INOCENCIA || JINKOOK

Summary

A las puertas de su debut, el grupo se encuentra con un problema. Jeon Jungkook, el maknae, es demasiado tímido como para enfrentarse al público. Con pensamientos cada vez más pesimistas sobre lo que parece inevitable, de soltar su sueño y dejar la música, Jin está dispuesto a mostrarle lo hermoso que es su cuerpo. ♥️ PAREJA: JINKOOK Jin top Jungkook bottom ⚠️ Historia de romance homo erótico. Si no es de tu agrado, no te amargues la vida y pasa de esta lectura. ____________________________ Autor: Ximena Herondale ⚠️(Prohibido copiar o reproducir esta historia sin el consentimiento del autor)⚠️

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Complete
Chapters
1
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n/a
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18+

PARTE ÚNICA



"Tan hermoso"



Bajo la encantadora

luz de la Luna

Otra noche sin dormir

Bajo la luz de la Luna

Jugando al escondite


Sigilosamente me

acerco a tu corazón

Me acerco más a ti

antes de que lo sepas

No conoces la impureza


Tus ojos lucen como diamantes

Son más hermosos

que cualquier otra joya

Me dejan muy fascinado

Ya no puedo dejar de mirarte, ya no


Incluso si las manecillas del reloj

Se detienen

Sigue brillando.



Cuando vives en un departamento pequeño con otros seis chicos, es de esperarse que la vergüenza se haya marchado hace mucho tiempo, sobre todo cuando incluso sabes de quién es la ropa interior de los cestos o los calcetines tirados en la habitación. Sin embargo para Jungkook fue mucho más difícil adaptarse a la idea de que otra persona lo mirará, llegando al punto de bañarse en las madrugadas o lavar su ropa por separado para que nadie viera sus prendas. Jin sabía de sobra que se trataba de un chico demasiado tímido, y eso le hacía preguntarse si sería capaz de dar la cara frente a un público gigantesco y un montón de cámaras apuntandole.


Había intentado de todo para hacer que Jungkook perdiera un poco su miedo y la timidez, desde hacer bromas para sacarle alguna sonrisa, hasta ponerse a su nivel incluso llegando a jugar tazos o cualquier juego de mesa, todo para que Jungkook se sintiera más cómodo, pero debía admitir que la situación no mejoró ni un poco.


Ese día los ensayos concluyeron más temprano de lo esperado, por lo que Namjoon se había ofrecido en llevarse a Taehyung y Jimin a casa, mientras que Yoongi y Hoseok pasarían a comprar la cena, nuevamente Jin volvería a encargarse de llevar a Jungkook en el carro, no le molestaba hacerlo, pero a veces los viajes se tornaban muy largos y silenciosos. Soltó un suspiro y comenzó a guardar sus cosas en su mochila en el momento que Jungkook se dirigió a él.


-- Hyung...-- comenzó nervioso, casi siempre era así.


-- ¿Si? ¿Qué pasa?--


-- Yo... es que... yo...--


Jin miró extrañado cuando Jungkook comenzó a tirar de manera ansiosa de su chamarra, parecía que soltar las palabras le estaba costando un trabajo enorme.


-- ¿Jungkook?¿Estás bien?--


-- Yo... ¿Cómo haces todo eso? --


Jin frunció el ceño, sin entender a qué se refería el menor.


-- Me refiero a... ¿Cómo...? ¿No te da vergüenza que la gente te miré sin camisa?-- soltó por fin.


-- Ah... pues, no es de mi agrado, pero la coreografía lo pide y si es así.-- dijo con un encogimiento de hombros.


Jungkook se cubrió el rostro con las manos, pareciendo realmente frustrado.


-- No puedo hacerlo.-- soltó con la voz rota.-- será mejor que hable con la empresa y les diga que no seré capaz...--


-- ¡Espera! ¿Qué? No puedes hacerlo, Jeon, eres la voz principal del grupo. Sin ti no es lo mismo, no puedes dejarlo.--


-- Ni siquiera puedo mirarme desnudo yo mismo, no voy a poder con millones de personas con sus ojos evaluándome...--


Jin quedó atónito ante esas palabras, creyó que Jungkook era tímido, no que llegará al punto de no poder ver su propio cuerpo.


