Capítulo único
Mi nombre es Park Jimin y soy una estrella internacional. Estoy a punto de lanzar mi próximo álbum y espero que, como los 10 anteriores, sea un éxito.
Mis fans son los mejores que un artista podría desear. Leales, me defienden con uñas y dientes, me pusieron en el lugar que estoy actualmente, le debo todo a ellos y estaré agradecido hasta el final de mis días, vivo por y para ellos.
Mi vida no permite relaciones amorosas públicas y sinceramente no me interesan los escándalos, así que me abstengo de tenerlas, además, demasiados son los compromisos profesionales que tengo, no me alcanzan las 24 horas del día ni para dormir, ¿en qué tiempo conocería a alguien y podría fomentar nada? Viajo constantemente, un proyecto apenas termina y ya está comenzando otro.
Sesiones fotográficas, promociones de marcas, la producción musical, las coreografías, los programas de variedades, las entrevistas y encima los tan esperados por mis fans “lives”. No sé cómo si quiera logro estar en pie.
Pero los peores momentos son estos, cuando estás en producción, a punto de lanzar un nuevo proyecto, no puedo dormir, tampoco darme el lujo de comer lo que desee porque tengo un peso que controlar, una imagen que proyectar. La presión de llenar las expectativas de los fans y los bolsillos de la compañía. El temor de fallar en algo y darle contenido a los haters. No importa que tan bueno hayas sido en tu carrera, un mínimo desliz y se va todo por la borda.
Es la vida que escogí, como quienes deciden tener un bebé, se quejan del llanto, los desvelos, los pañales, las noches en los hospitales y la lista de compra interminable, un trabajo 24/7, pero cuando ven la sonrisa de su bebé sienten que pasarían de nuevo por todo mil de veces sólo para disfrutar de ese momento. Así me siento cuando veo mis fans en un concierto cantando a viva voz mis canciones, emocionados, llorando, viviendo la adrenalina del momento, haciéndome partícipe de ese instante de felicidad absoluta en sus vidas.
Su sueño se complementa con el mío, añoran mi contacto y atención, por más que les explique que son mi razón de ser y mi amor es incondicional hacia ellos, será difícil que logren entender la envergadura de mi afirmación.
Cada uno tiene su vida, pero ellos manejan los hilos de la mía, si no me amaran, si no valoraran mi trabajo, si una canción no les hiciera sentir, ese amor, esa pasión, esa alegría o esa tristeza, ¿Qué sentido tendría todo? Por eso no me pesa dar el 200% de mí, me esfuerzo para que tengan el mejor producto, ¿quién necesita dormir? Ya habrá tiempo para eso más adelante, cuando la juventud pase, cuando todo acabe o se transforme en algo más sutil, cuando la euforia baje, pero no hoy y espero tampoco sea mañana.
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Tengo un gusto muy particular respecto al sexo, soy bisexual, mi sexualidad es algo que siempre ha sido cuestionada, una gran incógnita que confunde a más de uno, ese es el problema, que todos tienen algo de razón. Es un poco difícil para mí tener citas y aventuras por las razones que ya les expuse.
No puedo irme de fiesta como cualquier joven, ya no estoy en la pubertad, pero hace diez años era un adolescente como cualquier otro y tuve que privarme y reprimirme de muchos placeres que todos viven por mi carrera.
Es irónico como los fans no para de hacer insinuaciones sexuales sobre mi, no se limitan ni un poco, sin embargo, si se enteran que alguien me tocó un pelo se convierte en un escándalo, como si yo no tuviera necesidades como cualquier otro chico.
Aún recuerdo el desastre de París, las pobres chicas que compartieron con mi amigo y conmigo fueron víctimas de la furia de mis posesivas fans. Las atacaron en todos los frentes, terminaron llorando y pidiendo disculpas como si jugar, bailar, beber y divertirse fuera el mayor delito, como si realmente les hubieran hecho daño a alguien por tan solo estar a mi lado.
Obviamente la situación fue terrible para mí, los haters se agarraron de eso, recibí una gran reprimenda de la compañía, me castigaron sin salidas como a un bebé y por supuesto, quién querría acercarse a mí con tales truenos.
