Mentira Piadosa ×Madamina ×

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Ongoing
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6
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n/a
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16+

| EL COMIENZO DE TODO |




La oscuridad de la noche estaba a favor de ambos, los vidrios polarizados evitaban que fueran descubiertos mientras con un gran dolor en el pecho veía como su pareja besaba, abrazaba y miraba con una gran sonrisa a alguien más.

Las lágrimas recorrieron ambas mejillas del doncel, sus ojos azules cristalizados seguian sin dejar de ver por la ventana la escena de unos metros de distancia.


El restaurante era completamente lujoso, tal como Madara solía frecuentar siempre con su compañía, o al menos eso creía.


-Madara es un desgraciado -dijo en tono bajo, ganándose la atención de su acompañante- ¡Me traicionaron!, Kushina me dijo que Madara había salido del país ¡Y mirela! -volteo a verle- ¡ella solo quiere quedarse con mi marido y con mi dinero! -intento bajar del auto-


-Señor Minato, porfavor calmese. Mire, hay mucho escolta, pueden descubrirnos -le tomo las manos, reteniendole-


-¡NO me importa!, Quiero a Kushina muerta Sakumo, ¡Y yo mismo la voy a matar! -forcejeo-


-Señor Minato ¡Porfavor!, escucheme lo que le voy a decir...yo mismo me voy a encargar de matar a Kushina, pero porfavor calmese ¿si?





Un par de toquidos en la ventana de lado le hizo voltear y bajar el vidrio una vez que reconoció a la persona frente a él.


-Entonces, ¿ya estamos listos para la vuelta? -pregunto, serio-


-Listos -respondio de igual forma, recibiendo dos fajos de billetes-


Como era de esperarse el hombre comenzó a contar los billetes tardandose no más de un par de minutos.


-Acá no está el billete completo -dijo-




-Esto -quitandose su anillo- Esto es todo lo que me queda Sakumo -extendio el pequeño objeto-


-No Señor Minato, yo no soy capaz de quitarle su anillo de bodas -nego-


-No importa...además no lo quiero -contesto, entregandoselo- El diamante del anillo vale mucho, estoy seguro que por eso le van a dar todo lo que usted necesita -sonrio- Pero una cosa si le digo, apenas la maten me llama y si puede me manda la foto del cadáver de esa perra.




No podía terminar de asimilar la noticia aún teniendo la evidencia frete a el. Por los papeles en sus manos era que ahora se convencía de que la ilusión de tener una familia no sería más eso, una ilusión.


-Positivo -serio, vio de frente a la pelirroja que no hacia más que sonreír-

Voy a ser papá


Las cosas no se dieron como el quería, al menos no con la persona que el deseaba, la que desde un principio había deseado que fuera el doncel que llevara en su vientre a los hijos de ambos.


-¿Cuanto? -pregunto sin muchos ánimos-


-Dos meses ‐le dio un casto beso-


-Mina -contesto la llamada- ¿Por que tan perdido amigo?


-Eso mismo digo Kushina ¿Por que tan perdida? -contestó desde la otra línea-


-Pues nada, aquí tratando de conseguir plata, ya ve como esta la situación -suspiro-


-Dimelo a mi, yo no e podido conseguir ni un peso para el pasaje para devolverme a mi casa


-Que tristeza amigo -sonrio divertida-


-Kushina, ¿Que tal si nos vemos?, nos vemos, tomamos algo, echamos rulo, y le cuento un chisme muy bueno recién salido -ofrecio-


-No me dejes con la intriga, cuéntame de una vez


-Recuerdas; ese café que esta cerca de la clínica ×××


-Si, el café Galento


-¿Le parece si nos vemos aya a las 3?


-Claro amigo, nos vemos ahí entonces


-Ahí nos vemos -dijo antes de colgar-




-Señor Minato ya estamos listos -aviso por teléfono-


-Perfecto Sakumo. Desde aquí la estoy viendo -contesto- Esta sentada en una de las mesas de lante, en la de la esquina para ser más exactos, kushina esta sola, esta leyendo un libro grande y gordo, pareciera la biblia.


-Digame, como esta vestida


-Tiene un vestido corto, de animal fringe y un abrigo de piel de la misma marca, y el pelo lo lleva como siempre; pintado de rojo.