-- ¿Qué? Pero es absurdo lo que dices, primero, nadie va mirarte desnudo, y segundo y más importante; conocer tu cuerpo es algo normal, no puedes evitarlo, cuando te duchas, cuando vas al baño o cuando... cuando te tocas, eso es algo natural.--


-- Yo me ducho con la ropa interior puesta, no me miró más de lo debido y yo... ¡Dios! Esto es tan vergonzoso.--


-- ¿Estás hablando en serio? -- preguntó francamente sorprendido y preocupado, eso no era lógico, Jungkook era un chico jóven, no podía tener miedo de descubrir su propio cuerpo.


Verlo tan vulnerable, tan nervioso, despertó en él un sentimiento de protección y una necesidad distinta a cualquier otra cosa. Respiró profundamente antes de ir hacía la puerta, Jungkook temblaba al pensar que era tan malditamente raro, que ni siquiera Jin quería tenerlo cerca. Pero el pelinegro no se fue, sino que cerró la puerta y colocó el seguro.


Se acercó entonces a él como un depredador que va tras su presa, girando a sus alrededor, contemplando su cuerpo como si estuviera evaluando su siguiente acción. Entonces se coloco tras de él y coloco sus manos sobre su cintura.

El silencio se volvió pesado, la tensión era tan fuerte en el ambiente, que el resto de sus sentidos se agudizaron como si su único fin fuera hacer de él, únicamente un esclavo de sus sensaciones.


Lo tenía tan cerca que era capaz de percibir su aroma, su calor, el latido fuerte y vigoroso de su corazón. Se encontró siendo obligado a cerrar los ojos para poder mantenerse en control, lo cual no fue de mucha ayuda cuando aquellas manos comenzaron a recorrer su cuerpo, tocando por encima de la ropa. Un suspiro tembloroso abandonó sus labios mientras que su piel se sintió arder, la ropa comenzó a volverse un maldito estorbo, y aún con todo no tuvo el valor de moverse. Todo él gritaba "vulnerabilidad" por cada poro de su cuerpo, sintiéndose de pronto demasiado pequeño.


-- Respira.-- pidió Jin en voz baja y ronca al oído de Jungkook, provocando un escalofrío recorre su piel. Nunca antes lo había escuchado utilizar aquel tono con nadie, provocando que sus acciones parecieran mucho más atrevidas, mucho más íntimas. Sintió como las manos de su hyung comenzaron un muy suave masaje sobre sus hombros, buscando relajarlo pero provocando una sonrisa en el más joven al ser tratando con tal nivel de delicadeza.


-- Estoy bien...-- pronunció con una voz que tampoco se parecía demasiado a la suya propia, pero fue suficiente para arrancar cualquier atisbo de duda.


Jin sintiéndose más seguro, deslizó la chamarra de Jungkook fuera de su cuerpo para luego inclinar su cabeza y depositar una línea suave de besos en la nuca del menor, mientras que sus manos, mucho más descaradas, vagaron dentro de la camisa, acariciando con la yema de los dedos los marcados músculos del abdomen hasta posarse sobre el elástico del pantalón.


-- Abre los ojos.-- pidió Jin al tiempo que jalaba suavemente el lóbulo de su oreja con los dientes.


Inseguro, Jungkook accedió hacerlo, encontrándose con su reflejo frente a los espejos de la sala de ensayos. Sintió su respiración agitarse, al darse cuenta de lo jodidamente inapropiada que era su imagen. Sus cabellos húmedos de sudor, producto de las muchas horas de baile, los cuales se pegaban a su frente, el color rojo manchando sus mejillas y cuello, sus labios rojos y lastimados por haberlos mordido para mantenerse callado; pero aún mayor, sus ojos parecían dos pozos profundos y oscuros que desbordaban un hambre y deseo que dejarían avergonzado a cualquiera que pudiera mirarlo. Era un completo desastre y las cosas no fueron mejores cuando Jin colocó su mano sobre su bulto, dando un apretón que arrancó un jadeo alto y agudo de su boca, mientras que su cabeza caía hacía atrás, posándose sobre el pecho del mayor.


