Son solo un par de huesos - GoYuu Fanfic

Summary

"En donde Yuuji es muy descuidado y Gojo sufre una crisis" ... El Inspector Gojo Satoru está llevando un caso en contra de la mafia de la Legión Maldita. No ayuda que durante una redada en la que tenían como objetivo la captura del jefe de la organización, su pareja, el Capitán Itadori Yuuji del equipo de respuesta inmediata, sale herido al proteger el escuadrón de su segundo al mando. Gojo se arrepentía tanto de ser un idiota.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Un caso difícil.


Siento el palpitar lento y constante de mis sienes por culpa de la migraña. Han pasado demasiadas noches desde la última vez que pude dormir correctamente, abasteciéndome únicamente de cafés cargados de azúcar para mantener mi cerebro en funcionamiento. Estamos tan cerca y a la vez tan lejos de dar con una respuesta.


Me paro en frente de la pared cubierta de papeles de mi estudio, son pasadas las cuatro de la mañana y sigo trabajando. Aunque fui expulsado de la oficina por mi jefe hace algunas horas no pienso detener mi línea, creo haber encontrado algo que puede llevarnos a la cabeza de la organización. Tomo el marcador acrílico y escribo con grandes letras justo en el centro de la pizarra junto a los recortes de periódicos e informes garabateados enlazados por hilo rojo. Algunas chinches sostienen fotografías de peligrosos criminales y unos cuantos matones con sus respectivos perfiles.


Ryomen Sukuna.


Es el factor en común de todas estas personalidades. Hemos captado dichoso nombre en varias conversaciones de eslabones menores en la organización. Empero, investigándolo no pudimos encontrar nada, como si el sujeto fuese un fantasma. No hay registros de su existencia.


Posiblemente se trate de un seudónimo, posiblemente recibió algo de ayuda para eliminar cualquier rastro de su información real. Sea cual sea la verdad, la mafia de la legión maldita puede conseguir eso y más, sabemos de lo que son capaces, controlando todo el bajo mundo a lo largo del país. Y es por esto que no puedo dejar de trabajar.


Escucho la puerta detrás de mí abrirse y luego la luz del estudio se enciende.


He estado en la oscuridad siendo únicamente iluminado por una lámpara que apunta directamente a la pared donde reúno copias de las pruebas que hemos recopilado en la estación sobre el caso de la legión maldita, la poca luz también llegaba al pizarrón de anotaciones junto a ella. Siento mis ojos arder por el cambio repentino afectando directamente a mi fotosensibilidad y el propio agotamiento alcanzándome al saber quién ha entrado en mi estudio. Retiro mis lentes oscuros y froto mis parpados con mi diestra. Entonces esta persona habla.


– Lo siento ¿Interrumpo?– Escucho la tímida pero fuerte voz de mi novio mientras se abre paso dentro de la habitación.


– No, cariño, no te preocupes– Dejo el marcador acrílico sobre mi escritorio y me volteo para extenderle mis brazos. Él entiende el gesto y se acerca rápidamente para abrazarme. Al apretarlo puedo sentir bajo mis palmas su fuerte musculatura oculta por el pijama ligero que está usando. También poseo uno igual que completa el juego y estoy llevando en este momento. Me lo regaló hace algún tiempo por nuestro segundo aniversario– Ya iba a la cama– mentira – ¿Me esperabas despierto?– Él recuesta su cabeza sobre mis clavículas, encorvado por la similitud en altura (Siendo él tan solo unos centímetros más bajo que yo), su respiración sopla en mi cuello y siento que puedo relajarme de esta manera. La tensión de mi cuerpo se esfuma una vez escucho su melódica voz.


