Capítulo 1
En el centro de un campo de rosas azules cubiertas de sangre y rodeado de cuerpos
– iAhhhhhhh, hahahahaha!, más necesito más aún no es suficiente - Reí con desesperación a la vez que sostengo una sonrisa tétrica en mi cara, mirando el suelo teñido de un color carmesí
Abro las cortinas dejando entrar unos cuantos rayos luz en aquella oscura y lúgubre habitación de una treintañera
-- Levántate Sonia, ¿hoy no tenías una entrevista? – Pregunto haciendo relucir mi sarcasmo, al tener que levantar a mi propia madre
-- Ahg, era necesario abrir las persianas - Se queja una voluptuosa mujer mientras se levanta de entre las sábanas con solo un camisón puesto – Son las 5:30 a estas horas ni los gallos se han levantado – Reclama irritación y cansancio en su voz
– No importa levántate ya, el desayuno está sobre la mesa ve y desayuna mientras que yo me ducho para la escuela, Sonia – Informo antes de dirigirme a la puerta
– Ya te he dicho que me digas mamá – Se queja mientras se tallaba sus ojos como colegia quinceañera
-- Lo que digas Sonia levántate y baja a desayunar – Ordeno ya sin ganas de seguir hablando
Luego de cambiarme bajo las escaleras oliendo el delicioso desayuno que había preparado
– ¿Y, cómo estuvo? – Pregunto algo confiado
– Como siempre tu comida es la mejor – Esta me escanea de arriba hacia abajo, antes de decir
-- ¿Aún usarás eso en la escuela? – Pregunta algo curiosa mientras suspira
– Sí, ¿algún problema? – Exclamó poniéndome a la defensiva, cambiando mi semblante a uno serio y dominante
– Ya solo preguntaba, cómo vas a iniciar un nuevo año, pensé que cambiarias un poco – Dice con preocupación en su tono
-- Cambias cuando tienes algo malo y yo no lo tengo – Tomo mis llaves apresurándome a salir sin ganas de escuchar la respuesta de Sonia
Bueno que comience esta mierda – Digo entre suspiros mientras caminaba hacia la entrada de la escuela. Todavía ni entraba al edifico cuando la horripilante voz del causante de mis jaquecas resonara en mi cabeza
– Hola vaquita, nos divertiremos mucho este año - Afirma, rodeándome el cuello con su brazo, causando que bajara la cabeza. El chico rubio, miro hacia abajo, una sonrisa burlona se posó en su rostro – Vaquita, no me digas que volviste a engordar – Se burlo, mientras el chico a su lado aguantaba las ganas de reírse. Mire hacia los lados y como siempre, todos hablaban de lo patético que me veía, mientras que otros solo hacían lo posible por fingir que no existe, que bueno que más podían hacer
– Así que la vaquita volvió a engordar – Rectifico el chico a su lado – Buenos días a ustedes también Arturo, Nicolás – Saludo, sin ganas, pero era mejor a tener que estar en el suelo con su pie en mi cuello por no saludarlos
– Escuchaste Nico la vaquita está ladrando
– Las vacas mugen, son los perros los que ladran imbécil – Murmuró entre dientes
– ¿Que dijiste vaquita?, te crees muy valiente, ¿no? – Exclama ya molesto antes de golpearme en la cara – Te recuerdo quien es la vaca y quién es el que sostiene la marca – Dice mientras se ríe y me patea repetidamente en el estómago. Salvándome, la campana empieza a sonar – Nos vemos en el receso vaca – Escupe enfatizando al decir vaca y me escupe
– Ufff me salvó la campana – Dije antes de levantarme, caminando hacia mí salón
-- Chris, Chris, Chris, ¡Chris! – Un fuerte grito mientras el sonido de un libro azotando contra el pupitre me despierta
– ¿Sí? – Pregunto algo nervioso, mientras me limpiaba la baba que había en mi barbilla
– Por favor lea lo que está en el pizarrón – Dice suspirando y apretando el puente de su nariz. Poso mi mirada en el pizarrón, bueno, no era de sorprenderse que me durmiera en clase de literatura
– “El misterio de la vida no es un problema a resolver, sino una realidad a experimentar” – Recito
– Perfecto, alguien podría decirme de quién es esa cita – El salón permanece en silencio mientras el profesor se pasea por él – Vamos chicos, ¿nadie?
