de ropa, pero eso no tenía importancia, lo único que importaba en esos momentos para ambos era el eco de los gemidos y jadeos que salían de sus bocas sin permiso alguno.

Bañada en sudor, recostada a cuatro patas en el sillón de su sala, la fémina no podría creer que el desconocido de cabello largo y oscuro que estaba detrás de ella penetrándola le estuviera brindado el mejor sexo de su vida. Con problemas conocía su nombre: Baji Keisuke. Él se lo había dicho tan solo unos segundos antes de ponerla a salivar de placer.

Se habían conocido en la boda de una ex compañera de clase de ella. Por la mente de (T/n) nunca pasó el pensamiento que esa fiesta terminaría con un final tan feliz para ella, pero no se quejaba, pues desde que había visto a Keisuke en una de las bancas de la iglesia le había parecido demasiado atractivo. Fue una verdadera coincidencia el que ambos terminarán sentados en la misma mesa, no se conocían de nada, ninguno era consciente de la existencia del otro hasta ese momento, pero con un ligero intercambio de miradas surgió una chispa que no se iría hasta que ambos se consumieran en llamas.

Con un par de copas ambos invitados se soltaron lo suficiente como para ir a bailar a la pista, el alcohol había desinhibido la personalidad seria y cautelosa de ambos; había dejado a flor de piel los deseos más profundos, no tenían ninguna conexión emocional, pero el deseo por el otro era mutuo.

Moviéndose al ritmo de la música Baji y (T/N) se la pasaron intercambiando miradas toda la noche, sus cuerpos se llamaban, pero ninguno de los dos se atrevió a tener contacto con el otro, no hasta que ya se acercaba el final de la fiestas cuando finalmente Baji se acercó a bailar con aquella chica de vestido azul claro que se había pasado toda la noche provocándolo.

—¿Puedo bailar contigo?—preguntó Keisuke antes de hacer cualquier otro movimiento. No quería ganarse un golpe por imprudente.

Ella paró de bailar, lo miró de arriba a abajo y con sonrisa pícara asintió. Estaba feliz de que su intercambio de miradas hubiese sido suficiente para llamarlo, él había caído en su juego y eso le encantaba.

Siempre se había caracterizado por conseguir lo que quería, era lo suficientemente bella y sexy como para que cualquier hombre cayera en su juego.

Fue así como ambos terminaron en un cúmulo de movimientos de baile que se asemejaba más a las caricias previas antes del acto. (T/N) meneaba sus caderas de manera provocativa e intentando tener el mayor como roce con las pelvis de Keisuke para provocarlo. Lo logró.

A penas y habían intercambiado unas cuantas palabras en medio del baile, todas ellas de halagos y coqueteos hacia el otro, pues desde que se vieron ambos el deseo erótico por el otro había surgido. Los ojos color avellana y profundos de Baji habían hecho que la fémina se sintiera inmediatamente atraída por él, tanto así que no pudo resistirse a besarlo mientras bailaban.

Baji correspondió el beso, y ambos se sumergieron tanto en su mundo que siguieron devorándose las bocas en medio de la pista de baile, no fue hasta que un carraspeó de Chifuyu, amigo de Baji, los interrumpió.

Baji quería ahorcar a Chifuyu en esos momentos por haberlos interrumpido, pero no lo hizo, en cambio únicamente le dedicó una mirada fulminante que gritaba «te voy a matar» y una sonrisa de diversión fingida.

—Lo siento—susurró Baji al peli negro de ojos verdes. Chifuyu solo rodó los ojos antes de retirarse.

A pesar de la interrupción la fémina no se inmutó, su deseo era mucho más, tanto que al contrario de verlo como algo malo lo vio como una oportunidad la cual no iba a desperdiciar por nada del mundo.

—¿Quieres ir a otro lugar?, uno más privado—preguntó la femenina en un susurro al oído Baji.

El peli negro sonrió ante la invitación.

—Vamos-respondió en voz ronca. Sonrió de par en par dejando a la vista sus colmillos tan característicos de su persona, dejando ver lo ansioso que estaba por pasar un tiempo a solas.

Salieron del salón de fiestas eufóricos, envueltos en una ola de complicidad y pasión que sólo sus sensibles pieles podían percibir. No sé amaban, pero sentían el ímpetu de fundirse hasta el amanecer.

