Capítulo 1
Si alguien me preguntara cómo había llegado a esto, definitivamente no sabría qué responder.
Es que habían tantos factores que influenciaron en otras tantas decisiones.
Jamás podría decir que fueron malas. Por el contrario, creo que nunca habíamos tomado una decisión tan genial como esta. Nada tenía que ver que yo era el más beneficiado con ella, claro que no.
El recuerdo de ese día aún permanece claro en mi memoria, puedo recordar perfectamente las palabras de los chicos, nuestra manera característica de resolver un conflicto a través de un juego infantil y como yo había perdido.
Es gracioso recordar cómo ese día hace dos años estaba sumamente enojado por haber sido el perdedor, pero ahora, completamente desnudo, con mis manos atadas a mi espalda, mis ojos cubiertos y mi cuerpo temblando con espasmos de deliciosa anticipación, no podría estar más complacido.
Siento que estoy viviendo un sueño.
Uno muy placentero.
Pero una vez más, ¿Cómo llegué a este exacto momento?
¿Cómo es que ahora estoy sobre mis rodillas, con mi culo empinado, mis manos atadas y mi mejilla sobre el suave colchón de mi cama?
¿En una posición tan vulnerable, temblando de dolorosa anticipación, con mi polla completamente dura y unas inmensas ganas de ser follado?
Bueno, tengo algunas teorías para eso, pero primero debo contarles que sucedió hace dos años exactamente para que puedan entenderme un poco más.
Resulta que uno de los miembros, no diré quién para proteger la imagen del artista...
-Fue Namjoon-
Fue atrapado por uno de los miles de paparazis que nos siguen a diario, nada más y nada menos que entrando a un “bar” para aliviar su “estrés” y “frustraciones”.
Hubo miles de fotos y unos cientos de videos de Namjoon “liberando” estrés. La compañía tuvo que pagar no miles, millones para evitar que dicha información saliera a la luz.
No tengo que recordarles qué sucedería si esa información se llegara a filtrar ¿Verdad?
Nuestro manager estaba furioso, tanto que pensé que le iba a dar un infarto al pobre. Su cara roja y el sudor recorriendo su rostro mientras trataba con todas sus fuerzas no gritarnos a todos por el descuido de uno.
Después de eso, pasamos mucho tiempo en abstinencia, todos nosotros. Al punto de que nuestro rendimiento estaba decayendo debido a todo el estrés acumulado.
Así que como personas maduras que somos, decidimos nada más y nada menos que liberar “tensiones” entre nosotros mismos.
No lo vimos raro o incómodo. Todos habíamos estado tanto con hombres como con mujeres.
La idea fue bien vista y aceptada por todos nosotros con gran rapidez. Es que era perfecto, podríamos dejar de ponernos en peligro al visitar bares o trayendo personas a la casa o a la compañía para que se pudieran encargar de nosotros apropiadamente.
Éramos unos putos genios.
Claramente la felicidad no nos duró demasiado. No cuando teníamos que resolver lo más importante aún.
¿Quién sería el pasivo?
Nadie quería serlo. No por estereotipos absurdos, más bien era que todos éramos vírgenes en ese aspecto. Sí, todos estábamos acostumbrados a ser el activo.
Recuerdo graciosamente como todos comenzamos a negar rotundamente, recuerdo las risas nerviosas, las negaciones en voz alta y las “sugerencias” sobre quién debía serlo.
Como no logramos decidirnos y nadie quería ofrecerse voluntariamente… Hicimos lo que siempre hacemos cuando se trata de tomar decisiones importantes.
Sí, lo decidimos al azar.
El juego de piedra, papel o tijera nunca nos ha decepcionado antes y no lo hizo en ese entonces. Jugamos los 7, formando un pequeño círculo y estirando nuestras manos derechas al frente.
Los primeros en ganar fueron Jungkook, Jin y Taehyung. Recuerdo que casi los asesiné con la mirada al ver sus sonrisas de satisfacción y felicidad.
Recuerdo también haber respirado hondo y morder mi labio inferior. Mi mano temblaba ligeramente al igual que la de Namjoon. Yoongi parecía relajado, pero Hoseok reía nerviosamente.
Lo intentamos una vez más y la suerte estuvo del lado de nuestro líder y de nuestro solecito. Gemí lastimero cuando mis oportunidades de salir ileso se redujeron a la mitad. Ahora éramos Yoogi y yo.