-- Mírate, eres precioso. Todo en ti es absolutamente perfecto.--


-- Jin...-- jadeo suplicante, deseando que se detuviera y al mismo tiempo rogando con su cuerpo para que no lo hiciera.


Sintió un par de caricias sobre su miembro antes de que Jin deslizarse el pantalón hacía abajo, llevándose sus bóxer junto con ellos. Jungkook sintió el aire frío golpeando su piel, la vergüenza se hizo mayor y por instinto intentó cubrirse con las manos de la devoradora mirada de su hyung.


-- ¿Qué estás haciendo?-- pregunto apenado, siendo consciente de que estaba siendo por primera vez observado.


-- Estoy mostrándote lo lindo que es tu cuerpo.-- murmuró dejando un beso sobre su hombro, y otro en su espalda.-- no deberías esconderte, tu mereces ser adorado.-- con ello terminó por subir la camisa de Jungkook para quitársela de encima, dejándolo desnudo en su totalidad. -- No pierdas atención, mírate.--


Jungkook hizo un sobreesfuerzo para mantener sus ojos en el espejo, contemplando así cada una de las caricias que Jin bridaba con sus manos, su vientre, muslos y caderas, hasta el momento que una mano envolvió su pene comenzando un vaivén firme de arriba a bajo.


-- ¡Oh! ¡Dios! Ahhh...--


Su respiración se volvió completamente agitada, se sentía tan sumiso, tan moldeable, como un muñeco en las manos de Jin, completamente a su disposición y deseos.


-- Tan bonito Jungkook.-- elogio una vez más, completamente fascinado por cómo el cuerpo del más jóven, recibía sus caricias, volviéndose flexible ante su tacto, aceptando, tomando sumisamente.


Después de esa declaración, los besos que Jin comenzó a darle fueron invasivos, no había centímetro de su piel que no estuviera siendo cubierto por esos labios, incluso tuvo el descaro de permitir que su lengua acariciara su piel.


-- Por favor... por favor...-- suplicó sin realmente saber que era lo que estaba pidiendo, su mente, su cuerpo, su alma, solo gritaban "más" y él solo quería seguir sintiendo, seguir experimentando.


-- Es tu turno, bonito. Puedes tocarme.--


Jungkook se giró entonces para quedar frente a Jin, rodeó sus hombros con las manos y escondió su rostro en la curva de su cuello, tratando de recuperar la respiración, pero ganando a cambió el exquisito aroma del cuerpo ajeno.


-- Enséñame Jin, quiero seguir sintiendo.-- rogó al tiempo que comenzaba a quitar la holgada playera para dejar al descubierto el blanquecino pecho.


Jungkook se relamió los labios antes de inclinarse y pasar la lengua por las clavículas y comenzar besar la manzana de Adán. Ambos jadeaban pero no era suficiente, nada parecía calmar el fuego que en ese momento consumía su ser. Entonces mucho menos delicado, bajó de un tirón el pantalón de Jin, dejándolo únicamente con unos pequeños boxer oscuros.


Y por primera vez perdió el control, olvidándose de que diablos se trataba este "experimento" y plantando un beso en los gruesos labios de Jin, los cuales ni tardos, ni perezosos, le reclamaron en un beso profundo y dominante. Lo que al principio fue un choque de labios, ahora era un erótico y lacibo baile de lenguas y mordiscos. Perdió por completo el control, dejándose hacer, incluso cuando las manos de Jin tomaron con firmeza su trasero con caricias poco inocentes.


-- Esto no estaba en los planes.-- dijo Jin con una voz jadeante.


-- Ya lo sé, pero necesito... quiero... por favor, no te detengas, no pares, no ahora, luego podemos arrepentirnos pero no te alejes.--


¡Oh maldita sea! Él debió decir que no.

Se supone que él era el más experimentado, el hombre maduro que debía poner límites en esa situación, pero fue tan sencillo sentirse enaltecido y poderoso, al ver tan cristalinamente la súplica en aquella mirada de ciervo, que en ese instante Jin era únicamente instinto.


-- De rodillas.-- exigió.


Jungkook tragó con fuerza ante aquella orden, le causó cierto placer ese tono dominante, fue tal el efecto que se sintió un poco asustado por el repentino golpe de exitacion, pero no discutió, ni lo pensó demasiado, se dejó caer de rodillas en el suelo, quedando con el rostro a la altura de la entrepierna de su hyung.


