Dulce Fantasía

Summary

Baekhyun es un hada que ha sufrido acoso por parte de un mago llamado Chanyeol, por lo que se volvieron enemigos al pasar de los años, sin embargo todo cambia cuando Chanyeol come una manzana hechizada con dulce poción de amor.

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I

Una pequeña bola de papel saltaba de vez en cuando sobre la palma de Byun Baekhyun, estudiante de último año en el colegio de magia cerca de Corea del Sur.


Su mirada aguda se encontraba lanzando pequeñas cuchillas hacia cierto pelinegro, que estaba a unos cuantos metros de distancia de él. Ambos estaban en el patio, recibiendo clases sobre plantas silvestres, en específico las venenosas.


—Deja de mirarlo así, se va a dar cuenta —dijo en un susurro uno de sus amigos.


—El hijo de puta sabe bien que lo estoy viendo —murmuró con los dientes tan apretados que dolía.


Todos en el colegio sabían cuan mal se llevaban el hada y el mago. Al parecer por algún motivo, al mago le molestaba la presencia del chico de cabello dorado y desde segundo curso había empezado a molestarlo. Comenzó con palabras despectivas por su aspecto delicado, su baja estatura y los molestos brillos que desprendía por su magia, pero había escalado a hechizar sus alas para que se quedarán juntas, impidiendo que pudiera volar, también provocando que se tropezara o cuando le arrojó una poción para que su cabello se cayera.


Baekhyun al principio no lo tomó en cuenta, pensando que se trataba de otro idiota necesitando molestar a alguien para sentirse bien, pero conforme pasaba el tiempo Baekhyun también le devolvía los ataques, lo que provocaba que ambos terminarán en detención. Sin embargo, aún así, Chanyeol aprovecharía cualquier distracción de su maestro a cargo para volverlo a molestar.


Baekhyun estaba cansado de eso.


A pesar de que todos los seres mágicos se llevarán relativamente bien, no solían amistarse entre sí y Baekhyun jamás hubiera tomado en cuenta a Park Chanyeol si no fuera por sus constantes ataques. De hecho, en primer año no supo de su existencia siquiera.


—¿Qué te hizo está vez? —preguntó Luhan, otro amigo.


—Con su estúpida varita me empujó a un árbol y luego —desvió su mirada hacia otro lado, tomando un poco de aire— hizo que algunas ramas aparecieran para dejarme amarrado.


—¿Qué? ¿Fue para golpearte o qué?


—¡No! —dijo en voz alta, lo que provocó que su profesor lo regañara y unas risitas tontas por parte de los magos, las demás criaturas no decían nada.


—¿Entonces?


—Solo se quedó ahí, sentado frente a mí y comenzó a decir cuan frágiles éramos las hadas, que no podía salir de ahí por mi cuenta, porque era un inútil —apretó los labios y luego empuñó su mano en su uniforme.


—Bueno, no es cierto, solo que te agarró desprevenido. Los magos se creen lo mejor —blanqueó los ojos Luhan.


—Son unos idiotas —dijo Jeonghan.


—Lo son —los tres estuvieron de acuerdo.


Al terminar, el profesor se retiró y los estudiantes se levantaron para su próxima clase, está vez en un salón interno. Sin embargo, Baekhyun no pudo levantar sus alas para volar ya que se sintieron pesadas y... húmedas.


—¿Pasa algo, Baekkie? —preguntó Luhan ya volando.


—No puedo volar —dijo asustado.


Unas risas se escucharon desde atrás y Baekhyun giro el cuello, dejando ver sus ojos celestes llenos de odio cuando pudo captar a Park, riéndose con sus amigos. Luego un olor raro llegó a su nariz, era muy dulce.


—Dejame ver —ofreció Jeonghan, volando alrededor de su amigo—. Oh, almíbar.


—¿Almíbar?


—Suerte con las abejas —escuchó la gruesa voz de Park, quien levantó su varita y de pronto una colmena apareció, por lo que todos empezaron a correr.


Baekhyun abrió sus ojos, aterrado y en ese momento, tanto Luhan cómo Jeonghan lo alzaron por los brazos para llevarse a su amigo lejos de las abejas, quienes parecían furiosas. El chico quería asesinar de forma lenta y dolorosa a aquel tipo.


No entendía que le había hecho para que lo tratara así.


🧚‍♂️🪄


—¿Almíbar? Pudiste haber hecho que caiga agua del drenaje en sus ridículas alas —dijo uno de los amigos de Park.


—No quería que dejara apestando el aula —se encogió de hombros.


—Al menos está será la última clase del día con ellos, las hadas son tan molestas —dijo otro, mirando a algunas de las criaturas mencionadas, mirándolos de manera asesina.


—Son ridículas.


Chanyeol no dijo nada más, a él no le interesaba prestar atención a las hadas para bien o para mal. De hecho, sus padres le habían dicho que él era demasiado importante como para dar su valioso tiempo al resto. Sin embargo, había algo en Baekhyun que le enfermaba, y no podía dejar de fastidiarlo.