Estaba sumamente nervioso, había un 50 por ciento de probabilidades de que le ganara a Yoongi, pero también había un 50 por ciento de que perdiera y mi virginidad anal se viera comprometida.
Recuerdo tratar de convencer a Yoongi para que se ofreciera voluntariamente, era el único que no se veía nervioso, como si no le importara dar o recibir en cuanto obtuviera placer de ello.
Yoongi se encogió de hombros y por un momento pensé que lo había logrado, incluso mi rostro se había iluminado con una sonrisa. Sonrisa se fue aplastada cruelmente junto con mis esperanzas cuando un despiadado “Ni lo pienses” salió de sus labios.
Hice un muy marcado puchero antes de que lo intentáramos de nuevo. Piedra y mi boca se secó, papel y mi corazón se saltó un latido, Tijeras y un chillido escapó de mis labios cuando mis dedos formaron una tijera y la mano de Yoongi se cerró en un puño.
Había perdido.
Las felicitaciones no tardaron en llegar y yo los fulminé a todos con la mirada. Había estado tan enojado.
“Tienes el mejor culo para esto” “Serás el mejor pasivo de todos” “Te trataremos bien, pequeño” “No puedo esperar para hacerte gemir”
No había querido aceptarlo en ese entonces, pero todas y cada una de sus palabras habían logrado encenderme. Después de eso, no pasó más de una semana cuando me despedí de mi virginidad anal.
Todos habíamos pasado tanto tiempo sin tener algo de acción que literalmente nos pusimos cachondos al mismo tiempo y pues, todos terminaron follándome la misma noche.
Pero eso es otra historia.
El punto es que ese día fue la única vez que todos ellos me follaron el mismo día, uno tras otro. Había sido la puta gloria. Recordar el exquisito placer, los maravillosos orgasmos, recordar como lloraba por la sobre estimulación en mi próstata y en mi agotada polla.
Recordar cómo fue tener 6 pollas diferentes en mi interior, una tras otra, hace que mi cuerpo se estremezca con dolorosa excitación.
Y es lo que nos trae a este específico momento.
Había intentado arduamente durante varios meses lograr repetir lo que sucedió esa noche. Quería de nuevo ese éxtasis abrazador que sentí, quería de nuevo terminar exhausto por el esfuerzo, terminar sobre estimulado y sensible, abierto y húmedo, usado y bien follado.
Cada uno tenía su propia personalidad durante el sexo. Cada uno tenía sus propios fetiches. Como el daddy kink de SeokJin o que a Yoongi le gustaba masturbarse viéndome mientras me abro para él.
Quería eso, quería todas sus personalidades en una misma noche, quería todas sus pollas en mi interior en una sola noche.
Y pensar que antes odiaba la idea de ser el pasivo.
Que tonto había sido.
Desde ese entonces había intentado que esa noche se repitiera, pero nunca volvió a suceder hasta ahora.
Por eso estoy desnudo y sobre mis rodillas en la comodidad de mi cama. Porque estoy “castigado”
Sí, castigado.
Por ser un niño muy malo…
Se suponía que no debía usar el piercing falso sobre mis labios durante el Muster. Se suponía que no tenía permitido mostrar “demasiada piel” frente a las cámaras y definitivamente se suponía que no debía usar una prenda tan transparente que mostrara mis botones.
Obviamente todo lo hice con la intención de ser deliciosamente castigado. Quería provocarlos y lo logré.
En mi mente están muy vívidas las imágenes de tan solo unas horas atrás. 6 pared de ojos bañados en deseo y lujuria, pupilas dilatadas y respiraciones pesadas.
El camino de regreso a casa fue… interesante. Recordar las manos de Hoseok sobre mi cuerpo y los labios de Taehyung sobre los míos hacían que mi polla se contrajera dolorosamente.
Ellos me deseaban y yo los deseaba a ellos.
El sonido de la puerta abriéndose me sacó de mis deliciosos recuerdos, trayéndome al presente. Mi cuerpo se estremeció en anticipación y mis sentidos se agudizaron.
No podía ver por la venda en mis ojos, pero podía escuchar esos pasos firmes acercándose lentamente. Mis vellos se erizaron y mi polla goteó necesitada.
¡Por todos los cielos, estaba tan excitado y ni siquiera me habían tocado!