-- Abre la boca, bebé. --


Sintió el calor bullir en su rostro con gran intensidad, pero recibió la orden y algo tímido, abrió la boca. En ese instante, Jin pasó su dedo pulgar por los finos labios, una caricia poco sutil que daba señales de lo que realmente estaba deseando. Metió su dedo a la calidez de aquella boca, una y otra vez, por lo que Jungkook en un acto de total atrevimiento, atrapó el dedo entre sus labios y chupó, acariciando con su lengua en actitud deseosa. Jin lanzó una maldición antes de dejar el juego y quitarse por completo la ropa interior.


Los ojos de Jungkook se abrieron ampliamente al ver el pedazo de carne que Jin tenía entré las piernas. Largo, grueso y orgullosamente erguido; él no sé consideraba precisamente pequeño pero ¡Joder! Eso le dejó sin palabras, inseguro y nuevamente tímido, más aún cuando la bulbosa cabeza rosada del pene acarició sus labios.


Muy tímidamente como un gatito, sacó su lengua para probar el fluido blanquecino, notando como el mayor se estremecía ante su acción. Fue placentero sentir por primera vez que él tenía el control sobre algo y no tardó mucho en darse cuenta. Jin podía dominarlo fácilmente con una mirada, pero él, de rodillas, era la debilidad del hombre que tenía enfrente. Así que se abrió su boca y tomó solo el glande entre sus labios, como una paleta, chupando y jugando con su lengua alrededor de este. Ni siquiera se detuvo a pensar si era desagradable, ciertamente el sabor no lo fue, y estaba gustando de esto, más aún cuando un gemido ronco abandonó los labios de Jin, el primero que dejaba escapar, y eso le hizo sentir orgulloso. Era el turno del otro para perder el control.


Jungkook no era ningún experto, nunca se imaginó que alguna vez estaría dándole una mamada a un chico, pero no había el temor de lo que seguramente debía sentir, no hubo repulsión, no había incomodidad, únicamente placer. Así que más atrevido, bajo su boca, metiendo todo lo que pudo de la enorme verga, sintiendo llegar las arcadas, las cuales le obligaron a detenerse por un momento, así que pasó la lengua por todo lo largo, dejando besos e incluso acunado con la mano los testículos. La mano de Jin fue a parar a su cabeza, acariciando suavemente el cabello azabache, guiandolo en sus acciones, hasta el momento que volvió a meterse el pene a la boca, arrancando un gruñido bajo y momentos después una serie de jadeos delirantes. Era difícil, su mandíbula dolió un poco al tener que abrir tanto, su boquita obscenamente llena, con la saliva y líquido preseminal escurriendo por su barbilla, Jungkook gemía gustoso, completamente entregado a darle placer a Jin, utilizando su mano para cubrir lo que no podía tragar, ni siquiera le importo cuando Jin dió un par de embestidas, haciendo trizas su cordura. Lo quería tan mal.


-- Detente bebé...-- No quería, pero lo hizo, soltando el pene de su boca con un "pop" bastante audible.-- Jeon Jungkook, eres la maldita lujuria encarnada.-- Jin lo tomó del brazo, lo hizo ponerse en pie y plantó un beso lujurioso y desgarrador sobre sus labios, probando su propio sabor en la ajena boca.-- Mi turno para jugar.--


El menor fue girado bruscamente, lo cual hizo que extendiera las manos por instinto para no caer, quedando pegado contra el espejo. Se había olvidado que eso estaba ahí, por lo que se sintió intimidado cuando vió lo jodido que se veía, con la boca abierta y jadeante, desnudo y con su dolorido pene erecto colgando entre sus piernas. Intentó cerrar los ojos, no se sentía capaz de mirarse, y esa distracción lo dejó vulnerable para siguiente acción de Jin, quién se había arrodillado, haciéndole separar las piernas, dejando su trasero frente a su rostro.


Y Jungkook que pensaba que era imposible sentirse más avergonzado.


-- ¿Qué haces? Jin... ahhh...--


Fue lo más extraño que había sentido nunca, no estaba preparando para que la lengua de Jin se deslizara entre sus glúteos. Giró su rostro, dispuesto a mirar, temblando de pies a cabeza sin saber si decir "basta" o "follame".