Mi vida no es mía, me debo a los demás, el éxito viene con una gran carga, a veces quisiera volver al tiempo en que era libre, dejar todo, llorar, gritar, patalear y hacer un gran berrinche, porque aquellos que me señalan con el dedo hacen cosas mucho peores, solo que no son figuras públicas como yo, a nadie les importa su vida, que envidia.
Mi única esperanza de desahogo sexual son las mismas personas que me rodean, alguien del personal, con quiénes único puedo interactuar sin ser acusado, pero incluso eso es difícil.
La discreción es un punto clave, no puedo arriesgarme a ser grabado, fotografiado o cualquier bajeza de ese tipo, podría verme envuelto en chantajes, escándalos, la prensa se haría un festín a mi costa, así que todo lleva una investigación minuciosa de mis elegidos y luego tirar el anzuelo a ver si muerden.
Debido a esto para mí es más fácil autocomplacerme que buscar liberación en otros brazos, eso cuando aún me quedan fuerzas. No pago por sexo, no lo he hecho ni lo haré jamás, me gustan las cosas reales, si quiero escuchar gemidos fingidos me compro una peli porno.
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Llevo una racha intensa con la preparación del álbum, siento que estoy al borde del colapso, necesito un stop y relajarme un segundo para poder continuar, liberarme de algún modo, pero no hay tiempo para eso.
Hoy comenzamos con la coreografía de la canción principal. Me decidí por hacer algo con un poco más de contacto físico, creo que necesito sentir que alguien recorra mi cuerpo desesperadamente. No recuerdo la última vez que tuve sexo con alguien, si fueron semanas o meses, los días para mi parecen continuos.
Los bailarines de hoy serán chicos y chicas con los que nunca he trabajado, quizás logre alguna conquista que me ayude con mi problema de sequía y ansiedad, me vendría bien interactuar con otro humano en modo íntimo para soltar la tensión acumulada de meses y meses de trabajo sin fin.
Sin embargo, deberé esperar a hacer las debidas investigaciones si alguien llama mi atención, así que no tengo muchas esperanzas de que se cumpla muy rápido mi deseo, igual serán unas cuantas semanas de ensayos, así que tendré tiempo de conocerlos mejor.
Entré al salón y el staff me presentó en sentido general, hago una reverencia a todos y comenzamos la práctica. Decidí usar algo holgado para poder moverme con facilidad, los chicos y chicas, en cambio, llevaban camisetas ajustadas a su cuerpo dejando ver sus esculturales figuras, todos con unos súper cuerpos y yo tan salido que no sé dónde poner mis ojos.
Brazos fuertes, cinturas finas, muslos de roca, nalgas firmes, senos de todos los tamaños, rostros hermosos, quiero concentrarme en el trabajo, pero este es el maldito paraíso visual para alguien desesperado por tener sexo y a la vez un jodido infierno por no poder saciarme.
Somos nueve, cuatro chicas y cuatro chicos, más yo, que lógicamente estaré en el centro, uffff si supieran las ganas que me dan de montarme una orgía en este mismo salón con todos.
La coreografía empieza con los gestos más sexuales y me torturan. Las cuatro chicas están a mi alrededor, dos a mis pies repasando mis piernas y muslos con sus manos en una caricia suave y electrizante, las otras dos divididas entre mi pecho y mi espalda. Los chicos se acomodan cada uno en la espalda de cada chica, esto es tan jodidamente erótico que estoy al estallar.
La chica que está justo a mi lado pega su mejilla a la mía y le canto lentamente en el rostro dejando que mi aliento le roce los labios mientras deslizo mi mano derecha por su muñeca y la ubico sobre mi pecho, de seguro sentirá los latidos desbocados de mi corazón. La otra en mi espalda acaricia mi abdomen y su mano queda peligrosamente cerca de mi pelvis.
El chico que está justo detrás de la chica que tengo pegada a mi pecho pasa su mano lentamente por ella hasta llegar a mí y descansarla en mi pecho, ella queda atrapada entre nosotros dos y estoy seguro de que no queda espacio para que sus nalgas se alejen de la pelvis del chico.
Cinco de los ocho pares de manos que hay en el salón están sobre mi cuerpo, cara, pecho, abdomen, muslos, piernas, todos están siendo deliciosamente manoseados y yo estoy tratando de pensar en Tom y Jerry en este momento para no tener una vergonzosa erección frente a todos.