– Oh cariño, te ves tan delicioso… – un jadeó murió en mi garganta al escuchar la espera voz de Yoongi Hyung.
Mordí mi labio inferior con fuerza, recordando que a mi Hyung no le gustaba que hiciera algún ruido si él así no me lo permitía.
Si de imponerse en la cama se trataba, Yoongi era el perfecto para el trabajo.
Sentí el colchón hundirse detrás de mí y una descarga recorrió todo mi cuerpo hasta alojarse en la punta de mi llorosa polla. Maldición, ¡Ni siquiera me ha tocado!
Me tragué un gemido cuando esas cálidas y grandes manos sujetaron mis caderas con firmeza, pero no pude evitar que mi cuerpo me traicionara y se estremeciera ante el posesivo agarre.
De manera automática empujé mis caderas hacia atrás, mostrando toda la necesidad que me recorría y chocando con las caderas de mi Hyung. Mi respiración se cortó cuando sentí su dureza contra la sensible piel de mis glúteos.
– ¿Sabes por qué estoy aquí, pequeño? – preguntó amasando con descargo mis nalgas. Yo tragué grueso, ahogando conmigo un lloriqueo de necesidad, aún no se me daba permiso para emitir sonido alguno – ¿Sabes qué voy a hacerte? ¿Sabes lo que todos te haremos?
Sus grandes manos se apretaron contra mis blancas nalgas, separándolas poco después. Mi rosado agujero quedó completamente visible ante sus ojos felinos.
Mi boca se abrió para absorber la mayor cantidad de aire posible cuando sentí su cálido aliento entre mis mejillas. Mi entrada se contrajo dolorosamente en anticipación. Mi cuerpo vibraba demandante de atención, demandante de placer y demandante de una polla en mi interior.
– Responde – gruñó y mi espalda se arqueó ante el choque de su aliento caliente contra mi agujero.
– ¡Van a castigarme! – respondí en un jadeo ahogado.
Mi corazón latía desenfrenado. La maldita anticipación era tan dolorosa como malditamente excitante.
– No pequeño – añadió él pegando su pecho a mi espalda desnuda. Su aliento chocando con mi oído – Vamos a follarte, Jimin. Uno tras otro. Vamos a abusar de tu apretado agujero hasta que esté flojo y resbaladizo con nuestros fluidos…
Mi polla se contrajo ante sus sucias palabras y un gemido roto, lastimero y agudo salió desde lo más profundo de mi garganta.
¡Maldición sí, es exactamente lo que estaba buscando!
– Nhhggg… Hyung… – gemí sin pudor restregando mi culo contra la gruesa erección atrapada entre sus pantalones.
Mi premio fue un gemido profundo en mi oído.
– Quieto – ordenó y mis movimientos se detuvieron tan rápido que escuché un jadeo de su parte.
Sonreí, sonreí porque sabía lo mucho que Yoongi le excitaba que obedeciera cada una de sus peticiones. Y saber que yo era el responsable de la excitación de mi Hyung solo encendía más la mía propia.
Lo sentí alejarse, privándome de su delicioso toque sobre mi cuerpo en llamas. Hice un pronunciado puchero y escuché su risa.
– Siempre tan ansioso, desesperado por mi polla…
Dejé escapar un gemido por sus palabras, escuchando su gruñido de vuelta. Luego, el sonido de lo que parecía ser una gaveta abriéndose.
Estaba resistiendo lo mejor que podía el impulso de retorcerme en mi lugar y rogar porque me follara, pero sabía que no tendría ningún efecto en él.
En cambio con Namjoon Hyung…
El tren de mis pensamientos se descarriló cuando algo helado se escurrió por entre mis nalgas. Tardé pocos segundos en entender que se trataba del lubricante que guardaba en mi mesita de noche.
Lo supe por su olor, olía a cerveza.
El favorito de Hoseok Hyung.
– Tócate, Jimin – gruñó las palabras tan bajo que supe que estaba apretando sus dientes – Haz lo que tanto me gusta ver…
Tragué grueso al escuchar el característico sonido de una cremallera ser bajada. Pensé que no podía sentirme más excitado que ahora, me equivoqué.
Saber que es mi cuerpo el que Yoongi Hyung observa para darse placer es simplemente… caliente. Saber que se toca mientras me mira es enloquecedor. Saber que soy yo quien lo lleva hasta la cúspide de su placer es sencillamente alucinante.
