ESPECIAL DE NAVIDAD - SYMBROCK

Summary

Venom no sabe lo que le pasa a Eddie y al resto de los humanos, son raros, el ambiente también, muchas luces, sonidos, aromas. Así que tiene que descubrir qué es exactamente la Navidad... En ese paseo aprenderás muchas cosas curiosas y algo más. Tema navideño, ternura a mil, romance, mpreg, amor extraterrestre ¡y mucho azúcar!

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ESPECIAL DE NAVIDAD


El clima estaba bastante frío, las calles atestadas de personas, mucho ruido, mas de lo habitual, luces de colores por todos lados, el ambiente lucía muy diferente desde hacía una semana, no parecía igual a ojos del simbionte, todos los humanos tenían un aire distinto, unos más, otros menos, pero todos estaban influenciados por alguna cosa invisible, hasta Eddie estaba con un humor peculiar esa tarde; mientras caminaban rumbo a la tienda de la señora Chen, sintió que su anfitrión tarareaba alguna rara tonada, muy bajito, casi inaudible, al mismo tiempo que pasaba con suavidad sus manos enguantadas sobre la espalda de Sleeper que iba muy bien abrigado dentro de su fular.


Algo sucede con todos ustedes… ― Venom resonó en el fondo de la mente de su anfitrión, el tono fue muy dudoso, extrañado. ― Parecen alegres sin razón alguna.

Es diciembre, cariño.

¿Y? ― Esa respuesta no aclaraba para nada la duda del simbionte.


Eddie se detuvo un momento frente al aparador de una tienda, si deseaba conversar con Venom debía ser muy disimulado, así que allí se paró, como si admiraba lo que había tras la vitrina de una tienda de antigüedades, con un hermoso decorado de luces blancas, muñecos de cerámica alusivos a la época, cascanueces de todos tamaños, un sin fin de adornos que despertaban curiosidad.


En este mes se celebra la Navidad, es una época muy animada. Eso es lo que sientes en el ambiente, V.

Navidad.

Muchos la celebran adornando sus casas, dando regalos, disfrutando de la compañía de su familia... ― Por un momento Eddie dejó de sonreír, como si algún incómodo pensamiento se presentó despertado por su descripción. ― También es más caótica mientras se acerca esa fecha.

¿Haremos eso? ¿Celebrar con adornos y regalos?

Realmente nunca he sido de celebrar esa fecha, pero... ― Con mucho cuidado busco la manito de su hijo dentro del fular, acariciándola suavemente. ― Quién sabe.

El periodista cerró la conversación abruptamente, empezando a caminar otra vez rumbo a la tienda de la señora Chen, así que Venom no quedó muy claro con el asunto de cómo se celebraba esa cosa llamada Navidad, la repentina nostalgia que invadió a Eddie mientras hablaban fue un buen detonante para que el buscara sus propias respuestas. Esa misma noche, mientras Eddie dormía, Venom procuró informarse sobre el tema, busco por internet ayudado de la infalible laptop de su compañero. Entre las tantas cosas que consiguió respecto a la navidad, hubo una película que le atrapó, luego de esa, vio otra más, así pasó toda la noche, ni siquiera se detuvo de verlas mientras se ocupaba de alimentar y cambiar el pañal de Sleeper, estaba absorto ante el mundo desconocido que había dentro de la celebración decembrina, según las dos películas. Venom terminó por sacar un compendio de ideas, muchas de ellas súper ansiosas por ser expresadas a su anfitrión.


¡Eddie, despierta! ―El simbionte estaba llamándolo desde su mente, una y otra vez apenas vio que había amanecido.

¿Que… demonios sucede, V? ―Dio algunos torpes manotazos sobre la cama para tomar su celular y mirar la hora. ―No son ni las siete, Sleeper aun duerme ¿Para que me despertaste?

¡Necesitamos una chimenea!

¿Qué?―Se restregó el rostro con las manos un par de veces, tratando de comprender las palabras de su compañero.

Una chimenea, también un árbol y galletas. ―Hablo ansioso, finalmente brotando sobre el pecho de Eddie.

Espera… espera ¿Para que diablos necesitas eso? Mejor aún ¿Por qué estás pidiendo eso? ― Finalmente se sentó en la cama, cruzando sus piernas al tiempo que Venom no dejaba de moverse frente a él mientras hablaba.

Eso es lo que se necesita para que el tipo gordo de rojo deje los regalos en Nochebuena, y no estar despiertos… eso será un problema porque nosotros no dormimos.

V…― Eddie se mordió el labio inferior mientras tragaba grueso, estaba por soltar una enorme risotada que seguramente despertaría a Sleeper. ―Cariño, vamos a conversar sobre ese señor de rojo, afuera ¿si?