Blanqueó los ojos al recordar al hada, tan perfecta y tonta. Volando con sus tontas alas y sonriendo con su tonta boca. Resopló.


Baekhyun llegó unos minutos después, mostrando un permiso de la doctora, explicando su tardanza. Tomó asiento junto a Luhan y sacó un libro para empezar a prestar atención. Ni siquiera quería ver a Chanyeol, porque creía que vomitaría si lo hacía.


Casi al acabar la clase, Baekhyun estaba escribiendo unos últimos apuntes con intención de guardar sus cosas después, pero sintió un viento frío y luego el recipiente con tinta fue volteado, dejando caer el líquido negro sobre los apuntes del hada.


Baekhyun se quedó quieto por un momento y luego apretó los labios, levantando su cabeza para fijar su vista en Park, quien le sonreía de medio lado sin una pizca de culpa. Los chicos cerca de él se encontraban riendo, luego se fueron y Baekhyun seguía sin poder hablar.


—Tranquilo, lo arreglaré —dijo Luhan, sabiendo que su amigo estaba al borde del colapso.


Luhan hizo unos cuantos movimientos con sus dedos largos y delgados, y unos destellos fueron hasta la hoja, levantando la tinta para devolverla a al recipiente. La hoja quedó intacta.


—Quisiera arrojarlo a la boca de alguna serpiente gigante —dijo en voz baja.


—Oh no, eso sería demasiado cruel para aquella pobre serpiente —Jeonghan se puso una mano en el pecho.


Baekhyun quiso reír, pero en realidad estaba frustrado, porque no sabía cómo parar eso, estaba cansado de Park. De hecho, muchas veces había querido hablar con Park Chanyeol para arreglar cualquier diferencia que tuvieran, pero todo terminaba en gritos, uno hechizando al otro y las alas de Baekhyun, de alguna manera, amarradas, pegadas o bañadas en alguna sustancia pegajosa.


Baekhyun se había dado por vencido.


Al salir, vio como Chanyeol caminaba con sus amigos y varios estudiantes alrededor, porque irían a otra clase. Baekhyun levantó su delicada mano para luego dejar que su magia fluyera hasta el mago.


Park se detuvo de golpe cuando comenzó a sentir como algo cosquilleaba en su garganta, así que comenzó a toser y toser, preocupando a los chicos a su alrededor. Luego de un momento algo de sangre mezclada con hojas y ramas espinosas empezó a emerger, provocando que caiga de rodillas por el dolor punzante.


Baekhyun levantó la cabeza, altivo y se cruzó de brazos, sonriendo al ver el altercado que se había provocado alrededor de Park. Se encogió de hombros cuando algunos de sus amigos lo vieron, el resto de hadas ya se habían ido a su clase.


—Vamos antes de que nos vean —Jeonghan susurró y tomó la mano Baekhyun.


Los tres se apresuraron por el pasillo, volando para alejarse, pero Baekhyun estaba disfrutando su pequeña venganza. Sabía que la doctora encontraría la manera de curar al tipo así que no le importaba.


Al día siguiente no vio a Park Chanyeol con sus amigos y eso le llamó la atención, siempre estaban los cuatro. Ellos susurraban entre sí y Baekhyun no vio el motivo para interesarse hasta que tuvo un accidente.


El chico había estado muy feliz, por no haber sido molestado por nadie y tener un día tranquilo. Sin embargo, en la tarde, cuando estaba en su clase de magia oscura, un elfo torpe había mandado un hechizo justo a sus piernas, lo que provocó que no se pudiera mover.


Fue trasladado a la enfermería.


Acostado y con plantas alrededor de la piernas, estaba mirando al techo blanco. No importa que pasará, iba a terminar en la enfermería de algún modo y eso le hacía pensar si quizás él destino le estaba diciendo algo y debería empezar a tomar los panfletos de carreras de medicina en serio. Nunca se había visto como un sanador antes, pero quizás no sería tan malo.


—Oh, la hadita torpe no pudo evitar ser un desastre.


Baekhyun frunció el ceño al reconocer esa molesta voz y bajó la mirada del techo solo para encontrarse al dueño de sus malos ratos. Park Chanyeol estaba apoyado en el tubo de metal, que sujetaba las cortinas que separaban la intimidad de las camas.


—¿Qué diablos quieres? ¿Una visita de cortesía? —entornó los ojos y suspiró.


—No eres tan afortunado, hada de pacotilla —se cruzó de brazos—. Solo quería ver cuánto daño te habían hecho para poder saber que tanto debo burlarme.


—No entiendo cómo tienes amigos, oh sí —chasqueó la lengua—, son tan imbéciles como tú.


—La envidia habla.


—¿Envidiar qué? ¿Tu pequeño cerebro de colibrí?


—Que soy mejor que tú, somos mejores —se encogió de hombros y sonrió petulante.


—¿Así que es eso? ¿Por eso me molestas tanto? ¿Para hacerme sentir inferior? —arqueó una ceja y lo miro aburrido— Patético.