– Me quedé dormido después de nuestro baño, sabía que estarías aquí durante algo más de tiempo– Habla suavemente, sus manos recorren mi espalda dejando caricias. Sé que lo hace para calmar mi estrés– Pero cuando me desperté hace un rato y aún no estabas allí me preocupe ¿Qué es lo que sucede?– Yuuji se aleja un poco para levantar su cabeza y hacer contacto visual. Al bajar mi propia mirada me quedo mudo contemplando sus orbes de color miel llenos de anhelo, emoción que conozco perfectamente bien pues yo mismo puedo sentirlo cada día que amanezco a su lado.


– Todo está bien, amor– Le aseguro momentos después recobrando mi compostura y besando castamente su frente justo encima de la cicatriz que atraviesa su entrecejo. Tengo entendido que la adquirió mucho antes de que nos conociéramos, en su juventud, y por ello siempre sufrió de ciertas inseguridades respecto a su apariencia. Desde que estamos juntos me he encargado de demostrarle lo hermoso que es con todo y cicatrices. Por ahora, intento darle una sonrisa que no delate mi malestar– Es solo que ésta pista no deja de molestarme– Regreso mi mirada a un costado donde se puede ver en letras rojas el nombre de aquel terrible hombre que está en boca de todos los grandes matones del bajo mundo– Aún no podemos dar con el paradero de éste sujeto– Señalo.


Yuuji también fija su vista en el pizarrón, lo observo concentrarse en los kanji y veo cuando de repente sus ojos brillan en una especie de reconocimiento, frunzo el ceño ante aquello.


– Espera Satoru-san, yo he leído ese nombre antes– Y se aleja de mis brazos para acercarse al pizarrón, me siento desconsolado al volver al frio pero lo sigo de cerca. ¿Cómo es que mi adorado solecito reconocía el nombre de aquel criminal cuando era tan confidencial?


– Hmph, ¿De verdad?– Me inclino sobre él, abrazándolo por la espalda y apoyando mi mentón en su hombro. Ahora que me ha desconcentrado probado su calor no pienso dejarlo huir– ¿En dónde podrías haberlo hecho? Es un tipo escurridizo, tiene mala fama pero es apenas hasta ahora que el departamento descubrió que existe– Hago una mueca al recordar este hecho ¿Cómo es que se nos había escapado ese detalle por tanto tiempo? Su actividad, por la información que recopilamos, se remonta a poco más de 5 años y en ningún momento nos enteramos de sus acciones. Sabe esconderse demasiado bien.


– Sí, estoy seguro. Uno de los tipos que fue dado de baja durante el operativo de la semana pasada no paraba de decir que lo llamaran y que todo era su culpa. Uno de mis oficiales lo escribió en su informe– Mi Yuuji es el capitán de un escuadrón en el equipo de respuesta inmediata de la policía metropolitana de Tokio. Este equipo se especializa en el trabajo pesado durante las redadas, siendo la fuerza táctica en cuestión. También son parte de la división antidisturbios de la ciudad, que fue donde lo conocí hace alrededor de unos cinco años, como un sargento dándole órdenes a mí ahijado recién entrado en la fuerza. Hemos estado saliendo durante tres años desde entonces.


Aún no le termino de pagar a Megumi-chan por otorgarme la oportunidad de encontrar a mi alma gemela. Pensaré en ello más tarde, en este momento tengo otras preocupaciones.


– ¿Es eso así?– Mi voz suena más ronca de lo que esperaba, puedo sentir a mi novio estremecerse por la vibración, tan caliente... Ok Satoru, no es momento de distracciones– Yuu-chan, querido, ¿Crees que puedas dejarme hablar con ese oficial?– Beso su nuca nada más por el placer de hacerlo y sentir como mi amado se derrite entre mis brazos.


Una escena bastante hilarante para cualquier ajeno. Nadie en el escuadrón de mi chico creería que su rudo capitán con solo unas caricias se volvería masilla moldeable, jadeando tan adorablemente y hablándome con ese tono tan dulce cuando me pide que no pare de tocarlo. Reacción que solo yo puedo provocar y que tampoco estoy dispuesto a compartir.