Eddie salió de la cama con cuidado para no despertar al bebé, ya en la sala, más atento y alerta, enrumbo sus pasos hasta la cocina para hervir un poco de agua, con el frío que había venía a bien preparar café y también un poco de chocolate caliente para Venom, mientras esperaban a que el agua hirviera, el periodista trató de utilizar las palabras correctas para explicarle a un extraterrestre que no todo lo que se celebraba en Navidad era 100 por ciento real.


Muy bien, primero que nada ¿De donde sacaste toda la información del hombre de rojo? y su nombre es Santa.

Internet, siempre dices que cuando algo nos interese, lo busquemos en internet, Eddie.

¿Estuviste toda la noche leyendo información de Santa?

No realmente, empezamos con la palabra Navidad, eso nos llevó a unas historias muy interesantes del tipo gordo, Santa. Parece ser muy famoso en tu planeta, está en todos lados y reparte regalos a los niños, por eso debemos tener la chimenea, el árbol y las galletas, debe dejarle su regalo a Sleeper.

Oh cariño. ― Eddie alzó sus cejas en señal de asombro, luego estiró sus brazos para tomar con sus manos el rostro del simbionte, acercándose quedando frente a frente.― Eres un parásito tan inocente a veces, pero también jodidamente dulce.

No somos un parásito inocente.

Para ciertas cosas humanas si, eres muy inocente. ―Afianzó sus palabras con un pequeño beso en la frente de Venom. ―Cariño, necesitas entender que Santa es una tradición hecha para despertar esperanza y fantasía, el realmente no existe.

¿No existe Santa?― El rostro del simbionte era un poema a la incredulidad.

No, los padres son quienes ponen los regalos bajo el árbol… y no todos lo hacen, pero así va la tradición.

Eddie se alejó rumbo a la cocina, colocando un par de tazas en el mesón para verter el agua que ya hervía en la tetera; en ese momento se formó un silencio algo triste, la ultima frase que dijo Eddie fue muy puntual y sentida en lo más profundo de la conexión que el simbionte compartía con su compañero. Venom sabía que algo molestaba y dolía en Eddie cuando nombraba los regalos y detalles de noche buena, parecía no importarle, en apariencia, pero en el fondo persistía esa espinita, lo que Venom reconocía como un viejo dolor emocional.


Eddie, no tuviste buenas navidades. ―La voz rasposa del simbionte interrumpió el silencio que se había formado.

Realmente, no. ―Siguió concentrado en preparar las bebidas de ambos. ―Eso no importa mucho ahora, no soy un niño. Ese día cambia de significado cuando crecemos, ya no es lo mismo.

Pero aún duele.

V ¿Puedes dejar de escarbar en mis emociones un momento? No es tan malo que sienta esto, es normal, no hay recuerdos alegres, listo.

Ayer estábamos felices cuando caminábamos por las calles, a pesar del escándalo, los muchos humanos tontos, a pesar de todo eso, estábamos bien, te sentías bien mirando el exceso de luces, todo.

Lo que me hacía sentir bien ayer no era la gente o las luces, eran ustedes, tú y Sleeper. ―Tomó entre sus manos las dos tazas ya listas, una con café y la otra con chocolate caliente. ― Ustedes son quienes me alegran.

Entonces si tenemos motivo para celebrar, así no exista el humano gordo de rojo, o no tengamos un árbol enorme, ni chimenea, lo importante ya está aquí.


Con mucho cuidado Eddie dejó nuevamente las tazas sobre el mesón de la cocina, suspirando hondo al tiempo que cerró sus ojos por un instante, pensándose las palabras del simbionte.


V.

No necesitas pedirlo, amor.


Suavemente Venom fue brotando por cada poro en la piel de su anfitrión, formando su figura enorme y completa para cumplir con el silencioso deseo de Eddie, que le estrechara en un fuerte y cálido abrazo, uno reconfortante, muy necesario luego de esa conversación.

El pasado y la infancia de Eddie no fueron muy buenos en muchos aspectos, se notaban las cicatrices, marcas que seguían allí, listas para abrirse con ciertos acontecimientos, a el no le gustaba hablar esos temas, cubría todo con su carácter y la realidad, sin mirar atrás, el pasado era incomodo. Venom decidió esa mañana que su Eddie merecía mejores recuerdos, no estaba muy versado en como darle una bonita experiencia navideña, pero las películas que vio estaban muy cargadas de cursilería humana, actos y rituales curiosos que quizás pondría en práctica para alegrar todo.


Eddie.

Ssshhh… no digas nada, cariño. ―susurro mientras seguía sumergido entre los enormes brazos del simbionte.