Eso es algo que podría llevar a un orgasmo a una persona como yo. Una persona a la que encanta ser observada y deseada.
Podía sentir el frío lubricante escurrir entre mis mejillas hasta mis pelotas. El contraste con mi piel caliente me hizo estremecer. Necesitado de un poco de atención que no iba a conseguir de Yoongi Hyung por el momento, empujé mis manos atadas con la intención de hacer lo que más le gustaba a mi Hyung.
Ver como mi apretada entrada se traga mis dedos.
Empujé, pero la posición no me permitió siquiera rozar mis pliegues. Fruncí el ceño y gimoteé desesperado.
Escuché la suave risa divertida de mi Hyung y mis lloriqueos aumentaron junto con un abultado puchero de mis labios.
– De costado – ordenó dejando toda la diversión de lado en su ronca voz.
Yo obedecí de inmediato dejando caer mi cuerpo sutilmente hacia la derecha. Un pequeño gemido escapó de mis labios al sentir la suave textura de las sábanas contra mi piel desnuda.
Maldición, estaba tan sensible.
Estiré un poco mis piernas, sintiendo a mi Hyung moverse encima de la cama. No podía verlo, tampoco podía sentir sus largos dedos sobre mi cuerpo y eso me estaba matando.
Me concentré en la orden que Yoongi Hyung me había dado. Llevé mis dedos hasta mi contraída entrada y gemí ahogado por la descarga placentera que me recorrió entero, dejándome temblando.
Un bajo gruñido y el característico sonido del chapoteo del lubricante me dejó sin aliento. Yoongi se estaba masturbando.
Santa mierda.
Mi polla saltó adolorida por la imagen mental que tenía. No podía verlo, pero lo había visto las suficientes veces como para saber que ahora su gruesa polla estaba bañada en lubricante, que las venas de marcaban perfectamente a todo lo largo de su extensión y su pálida mano con largos dedos la acariciaban en un vaivén lento, pero firme. Presionando y acariciando la rosada cabeza.
Mi cuerpo se estremeció entero. No podía esperar para tenerla dentro. No quería esperar.
Empujé dos dedos dentro de mi de una sola estocada, gimiendo alto y agudo. Yoongi gruñó.
– Levanta tu pierna izquierda – ordenó con voz ronca, el sonido de su mano acariciando su polla aumentó – Déjame ver tu rosado agujero…
– Nhg… ung~ – gemí agudo como sabía que le gustara y levanté la pierna como me lo pidió.
La posición me daba mucho más acceso a mi interior, dejándome también totalmente vulnerable ante esos gatunos ojos.
Sus jadeos y gruñidos eran música para mis oídos mientras me penetraba cada vez más rápido y profundo con mis dedos.
No era suficiente. Quería suplicar, suplicar que me follara con su gruesa polla, que tocara mi necesitada polla, que me masturbara mientras abusaba de mi agujero.
Quería, pero no podía. Yoongi era de los que no les gustaba que le dijeran que hacer. Era de los que te llevaba al límite de la desesperación y la cruel anticipación. No me molestaba, no cuando toda la espera terminaba en un orgasmo tan malditamente bueno.
Mis labios se abrieron dejando escapar todo el aire en un jadeo. Su suave mano bajando por mi pierna hasta llegar a mis muslos me hizo estremecer y apretar mis propios dedos en mi interior.
– Eres tan hermoso, pequeño – susurró antes de dejar descansar mi pierna sobre sus hombros – Tan malditamente adictivo…
Suspiré encantado al sentir el calor de su cuerpo entre mis temblorosas piernas. Su mano no había dejado de acariciar su miembro, lo sabía porque mis sentidos estaban al máximo.
Podía sentir el movimiento de su cuerpo, podía oler el almizcle de su líquido pre-seminal por sobre la cereza del lubricante. Me sentía expuesto, me sentía débil, me sentía tan sumiso que era malditamente caliente y perfecto.
Ingresé otro dedo en mi interior para comenzar a follarme con tres de ellos. Aumenté la fuerza y la velocidad, cada descarga de placer que recorría todo mi cuerpo terminaba en la punta de mi polla.
Mis caderas comenzaron a moverse por sí solas, en busca de mi propia liberación. No quería correrme así, pero es que se sentía tan bien. Toda la situación era demasiado caliente y excitante.