Cuando se separa nuestro rollo de brazos entrelazados y cada uno queda a una distancia prudente, puedo volver a recuperar un poco de mi cordura.
No me fijé mucho en las caras de ninguno, ya conoceré luego sus nombres, debemos que tener una relación cordial, porque serán muchas horas de prácticas en los próximos días y necesitamos que se note la química entre todos para lograr una buena presentación, no es solo estar sincronizados perfectamente, es dejar el cuerpo lucir como si todos fuéramos uno solo en un movimiento uniforme.
Sé que hay varios que son extranjeros, hay una chica con cabello oscuro que apenas pude ver bien, estaba entretenida con algo en su celular antes de comenzar, sé que tenemos una parte con uno solo de los dos, así que necesitaré ensayar más con ella probablemente, también hay dos chicas con cabello castaño y una pelirroja. Entre los chicos uno es rubio, dos son latinos con una piel bronceada y el otro es blanco con el cabello muy negro, coreano igual que yo.
Continuamos con los pasos y llega el turno del solo con la chica de cabello negro que apenas pasa sus hombros, lo lleva suelto y se mete en su cara en algunos momentos. Debemos hacer movimientos uno frente al otro como si estuviéramos frente a un espejo, todo iba bien hasta que mis ojos se levantaron y chocaron con los suyos, no pude respirar en los próximos segundos, sus ojos azules se clavaron en los míos como puñales, traté de romper su mirada penetrante, pero entonces mis ojos se deslizaron por su rostro hasta caer en sus labios rojos y perfectamente delineados.
La chica tiene una piel tan blanca que me temo que, si la veo en el sol, podría encandilarme y cegarme un buen rato, tienes unas pecas perfectas adornando su cuello y clavículas y me pregunto dónde más podría encontrar tales punticos con suerte de estar sobre su piel suave y delicada. No es muy alta, cosa que me gusta porque yo tampoco lo soy, así que debo bajar la cabeza para mirarla y eso me hace sentir más grande y varonil. Tiene una figura delgada, unos pechos perfectos para mis manos, una cintura muy fina y unas piernas maravillosas donde me encantarían perderme.
No hace falta decir que mi concentración se fue al suelo y por supuesto, me equivoqué. Pedí perdón con varias reverencias y repetimos varias veces esa parte, pero yo solo podía sentir mi piel quemar cada vez que la tocaba, quería tomarla de la cintura y hacerla mía ahí mismo.
Su cabello tan negro hacía contraste con su piel blanca y sus ojos azules, parecía un ángel, pero del mismísimo infierno porque todo de ella te invita a pecar.
La práctica volvió a iniciar y de repente ya no me importaban las otras manos que recorrían mi cuerpo, disfruté ese inicio donde la tengo pegada a mi cuerpo con sus labios tan cerca de los míos.
Estuve envuelto en su embrujo por unos segundos, hasta que algo más llamó mi atención. El chico coreano de cabello negro, justo detrás de ella me dio una ardiente mirada con ojos oscuros y profundos, me pregunté si me había estado mirando así durante toda la práctica y yo no lo había notado.
Él iba poco a poco recorriendo la piel de mi ángel hasta llegar a mí y aferrarse a veces a mi antebrazo y otras a mi pecho, sus dedos tantearon mi piel y juraría que me rozó una tetilla por encima de mi suéter.
Tenía la cara con rasgos masculinos pronunciados, ojos hermosos, labios finos besables, un cuerpo absolutamente definido, tragué con dificultad y casi me equivoco nuevamente por segunda vez en la misma práctica, cosa prácticamente imposible para mí.
No pude evitar notar como su nariz caía en el pelo de la chica con ojos de cielo, esa que quería para mí, la sensación que invadió mi cuerpo no fue de celos ni posesión, en ese momento todo a nuestro alrededor desapareció para mí y deseé con fuerzas tenerlos así envueltos en un abrazo, pero desnudos y solos. Ella estrellándose en mi pecho y él poseyéndola desde atrás, de ser posible, sin hacerle daño y sin cruzar los límites, tomarla los dos a la vez sin dejar de sentir también las caricias de él sobre mí.