Chanyeol frunció el ceño y mordió su labio inferior, ya que no quería gritar porque su boca aún dolía un poco. Quería responder que sí, que lo hacía para recalcarle su superioridad, pero las palabras no salían, porque no las sentía. En realidad no sabía porque lo hacía.


—Verte me enferma —resopló y se dio la vuelta para irse.


Baekhyun dirigió su vista a una de las cortinas blancas y parpadeó con sueño, al parecer alguno de los brebajes que la doctora le había dado ahora le provocaba sueño. No le molestaba, de hecho quería descansar y olvidarse de aquel alto mago con aires de grandeza.


Al día siguiente pudo volver a su habitación en el bosque, y sus amigos le prestaron sus apuntes para ponerse al día. Tenía una gran suerte de ser fin de semana. Ese día se quedaría estudiando un poco, ya que no tenía ganas de salir.


—Eso es extraño, tú siempre quieres salir —dijo Jeonghan, mirándose al espejo y viendo si su suéter combinaba con sus alas plateadas.


—Me siento cansado, creo que es por las aguas que tome ayer —bostezó y cerró los ojos por un momento.


—Descansa, te traeremos algunos dulces —dijo Luhan para luego dejar un beso en su frente, como siempre.


—Gracias —murmuró.


Aunque les había dicho a sus amigos que iría a descansar, lo cierto es que luego de terminar sus tareas e intentar dormir, no había podido irse al reino de los sueños, por lo que ahora estaba caminando por los pasillos vacíos del colegio. Los fines de semana todos salían y él nunca había sido la excepción, pero ese día quería estar solo.


Dirigió sus pasos hacia los jardines enormes, así que bajo las largas escaleras de piedra y luego se acurrucó en su capa, porque el invierno se estaba acercando. Al levantar la mirada pudo ver a alguien, su despreciable alguien, quien estaba de perfil, hablando con alguien que Baekhyun no lograba ver por culpa de las flores altas.


No supo porqué se quedó mirando al alto. En ese momento un poco de luz iluminaba el rostro blanco del mago y una sonrisa sincera se pintaba en sus masculinas facciones mientras que sus ojos redondos brillaban de una manera extraña. Parecía feliz.


Se sonrojó un poco cuando pensó que era demasiado tiempo viendo a alguien que le desagraba, y supo que era hora de retirarse, pero algo lo detuvo. El chico había agarrado a la otra persona, quien ahora se dejaba ver. Era una chica de cabello negro y largo, quien se encontraba abrazando al alto.


Baekhyun sintió náuseas, así que se alejó del lugar, teniendo más frío de lo normal, como si hubiera una tormenta helada en sus huesos, que lo atribuyó al clima. Se puso la capucha y se retiró, arrastrando las bastas de su capa roja.


Al parecer el gran mago de linaje puro ya estaba pensando en quién cargaría con su heredero. Estúpidos magos con tradiciones tontas, pensó, eran tan estirados.


Él mismo sabía que incluso entre las hadas también había tradiciones ancestrales y pronto, pronto Baekhyun debería hacerse cargo de sus tareas en la naturaleza. No se suponía que las hadas se enamoraran, su lugar era mantener el equilibrio del medio ambiente. Ellos no se casaban o tenían hijos, no, su existencia se concebía en capullos de flores y su nacimiento daba lugar en la primavera.


Era cierto que sus cuerpos si estaban adaptados para recibir a un hombre y tener su descendencia, pero enamorar a un hada era tan difícil como arrojarte a un agujero con ramas espinosas y no salir herido. Aunque las hadas eran un símbolo de belleza, bondad, ternura e inocencia, ellas podrían ser tan peligrosas como una siren. Porque las hadas podían repartir felicidad y tranquilidad, más no sabían amar, porque jamás nadie les enseñó.


Entonces, porque ahora Baekhyun estaba tan de mal humor. Él era un hada de luz, pero en ese momento las flores a su alrededor se encontraban incineradas.


¿Qué pasaba con él?


🧚‍♂️🪄


—¿Estás mejor?


—Sí, gracias —dijo una joven.


—No te preocupes, eres mi mejor amiga, cualquier cosa por ti —Chanyeol levantó una mano para despeinar los cabellos oscuros de la chica.


—Sí, amiga —una sonrisa débil no llegó a iluminar su rostro.


—¿Por qué no fuiste hoy con tus amigas?


—Tenía que terminar algunos ensayos —ella se encogió de hombros, aún sin soltar del todo al otro— ¿Y tú?


—Probablemente los chicos irían a beber y a mí aún me duele la boca —se río al ver la expresión confundida de la chica.


—Oh, sí, el hada que te hechizo —volteó los ojos— ¿Por qué no lo has acusado con el rector?


—Porque él también puede acusarme —fue toda su respuesta.


—¿Y? Eres Park Chanyeol, un mago de sangre pura, te harán más caso a ti —ella dijo con una sonrisa—. Él es solo un hada sin valor alguno.