Los gruñidos de Yoongi aumentaron y su respiración se hizo más marcada y profunda. Sabía que estaba cerca y eso solo me alentaba aún más. Mis gemidos aumentaron en volumen y agudeza como sabía que le gustaban.
Su gran mano se aferró a la piel sensible de mis muslos tan fuerte que de seguro quedaría una marca. No me importaba. Estaba demasiado perdido en las sensaciones.
La suavidad de las sábanas en constante roce de mis caderas, mis dedos en la calidez del interior de húmedo agujero, el lascivo sonido de mi Hyung masturbándose combinándose con sus gruñidos, jadeos y gemidos roncos.
Era demasiado.
– Saca tus dedos, Jimin – gruñó Yoongi Hyung y yo gimoteé frustrado. No quería detenerme, quería correrme – ¡Hazlo! – demandó en un gruñido y yo gemí lastimero antes de acatar su orden.
– Hyung~ – lloriqueé sintiéndome vacío y dolorosamente excitado.
Él no respondió. A mis oídos llegaban sus dulces gruñidos y mi húmeda polla por mi propio lubricante saltaba adolorida frotándose con mi bajo vientre.
– ¿Quieres ser un buen niño para tu Hyung? – preguntó él entre jadeos ahogados.
Moví mis caderas tentado por esa gruesa voz, necesitado, necesitado de ser follado por mi mayor.
– ¡Sí! – jadeé en respuesta.
Sus manos se aferraron a mis caderas y en un rápido movimiento ya estaba nuevamente sobre mis rodillas con el culo empinado. Mi cuerpo entero se estremeció en dolorosa anticipación, mi entrada se contrajo desesperada por lo que vendría, mi necesitada polla liberando la humedad de mi lubricante.
– Gime mi nombre, bebé – ordenó presionando la cabeza de su gruesa erección contra mi abertura.
– ¡Ahg… Yoongi...! – gemí en alto como me lo pidió.
Contraje mi entrada contra la húmeda y redonda cabeza de su polla, pero no pasó más allá de una simple presión contra mi agujero. Lloriquee con frustración al no recibir ningún empuje de su parte. Mi piel estaba totalmente erizada, las terminaciones nerviosas alrededor de mi agujero enviaban punzadas placenteras a mi polla por el simple roce con la polla de mi Hyung.
Me estaba volviendo loco. Yoongi me estaba volviendo una puta deseosa de su polla.
Intenté empujar mis caderas y empalarme en su gruesa erección, pero su mano firme sobre mi cadera me lo impidió, gruñí y me retorcí debajo de él, ahogando en mi garganta las súplicas por ser penetrado, usado y bien follado.
Podía sentir y escuchar como continuaba masturbándose contra mi agujero, presionando y apartándose antes de lograr atravesar el primer anillo de músculo. Gemidos lastimeros escapaban de mi boca al igual que lágrimas humedecían la tela alrededor de mis ojos. Estaba tan sensible y excitado que pensé que podría venirme incluso sin ser follado con tan solo escuchar los sonidos de placer de mi Hyung.
El que estuviera usando mi cuerpo para darse placer era jodidamente caliente.
Gemí ahogado cuando sentí la calidez de su esencia chocar contra mi cerrado agujero. El gemido gutural que salió de su garganta al correrse casi provoca mi propio orgasmo, casi. Lloriqueé sin aire en mis pulmones mientras frotaba su todavía dura polla entre mis nalgas, extendiendo su orgasmo lo más que podía y humedeciendo con su corrida mi apretado agujero.
– ¡Dijiste que me follarías! – recriminé entre gimoteos frustrados frotándome contra su polla como todo un necesitado.
Su risa ronca y profunda causó un escalofrío placentero en mi espina dorsal. Uno que no duró demasiado tiempo cuando su mano soltó mi cadera y la calidez de su cuerpo me abandonó por completo.
– Lo siento pequeño, pero estás castigado – respondió, el sonido de la cremallera escuchándose nuevamente.
Hice un puchero que fue deshecho cuando un jadeó me hizo boquear por aire. Yoongi Hyung estaba dejando un fugaz beso sobre mi nalga derecha. El toque había sido demasiado inocente, pero yo estaba tan caliente y sensible que me hizo contraer los músculos.