La dejaría tomar el ritmo sobre los dos, sentirse empoderada con esas caderas que muy bien sabe mover, quiero verla en acción, pero conmigo dentro de ella. También lo quiero a él, pero en su caso dentro de mí.
Un movimiento de la coreo hizo que se le levantara la camiseta a mi dios griego-coreano y pude deleitarme con la uve que se marca en la entrada de su pelvis, así como las hermosas líneas sobre su abdomen, sin dudas debe ser un maniático del ejercicio y mis ojos lo agradecieron.
Desde entonces unas cuántas veces más, hicimos la coreo desde el inicio, momento que más añoraba, donde podía sentirlos a los dos, las otras tres parejas por mi podían dejar el proyecto, con ellos dos era más que suficiente para motivarme a ensayar todo el día si fuera necesario, solo para tenerlos cerca.
Un breve descanso antes del ensayo final por hoy, todos estábamos a punto del desmayo del cansancio, pero yo me sentía un tanto eufórico. Pude notar que se conocían porque hablaron en el descanso, me acerqué a ellos a tener una conversación breve sobre la coreo y supe que ella se llama Jess y él se presentó como JK, supongo que las iniciales de su verdadero nombre, que aún no se sentía con interés de darme.
Nuestras miradas no dejaban de cruzarse entre nosotros, no dije nada cuando la práctica acabó, simplemente me despedí de todos agradeciéndoles y haciendo reverencias, estábamos jadeantes.
Me acerqué a mi manager y le di el encargo, él por su puesto era mi cómplice en todo, ¿quién más? Es bien sabido que los manager son para los artistas como los curas de los pueblos, conocen todos los secretos. Así que él hacía investigaciones por mi antes de ayudarme a contactar a los chicos o chicas que quería que me hicieran compañía, si ellos así lo deseaban. No forzaría a nadie jamás, aún cuando podría intimidar a muchos con el poder de mi nombre en la industria, o simplemente engatusarlos con algo de publicidad por trabajar conmigo. Aún así, jamás abusé de mi éxito profesional para conseguir un buen revolcón.
Le pregunté por los bailarines y supo que alguien había llamado mi atención, no quería perder tiempo, necesitaba de ellos con urgencia. Me dijo que los ocho habían sido minuciosamente seleccionados, con un recorrido profesional intachable y que todos habían firmado un documento de confidencialidad, en caso de que durante el tiempo que trabajemos juntos sean testigos de algo de carácter personal mío. Supongo que follármelos en la habitación de mi hotel entraba en la categoría de “personal”, o eso espero, porque es justamente lo que deseaba hacer con cada latido de mi corazón, aunque mi cuerpo se sentía sin fuerzas, pero las sacaría de mi reserva energética si era necesario.
No iba a perder tiempo de sueño viajando a mi casa durante las semanas de prácticas, así que tenía una habitación rentada en un hotel cerca de la compañía, varios bailarines habían sido alojados también allí, algunos porque vivían alejados de la zona, por tanto, era más fácil.
Para mi buena suerte, JK y Jess estaban entre los chicos que se quedaban allí, sus habitaciones no tan lejos de la mía, así que podríamos entrar y salir del mismo lugar y no levantaría sospechas.
Le dije a mi manager que les explicara mis intenciones, que si querían podían rechazarlo, pero algo debía quedar claro, los deseaba a los dos y los esperaría en mi suite esa noche, si decidían pasar el tiempo conmigo.
Horas más tarde el manager confirmó la cita, ambos habían aceptado y yo estaba de los nervios con las manos sudorosas y el cuerpo entero temblando por dos motivos: cansancio y excitación.
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Me di un baño reparador, comí una ensalada y me tomé una bebida energizante, sin dudas la necesitaría. Me vestí solo con una bata blanca esponjosa de esas que parecen una toalla con mangas y cinturilla, en los pies unas pantuflas cómodas de igual color, parecía que iba levitando.
A las nueve en punto de la noche, hora de mi ansiada cita, tocaron la puerta de mi suite y supe que serían ellos. Abrí la puerta y los encontré a ambos del otro lado.
Ella llevaba un vestido rosa pálido de satén, con tirantes finos y cuello de uve, no pasaba de la mitad de sus muslos y caía delicadamente sobre su cuerpo dejando ver sus suaves curvas, agradecí el hecho de que no tuviera sostén y me encantaría descubrir que tampoco tuviera bragas.