Pensar en Yuuji siempre hace que desvaríe. No me arrepiento de nada.


– Yo... Yoshino-Kun ha cobrado sus v-vacaciones el fin de semana, para estar con su madre– Así de cerca puedo notar el como un lindo sonrojo cubre sus mejillas y orejas, bajando por su cuello. Sus tartamudeos solo me incitan a molestarlo más, cualquier rastro de cansancio ha desaparecido de mi sistema ante la expectativa del porvenir. Sigo dejando besos húmedos en su cuello y subo para morder su oreja, Yuuji se sobresalta dejando salir un chillido y aprieta mis brazos que se encuentran presionando su abdomen, acercándolo más a mí. Mi diestra sube por debajo de su camisa de pijama, tocando todo lo que esté a su alcance– P-pero puedo llevarte una co-copia del informe, ¿Eso estaría bien?– Su cabeza se inclina hacia atrás, dándome más espacio para abusar.


– Más que bien Yuu-chan, eres perfecto– Dejé fluir el halago pues sé cuánto le gusta a mi novio ser felicitado. Tan deseoso por complacer. Su respuesta es instantánea soltando un gemido bajo, aunque eso tal vez sea porque comencé a jugar con uno de sus pezones bajo su camisa... detalles– Estaré esperado esa copia en la oficina. Ahora ¿Qué te parece si continuamos esto en la cama? ¿Umh? ¿Qué dices bebé?– Y pellizco el botón rosado que ya se encuentra hinchado, incitándolo a responder con una afirmativa.


– Sa... Satoru-san no ha dormido nada y t-tiene ir a trabajar en tres horas– Suelto un suspiro enamorado, ¿Cómo es que Yuuji puede ser tan lindo? Está tan excitado ahora y aun así le preocupa que no haya pegado ojo. Tampoco es como que vaya a hacerlo tan despierto como estoy en estos instantes.


– No será un problema querido– Me aparto para darle la vuelta y besar sus manos. Verlo tan arruinado con tan poco solo aumenta mi emoción– Cuando era detective podía pasar hasta tres días en vela obsesionado con algún caso. Una noche sin sueño no es nada para mí– le sonrío esperando convencerlo.


– Aun así– él intenta armonizar su respiración, su rostro está sonrojado imposiblemente, solo me dan ganas de tomar su nuca y besarlo hasta dejarlo sin aliento– Últimamente ha descuidado su salud por este caso, no crea que no lo he notado– Y su mirada seria que impide cualquier intento de desafío solo aumenta mi libido aún más ¡Vamos Yuuji! ¡Estoy muriendo aquí!– Será mejor que vaya a dormir, aunque sean solo estas tres horas que restan– No puedo dejar que zanje el tema así como así.


– Si ese es el caso, entonces hagamos un trato Yuu-chan– Me inclino hacia él, quedando a centímetros de su rostro. Sostengo sus manos entre las mías y si les parece que estoy intentando intimidarlo, tienen toda la razón– Si logras agotar este necesitado cuerpo con tus afectos dormiré todas las horas que desees. ¿Qué te parece? ¿No es un reto justo?– Hablo justo encima de sus labios, sé que no va a contenerse y uso la carta final que se asegurará mi victoria– ¿A menos que estés asustado de no poder lograr que me corra en tiempo re– soy interrumpido cuando los finos pero dulces labios de mi novio me besan intentando devorarme. Respondo gustoso.


– Joder...– Yuuji se separa de mí, jadeando, es raro escucharlo maldecir. Creo que si lo provoque demasiado– Deje de hablar y cárgueme– con una sonrisa triunfal atiendo a las exigencias de mi amor. Gojo Satoru podrá ser considerado muchas cosas, pero nunca un perdedor.



...



Llegué una hora tarde a las oficinas, no es algo que le sorprenda a nadie, siempre acostumbro a llegar tarde al trabajo. Pero me enorgullece saber que ésta vez fue por las razones correctas.