– Me lo agradecerás después de que Namjoon te tome – añadió y mi polla se contrajo adolorida – Sabes cómo es cuando está enojado…
Su risa divertida fue lo último que escuché antes de que sus pies se movieran en dirección contraria a mi tembloroso cuerpo. Me dejé caer boca abajo sobre mi cama, jadeando cuando la fría tela de las sabanas hizo contraste con mi caliente erección.
Estaba totalmente frustrado. Esto no era definitivamente lo que tenía en mente. Creo que exageré y los provoqué demasiado hasta el punto de estar enojados conmigo y realmente castigarme…
Enojados… las palabras de Yoongi Hyung resonaron en mi cabeza. Si realmente Namjoon estaba enojado, eso solamente aseguraba sexo duro y muy caliente...
Un gemido roto escapó de mi garganta por mis pensamientos y mis caderas se movieron instintivamente contra el mullido colchón buscando friccionar mi llorosa polla contra este, deseoso de poder calmar el ardor de la excitación.
Quería correrme tan mal.
Levanté mis caderas y empujé contra la suave superficie, gemí por la exquisita fricción. Al ser privado de mi visión todas las sensaciones se amplificaron al cien por ciento. Podía perfectamente percibir la suavidad de la tela debajo de mí, sentirla acariciando la piel de mis piernas, mi abdomen, pecho y húmeda mejilla.
Mis erectos botones se sentían extasiados cuando el más mínimo movimiento causaba una suave caricia en ellos. Volví a gemir cuando empujé nuevamente mi polla contra la superficie. Mi cuerpo temblaba y mi bajo vientre se contraía en dolorosos y placenteros espasmos.
Solo un poco más…
– ¿Quién te dijo que podías darte placer? – escuché un chasquido de lengua y un gruñido profundo.
Mierda.
Mis caderas se detuvieron inmediatamente y mi polla se sacudió en protesta. Había algo en su voz que encendió todas mis terminaciones nerviosas… Quizás fue la aspereza en ella, quizás la profundidad o quizás fue el hecho de saber de antemano que Namjoon estaba enojado.
Namjoon enojado era malditamente caliente.
– De pie, ahora. – ordenó y yo cumplí con sus deseos tan rápido como mi tembloroso cuerpo me lo permitió.
Escuché lo que parecía ser el sonido de la hebilla de un cinturón y me estremecí por completo. Mis vellos se erizaron y mi húmedo agujero por el semen de Yoongi Hyung se contrajo en dolorosa anticipación.
– Hyung~ por favor… – supliqué meneando mi culo de un lado a otro.
Él gruñó bajo, yo sonreí. Sabía que Namjoon no podía resistirse cuando rogaba por ser follado.
– ¿Sabes qué les pasa a los niños malos y desobedientes, Jimin? – preguntó.
Su voz aparentemente tranquila envió una punzada de placer por todo mi cuerpo. Podía imaginármelo perfectamente. Su rostro intentando verse sereno, pero su ceño ligeramente fruncido, sus dientes apretados marcando aún más su mandíbula.
Sus ojos deben estar vagando por todo mi tembloroso cuerpo y sus pupilas deben estar dilatadas viéndose más profundas y oscuras de lo que normalmente serían.
Músculos tensos y rígidos marcándose por debajo de su ropa. Un enorme bulto entre sus pantalones que no le hacía justicia a su larga y gruesa polla.
Mi boca se hizo agua.
– Son castigados ~ – gemí de solo pensarlo.
Sonido de pasos a mi alrededor tenían a mis piernas temblando como gelatina, pero luego esos pasos se detuvieron y el silencio se apoderó de mi habitación. Mi respiración se agitó y mi anticipación creció.
– Estás temblando y ni siquiera te he tocado, Jimin-ah~
Su voz, su voz era tan ronca que mi polla se sacudió como si bailara al ritmo de esas vibraciones bajas. Tragué grueso cuando su masculino olor llegó a mis fosas nasales, estaba tan cerca, podía sentir su calor corporal.
– Hyung… por favor~ – rogué con voz queda.
Di un pequeño saltito en mi lugar cuando su frío dedo hizo contacto con mi dura erección, empujando hasta abajo y soltando luego. Gemí sonoro cuando mi polla chocó contra mi bajo vientre.
– ¿A quién le perteneces? – gruñó cada palabra con posesividad y yo me sentí derretir.