Él llevaba un pulóver holgado negro y unos jeans azul claro rotos en las rodillas, junto a unas botas negras, madre mía su cabello negro sobre lo largo estaba ondeado y despeinado, casi le cubría los ojos, su brazo derecho no tenía ni un pedazo de piel que no hubiera sido tatuado, era una obra de arte andante. Tenía un estilo de bad boy que solo le faltaba la moto para correrme bajo la bata con tan solo mirarlo.
Los invité a pasar y les ofrecí un trago, al final nos decidimos por una botella de vino tinto, nadie estaba para bebidas fuertes, tampoco es que tuviéramos mucha fuerza para nada, aún así allí estábamos los tres mirándonos con un hambre primitiva.
—No están obligados a nada, en esta habitación cada cual hará solo lo que desee, quiero que eso quede claro.
Los dos asintieron como si fueran estudiantes recibiendo las orientaciones de la clase.
—Me gustaría tener el control de lo que haremos y bueno luego podríamos improvisar, si no les molesta.
Tengo un lado un poco dominante, pero trato de usarlo con mucho cuidado de no herir el orgullo de nadie, así que pido permiso para ello. Soy versátil, puedo ser tan sumiso como dominante, dar y recibir, lo que sea.
—Bien…
Fui hasta la cama King que se alzaba con unos grandes postes en medio de la estancia me senté y sin pudor alguno abrí mi bata quedando completamente desnudos ante ellos, ambos me saborearon con la mirada, casi podía palpar su deseo por mí, probablemente tan fuerte como el mío por ellos.
Mi miembro ya estaba más que erecto, después de haber estado reprimiéndome todo el día, era liberador dejarlo simplemente ser, erguirse con potencia, palpitante, las venas que con rodeaban queriendo reventar de deseo, la cabeza goteando excitación y verla relamerse los labios mientras lo observaba solo me volvía más loco.
—Primero observaré, solo me tocarán cuando les dé permiso, si es que les doy permiso.
Pude notar la decepción en ambos y me alegró hacerlo porque así no había dudas de que ambos lo deseaban, en realidad fue una prueba de control, necesitaba asegurarme de que ellos deseaban esto tanto como yo.
—Creo que eso sería muy egoísta de tu parte, ¿no crees?
La voz de JK salió tan suave y encantadora de sus labios, ninguno había articulado palabra alguna desde que llegaron, me gustó saber que no se sentía intimidado por mí, no podría decir lo mismo de Jess, que no lograba soltarse del todo, quería quitar todo rastro de dudas e incomodidad en ella. Le di una sonrisa de medio lado y vi como JK oscurecía su mirada con los ojos depositados en mi boca, esta vez fue su turno de relamerse los labios, quise pensar que añoraba besarme, porque yo lo estaba haciendo con él.
—¿Alguna vez han estado juntos ustedes dos?
—La verdad es que no, nos conocemos, hemos trabajado juntos, pero nunca ha habido algo más.
Volvió a contestar JK.
—Jess, (le pregunté directamente) ¿Deseas a JK?
Para ser una chica que acababa de aceptar de manera voluntaria y sin más recompensa que el placer, hacer un trío con dos hombres, el sonrojo en su rostro denotaba una timidez adorable.
—Quien no, ¿Acaso no lo has visto? No hay ni una sola de las bailarinas que no hayamos fantaseado con JK.
Él la miró con una ceja levantada y una sonrisa coqueta.
—Vaya y yo que nunca me lancé porque pensé que no te atraía, no quería hacer las cosas incómodas en el trabajo, pero creo que he perdido el tiempo, ojalá me dejes recuperarlo.
Me encantó ser espectador de su coqueteo.
—Ok, aclarado todo quiero que le quites el vestido.
Demandé cambiando mi tono por uno más ronco y quizás soné más rudo de lo que hubiera deseado, quedaron sin moverse unos breves segundos, pero JK obedeció como buen chico.
Lamentablemente no estaba desnuda como esperaba, pero fue aún mejor, llevaba unas tanguitas de encaje rosa claro sin costuras, apenas se pegaban a su piel con delicadeza.
—Ufff, voltéate.
No tengo palabras para explicar lo que Jess hacía en mi interior con aquella imagen, JK a su lado estaba igual de afectado, su respiración se había atorado en su garganta, nos dejó sin aliento por unos breves instantes a ambos.