Recibí un correo electrónico de Yuuji con el informe que le pedí en el transcurso de la mañana (estaba tan avergonzado con sus nuevas marcas que se negó a traerlo en persona) y casi siento el impulso de celebrar, la información allí era mucha más de lo que esperaba. Al parecer este chico, Yoshino Junpei, realizó su propia investigación sobre Ryomen Sukuna después de que aprehendieran a otro tipo involucrado con la legión maldita y que no dejaba de parlotear sobre él. El sujeto en cuestión se llama Mahito, un alias, y es uno de los ejecutores de la mafia que está en la lista de más buscados a nivel nacional después de que se fugara de la cárcel capital antes de su juicio. Un asesino sin escrúpulos que se había ganado hasta el odio de alguien tan bondadoso como mi solecito.


Si la información en este informe resultaba certera, luego me encargaría de hacer que promovieran al chico. Era casi ofensivo que alguien como él consiguiera más datos que todo el departamento de inteligencia unido, pero sabía bien que no era momento de indignarse. Teníamos un hombre que atrapar.


Llame al resto de mi división, solo aquellos quienes estábamos asignados al caso, para una reunión de urgencia donde compartí los recientes hallazgos. Teníamos una ubicación, el Comisionado Yaga ordenó inmediatamente la captura del sujeto. Todo el equipo se movilizó hacia una casa segura de la legión maldita ubicada en una zona industrial. En el camino llamé a Yuuji para que fuera a dar su declaración sobre el caso, necesitábamos todo el apoyo posible para retener a Ryomen una vez lo lleváramos a interrogación.


La extracción procedió sin inconvenientes, el sujeto estaba allí y sorprendentemente no opuso resistencia alguna para acompañarnos a las oficinas. En cambio, se dio la vuelta hacia un joven de cabellos blancos al salir y le dijo que cancelara todas sus citas para la tarde y luego se subió por su cuenta a la patrulla. Inmutable.


Se movía con gracia. Con un andar imponente que podía dominar una habitación tan solo con su mera presencia, y vaya actitud. Tenía todo el look de Yakuza que podrías imaginar. Cabellos castaño-rubios peinados hacia atrás, ojos de color carmesí, revestido con franjas oscuras a lo largo de toda la piel musculosa y ligeramente bronceada disponible. Incluso había tatuajes afilados enmarcando su rostro.


Era espeluznante. Pero nada con lo que no haya tratado antes.


Mientras mi compañero y mejor amigo, el teniente Geto Suguru, escoltaba al sospechoso en su camino hasta el tercer piso donde estaba ubicado el departamento de inteligencia contra el crimen organizado y demás crímenes violentos, me tomé el tiempo de comprobar que Yuuji ya se encontraba adentro listo con las evidencias mandando una corta nota de voz que fue respondida de inmediato.


Mi novio me había enviado un sticker de un tigre con los pulgares arriba. ¿No es adorable?


Tomé el ascensor hasta arriba esperando, una vez que se abrieran las puertas, la tensión usual de la sala cuando un criminal de alto calibre se está llevando a interrogatorio. Jamás habría imaginado encontrar lo que terminé por ver.


Un buen grupo de personas se amontonaban alrededor de un alboroto, me bastó con reconocer los gritos coléricos de mi pareja para acercarme velozmente e irrumpir en el círculo. Empujando a unos oficiales me abrí paso para presenciar la escena más extraña que me haya podido encontrar hasta la fecha.


– ¿¡Qué diablos sucede contigo!? ¡Sufrí por ti! ¡Lloré tu muerte!– Yuuji sostenía por el cuello de la camiseta sin mangas al sospechoso gritando sin contemplaciones. Su expresión era feroz y en sus bonitos ojos miel ya no había brillo. Estaban opacados por la desesperación. Pude notar a Suguru intentado acercarse para separarlos y solo recibió un fuerte manotazo por parte del pelirosa. Por supuesto, conociendo la fama de mi chico, nadie más se atrevería a intervenir.