Subieron al auto de la chica, no si antes besarse hasta que los belfos de ambos quedaron irritados, la cara de Baji estaba llena de marcas de labial rojo, pero eso no importaba, lo único que importaba en esos momentos era llegar a la casa de la chica para descargar el ardor que se había formado en su vientre bajo.

Ella se dedicó a conducir para acelerar su llegada a su destino, pero el trayecto no fue cosa sencilla, pues Baji se encargó de provocarla todo el camino.

Mientras ella manejaba Baji colocó su mano grande y caliente sobre su muslo, lo acariciaba tiernamente con las llevas de los dedos causando escalofríos en la fémina.

—No hagas eso—gruñó ella. No era que no le gustara, le encantaba, pero la hacía desconcertar.

—¿Por qué?—preguntó con un tono de inocencia Baji—, ¿acaso no te gusta?—agregó levantando la tela fina del vestido para dejar su pierna al descubierto.

—No es eso—susurró ella sin despegar la mirada del frente—. Me desconcentra.

Baji sonrió de manera maliciosa y continuó acariciando su pierna un buen rato para que su siguiente movimiento no fuera descubierto. Cuando se aseguró que la chica se había acostumbrado a su tacto, comenzó a colar su mano bajo la tela del vestido hasta llegar al sexo húmedo de la chica, lo rozó por encima se sus bragas sin despegar su mira de ella para ver su reacción.

Ella dejó salir un jadeo de sorpresa y bajó la mirada como reflejo, pues sabía bien que era la mano del peli negro lo que tenía entre las piernas.

—Vista al frente—ordenó Baji sin sacar su mano.

Ella suspiró y sintió sus mejillas arder ante la situación, sin duda él no era un amante como los que había llevado a casa anteriormente, era mucho más atrevido y dominante de lo que esperaba.

La mano de Baji dejó de rozar la tela para sumergirse en ella, le acarició el pubis antes de llegar a sus labios húmedos para comenzar a acariciarlo a colar su dedo de en medio en medio de ellos en busca del botón de placer de la chica.

Ella dio un brinco y fue inevitable que un chillido escapará de su boca ante el tacto impúdico de Baji.

—Basta—pidió en un jadeo. Amaba la sensación pero no quería chocar el auto.

Faltaba una cuadra para llegar y el ardor de su interior se estaba volviendo inmenso gracias a esas provocaciones.

Cuando por fin logró estacionar el coche, Baji sacó la mano entre sus bragas y sin pena alguna llevó sus dedos cubiertos de fluidos a su boca y los chupó.

—Deliciosa—dijo él con una sonrisa lasciva que hizo arder más la mejillas de la fémina.

Ambos subieron impacientes al elevador, ella picó el botón del ascensor con número 3. Por un momento los roces de cachondeo pararon, pues ambos eran conscientes de las cámaras de seguridad, pero eso solo hacía que la emoción de ambos aumentará.

—¿Cómo te llamas?—preguntó la chica al peligro.

—Baji Keisuke—respondió él—, ¿y tú?

—(T/N)—contestó a secas.

Baji le dedicó una sonrisa tierna la cual desapareció justo cuando las puertas del ascensor se abrieron.

En cuanto ambos cruzaron la puerta del apartamento de la chica ella se lanzó a besarlo sin compasión, estaba lo que le seguía de necesitada de él, la había alborotado con tanto toqueteó que se sentía sedienta.

—Con calma—comentó Baji entre besos. Ella se separó un poco de él dejándolos unidos por un hilo de saliva.

—Nada de eso—dijo ella mirándolo a los ojos—. Baji, quiero que me cojas, que me cojas bien.

Sus palabras pronunciadas en un tono de necesidad, de casi urgencia lograron destapar algo en Baji que no sabía que vivía en él.

—Atente a las consecuencias—dijo él serio antes de jalar su cabello de la parte de la nuca para acércala a él con brusquedad.

En cuestión de segundo las prendas que los vestían a ambos volaron por todas partes y terminaron esparcidas en el suelo. No sé esforzaron en esperar a llegar a la habitación, pues Baji la arrojó en al sillón.

Recostada ahí y con las ansias de una gata en celo ella esperaba que él terminara de ponerse el preservativo para iniciar su fiesta de gozo. El juego en el coche le había dejado el clítoris palpitando y la vulva tan húmeda que no necesitaba de juegos previos.

—¿Ya?—preguntó impaciente.