—No necesito acusar a nadie, mis problemas con él son solo entre los dos —dijo un poco más serio, lo que sorprendió a la chica, quien finalmente se separó.


—Si tú lo dices...


—Yo lo digo, y si me disculpas, tengo que irme —él se apartó para dar la vuelta e irse.


No entendió el motivo de haberse puesto tan serio con ella, y más por Byun Baekhyun, quien le había provocado un desagarro en la garganta y todo el interior de la boca. Sin embargo, algo le hacía sentir que sus peleas con Baekhyun eran algo en lo que nadie más tenía que inmiscuirse, en realidad tampoco dejaba que sus amigos lo molestaran, porque ese era su trabajo y su diversión.


Baekhyun era su entretenimiento, no el del resto.


No pasó mucho tiempo antes de que pudiera ver una capa roja, luego el viento sopló y trajo consigo el aroma de aquel ser. Gruño al sentir como fluía el olor a algodón de azúcar y caramelo, como podía no saberlo si aquello lo jodía cada día.


Byun Baekhyun, el dulce caramelo con piernas torneadas y pálidas. Le desagraba al punto de empalagarlo. No entendía porque las hadas eran tan indecentes en vestir esas ropas que solo consistían en ramas, hojas y flores que dejaban gran desnudez a la vista.


No pudo evitar sacar su varita para apuntar a su dirección, y lanzar un hechizo con el fin de mandarlo directo hacia una de las paredes del colegio. El chico salió disparado y un quejido se escuchó.


—¿Qué diablos te pasa? —gimió Baekhyun, levantándose del suelo luego de caer.


—¿Por qué inundas todo el maldito lugar con tu asqueroso olor? —gritó con el rostro enrojecido del enojo.


—¿Ah? ¿Mi olor? —Baekhyun estiró su capa para fruncir su ceño. Sí se había bañado ese día.


—Es repugnante.


—Si tanto te molesta, vete —limpió su capa de ramitas y hojas.


—Yo caminare por dónde me de le gana ¿Quién te crees tú para decirme que hacer? Hada repugnante —su voz tembló y su entrecejo se acentuó.


—Tu cerebro de duende ya se terminó de hacer pure ¿No? —levantó su mano, dejando caer destellos— ¿Por qué no te vas a seguir con tu novia y me dejas en paz?


—¿Novia? —se detuvo a pensar— ¿Me estabas espiando? —levantó sus cejas.


—No es espiar si estás en un lugar público —se encogió de hombros—. ¿Qué quieres? —suspiró resignado.


—No verte nunca más —siseó.


—En unos meses terminará el colegio y jamás nos veremos de nuevo —miró un momento al suelo—. Déjame en paz.


—¿Piensas que solo puedes huir? —soltó una carcajada y luego mandó magia a través de su varita.


Baekhyun lo vio e hizo lo mismo con sus dedos. Al final Baekhyun ganó, porque estaba más tranquilo al contrario que Chanyeol, quien lucía muy disperso y que, ahora también estaba en el suelo, siendo enroscado por rosas llenas de espinas larga, provocando que se empezarán a teñir de rojo.


—Duele, suéltame —rugió el alto.


—No, a menos que prometas que te irás y me dejaras tranquilo —se cruzó de brazos, sabiendo que el otro no podría defenderse, porque sus manos habían quedado atrapadas en las flores.


—Solo suéltame.


Cuando vio que las espinas realmente estaban lastimando al alto, Baekhyun dejo salir sus alas por una ranura de la capa y alzo vuelo para dirigir sus dedos hacia el frente, ordenando que las flores desaparezcan. Vio como el mago caía al suelo de rodillas, agitado y lo veía con odio puro. Baekhyun decidió irse volando de ahí.


Lo único que el hada agradecía es que ese sería su último año y no tendría que soportar más al mago.


Sin embargo, Chanyeol no lo dejaría así nomás y sabía que haría algo en su contra.


Que pesado.


.

.


🧚‍♂️🪄


.

.


—¿Te pasa algo? —preguntó Jongin, mirando de reojo a su amigo.


—No.


—Luces raro.


Chanyeol desvió la mirada, no queriendo hablar con nadie. Su ojos se detuvieron en una chica que caminaba junto a otra y ambas sonreían; si no estuviera tan contrariado, hasta les pudo haber guiñado un ojo, pero en ese momento no estaba de humor.


—Chanyeol.


El nombrado parpadeó, saliendo de su mente en blanco para poder prestarles atención a las chicas que seguían sonriendo, solo que una de ellas se fue y quedó una peliroja de ojos avellana.


—¿Sí? —preguntó sin interés, manteniendo la mirada sin alegría.


—He notado que los últimos días has estado un poco triste —dijo dubitativa la última palabra, ya que no sabía cómo estaba el chico—, así que en clase de repostería prepare manzanas acarameladas y no sabía... —sus mejillas se tiñeron de rojo y sus ojos nerviosos viajaron hasta una cajita que sus manos sujetaban— si quizás te gustaría probar unas cuantas.