– Deja de ser tan ruidoso y suéltame de una maldita vez– Le recrimina Sukuna entre dientes, su mirada igual de afilada que su tono– Siempre tienes que ser tan jodidamente escandaloso, ¿¡Podrías dejar de comportarte como un mocoso insolente por una vez en tu vida, Yuuji!?– Apenas alzó la voz, pero aquellas palabras fueron como el mordisco de un perro rabioso.


Toda la demostración me tenía demasiado confundido y el sentir que tengo más dudas que respuestas no me gusta para nada. Una sensación tan desagradable solo equiparable con la ira que me provoca escuchar el grosero trato con el que este malnacido se refería a mi novio. Podría preguntar más tarde, ahora la prioridad era evitar que la situación escalara a mayores. Me moví para sujetar los brazos de Yuuji y alejarlo del Yakuza. Aunque hubo algo de resistencia, una vez notó que se trataba de mí, desistió en la fuerza y empujó al rubio lejos.


Sukuna apenas y trastabillo hacia atrás antes de erguirse en toda su figura y volver a abrir la boca, diciendo– Todo lo que he hecho, lo hice por ti. No seas un maldito malagradecido y compórtate como se debe– Eso último sonó claramente como una amenaza. Antes de que pudiera intentar decir algo para defender a Yuuji, mi compañero de flequillo arrastró al hombre hasta la sala de interrogatorios, perdiéndose al doblar un pasillo.


Pude notar la mirada de advertencia que nos lanzó el comisionado desde su oficina, cuyas paredes eran de vidrio. Obviamente había presenciado el alboroto. Hice algunas señas hacia el sargento Okkotsu (otro joven compañero de la división) para que me ayudara a dispersar la multitud chismosa y tomando la mano de mi novio con fuerza lo llevé hasta mi oficina. Cerrando las persianas una vez estando adentro para conseguir algo más de privacidad.


Suelto un suspiro, la situación era una mierda. Cuando volteo para encarar a Yuuji me encuentro con su mirada perdida en algún punto más allá de los archiveros detrás de mi escritorio. Su postura es rígida y clava sus uñas en el acolchado respaldo de la silla frente a él. Con tanta presión aplicada sus nudillos se tornan blancos.


Lo observo y la discusión de antes se repite en mi cabeza, mareándome. Por primera vez no sé cómo proceder. Decido tomar el camino simple.


– Yuuji– llamo su atención rodeando mi escritorio y sentándome en la silla al otro lado. Apoyo mis codos sobre la pulcra mesa de madera oscura al encorvarme en su dirección y entrelazo mis dedos frente a mi nariz. Mis lentes de sol se mantienen en su lugar– Yuuji, sientate. Necesitamos hablar sobre lo que pasó allá afuera– No quiero parecer severo, pero sé que la única forma de conseguir sinceridad por parte de mi intimidado novio es haciéndolo sonar como una orden. Él obedece.


– Lamento haber perdido la compostura– Es rápido en reconocer su error, suena más monótono que arrepentido. Como si tuviese este dialogo ensayado– Me disculparé personalmente con el Comisionado Yaga y el resto del departamento una vez abandone las instalaciones. Prometo que no volverá a suceder– Expresa educadamente, aunque luce asustado. Frunzo el ceño al notarlo.


– Eso no es lo que quiero oír, Yuuji– cruzo mis brazos que siguen apoyados sobre el escritorio, tomando así una actitud más seria pero no acusatoria– Que comenzaras a gritar de esa forma es impropio de ti, pudiste haberte metido en problemas por eso. Corrijo, aún no sabemos si alguien levantará una queja a tu nombre– Una amonestación era la menor de sus preocupaciones, se encargaría de ello, pero debía preparar el escenario para las preguntas importantes– ¿Qué fue lo que te hizo para reaccionar así? ¿Cómo es que se conocen tú y Ryomen Sukuna?– Por supuesto que había prestado la suficiente atención en el intercambio que habían tenido ellos dos. El escuchar el nombre de pila de mi novio salir por los asquerosos labios de ese criminal con tanto veneno me había revuelto el estómago.