– Es de la novela “Dune” de Frank Herbert – Contesto al ver que nadie conocía la respuesta
– Correcto, Gracias, Chris. Dune es el primer libro que vamos a leer este semestre – Comunico el profesor, mejorando su postura de seguro ese era su libro favorito de pequeño
– Profesor, por qué tenemos que empezar con un libro de ficción, por qué no uno Clásico como Moby-Dick – Pregunto una chica. “Claro está, porque es su libro favorito y quiere saber la opinión de otros sobre el” pensé
-- Gran pregunta Clarisa, pues conoces ese cliché del capitán del equipo de football y la nerd, asocial de la escuela se hacen novios al final de la película – Dice con sarcasmo, la chica solo asintió – Pues eso es Moby-Dick como primer libro en la clase de literatura un cliché, dune tampoco es de lo más reciente, pero mínimo no tiene un siglo - “¿Soy el único que no le creyó?”, me pregunte a mí mismo
Suena la campana indicando el final de la clase y el inicio del almuerzo, empecé a guardar mis cosas apresuradamente al escuchar el corazón y pasos de cierto par acercarse
– Vaquita, ¿estás aquí? – Pregunta con sarcasmo mientras me miraba con una sonrisa en su rostro
– Hola Arturo – Saludo mientras dejaba mi mochila en el pupitre del lado, con la esperanza de que Arturo no quemará, mojar, arruinará o destrozará otra de mis mochilas obligándome a adentrarme en alguna tienda departamental por otra
– ¿Adónde crees que vas vaquita? – Pregunta mientras le hacía señas a Nicolás indicándole que hiciera guardia, ya sabía lo que se venía
– A la cafetería, tengo hambre – Había pasado del desayuno y mi estomago me suplicaba por alimento y yo no era capaz de negarle tal solicitud, menos cuando le niego tantas cosas
– Que dices vaquita, pero si tú ya te comiste el desayuno de todos – Dice en burla – Sabes que, como soy tan generoso te ayudaré a hacer dieta, desde hoy no comerás en la cafetería y si llego a ver qué comes te golpearé hasta que lo vomites – Dice con una sonrisa maliciosa
– Arturo tengo hambre iré a la cafetería... – Declaro, pero antes de poder emprender mi viaje siento cómo Arturo impacta un golpe en mi estomago obligándome a bajar la cabeza para luego caer al suelo – Mira vaca, no comerás, ¿entendiste? – Exclama mientras sacaba un sándwich dándole un buen mordisco. “Respira, tranquilízate”, me concentre en mi oído, pudiendo escuchar unos pasos dirigirse hacia el salón
– Si – Conteste, apretando los dientes por la ira, Artur pone su pie en mi cara, ensuciándome, aunque en realidad eso poco me importaba
– Ahora cállate que no me gusta escuchar a las vacas mientras como – Dice mientras masticaba
– Arturo el profesor ya viene – Avisa Nico que había estado haciendo guardia
– Te salvaste esta vez, ¡Vaca! – Dice dejándome con una ira ahogada que sentía en la boca del estómago, me levante del sucio suelo, para caminar hacia la salida
Gire el pomo de la puerta principal y como ya esperaba Sonia había olvidado poner el cerrojo. “Puta madre Sonia”, hace una semana nos había todo a excepción del armario y cabecera de Sonia debido a que estos estaban anclado al suelo y todo porque a Sonia siempre olvida poner el jodido seguro a la puerta, ya que amueblar una casa entera no presenta un problema para nosotros, a veces me pregunto quién es el adolescente y quien la adulta. Ente a la casa, lanzando mi mochila al sofá al mismo tiempo que chaque los protegiendo la casa entera con magia
– Ahhhhh, ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¡¿Por qué?!, tengo que aguantarlo, porque no puedo arrancarle el corazón, porque tengo que bajar la cabeza ante él, ahhhhh – Comencé a gritar con desesperación para luego golpear la pared, lo que provocó que la casa temblara y de no ser por la protección mágica que había puesto, lo más probable es que la hubiera tirado – Cálmate solo es lo mismo de siempre – Digo para mí mismo antes de dar un profundo suspiro
Subo a mi cuarto para ponerme una camiseta negra de malla y unos pants y tenis del mismo color. Al bajar al recibidor tomo mi teléfono y unos audífonos para luego salir
Narrador omnisciente
– Qué cansancio espero y Chris allá podido hacer amigos en la escuela – Dice una chica de cabellera negra entre suspiros demostrando su cansancio
De pronto, dos tipos empezaron a seguirla de lejos mientras se susurraban cosas entre sí – Tengo que llevar el auto al taller y todavía tengo que pasar por la carne que Chris me pidió, tomaré el atajo – Se dijo a sí misma, mientras miraba el callejón oscuro y lúgubre que emanaba un olor más que desagradable, pero de no ser por la mueca que hizo su boca nadie se habría dado cuenta que le resultaba desagradable, pero decidió ignorarlo por el intenso dolor de sus pies debido a no hacerle caso a su hijo sobre la terrible idea de usar tacones
Mientras más se adentraba en el callejón, la mujer noto que estaba siendo seguida lo que causa que acelerara su paso, su cuerpo no era tan resistente como el de su hijo, pero aun asi ella seguía caminando mientras sentía como heridas empezaban a aparecer en sus pies debido al mal uso que les daba, Arriba de uno de los edificios que formaba el callejón una chica morena con polera negra y mini shorts de mezclilla ve la persecución y al acto una sonrisa tétrica y maliciosa hace una aparición en su rostro
– Parece que hoy va a ver algo de diversión – Exclama con lujuria uno de los hombres. Sonia lo escucho, lo que sembró aun preocupación mayor en ella, pero entonces el sonido de los pasos que la perseguían se detuvo
– ¿Habrá sido mi imaginación? – Sé preguntó, al voltear y no encontrar rastro alguno de mas personas
– Qué lástima, pensé que me divertiría más, pero solo son una decepción – Dice mientras sé lamia los dedos alejándose de los restos del par de hombres