– A Namjoon Hyung ~
Su mano se posó sobre mi bajo vientre y cada vello de mi cuerpo se erizó ante su toque. Su mano era grande y un poco fría que contrarrestaba perfectamente con el calor de mi cuerpo.
– Buen chico – felicitó y su mano comenzó a descender lentamente, torturándome y haciéndome perder la cabeza.
Desde mi bajo vientre hasta mi pecho, ignorando mis erectos pezones. Desde mi pecho hasta mis hombros, donde acarició suavemente la piel sensible de mi cuello. Desde mis hombros hasta hacer un recorrido por mi espalda, enviando corrientes placenteras por todo mi cuerpo. Y finalmente, desde mis hoyuelos de Apolo hasta dar una fuerte nalgada sobre mis blancas nalgas.
– ¡Namjoon Hyung! – grité y mi bajo vientre se contrajo adolorido, estaba tan excitado que podía correrme solo con otra nalgada – ¡Por favor! – supliqué inclinándome hasta su toque.
– ¿Por favor, qué? – su tono era burlón, pero las ganas de correrme eran mayores a cualquier enfado que pudiera llegar a tener.
– ¡Fóllame! – lloriqueé empujando mi culo hacia donde creía que estaba – ¡Dijiste que me ibas a castigar!
Sus grandes y fuertes manos se cerraron en mis caderas, sosteniendo con fuerza en inmovilizando en mi lugar. Poco después la dureza conocida chocó contra mis nalgas y yo suspiré aliviado. Su aliento caliente en mi nunca enviando placer directo a mi polla.
– Claro que lo haré – gruñó en mi oído y yo gemí – Te has portado muy mal, Jimin-ah.
Sus caderas se movieron y su grueso miembro de abrió paso entre mis húmedas nalgas. Podía sentir toda su longitud rosando mi palpitante entrada y me estremecí deseoso.
– Sí – gemí satisfecho moviendo mis caderas para aumentar la fricción – He sido malo Hyung, por favor castígame, fóllame, por favor… ahg…
La fricción aumentaba y las mordidas en mi hombro me estaban volviendo loco.
– Aprieta los muslos, Jimin-ah – ordenó entre jadeos y yo negué con la cabeza.
– No, no, no, Hyung por favor… – lloriqueé frustrado.
¡¿Era demasiado pedir tener un polla dentro de mí?!
– Obedece – gruñó, bajo y profundo. Mi cuerpo obedeció de inmediato.
Cerré mis piernas y lloriqueé nuevamente cuando sentí su dura polla entre mis apretados muslos internos en lugar de mi apretado interior.
– Nam… aggh… – gemí cuando las embestidas comenzaron, mis piernas temblaban mientras mi Hyung se daba placer con mi cuerpo – Hyung… p-por… ahg.
Mi cabeza daba vueltas, si bien no me estaba penetrando, la fricción en mis pelotas y perineo era demasiada. El fuerte agarre en mis caderas, su caliente cuerpo pegado a mí espalda, su bajo vientre al alcance de mis manos atadas y sus jadeos profundos en mi oreja eran definitivamente la combinación perfecta.
Sentí mi cuerpo sacudirse, sobre*estimulado por la situación, por mi Hyung, por su pene entre mis piernas y sus dientes en la piel sensible de mi cuello.
– Eres tan delicioso, pequeño – jadeó aumentando sus embestidas, haciéndome gemir en alto – ¿Quieres mi polla en tu apretado agujero? – preguntó y yo asentí inmediatamente, incapaz de formular palabra alguna – Ruega por ella bebé…
Mi capacidad de pensar se vio afectada por unos segundos cuando su hábil y húmeda lengua recorrió mi punto sensible, mi cuello.
– Hyung… te lo suplico… uhg… – gemí entrecortado, mi cuerpo sacudiéndose en espasmos placenteros mientras que su pene dejaba mis muslos y comenzaba a friccionarse contra mis nalgas.
Mis caderas se comenzaron a mover automáticamente, necesito, necesitado de ser follado. En busca de la gruesa polla de mi Hyung.
– ¿Estás flojo? – preguntó y yo sentí ahogarme con mi saliva cuando la punta de su pene presionó contra mi fruncida entrada – Parece que Yoongi Hyung te lubricó bastante bien…
No hablé, no pude hacerlo, tampoco respondí nada más que un sonoro gemido cuando, de un solo movimiento, estaba empalado en la gruesa polla de mi mayor.