Queremos celebrar la Navidad.

Ok. ―Finalmente alzó la mirada hacia el rostro de Venom. ―No tenemos mucho dinero como para hacer grandes cosas, pero quizás podemos crear nuestra propia celebración al estilo Brock.

Sleeper merece un regalo, es un buen niño.

En eso estamos totalmente de acuerdo.― Sonrió orgulloso, con un repentino calorcito que se desprendía de su pecho, creciendo rápidamente, cubriéndole el cuerpo, eran ellos dos resonando con su conexión, su hijo les hacía sentir dicha que no podían cuantificar, en solo tres meses de vida, Sleeper les robaba sonrisas y daba alegrías.


Faltando más de una semana para Navidad, Eddie sabía que debían apresurar sus planes si deseaban celebrar de algún modo que no los dejara en bancarrota. La primera decisión en su itinerario fue conseguir un pequeño árbol, nada ostentoso, el apartamento no era tan grande como para colocar uno enorme, bastaría con algo pequeño y fácil de decorar; para conseguirlo sin pagar un solo centavo decidieron ir a los bosques en las afueras de la ciudad, el pino silvestre sería un buen reemplazo de un arbolito de plástico barato sacado de algún bazar chino. Para cumplir con su plan, Sleeper quedaría al cuidado de Anne y Dan ya que lo harían tarde en la noche, evitando quedar expuesto en su búsqueda del árbol. Luego de dejar a su hijo en casa de la pareja, Eddie busco su motocicleta y se preparó para el viaje, se ajustó el casco y una gruesa bufanda para mitigar el frío de la noche.


Muy bien, V. Creo que el mejor lugar para conseguir el árbol será cerca de lo que fue la Fundación Life.

¿El bosque donde nos besamos la primera vez?

Eh… si. ―Eddie recordó por un instante esa inolvidable experiencia.― Fuiste un aprovechado en esa ocasión.

Solo lo vimos útil. Los pensamientos de Anne sobre besos con Eddie parecían interesantes…

¿Cómo?

Pero nosotros besamos mejor que ella.

No puedo negar nada contra esa afirmación.―Sonrió sutilmente.

También el sexo con nosotros es mucho mejor.

Ya estás desviándote del punto inicial ¡Vamos a ese bosque por un árbol de Navidad!

Y luego…

Regresamos aquí por Sleeper y vamos a casa.

Aburrido.

¡No vamos a tener sexo en ese bosque! ―Pudo leer claramente las intenciones del simbionte.

Ya nos besamos allí ¿Que tiene de malo completar la experiencia?

Tiene mucho de malo, tenemos el tiempo contado, no le dejamos nada de leche a Sleeper porque esto sería un viaje rápido.

Podemos hacer todo en menos de dos horas, amor.

No.


Eddie no habló más, encendió la motocicleta y así iniciaron su viaje rumbo a las afueras de San Francisco. El recorrido fue muy silencioso, Venom permaneció callado mientras Eddie conducía, disfrutando de ese pequeño paseo; el usar la motocicleta se había vuelto en algunas ocasiones específicas, primero fue el embarazo lo que les hizo dejarla, y continuaría siendo así por la seguridad de Sleeper. Estaban conscientes de que Venom podría protegerlos y evitar algún daño si caían o sufrían un accidente, pero la mínima idea de causarle solo el susto y la mala experiencia a su bebé los hizo desistir automáticamente en intentar un viaje con él como pasajero.

Creo que este será un buen lugar para empezar la búsqueda. ―Eddie se detuvo en un pequeño desvío de la carretera. Necesitaban ocultar la motocicleta para no despertar sospechas, si algún conductor la veía abandonada en la orilla de la vía, seguramente daría aviso a la policía.

Nos parece bien.


Apenas Eddie estaciono, se quitó el casco y bajo de la motocicleta, Venom tomó control de su cuerpo, adquiriendo su enorme forma alienígena, observando con detenimiento el paisaje que les rodeaba, estaba muy oscuro, pero eso no representaba ningún problema para el simbionte, sus sentidos eran muchísimas veces más agudos que los de Eddie. Caminaron varios metros dentro del bosque, alertas, por más que fuera un sitio solitario e improbable para un encuentro con otro humano, debían cuidar sus espaldas.


De algún modo este sitio es incómodamente familiar. ―El periodista habló desde el fondo de su compañero, ese bosque solo despertaba una serie de recuerdos muy complejos en ambos.

Miedo, dolor, rabia. Huíamos, Eddie, escapábamos de todo lo que nos hacían en ese sitio.

Lo sé, cariño.