Después de varios segundos de tenso silencio que se sintieron una eternidad. Me respondió:


– Él... –comenzó dubitativo, inseguro– Yo... no lo conozco– Incapaz de soportar el peso de la estupidez que acaba de decir, su mirada baja hasta su regazo. No puede estar hablando en serio.


– Yuuji, no estoy jugando- Me levanto de mi asiento inclinándome sobre la mesa– Se dirigió a ti de una forma demasiado familiar como para que intentes engañarme, ¿Desde cuándo intentas engañarme siquiera? Y ¿Qué es eso de ser un malagradecido? ¿Cómo es que conoces a Ryomen Sukuna?- Repetí mi principal interrogante, con cada pregunta formulada sentía mi enojo ir en aumento, pero no podía perder la paciencia antes de conseguir respuestas. Aunque rehuyendo de mi así, me lo estaba poniendo complicado– Yuuji mírame cuando te estoy hablando– Levantó su rostro para mirarme con los ojos entrecerrados, despectivo.


– Ya te dije que no lo conozco Satoru, deja de intentar encontrar cosas donde no las hay– ¿Y se ponía a la defensiva cuando estaba actuando tan sospechosamente? Este chico me va a escuchar.


– Te oí gritarle que lloraste por él, por su muerte, no puedes simplemente negar los hechos cuando yo mismo fui testigo de ellos– nunca antes había visto a Yuuji intentado manipularme, siempre siendo tan transparente con sus acciones. ¿Qué era lo que intentaba ocultar?– ¿Realmente piensas que soy tan estúpido, amor mío? Deberías saberlo mejor– Rematé mi acusación con un comentario condescendiente. Debería funcionar para estresarlo y que suelte la sopa. Yuu-chan, eres un fuerte oficial. Pero yo soy mejor investigador.


Antes de que pudiera replicarme, la puerta de mi oficina se abrió sin previo aviso. La figura esbelta de una mujer hizo acto de presencia.


– Inspector, el Teniente Geto te espera en la sala de interrogatorios. No pueden empezar sin ti– la falta de respeto para con su superior en actuación y habla solo pueden pertenecer a la Sargento Maki Zen'in del departamento de anti-terrorismo. Ella estaba trabajando en una operación conjunta con el Sargento Okkotsu Yuuta, posiblemente solo le pidieron el favor de realizar el anuncio.


Yuuji aprovecha la interrupción para levantarse de su asiento y despedirse.


–Tienes trabajo pendiente, Gojo-san. Iré a dar mis disculpas al resto del departamento y luego regresaré al trabajo– Hizo una reverencia y aún sin mirarme se dirigió a la puerta– Finjamos que esta conversación nunca ocurrió ¿Bien?, nos vemos en casa– Y se fue sin más.


La oficina volvió a quedar en un incómodo silencio, podía sentir mi sangre hervir con rabia contenida. La Sargento se quedó viendo un rato más por donde se fue Itadori antes de voltearse en mi dirección.


– ¿Problemas en el paraíso?– Comentó astutamente, después de este altercado no estaba de ánimos para las bromas. Menos si se trataban de mi relación.


– Ahórratelo– Reuní toda la paciencia residual dentro de mí mismo para evitar responderle con algún improperio. La despedí con un ademán y recogiendo la carpeta con el perfil del sospechoso salí de mi oficina rumbo a los interrogatorios.


Ryomen Sukuna, has hecho de mi día un insufrible pasaje. Espero estés preparado para afrontar las consecuencias.