La tanga cubría solo la mitad de sus nalgas, bien paradas, redondas, perfectas. Aún con el pequeño trozo de tela era evidente que bajo no había ni una hebra de vello púbico, eso me encantaba porque ya podía verme deslizando mi lengua por ese lugar.
—Eras tan bella, jamás había visto nada igual en una mujer, pareces una diosa.
Me miró de frente y pude notar como mis palabras la llenaban de orgullo y derrumbaba un poco de los muros de su timidez. Se paró más altanera y me sonrió mostrando unos dientes de comercial.
—Ahora quiero que comiencen, por favor sean libres de hacer lo que desean, yo los observaré, eso sí lo harán donde yo diga y bueno por ahora se quedarán ahí, arréglenselas.
JK parecía un depredador al que le habían quitado las cadenas y finalmente podía rodear a su presa, dio vueltas alrededor de ella observándola con movimientos suaves y felinos, parecía estar llevando a cabo un ritual de apareamiento.
Se detuvo en su espalda, se quitó el pulóver con lentitud y maldije por no haber puesto música porque juraría que estaba haciendo un striptease. Una vez detrás de ella besó su cuello con suavidad y llevó sus manos a los pechos de Jess, ella dejó salir un suspiro y cerró los ojos, echó su cabeza hacia atrás apoyándose en su pecho.
Él continuó su camino de besos y miró al frente, justo a mis ojos, sin dejar de sostenerme la mirada bajó una de sus manos del seno de Jess hasta su pelvis, acarició lentamente su abdomen plano hasta que ubicó la enorme mano en su sexo. Mordisqueó su mentón antes de que ella volteara más el rostro dándole acceso a su boca, con ese gesto se inclinó un poco hacia adelante e introdujo su dedo corazón en la vagina de mi ángel, lo sacó solo para rozarlo con su humedad por el clítoris de la chica haciendo que se retorciera en su mano.
Pude ver la lengua de JK entrar en su boca, su mano derecha apretando el seno derecho de Jess, retorciendo su pezón, con un contraste hermoso entre sus tatuajes y la piel resplandeciente de mi preciosa chica, sí, porque es mía, al menos por hoy y él también lo es.
Él empezó a mover sus caderas, aún con sus pantalones puestos, bajó las bragas de Jess para darnos una maravillosa vista a los dos de su absoluta desnudez.
Cuando tuvo su cara a la altura de las nalgas de mi chica no dudo en darle un pequeño mordisco y se me hizo la boca agua por hacer lo mismo, mi mano derecha subía y bajaba por mi miembro y honestamente estaba esforzándome por no venirme desde hacía ya mucho, ni siquiera habían empezado, pero eran tan terriblemente sexys los dos, que no podía elegir cuál era más perfecto y juntos ya era demasiado.
JK al parecer estaba ansioso se quitó su pantalón y boxers con desespero, se colocó un condón la tomó de los muslos y la levantó como si fuera una pluma, la besó con fuerza mientras ella se aferraba a su cuello y bordeaba sus caderas con las piernas, la llevó hasta la pared del frente y la aprisionó contra la pared, por un momento deseé ser esa pared, tomé nota de serlo más tarde. La penetró con suavidad en un inicio, pero poco duró la delicadeza cuando empezó a embestirla como un animal.
Jess era gritos y jadeos, yo me había echado para atrás apoyándome en mi codo izquierdo, no se la verdad como podía aguantarme, hubiera deseado tener una cámara para grabar ese momento y disfrutarlo todos los días, pero eso no era posible por la seguridad de todos en esa habitación.
Pude ver las perfectas nalgas de JK contrayéndose con cada embestida que le daba a Jess, los músculos fuertes y marcados de su ancha espalda, las uñas de ella clavadas en esta como si fuera una gata, sus piernas maravillosamente abiertas para él, recibiéndolo con gusto.
Vi los labios de Jess brillantes e hinchados entreabiertos mientras jadeaba, los ojos cerrados, el cabello pegado en su frente que comenzaba a sudar, JK con la cara hundida en su cuello comiéndosela a besos y cuando los dedos de Jess se retorcieron con fuerza en un claro indicio de tensión, sus músculos tirando de ella, arrastró a JK con su orgasmo y yo me dejé ir con ellos también, él en el condón dentro de su vagina, ella con su miembro palpitando dentro de sus paredes, yo en mi mano.