Jin dejó una serie de besos y mordidas sobre los llenitos y hermosos glúteos, saboreo la preciosa piel, jugó con el agujerito rosa que poco a poco iba cediendo a su intrusión, ansioso de ser jodido y llenado por su polla.


Jungkook se sentía avergonzado, sí, pero su pene dolía tanto que aún con su timidez, lo tomó con su mano dando un par de tirones tan exquisitos que casi lo hacen llorar de placer. Jin se apartó y eso desconcertó a Jungkook, quién de pronto se sintió angustiado y demasiado sensible, a nada de preguntar ¿Por qué se apartaba? Hasta que se percató que Jin había tomado su mochila y sacaba del interior una botellita de aceite de bebé el cual llegaba a utilizar después del baño.


Quiso preguntar: ¿Qué estaba pensando?, hasta que Jin volvió a su lado, vertiendo una generosa cantidad de aceite en sus dedos.


-- En este punto, puedes detenerme cuando lo creas adecuado. ¿De acuerdo?--


Jungkook asintió varias veces, nervioso e igualmente deseoso de experimentar lo que seguía. Confiando tan ciegamente, tan dulce y necesitado. Un momento después uno de los dedos de Jin comenzó a trazar círculos gentiles alrededor de su entrada, para después presionar ligeramente, hundiéndolo por completo en su interior. Era tan extraño, todo su cuerpo estaba tenso, no sabía si le gustaba del todo como se sentía ese dedo en su interior, estuvo a punto de arrepentirse hasta que Jin comenzó a mover de dentro hacía afuera, volviendo atacar su piel con mordidas y besos, desviando por completo su atención a sensaciones mucho más agradables.


Miró entonces el espejo, el reflejo de ambos cuerpos desnudos, demasiado pegados, demasiado íntimo.


Entonces un segundo dedo se abrió paso, este dolió un poco pero comenzó a tomarle cierto gusto aquella sensación, Jin hizo tijera con sus dedos, estirando el apretado anillo de músculos, sacando nuevamente suspiros y jadeos de lo labios de Jungkook.


-- Ah... ¡Joder! Lo único mejor que escucharte cantar, es oírte gemir.--


Las mejillas de Jungkook parecían querer concertar para siempre ese ardiente rubor. ¿Cómo podía decirle esas cosas? Lo hacían sentirse tan apenado.


-- Jin, no deberías... ¡Oh basta! Ahhh...--


Eso había sido trampa, no era casualidad que justo cuando le estaba reclamando algo, él mentira un tercer dedo en su interior. Fue doloroso, aún utlizado el aceitito como lubricante, sintió sus piernas temblar, pero cuando Jin hizo su mano hacía arriba, tocó algo, fue tal su sorpresa que solo atino a soltar un pequeño gritó.


-- Mmm... aquí está.-- murmuró con una risa cerca de su oído. Jungkook parecía tan confundido que Jin no tuvo otra opción de volver a mover sus dedos y acariciar el punto dulce de su niño.


-- ¡Oh! Jin por favor...--- soltó casi en una suplica.


Entonces retiro sus dedos, pero no tomo prisas, acarició suavemente la curva de su espalda, recorrió con su mirada el delgado y precioso cuerpo. Jungkook, quién lo observaba a través del espejo, sintió su corazón acelerarse; estaba seguro de que debió sentir vergüenza, miedo, pero con él, con Jin, bajo sus manos se sentía seguro.

Jin colocó un poco más de aceite en su mano y comenzó a huntarlo por todo su pene.


-- ¿Dolerá?--


-- Un poco, pero prometo que será bueno, seré gentil, voy a cuidarte.--


Jungkook tragó saliva antes de asentir con un gesto de la cabeza. Entonces sintió el pene de Jin rozar sus glúteos, el nerviosismo se extendió por todo su cuerpo tanto como su exitacion, pero poco duro cuan sintió que presionaba contra su agujerito. Dolió, mucho a decir verdad, aunque Jin intento ser delicado, aún con la previa preparación fue complicado. Se mordió los labios con fuerza pero no pudo evitar el sonido roto de su voz, sin embargo, Jin estaba profundamente en su interior.