—¿Uhm?


Chanyeol frunció el ceño, porque él no era la persona más amante al dulce, pero pensó que quizás algo de azúcar podría mejorar sus ánimos, así que aceptó, estirando la mano.


—Espero que te gusten —ella sonreía ampliamente mientras tendía la cajita en su dirección.


Jongin levantó una ceja al ver el rostro tan contento de la joven bruja, luego solo negó con su cabeza y puso atención en el libro que sujetaba. Ahora mismo se encontraban en una banca de cemento, cerca de los jardines, casi no había personas alrededor.


—¿Necesitas algo más? —preguntó Chanyeol, extrañado porque la chica seguía ahí parada— Uhm, gracias —dijo, pensando que quizás ella estaba esperando un agradecimiento.


—Oh, solo quería ver tu expresión al probarlas, es que me tomó mucho hacerlas —ella se encogió de hombros sin borrar ni un poco su sonrisa.


A Chanyeol eso le pareció un poco extraño, pero no le tomó importancia, porque creía que las mujeres eran un poco extrañas después de todo y solo se limito a acercar la manzana a su boca para incrustar sus dientes, tomando un gran trozo del dulce.


Jongin levantó un poco su mirada de su libro y volvió a levantar su ceja al ver cómo la chica parecía casi ansiosa, lo que estaba empezando a incomodarle. Un momento después desvió su mirada de ella, porque un ruido fuerte lo asustó. Sus ojos café se ampliaron al ver a alguien conocido acercarse con gran velocidad. El hada al que su amigo amaba molestar y vaya que estaba molesto.


—¡Gran cretino! ¡Asqueroso mago de sangre impura!


Chanyeol casi se atraganta con el caramelo de la manzana cuando escuchó aquello, su ceño se frunció y su rostro comenzó a ponerse rojo, porque el podrá ser de todo, pero jamás un impuro. Tragó la capa de dulce duro en su boca y luego se levantó, viéndose aún más molesto que el propio Baekhyun y apartó sin delicadeza a la chica.


—¿Tus estúpidos brillitos ya te consumieron el cerebro? —jadeó cuando se acercó al hada.


—No creo que alguien con la cabeza vacía como un coco quiera hablar de cerebros —Baekhyun colocó sus manos en su estrecha cintura.


—Chanyeol —llamó la chica, tomando la mano del alto.


—Oh, ya quisiera un hada inútil como tú tener la mitad de mi inteligencia, duende volador —frunció su nariz, en una mueca de asco y no se percató del llamado de la chica.


—Lo dice el que necesita un palo para hacer magia, yo solo necesito mis propias manos ¡Inútil! —escupió una rosa osaliendo de su boca hacia el rostro del otro.


Chanyeol con asco se quitó la flor de la cara y la arrojo al suelo.


—¿Qué mierda quieres? No tengo tu maldito tiempo-


Baekhyun iba a abrir su boca, pero se quedó quieto cuando vio como el mago comenzó a tambalearse, así que extendió una mano para sujetar el brazo ajeno, creyendo que se iba a caer. Sin embargo, apartó su mano cuando sintió una electricidad que lo jaló, bueno, no a él, sino a su magia. Fue extraño.


—¿Qué rayos te pasa?


—Chanyeol, Chanyeol —la chica comenzó a jalar la mano del alto, queriendo voltearlo, pero por la diferencia de fuerzas fue algo que no pudo—. Mírame, mírame.


Jongin vio como su amigo comenzó a tambalearse, así que se levantó de inmediato, yendo hasta él. El mago apartó de manera brusca a la chica, quien le había resultado muy ruidosa y molesta.


—Chanyeol.


El más alto solo podía enfocar las delicadas facciones del chico de ojos celestes frente a él, sus labios de un color parecido a las fresas en almíbar y su piel, tan blanca como la nieve de invierno. Poco a poco la imagen se fue difuminando y lo último que vio fueron sus ojos de cachorro, antes de caer en la oscuridad total.


—¡Chanyeol!


Jongin amplió sus ojos cuando el cuerpo de su amigo comenzó a caer, así que estiró sus brazos para atraparlo, consiguiendo que no se golpeará. Agudizó la mirada, mandando dagas con los ojos tanto a la chica como al hada, quienes lucían impavidos.


Sacudió su cabeza, pensando que discutir o culparlos sería una pérdida de tiempo y con un suspiro resignado, dejo suavemente el cuerpo de Chanyeol en el suelo para luego sacar su varita y levantarlo en el aire, así llevandóselo del lugar con el fin de ir directo a la enfermería.


—Criaturas tontas —masculló, yéndose.


🧚‍♂️🪄


El aroma a desinfectante era algo que realmente le molestaba mucho y de hecho, siempre había sido la razón para no ir a la enfermería o cualquier hospital. Sin embargo, ahí estaba, entrando por su nariz y provocando picazón.