Retorcí los ojos hacia atrás y me dejé caer en la cama, aún con la bata puesta pasando por mis brazos, pero completamente abierta.
Al ser versátil, la vista que me dieron me da un montón de sensaciones, porque juraría que podía sentir el placer de JK mientras las paredes de Jess se amoldaban alrededor de su miembro, también sabía la sensación que recibiría Jess al ser penetrada, alternaba entre ambos y quería ser lo mismo uno que el otro, disfrutarla a ella, disfrutarlo a él.
¿Heterosexual, homosexual? Que se vayan todos a la mierda con sus estereotipos y clasificaciones, ambos tienen una belleza sin igual y no puedo hacer más que desearlos.
JK salió de Jess, todos estábamos jadeantes ante nuestro clímax. Se deshizo del condón y ambos se acercaron a mí en la cama, no pidieron permiso para subirse uno a cada lado.
—Se acabó tu reinado muñeco, ahora vamos a disfrutar de ti.
Me dijo JK con toda la autoridad del mundo. Me limpié como pude en la bata y me la quité completamente. Subimos a la cabecera de la cama, JK a mi derecha y Jess a mi izquierda.
El primero en atacarme fue JK, se lanzó a mis labios y me encantó la sensación de su lengua recorriendo cada rincón de mi cavidad, mordió mi labio inferior antes de lanzarse a lamer mi cuello. Pude sentir la suave y cálida lengua de Jess en mi pezón y sus pequeñas y delicadas manos acariciando mi vientre. JK seguía besando y presionando casi sin fuerza sus dientes, dándome pellizquitos en el cuello, atrapó el lóbulo de mi oreja con sus dientes y susurró en ella.
—Qué lástima que no puedo marcarte muñeco, porque adoraría dejar todo tu cuello en evidencia de que mis labios pasaron por ahí.
Bien sabe él que eso era imposible, que mi piel no me pertenecía y por un instante, la idea de llevar una huella de ese momento me pareció fascinante.
—Puedes hacerlo solo donde no se vea.
Asintió y se dedicó a bajar por todo mi cuerpo. La pequeña mano de Jess giró mi rostro con fuerza y me sorprendí ante la demanda del beso que me dio. Había estado deseando probar sus labios todo el maldito día y no podía estar más a gusto con su sabor y su suavidad, la combinación de ella y de JK era celestial, podría morir en este momento y lo haría complacido.
Cuando Jess liberó mis labios después de darle muchas mordidas me dedicó una mirada que podría confundirse con la adoración, si no es porque sabía que solo era sexo de una noche y nada más, juraría que su entrega en ese momento iba más allá, vi sentimientos en sus ojos y creo que yo se la devolví de igual forma, quise conservarla, y repetir muchas veces, no fue distinto cuando sentí los labios de JK, también lo sentí tan mío, tan entregado, ambos para mí y yo para ellos, ni los tres mosqueteros se entregaron tanto.
—Me encantan tus labios.
Dijo ella entrecortada, cargada de excitación.
—A mí me fascinas toda tú.
Dije con total seguridad y pude ver un destello de luz en sus ojos con esa afirmación, esos ojos que eran el cielo mismo. Fui por su cuello y llegué a sus hermosos senos, suaves y perfectos, con sus pezones súper sensibles y la sentí chillar cuando los mordisqueé en la punta.
Fue mi turno de gemir cuando sentí la húmeda boca de JK apoderarse de mi miembro, con movimientos expertos, los estragos que su lengua hacían en mi cuerpo debían estar prohibidos, no podía ser legal. No fueron necesarios muchos minutos para que volviera a estar duro como una roca y JK volvía a despertar su virilidad también, Jess estaba más que húmeda y no iba a dejar pasar mi oportunidad.
JK me liberó y esperó que yo tomara las posiciones siguientes, arrastré a Jess suavemente para dejarla recostada en la cama, abrió sus piernas para mí y me incliné hasta la mesita donde tenía más condones regados de los que podríamos usar en un mes entero. Me lo puse y Jess se brindó para tomar a JK con su boca y no dejarlo afuera, pero él se negó y solo quiso tocarse a nuestro lado, supongo que él también disfruta de mirar igual que yo.