Besos, muchos de ellos, en su cuello, espalda, cualquier lugar que los labios de Jin pudieran rozar.

Fue muy dulce, sus manos se volvieron más delicadas, como si de esa manera pudiera llevarse el dolor. Respiró profundamente antes de girar su rostro a un lado y recibir un beso muy diferente a los anteriores, fue paciente, dulce, tranquilo, era cariñoso y con un sentimiento que en ese momento no supo comprender.


-- Está bien... estoy bien...-- murmuró contra su boca.-- Puedes moverte...--


Y lo hizo, siendo suave al principio, parecía que quisiera hacerlo sentir todo su pene, el como lo llenaba, como lo tomaba. Gemidos agudos llenaron todo el lugar, rebotando por la sala en un eco erótico y delicioso. Jungkook sentía sus piernas débiles, el espejo frente a él estaba opaco y sujetarse era difícil, pues el sudor volvía la superficie resbalosa. Estaba por decírselo a Jin, pero pendiente de él cómo estaba, se dió cuando antes de que siquiera abriera la boca, por lo que salió de su interior, lo giró delante de él y volvió a besarlo, duro y hambriento, como si no tuviera nunca lo suficiente de Jungkook. Finalmente lo recostó en el suelo, situándose encima de él, entre sus piernas, volvió a penetrarlo y está vez sus estocadas fueron más certeras, profundas y rápidas.


Jungkook se convirtió en un maldito desastre de gritos, jadeos, pidiendo más, olvidándose por completo de lo que era la vergüenza, entregándose por completo a su placer. Sus manos ahora inquietas tocando todo el cuerpo de Jin, adorándolo a través del tacto, simple y sencillamente siendo él.


-- Eres maravilloso Kookie, lo eres.-- Jin murmuró con la voz agitada. ¡Joder! Su cuerpo entero ardiendo en calor, en anticipación.


Tomó entonces el pene de Jungkook con su mano, estaba tan sensible, recibiendo atenciones después de haber sido durante mucho tiempo ignorado.


-- AHHH.... ¡JIN! --


No tardó mucho, movió su mano rápidamente de arriba a abajo y entonces por fin Jungkook alcanzó el orgasmo. Sintió que el mundo entero desaparecía, nunca creyó que fuera tan literal la frase "Ver las jodidas estrellas", pero fue tan intenso, tan exquisito que se sintió fuera de sí. Pero no sé se detuvo, Jin seguía follandolo, sobres estimulandolo, era casi igual de doloroso que en un principio, las lágrimas salieron de sus ojitos pero no le pidió parar, simplemente no quería hacerlo.


Envolvió entonces sus brazos alrededor del cuello de Jin y lo besó una vez más, frágil y temeroso de que esto terminará, no sabía lo que pararía después, ni cómo esto afectaría su relación, pero quería grabarlo en su memoria, el sabor de su boca, la sensación de su piel, cada golpe de su pelvis contra sus glúteos.


Entonces Jin soltó un gemido alto, roto, llenando el interior de Jungkook con su semilla. Ambos respirando de manera agitada pero sin ser capaces de moverse o hablar. El tiempo pasó, los teléfonos sonaban una y otra vez, posiblemente los chicos esperándolos en el departamento, pero en ese momento no podría importarles menos.

Cuando Jin salió de su interior, Jungkook se sintió desprotegido, no quería estar solo, no sabía porque la intensidad de esas emociones, simplemente rompió a llorar. El mayor un tanto desconcertado le tomó entre sus brazos buscando calmarlo pero parecía imposible.


Terminó sentándose en el suelo, con Jungkook delante de él, quién no había soltado sus piernas de alrededor de su cintura, quedando sentados en una posición bastante extraña.


-- Shhh... tranquilo, no llores bebé.-- decía Jin con voz suave, acariciando la espalda del menor con movimientos lentos y suaves de arriba a abajo para darle un poco de paz.


Jungkook entonces tomó su rostro entre sus manos y volvió a besarlo, entonces entendió, el miedo que florecía en su interior. Jin devolvió el beso con la misma intensidad y cariño.


Pero esa noche marcó un antes y un después, por lo menos Jungkook, no había vuelto a tener vergüenza de su propio cuerpo.