Sus párpados comenzaron a temblar brevemente antes de separarse por completo para dejar ver sus ojos, que enfocaron el techo blanco. Le dolía un poco la cabeza y su cuerpo tenía un cosquilleo incómodo.


—Señor Park, veo que ya despertó.


Chanyeol escuchó a lo lejos una voz grave, suponía que era de la doctora, pero no comprendía bien lo que decía, era como un eco. De pronto, otra vez miles de punzadas acribillaron su cabeza, por lo que empezó a gritar y sacudirse.


—¡Señor Park!


Chanyeol solo escuchó su nombre antes de sentir como su cuerpo se adormecía con rapidez hasta que de nuevo se desmayó.


La doctora tuvo que llamar a un enfermero cuando el cuerpo de Chanyeol empezó a retorcerse, arqueando su espalda y moviendo sus manos de manera anormal mientras su cabeza rebotaba contra la almohada. A pesar de estar inconsciente, su rostro estaba apretado en una mueca dolorosa mientras gruesas lágrimas caían por sus sienes.


La doctora nunca había visto algo así, por lo que le costó más de una hora poder mantenerlo quieto, pero pudo cumplir su objetivo y ya en la noche su paciente estaba durmiendo tranquilo. Aunque, comenzó a murmurar algo que no podía entender.


Fueron dos días en los que Chanyeol paso sin despertar, pero aún seguía teniendo ataques violentos dónde la doctora tenía que apaciguarlo con sus enfermeros. Se le había informado a los padres del joven, pero no podrían estar ahí hasta dentro de dos días según ellos.


Jongin había venido con Kyungsoo algunas veces, pero la doctora no les había permitido pasar, al menos hasta que su paciente pudiera despertar. Ellos estaban angustiados, porque su amigo no era del tipo que se enfermara con facilidad y ahora estaba ahí, sin despertar.


—Oh, ustedes —dijo la doctora al salir de la enfermería— ¿Quién de ustedes es Baekhyun?


Ambos chicos se miraron a los ojos y luego fruncieron el ceño, no entendiendo que tenían que ver ellos con aquel hada, por lo que asumieron que ella se confundía.


—Nosotros estamos aquí por Park Chanyeol, no somos amigos del hada —dijo con simpleza Kyungsoo.


—Oh sí, el joven Park ha estado murmurando el nombre Baekhyun desde hace como una hora —afirmó, acomodando sus lentes.


—¿Qué? ¿Ya despertó?


—Aun no, solo murmura ese nombre.


—Él... —Jongin no sabía que decir— no se llevan bien.


—¿Él fue el culpable del estado del joven Park? —ella arqueó una ceja.


—No, bueno, no lo sabemos, solo se puso así cuando estuvo frente a él —Jongin metió sus manos en los bolsillos de su pantalón y se encogió de hombros—. Estaban discutiendo como siempre y luego Chanyeol se desmayó.


—Quizás se estresó, pero no creo que eso explique lo que le sucede —ella a miró el tablero con hojas en su mano.


—¿Quiere que lo traiga? —dijo con duda el moreno.


—No creo que sea bueno, si me dice que no se llevaban bien —ella suspiró y acomodó su cabello detrás de su oreja.


—¿Podemos verlo? Solo un momento —Kyungsoo murmuró, mordiendo su labio por los nervios—, por favor.


—Bien, él está más calmado, será solo un momento —ella asintió y entró de nuevo a la enfermería.


Jongin y Kyungsoo entraron hasta llegar a la camilla dónde descansaba su amigo, el chico permanecía con sus ojos cerrados y el rostro relajado. Sin embargo, de vez en cuando apretaba un poco los párpados, como si algo le doliera.


Kyungsoo tomó la mano de su amigo y luego apartó los cabellos de su rostro para acomodarlos detrás de sus orejas. Él y Chanyeol se conocían desde la escuela, así que no era algo anormal que el mago sea tan cercano al otro.


—Bae... Baek- Hyun.


Kyungsoo se tensó cuando escuchó aquel nombre salir de los labios de su amigo, entonces giro su cuello para ver al moreno, quien lucía igual de sorprendido. Ambos volvieron a mirar a Chanyeol, quien movía un poco su cabeza.


—Baekhyun, Baek.


—¿Escuchas lo que yo o ya me volví loco por tantos libros? —preguntó Jongin.


—¿Será que está tan enojado con él que lo menciona en sueños? —Kyungsoo levantó sus cejas.


—No creo, he dormido con Chanyeol por años y nunca lo ha nombrado —sacudió su cabeza—, ni cuando Baekhyun quemó sus libros, porque Chanyeol mojó sus tareas.


—Baek... Baek, amor.


Kyungsoo comenzó a toser, atorandose con su saliva cuando escuchó esa palabra y Jongin cambió su color de piel canela por un blanco fantasmagórico. Estuvieron a punto de desmayarse si no fuera por la intervención de uno de los enfermeros, quien había visto como ambos se tambalearon en sus sillas.


—No necesitamos más desmayados —dijo, mientras ponía algodón con alcohol en sus narices.