Me ubiqué sobre Jess y entré en ella, no fui rudo como JK, fui suave delicado, no me gusta ser agresivo con las chicas, sé que no se van a romper y que les gusta, pero para ser duro prefiero a los chicos, con ellos siento que me puedo contener menos.
JK estaba a nuestro lado, acariciando su miembro lentamente, sin intención alguna de dejarse ir, se estaba preparando para mí, lo sé, acariciaba mis nalgas en lo que yo me perdía dentro de Jess, se inclinaba y la besaba, se giraba y me besaba a mí. Llenó sus dedos con lubricante y comenzó a introducirlo en mí, no estaba muy seguro contra qué quería moverme más si con su mano o dentro de Jess, ambas sensaciones me estaban llevando a la locura.
Hubiera querido seguir penetrándola mientras lo recibía a él, pero JK pesaba demasiado y no creía que yo tuviera fuerza suficiente para no aplastarla, también quería tenerla debajo y follar su boca mientras él me embestía, realmente había muchas cosas que deseaba hacer con ambos, pero no daba el tiempo y no sabía si volvería a tenerlos en mi cama, así que opté por adorarla.
La llevé más arriba de la cama y puse sus piernas abiertas a la altura de mi rostro, JK se colocó un condón y entró en mi lentamente con total delicadeza, yo besé los muslos internos de Jess antes de hundirme en su sexo.
Mordisquié todos sus labios, internos, externos y no me metí completo dentro de ella porque me faltó poco, aspiré con profundidad su olor y era exquisita.
JK ya había notado que estaba más que listo y empezó a moverse acelerando el ritmo. Jess se retorció y me dió la aprobación cuando moví la punta de mi lengua con firmeza trazando círculos y haciendo movimientos uniformes sobre su clítoris mientras la embestía con tres de mis dedos con movimientos fuertes, al mismo ritmo que lo hacía JK en mi trasero. Lo sentí erguirse y darme unos azotes, no pude aguantarme y grité de placer. Gemí con Jess en mi boca, soplé suavemente sobre su clítoris y estaba revuelta bajo mis manos y mi lengua, tiraba de mis cabellos y movía sus caderas en mi cara, disfruté muchísimo bebiéndola, sus mejillas brillaban, sus ojos se oscurecían y sus labios solo soltaban balbuceos.
—Así cariño, ahhh aa-sí.
Estaba al borde del abismo, lo sé porque yo estaba igual o peor que ella. JK emitía unos gruñidos animales y me castigaba con todo, se sentía glorioso dentro de mí.
Jess fue la primera en correrse en mi boca y no la dejé apartarse, la seguí besando y disfrutando. Cuando JK se inclinó sobre mí y me tomó del cuello supe que era mi fin, la presión de sus manos en mi cuello, solo supuestas realmente no me apretaba, pero tan solo sentir sus dedos tomarme en una postura posesiva fue más que suficiente, tomé mi miembro con la mano derecha, me apoyé en la izquierda, Jess seguía a la altura de mi rostro y sentí a JK correrse dentro del condón mientras yo me derramaba sobre el colchón, mi mano me ayudaba a sacar todo de mí.
JK demoró unos segundos en salir de mí.
Le ofrecí un baño a los dos y nos metimos en la tina los tres como si fuéramos niños pequeños, riendo y burlándonos uno del otro.
No debimos, fue algo muy arriesgado, pero la verdad nos faltaba muy poco para desmayarnos, no nos saciamos unos de los otros, pero no teníamos energía ni para tener los ojos abiertos y lo peor es que nos esperaban horas de ensayos extenuantes al día siguiente.
Nos metimos desnudos los tres en la gran cama, nos tapamos y dormimos entrelazados, yo en el medio, me acomodé en el gran pecho de JK, que en la tina me dijo que se llamaba Jeon Jungkook, y Jess quedó rendida en mi espalda, tomé su mano en la mía y la besé, nos dimos un beso de buenas noches y caímos casi inconscientes.
Mañana sería otro día, hoy había disfrutado al máximo mi vida alternativa, un chico y una chica, no quería dejarlos ir, ojalá y ellos también quieran quedarse.