-Ya creo saber quien es señor Minato, solo le pido que se valla de por aquí y en 10 minutos le marco, y si es posible le mando foto.


-De acuerdo. Sakumo, gracias. -sonrio para después cortar la llamada-


De lejos podía ver al sicario encargado acercarse a la pelirroja quien seguía de espaldas. Por lo que al imaginarse la expresión de alegría del rubio al realizarse ese trabajo le ponía contento, ver a Minato feliz era lo único que deseaba. Nada más.


Varios disparos se escucharon de lejos, la gente que se encontraba cerca o sentada en alguna mesa comenzaron a alejarse y a gritar horrorizados por la escena de la cafetería.


Con una sonrisa satisfecha bajo de su auto, acomodándose su corbata y traje negro para después dirigir sus pasos asia el monton de gente que hace un momento se formó.

Fue un poco difícil pero logró atravesar al resto de personas llegando así hasta el frente donde el cadáver podía apreciarse mejor.


Como prometió tomo de inmediato la foto antes de que las patrullas que antes se escuchaban de lejos ahora se escucharan a su espalda y de que unas personas vestidas de blanco de pies a cabeza llegarán al sitio.

Tomo alrededor de cinco fotos y después comenzó a teclear el número del Namikaze, llevándose el aparato al oído.


Sintió que la sangre se le helaba, las manos le temblaban y su corazón se detenía por unos momentos. El teléfono cerca del cadáver había comenzado a emitir aquel tono de llamada que se le hacia familiar.

El forense llegó y junto a las personas de blanco que ahí estaban con sumo cuidado le dieron vuelta al cadáver que minutos antes no se le veía el rostro por el cabello rojo que caía en el.


-Señor Minato, no me haga esto porfavor... -rogo, reteniendo las lágrimas-


Sakumo se negaba a creerlo, esperaba que fuera Kushina quien estuviera tirada ahí en el suelo y no Minato.


Las balas atravesaron su pecho, la sangre escurría de los agujeros provocados por las balas mientras la peluca era empapada por una parte de la sangre del rubio.





Una rubia se paseaba por la cocina de su casa con un pequeño en brazos de apenas un año de edad, aunque ella le meciera, cantara o arullara el pequeño no dejaba de balbucear pidiendo la presencia de su progenitor.


-Deidara esta muy inquieto -comento la pareja de la mujer, el cual venía llegando con un par de bolsas de supermercado-


-Quiere a su madre y Minato nada que aparece -fruncio el ceño por la irresponsabilidad de su hijo- El niño no para de llorar, ya no se que hacer -se dejó caer en una de las sillas del comedor- Deidara no es el único preocupado por el -admitio-


-Tranquila -dejo las bolsas encima de la mesa- No tienes que preocuparte, el se sabe defender -intento animarla-


-No lo sé Dan -miro a su nieto- Algo me dice que mi hijo no está bien





-Patrón, aquí esta el acta matrimonial -le entregó el documento-


-Perfecto ‐recibió el papel- Es mejor prevenir


La sala quedó en silencio al menos por unos segundos cuando el sonido de tacones avisaba la llegada de la que ahora seria la Señora de la casa.


-Madara, tengo que hablar contigo -dijo, una vez llegó junto a el-


-Yo también tengo un asunto contigo

-le indico al guardia que se fuera-

Lo prometido es deuda -dijo y saco una llave cuando el hombre se fue-


-¡Me compraste la camioneta! -grito emocionada tomando al instante la llave que le fue extendida-


-Lo que prometo lo cumplo -sonrio divertido- Valla a verlo


-No, espera que te tengo que decir esto ya -su expresión se volvió sería al igual que la del Uchiha-


-Si, ya se -comentó molesto sirviendose otro trago- Tenias una cita con el infeliz ese, ¿lo viste o no?


-Si lo vi pero...no vivo





-Hace un mes que no se nada de el -con su mano libre se froto la cien- Al principio Dei no notaba la ausencia de mi hijo, pero el niño está creciendo, necesita a su madre.