—Dejare los libros, me están afectando —susurró Jongin.


—Baekhyun, Baek...


Tanto Jongin como Kyungsoo se quedaron en silencio, sin percatarse que el enfermero ya se había ido, no sabían que decir. Jamás hubieran imaginado a Chanyeol decir aquellas palabras juntas o que llame con tanto esmero al hada.


—Baek, amor, Baek.


Los magos se asustaron cuando el ceño de Chanyeol se frunció y su respiración comenzó a agitarse, luego su cuerpo se removió entre las mantas. Ellos intentaron acercarse, pero fueron detenidos.


—Por favor salgan —dijo el mismo enfermero.


Ellos retrocedieron, viendo cómo Chanyeol seguía repitiendo ese nombre una y otra vez mientras su espalda se arqueaba y las venas de su cuello se marcaban.


—Llamen a ese chico —ordenó con seriedad la doctora mientras corría hacia Chanyeol.


Cuando salieron de la enfermería, Jongin sacó su varita, señalando el pasillo y cerrando sus ojos, intentando encontrar la magia del hada, porque la conocía muy bien ¿Cómo no hacerlo si la sentía todos los días?


—Vamos —le dijo a Kyungsoo.


Se apuntó a sí mismo mientras tomaba la mano de Kyungsoo y luego de murmurar unas palabras, desaparecieron hasta llegar al bosque. Ambos miraron el lugar y vieron como varias hadas, duendes y elfos los miraban con fastidio.


—¿Qué se les perdió? —dijo un hada con voz aguda.


—Buscamos a Byun Baekhyun —Kyungsoo se cruzó de brazos y levantó su mentón sin quitarle la mirada al hada.


—Si así se van más rápido —ella blanqueó los ojos y con su dedo envuelto en hojas que simulaban anillos, indicó el lago.


Caminaron por el sendero entre árboles gigantes, arbustos y flores que trepaban por todas partes, era una sensación agradable, claro si quitabas las miradas hostiles y los murmullos. Era un poco obvio que los magos no se llevaban muy bien con otras criaturas.


Jongin suspiró cuando vio a Baekhyun, aunque lucía diferente, no estaba con el uniforme y todo su cuerpo tenía hojas y flores cubriendo su piel. Si no fuera por sus característicos ojos de cachorro, ninguno de los dos lo hubiera reconocido.


—¿Qué hacen aquí? ¿Ahora su amigo necesita mandar a sus esclavos para fastidiarme? —torció la boca y retrocedió, levantando la mano cuando vio al más pequeño intentando sacar su varita.


—No vinimos a molestarte, hada —Jongin hizo que Kyungsoo se calmara—. El profesor de sanación te busca —se encogió de hombros.


—Oh ¿Para qué? —Baekhyun dijo más calmado.


—No lo sabemos, solo pasamos cerca de él y dijo que te llamaramos.


Baekhyun se quedó quieto por un momento, pensando en que quizás el profesor le había tomado la palabra de llevar clases extra con él como tanto Baekhyun le había pedido, así que suspiró y con un movimiento de sus largos dedos envueltos en rosas, dejo caer su magia brillante sobre sí mismo, cambiando su ropa al uniforme.


—Está bien, ya pueden irse —les dio la espalda para empezar a volar hacia el colegio.


—¿Por qué le dijiste eso? —Kyungsoo levantó su mirada hacia el otro.


—Porque si le decíamos la verdad no iría y el despacho del profesor está a un lado de la enfermería —se encogió de hombros y luego sacó su varita—. Vamos.


.


Baekhyun puso sus pies sobre el suelo en cuanto llegó al colegio y se apresuró hacia la oficina del profesor de sanación. Sin embargo, cuando paso a un lado de la enfermería, se asustó al escuchar gritos, así que aceleró el paso.


—Hola, disculpe ¿Dónde está el profesor de sanación? —dijo Baekhyun al ayudante de cátedra que estaba adentro, ordenando unos papeles.


—Está en la enfermería ayudando a la doctora —dijo sin siquiera mirarlo, muy concentrado en su trabajo.


Baekhyun asintió y salió de ahí para regresar hasta la puerta blanca de madera, volvió a escuchar los gritos, pero de un momento a otro todo paro, entonces entró con cautela, viendo que los pocos estudiantes en las camillas estaban algo asustados, viendo hacia un lugar en específico. Ahí estaba, su profesor de espaldas a él, inclinado hacia la camilla.


Metió las manos en los bolsillos de su pantalón y se apresuró hasta allá, en cuanto estuvo cerca tocó el hombro de su docente, quien de inmediato se dio la vuelta para verlo. El profesor era un hombre de edad avanzada, cabello largo y ojos amables que rodeaban profundas arrugas.


—Oh, hola Baekhyun ¿Qué te trae por aquí? —dijo de manera gentil.


—¿Yo? Usted me llamo —contestó confundido.


—No, no lo he hecho, estaba aquí ocupado con este estudiante que no parece mejorar.


