Tᴇᴊɪᴇɴᴅᴏ Dᴇsᴛɪɴᴏs

Summary

En un idílico vecindario, el solitario diseñador de modas Taehyung, de 37 años, y el carismático abogado Jungkook, de 28 años, cruzan caminos inesperadamente. Taehyung, tímido y marcado por heridas pasadas, cuida a sus tres hijos con amor y dedicación. Cuando su hijo Jiho se extravía en un supermercado, un encuentro casual con Jungkook desencadena un vínculo que cambiará sus vidas.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

[Tᴇᴊɪᴇɴᴅᴏ Dᴇsᴛɪɴᴏs]

En un tranquilo vecindario, donde las calles se alineaban con árboles que bailaban con el viento y las casas parecían sacadas de un cuento de hadas, vivía Taehyung, un apasionado diseñador de modas de 37 años. Su pequeña casa, pintada en tonos cálidos, era un remanso de creatividad donde su estudio de moda tomaba forma en cada prenda que cosía. Pero no solo era un creativo talentoso, sino también un padre soltero de tres niños maravillosos: Jiho, Minji y el bebé Yoonji.


Taehyung había enfrentado altibajos en la vida, incluida una relación pasada llena de violencia y carente de amor. Sin embargo, se negaba a permitir que las sombras de su pasado oscurecieran el resplandor de su presente. Enfocándose en la luz que sus hijos irradiaban, trabajaba desde casa para estar cerca de ellos en cada etapa importante de sus vidas. A pesar del agotamiento que a veces lo embargaba, encontraba satisfacción en cada prenda que creaba y en las sonrisas que sus hijos compartían.


Un día soleado, mientras sus hijos jugaban en el parque, Taehyung notó la presencia de un hombre joven de aspecto serio que observaba desde un banco cercano. Parecia ser un apuesto abogado, mucho mas joven que el, que había tomado un respiro del ajetreo y el bullicio de su trabajo. Aunque sus mundos parecían separados por generaciones, había algo en la forma en que Jungkook observaba a Taehyung y a sus hijos que lo hizo destacar entre la multitud.


Las miradas se cruzaron, y aunque fue un encuentro fugaz, dejó una huella en ambos. Aunque rápidamente volvieron en si dejando de mirar al otro era notable la tensión que hubo en esos momentos.


Días después, Taehyung se encontró con nuevamente con el muchaho de traje, esta vez en una encantadora cafetería local. El, con su sonrisa tímida pero genuina, se acercó a la mesa de Taehyung.



— No es justo que un omega tan lindo esté tan leyendo cosas en Twitter. — El omega miró arriba suyo, notando como el castaño lo miraba con una coqueta sonrisa y unos ojos oscuros y profundos, pero a la vez mostraba una sinceridad tal cual niño. — Soy Jeon Jungkook. —


— Y-yo.. — Estaba impresionado, el destino lo volvió a juntar con el alfa de traje y corbata, tal cual como una señal, pero ya una vez se había guiado por el destino y la situación había acabado con su pequeño y frágil corazón. - Y-yo soy Kim Taehyung, un gusto.. - El rubio extendió su mano y el contrario la tomó de manera delicada, dando un sutil cariño en esta, detalle que no paso desapercibido por el omega.


— Un.. hermoso nombre. —


La conversación fluyó fácilmente entre ellos mientras compartían historias de sus vidas y descubrían que tenían más en común de lo que habrían imaginado.


A medida que se conocieron mejor, Jungkook comenzó a visitar la casa de Taehyung. Se ofreció a ayudar con las tareas diarias y, en poco tiempo, se convirtió en un amigo confiable y un apoyo inquebrantable. Aunque tenía solo 28 años, su madurez y su naturaleza comprensiva hicieron que Taehyung se sintiera cómodo compartiendo sus luchas internas.


Una noche, mientras los niños dormían y la luna iluminaba su hogar, Taehyung compartió con Jungkook sus miedos y dudas sobre el amor y las relaciones. Había sido herido en el pasado y temía abrir su corazón nuevamente, solo para enfrentar el dolor una vez más. Jungkook lo escuchó atentamente, sosteniendo su mano con ternura y asegurándole que estaba dispuesto a esperar y ganarse su confianza, sin importar cuánto tiempo llevara.


A medida que los días se convertían en semanas y las semanas en meses, su relación se profundizaba. Jungkook demostraba ser un pilar constante de apoyo para Taehyung y sus hijos. Pasaban tiempo juntos en el estudio de diseño de Taehyung, donde Jungkook a menudo compartía sus perspectivas legales sobre asuntos relacionados con el negocio. Los niños adoraban a Jungkook, y él a su vez los trataba con cariño y paciencia, formando un vínculo especial con cada uno de ellos.


A pesar de la diferencia de edad y las inseguridades que Taehyung llevaba consigo, el amor florecía entre ellos. Taehyung comenzó a abrir su corazón lentamente, permitiendo que Jungkook entrara en su mundo interior. Juntos, exploraron los recovecos de sus emociones, enfrentaron sus temores más profundos y aprendieron a sanar juntos.


La casa pequeña, con su estudio de moda en un rincón y las risas de los niños llenando cada espacio, se convirtió en un símbolo de esperanza y renacimiento. A medida que sus lazos se fortalecían, también lo hacía su determinación de superar las adversidades que la vida les había presentado. Juntos, demostraron que el amor era capaz de sanar incluso las heridas más profundas y que, a pesar de las dificultades, el futuro estaba lleno de posibilidades y un amor que era verdaderamente inquebrantable.