CAPITULO 1: ESPACIO EN BLANCO
Espacio en blanco, vacío, la nada, el principio y el fin de todo; aquí es donde comienza nuestra existencia, claro, de los humanos no (o eso creo), pero sí de los dioses, como yo; no sé cuántas veces te conté esta historia, de verdad te gusta, pero está bien...
Había una vez, en un gran vacío blanco y luminoso, tres pequeñas figuras de luz; no se sabe por cuanto tiempo fueron solo eso, pero poco a poco decidieron moldearse y tener un cuerpo “físico”, además de también ponerse cada uno su propio nombre:DHEMIT,KAMIy por último estoy yo,LIMBO.
Comenzamos a inventar nuestro propio idioma, logramos comunicarnos. Yo no era muy especial, ellos se la pasaban juntos todo el tiempo, yo caminaba y caminaba por ese gran vacío hasta que encontré el final de este: debajo del lugar donde nos encontrábamos era oscuro y no había ningún sonido, ningún ser, solo otro vacío más, pero sin luz. Luego de un tiempo, Dhemit decidió que los tres tuviésemos un término inventado por él, dijo que desde ahora (o ese momento) seriamos “hermanos”. Kami parecía muy emocionada por eso y deseaba poder inventar cosas al igual que él, yo simplemente lo acepté.
Y así, mi “hermana” Kami, comenzó a alejarse de vez en cuando, resulta que estaba “creando” cosas...
―¡Oooh! ¡Finalmente! Es... es... tan... PERFECTO ―dijo Kami con aparente orgullo.
Esa fue su primera palabra inventada, su primera definición de algo que ella hizo, y a ese algo lo llamó “ángel” (he de admitir, que tiene una obsesión extraña con los ojos, y no son tan lindos como ella cree).
Desde que Kami creo... eso... supo que tenía más poder que nosotros, pero le llegó un extraño pensamiento: ―¿Y si ellos aprenden a crear esta “perfección”, yo ya no seré especial?; ¿Acaso... ellos podrían ser mejores que yo en esto? ―entonces ideó un plan para deshacerse de nosotros, y funcionó.
―¡Hey hermanos!, tengo una gran noticia que darles, ¡creé “perfección”! ―gritó mientras corría en dirección a nosotros que estábamos sentados.
―¿Uh? ¿Qué es “perfección” hermana? ―preguntó Dhemit mientras la veía acercarse a ambos con apuro.
―Oh, solo ven conmigo y te enseñaré como hacerlo ―me miró con una gran sonrisa aparentemente inocente ―descuida Limbo, ¡a ti también te enseñaré luego! ―.
Los veía alejarse hasta que se perdieron en la luz inmensa. Me quedé allí solo como de costumbre. Para matar el tiempo, cerré mis ojos, me gustaba hacerlo; solía ver una especie de líneas, moverse constantemente, eran de colores que nunca antes había visto, pero, nunca asumí que posiblemente los creé. Intentaba darles alguna forma, pero bailaban como se les daba la gana. Espere y espere...
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Mientras tanto, mis hermanos caminaron juntos hasta llegar al borde de nuestro espacio en blanco, algo que a mi hermano le resulto extraño. ―Eeeh, ¿Por qué estamos en el borde de este lugar?, podríamos caer ahí, no sabemos que es lo que hay abajo... ―Dhemit parecía preocupado.
―Oh, descuida hermano, estaremos bien, aquí es donde aprendí a crear mi “perfección” ―le dijo Kami con un extraño tono en su voz.
―Uh... está bien ―lleno de dudas, mi hermano se acercaba un poco al borde, su intención era aprender todo lo posible.
―Sí... tan solo debes hacer una cosa ―Kami se acercaba con cuidado a Dhemit por la espalda ―“DESAPARECER”.―
B―¡¿Eh?! ―mi hermano se asustó mucho al oír el tono de la voz de Kami, fue como si alguien más hubiese hablado por ella.
Lo único que pudo sentir fueron las manos de mi hermana en su espalda, empujándolo a ese oscuro vacío. Quedó tan aturdido que no grito durante la caída, solo cuando llegó al final. ―¡AAAAAAAAAAAAAH! ―su grito como de película de terror resonó por todo ese vacío. Solo lloraba y agonizaba de dolor, la mitad de su cuerpo se estaba derritiendo, y no comprendía esa sensación.
Mientras Dhemit estaba allí, Kami sonreía escuchando sus gritos y luego de un rato comenzó a crear algo más, una trampa para mí. Le tomó un tiempo hacerla, creí que me quedaría solo por un tiempo tan largo que tendría que ir a buscarlos en algún momento, pero para mi mala suerte no fue así: ―Hola hermanito, finalmente estamos tú y yo, ¿aún quieres aprender a crear “perfección”?―
Admito que, la forma en que lo dijo... me dio una extraña sensación, ella tenía una extraña sonrisa, y aun así le dije que sí.
―Solo tienes que hacer una cosa ―de sus manos hizo aparecer una especie de esfera, era muy extraña y no emitía ninguna luz, era oscuridad pura.
―¿Tengo que tocarla? ―incliné mi cabeza a un lado con confusión.
―¡Correcto! Eso es exactamente lo que debes hacer Limbo, así podrás unirte a Dhemit―.
Tocar esa esfera no era muy difícil, pero fue una mala idea, tan pronto la toqué se hizo cada vez más y más grande hasta que me atrapó y me encerró; no podía oír nada ni ver nada, pero si podía sentir como algo frío y viscoso se unía a mi cuerpo lentamente, era la oscuridad consumiéndome y atrapándome allí para siempre.
El tiempo pasó, no sé exactamente en qué lugar dejaron mi jaula y a mí, pero mi hermano logró hablar nuevamente conmigo y me contó todo lo que estuvo pasando; él creó un lugar llamado “infierno”, al igual que diferentes criaturas como “demonios” y “humanos”, ese último nos interesó a ambos para poder sacarme de mi prisión. Creó una profecía y un libro especial, en el se contaba toda la historia de la humanidad y de nosotros tres: “Este libro será esparcido por la Tierra, quien lo encuentre, estará destinado a unirse con un ser de oscuridad y será obligado a destruir la luz de la que una vez fuimos parte”.
Sonaba estúpido, sin embargo, pasaron siglos hasta que alguien encontró ese libro y, mi hermana, se dio cuenta de eso; obligó a la humanidad a vivir en la noche eterna y cada tanto enviaba a sus ángeles por humanos, a los cuales transformaban en sus peores miedos. Solo volverán a la normalidad si ella es destruida (siempre fue muy confiada de que nunca moriría).
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¿...?