Baekhyun formó un puchero, sintiéndose tonto por haber caído en la mentira de aquel mago. Sabía que no tenía que haber confiado en uno de ellos, pero temió una reprimenda del docente si hubiera sido cierto.


—No puedes estar aquí, jovencito —dijo con seriedad la doctora.


—Oh, sí, Baekhyun, hablaremos luego-


—¿Baekhyun? ¿Tú eres Baekhyun? —la mujer abrió más sus ojos y una pequeña sonrisa se dibujó en su cara.


—Sí —asintió, temiendo ser regañado por algo.


—Eso es perfecto, ven —señaló con la cabeza a la camilla—. ¿Conoces al joven Park?


—¿Park? —su gestó se hizo amargo y su ceja se levantó para luego barrer con la mirada el cuerpo en la camilla— Supongo ¿Por qué? —dijo sin importarle en lo más mínimo la razón de que él esté ahí.


—El joven no ha despertado en casi tres días y últimamente lo ha estado llamando en murmullos —ella explicó.


—No hemos podido despertarlo y aunque sus ataques son más leves, no sabemos cuándo parará —secundó el profesor de sanación.


—¿Mi nombre? —junto su entrecejo, pensando que quizás el mago quería culparlo del motivo por el que estaba ahí— No somos amigos.


—Bueno, eso lo tengo claro —ella asintió.


—¿Ya le dijeron? —miró de reojo a la mujer.


—No, es solo que la gente no llama-


—Baekhyun, Baek —se escuchó la voz ahogada y agitada del hombre acostado—, amor.


—No llama amor a sus amigos —terminó.


El hada se quedó en un estado de petrificación en cuanto escuchó aquellas palabras, incluso se había olvidado de respirar. Su rostro aunque era blanco, ahora parecía papel de arroz y sus ojos caídos se transformaron en los de un ciervo encandilado.


—Ya enloqueció —susurró.


—Oh, no se preocupe, joven Byun —dijo el profesor—, no juzgamos que sean pareja, está bien.


—¿Yo? ¿Pareja de este orate? —sostuvo su abdomen cuando empezó a reírse— Vaya, necesitaba alguna broma mala —respiró luego de unos segundos.


—En serio, no es necesario fingir. Sabemos que las hadas no suelen tener parejas y menos a magos, pero el amor es algo que puede resurgir en los momentos más inesperados —levantó las comisuras de sus labios y las arrugas alrededor de sus ojos se acentuaron.


—Es que yo no miento-


—Baekkie, amor, viniste.


La clorofila en las venas de Baekhyun se fue a sus pies cuando escuchó de nuevo aquellas palabras que le causaron escalofríos. Sentía náuseas y mareos, pero fue aún peor cuando desvío su mirada del profesor hacia Chanyeol, quien lo veía de una manera extraña.


—Oh, ya despertó, es un alivio —festejó la doctora y luego posó sus manos sobre el cuerpo del mago, sus palmas brillaron—. Hemos probado muchos hechizos y brebajes para tratarlo, pero no había funcionado.


—A veces la magia más poderosa nos la brinda nuestro ser amado —dijo con dulzura, viendo a Baekhyun.


—No somos nada —dijo el hada con desagrado.


—Los dejaremos solos para que no haya vergüenza alguna —sonrió con complicidad la doctora al profesor.


—No, esperen —Baekhyun alzó su brazo, dando un paso para ir tras ellos.


—¿A dónde vas, Baekkie?


El hada sintió una mano alrededor de su muñeca, así que se volteó un poco para poder mirarlo y luego deslizó su vista hasta el agarre, sintiendo como esa parte se calentaba.


—Suéltame, cretino repugnante —dijo en un tono peligrosamente bajo.


—¿Por qué me dices eso? —el dolor en sus ojos y su voz era casi palpable— ¿Hice algo que te enojara, pequeño?


—Deja la tontería, ya, caí, riete y suéltame —sacudió su brazo sin éxito alguno.


—¿Por qué me reiría si mi novio me está insultando? —apretó los labios.


—¿Novio? —ladeó su cara y levantó sus cejas— Ya para con esto, tengo que ir a hacer un ensayo.


—No te irás hasta que me digas porque estás enojado conmigo.


—¿Sabes bien quien soy? —levantó una ceja.


Chanyeol lo miró por un momento, y luego comenzó a pensar, trayendo consigo un montón de imágenes del chico frente a él. Sonrió y jaló su mano para besar los nudillos.


—Por supuesto, eres mi pareja, la persona que amo.


El corazón de Chanyeol se disparó de emoción al percibir el aroma a algodón de azúcar y caramelo viniendo de su piel tersa.


Baekhyun solo quiso vomitar al sentir la saliva de los labios del alto en su mano y escuchar sus palabras tan inauditas.


.....


Hola, hace tiempo que no traía una historia nueva.


Aproveche que una conocida estaba haciendo un fest, así que decidí ingresar y salió está ocurrencia. Espero que esté bien, porque me siento oxidada 😅


Disculpen cualquier error, trato de releer, pero soy humana.