– ¡Ahg! – gemí gustoso al sentirme lleno y cálido por dentro, un gruñido haciendo armonía con mi propio gemido.
– Pequeño tramposo – gruñó Namjoon Hyung y yo hubiera sonreído si no me hubiera quedado sin aliento.
Pensé que estaba flojo, pero creo que la preparación anterior no fue suficiente. La polla de Namjoon es demasiado grande y aunque estuviera demasiado excitado, el ardor que sentí envío lejos mi ansiada liberación.
Mordí mi labio inferior con fuerza, mi cuerpo estaba tenso y los besos de mi mayor estaban funcionando de maravilla para relajarme.
En cuanto dejé salir un suspiro de alivio, las embestidas comenzaron.
– Nam… ¡Ahhg! – gemí sonoro por la fuerza de sus arremetidas – Ahhgg...
Maldición sí, esto era todo lo que quería.
Namjoon siempre se ha caracterizado por ser un dominante en la cama. Le encanta hacerlo duro y rápido, exactamente como lo estaba haciendo en este momento. Eché mi cabeza hacia atrás mientras mi boca no dejaba de liberar gemidos agudos. La fricción era exquisita, su pene lo suficientemente grande y gordo como para llenarme por completo y presionar los lugares correctos.
Una de sus grandes manos presionó aún más mi cadera, posiblemente dejando marcas. La otra fue hasta mi cuello, haciendo la presión suficiente como para dificultar el flujo de oxígeno.
Mis gemidos disminuyeron, mi cabeza comenzó a dar vueltas y una bruma del más exquisito placer me envolvió por completo. Sus embestidas eran duras, rápidas y profundas. El sonido de nuestras pieles chocando era música para mis aturdidos oídos.
Mi polla chocaba contra mi vientre bajo con cada empuje y la presión en este aumentaba. Sólo unas estocadas más, solo una estocada certera a mi próstata y yo estaría viendo estrellas. Mi agujero se contrajo y mi cuerpo se tensó visiblemente.
– Oh no, eso sí que no – jadeó mi mayor y su mano dejó libre mi cuello y se alojó en la base de mi pene, presionando.
– ¡Hyung, ahhhgg! – grité cuando un insípido orgasmo seco sacudió mi tembloroso cuerpo.
Mi pene seguía duro como una roca y mi excitación tocaba niveles máximos cuando su mano tapó mi boca y sus estocadas se volvieron más rápidas, desordenadas y frenéticas.
Estaba alcanzando mi límite una vez más. Los movimientos, las estocadas directas a mi sobre-estimulada próstata y los gruñidos de satisfacción de mi mayor eran el estímulo perfecto… pero antes de que pudiera llegar a alcanzar las estrellas en el más potente orgasmo en meses, una conocida calidez llenó todo mi interior.
– ¡Namjoon! – lloriqueé demasiado frustrado cuando la calidez del cuerpo de mi mayor me abandonó, la calidez de su placer escurriendo de mi abusado agujero.
Estaba vacío de nuevo, dolorosamente erecto, excitado y malditamente frustrado.
Hice un puchero y la venda de mis ojos estaba húmeda de nuevo por mis lágrimas. Pocos segundos después sentí sus fuertes brazos de nuevo, pero está vez el toque fue sutil, delicado. Cargándome al estilo princesa y dejándome nuevamente sobre la cama.
– Suplicaste por mi polla y te la di, pero aún así sigues castigado, pequeño. – dijo suavemente dejando un casto beso sobre mis labios hinchados.
– ¡No es justo! – me quejé, pronunciando aún más mi puchero.
Otro beso sobre mis labios y mis mejillas se tiñeron suavemente.
– Si tienes suerte, puede que los demás miembros te dejen correrte – añadió mientras escuchaba como se vestía nuevamente – No lo esperes de Jin o Hoseok, sabes cómo son cuando te portas mal – mi cuerpo se estremeció – Aunque puede que con Jungkook y Taehyung tengas más suerte. Escuché que entrarán al mismo tiempo.
Dejé escapar un gemido ahogado por la última frase. Sí eso era cierto, es bueno que no haya podido correrme todavía.
Tendría que guardar energías.
La noche apenas comenzaba.