-¿Y su padre? -se atrevió a preguntar, viendo como la expresión de Tsunade denotaba molestia por la simple mencion del susodicho-


-Su padre es un bastardo -le tapo los oídos al pequeño para que no escuchara lo que diría- Un narcotraficante que solo se preocupa por el mismo, Minato hizo bien en ocultarle la existencia de mi nieto


-El es el padre, tiene derechos que puede ejercer en cuanto se entere de que tiene un hijo y que ese hijo lo hemos estado escondiendo de él desde que supimos que venía en camino


-No me importa, pasarán años antes de que lo sepa. Deidara ya estará grande


-¿Deidara? -Pregunto con una ceja enarcada- ¿Tu le pusiste el nombre?


-No -suspiro- fue mi hijo





-Minato esta muerto, le pegaron cuatro tiros -finalizo su relato-


El relato de la Uzumaki terminó, por lo que Madara aún trataba de asimilar la noticia. ¿Minato muerto?. ¿Quien pagaría a sicarios para matar a un don nadie?


La sala quedó en silencio, los sentimientos del azabache estaban revueltos, ya ni siquiera sabía lo que sentía por Minato en esos momentos. ¿Pena?¿Lastima?¿Felicidad?...¿Amor?.


-¿Entonces que? -Kushina hablo molesta- ¿Me vas a decir que no te importa? ¿Que no sientes nada?


-No siento nada -comento con calma, bebiendo de nueva cuenta-


-Pero el fue tu esposo-


-Fue mi esposo -interrumpio- Dejo de serlo hace tiempo. Ese malparido quería entregarme a la T.E.A.


-Si, pero nunca te divorciaste legalmente de Minato y ahora que está muerto la familia se va a querer aprovechar.


-Ya tengo a alguien trabajando en ese asunto. -se levanto-





Parecía que la presencia de su pareja lograba calmar aunque sea un poco a su nieto pues lo notaba en sus ojos cuando el pelimorado le abrazaba, mecía e incluso jugaba con el.


-¿Sabe que es lo que quiero? -Tomando la mano del pequeño-


-¿Que cosa?


-Yo quiero...que este pequeño -dio un pequeño beso en la frente de Deidara- Sea el más feliz, el más feliz del barrio -sonrio al imaginarse la escena del pequeño en un futuro-


-Eso también es lo que yo quiero. Pero también quiero que viva feliz, como no a logrado hacerlo Minato -dijo, nostalgica-





Las personas pasaban ya sea detrás, enfrente o a los lados pero aun así no había podido deslumbrar a la que estaba esperando. Suspiro fastidiada por la situación.


Su cara era cubierta por unos lentes y una especie de capucha con un color lo más oscuro posible ocultando su rojizo cabello que fácilmente se reconocía a distancia.


-¿Kushina Uzumaki? -se sobresalto al escuchar a un hombre a lado de ella su nombre quien se sento en la misma mesa al ver el asentimiento de parte de la mujer- Anthony Cooper, mucho gusto -coloco una tarjeta al alcance de Kushina-


-No crea que voy a llevar una tarjeta de un agente de la T.E.A a mi casa


-No soy tonto, esa es una tarjeta de asesor de seguros, además estoy aquí por lo que usted tiene para contar.


Se estaba jugando la vida, los movimientos que fuera a hacer tendria que pensarlos bien, si Madara se enteraba de esto antes de que la T.E.A lo agarrara estaba muerta pues sería el mismo Uchiha el que se encargaría de darle una tortura lenta y dolorosa para después matarla.


Sabía las consecuencias futuras al igual que los beneficios que obtendría, resaltando más una de estas.


-Soy esposa de un Narcotraficante y quiero entregarlo a la T.E.A, también quiero una recompensa por el.


-¿Como se llama su esposo?


-Lo único que le puedo adelantar es que es un pez gordo -añadio-


-Si es tan importante como usted dice puedo lograr que el fiscal le dé muy buenas garantías. -ofrecio, sacandole una sonrisa de satisfacción a la mujer-


-Bien, lo que quiero es la mayor parte de la fortuna de mi esposo, exactamente quiero el 80% porque estoy esperando un hijo de el y quiero garantizarle un futuro


-Kushina, necesito saber el nombre de su esposo, si está en la lista de los más buscados en la T.E.A ahí tiene oportunidad para cargar con la fortuna.

-vio como la Uzumaki solto un suspiro pesado-


-Uchiha Madara -soltó-