—Que ansiosa—dijo Baji acercándose al sillón.

Ella sonrió y en cuanto lo vio cerca abrió las piernas para darle acceso al manjar entre sus piernas , las abrió lo más que pudo y lo más que le permitió el respaldo de aquel sillón color turquesa, testigo de su fiebre, le permitió.

Baji se acomodó entre sus piernas y pasó su pierna derecha sobre su hombro, pues el sillón no le permitía abrirse tanto como ella quisiera. Rozó su glande hinchado y cubierto por una fina capa de látex sobre la entrada de la chica, quería provocarla.

—Solo métemela y ya—pidió ella con el ceño fruncido y disfrutando del roce

—Shh—siseó Baji para callarla—. Será a mi modo.

Ella rodó los ojos y espero ansiosa a tenerlo dentro. Baji se tomó su tiempo para jugar con su entrada y cuando menos lo esperó ella, se adentró en su interior de manera brusca. La femenina dejó salir un gemido alto por el placer y la sorpresa Baji besó su pantorrilla antes de comenzar el vaivén que la haría estremecer.

Sentía su interior ser recorrido por el falo de Baji y no podía evitar arquearse del placer.

—Joder—dijo con la boca llena de saliva por el placer—. Eres muy bueno.

Baji solo pudo sonreír entre jadeos y acelerar su movimientos, el oírla gemir su nombre era lo que más lo motivaba.

—Baji, no pares—dijo ella entre gemidos altos al sentirse apuntó de llegar.

El que él tuviera su pierna arriba y que la bombera sin compasión la estaba llevando al clímax, pero ante todo pronóstico las estocadas de Baji pararon.

—¿Qué haces?—preguntó empapada en sudor y con la respiración agitada.

—Date la vuelta—ordenó Baji

Tan solo pronunció esas palabras ella obedeció, se puso en 4 pegando su pecho al sillón y levantando el culo lo más posible.

—Que buena vista—dijo Baji dándole una nalgada.

Acarició con cuidado la intimidad recubierta de fluidos de la chica, abrió sus labios acariciándolos con cuidado y jugó con el clítoris de la chica unos minutos para desesperarla.

—Continua—pidió con desesperación—. Por favor—chilló.

Baji se excitaba más y más con esa esas súplicas, sentía su miembro ponerse más duro y punzar. Está vez no la hizo esperar tanto, y enseguida se hundió en el mar cálido de su interior con una estocada tan fuerte y profunda que la hizo gritar como una loca.

—¿Eso es lo que quieres?—preguntó Baji con la respiración agitada y penetrándola lo más fuerte y profundo que podía.

—Sí—gimió ella alargando la única vocal

—Esto es lo que te encanta, ¿no es así?—dijo Baji emocionado de poder llevar un ritmo brusco.

Ella ya no respondió, lo único que le indico a Baji que iba por buen camino eran los gemidos interminables de la fémina a quien no le importaba lo ruidosa que fuera o lo mucho que su garganta ardiera. Los gemidos de la chica se mezclaban con él sonido de sus sexos chocando entre sí, a esto se le sumaba los viscosos sonidos de sus fluidos siendo intercambiados.

Lo estaba disfrutando como nunca. Estaba hundida en tanto placer que sentía su corazón latir en sus oídos, la baba se le salía sola y las lágrimas en sus ojos la cegaron de placer completamente.

—¡Baji!, sigue así—gimió cuando sintió los dedos de sus pies tensarse y un nudo en la barriga.

Él siguió en lo suyo, no porque ella se lo haya pedido, sino porque sentía su clímax cerca. Cuando sintió las paredes de la chica apretarse a su alrededor no pudo contenerse más, ambos llegaron al orgasmo en un tiempo similar.

Su nombre siendo gritado en forma de gemido le indicó a Baji que había hecho las cosas bien, demasiado bien. La prueba irrefutable de ello la obtuvo cuando al salir de ella un líquido lechoso escurrió de su vagina.

Cansada y con una sonrisa muy amplia plasmada en su rostro (T/N) se recostó boca abajo en el sillón intentando recuperar la respiración, Baji se recostó sobre ella.

—Eso fue genial—dijo ella en un suspiro.

No era alguien que buscara relaciones. Ella estaba acostumbrada a tener sexo con desconocidos, pero, de todos los amantes de una sola noche que había tenido, él había sido el mejor.

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