Antes de que aparecieras allí, ya sabíamos de ti.

Maria.

Esa humana tenía recuerdos muy agradables contigo. ― Venom se detuvo en medio de un pequeño claro del bosque, admirando el cielo nocturno casi totalmente despejado.― Nos gustaron mucho esos recuerdos.

Entonces te gusté antes de siquiera haber llegado a mi.

Mmm… Debíamos salvar nuestra vida, fuiste el humano del momento, un momento que se volvió perfecto. ―El tono en que lo dijo fue dulce y sincero para su anfitrión.

¿Te imaginas cuando Sleeper nos pregunte cómo nos conocimos? ―Eddie dejó escapar una pequeña risita nerviosa. ―No creo que sea fácil de explicar que tú me tomaste como vehículo de escape, pretendían destruir el planeta entero y al final te apiadaste de nosotros.

No nos apiadamos de ustedes, tú nos gustaste, Eddie.

¿Como amor a primera simbiosis?

Si.

Qué cursi te oíste, V.

A Eddie le gustó lo que escuchó, nuestro ritmo cardíaco se aceleró y estamos produciendo más oxitocina.

Sigues siendo el cursi de la relación, increíblemente admito que eres el más cursi de los dos.

Tu ya eras un marica antes de que estuviera aquí.

¡Óyeme!

Menos charla, creo que conseguimos el árbol perfecto.

Repentinamente Venom corrió hasta uno de los pinos más frondosos y altos que había en el lugar, de un salto se aferró al tronco con sus grandes garras negras y procedió a trepar rápidamente hasta llegar casi a la copa. Se imaginaran que Eddie estaba a punto de infarto por el suceso, no esperaba que el simbionte hiciera semejante acto para conseguir su árbol navideño.


Es este, amor.

¡No necesitabas subirnos tan alto para mostrármelo!

Mira la vista que tenemos. ―Venom se replegó lo suficiente para que el rostro de Eddie quedará al descubierto y viera por él mismo todo.

Es… hermoso.


Eddie se quedó en silencio ante el paisaje que el simbionte le estaba invitando a observar: un cielo estrellado, con nubes que tapaban un poco la luna a medio llenar, lejos de la contaminación lumínica de la ciudad se apreciaban mejor las cientos de estrellas del firmamento.


A veces olvido que vienes de allí arriba... ―Eddie hizo una pequeña pausa, pensando en sus siguientes palabras ―¿Extrañas tu planeta?

No, allí no había nada que extrañar.

Entonces decidiste pertenecer a la Tierra.

Tampoco, nosotros solo te pertenecemos, Eddie. Y tú nos perteneces.

Culminó sus palabras volviendo a cubrir el rostro de su anfitrión haciéndole sentir claramente su enunciado, con todo su cuerpo vibrando para emitir calor, abrigándoles de las bajas temperaturas del lugar. Eddie no se burló o se quejó de lo que dijo Venom, ambos estaban felices con las palabras del otro.


Todo ese paseo inesperadamente romántico al bosque terminó con la copa del pino donde treparon cortada a una altura respetable de un metro, perfecta para cargarlo en la parte trasera de la motocicleta y luego acomodarlo dentro de su pequeño apartamento.


El árbol estaba listo, lo siguiente en la lista de su peculiar modo de celebrar la navidad era realizar las compras para la cena que tendrían. Venom había experimentado previamente otra curiosa celebración humana: El Día de Acción de Gracias. En esa ocasión quedó encantado con el pavo que comieron en casa de Anne y Dan; así Eddie se vió convencido por el simbionte de que debían cocinar un enorme y jugoso pavo en nochebuena, también muchas galletas de jengibre, a Venom le fascinaron las galletas con forma de pequeños humanitos a los cuales podría morderle las cabezas y comerlas sin remordimiento alguno.


Esto es un desastre, Eddie. ―Venom se quejaba una y otra vez mientras trataban de hacer las últimas compras para la cena que prepararían.

No hay más alternativas, V. La tienda de la señora Chen no tenía todo lo que necesitamos. ―El periodista hablaba bajito mientras iba empujando un carrito por los atestados pasillos del supermercado, de vez en cuando miraba su libreta de apuntes donde había anotado la lista de víveres que necesitarían.

Sleeper está incómodo, mucho ruido. ―Venom se removía bajo la piel de Eddie, saliendo sutilmente para acariciar la mano de su hijo, tratando de calmarlo ante la situación que experimentaban.

Lo sé, V. ―Bajó la mirada hacia su hijo, acariciándole la espalda con su mano libre. ―Ya nos vamos a ir de aquí, cariño.


Sleeper reaccionó de inmediato a las palabras de su madre dando un gorgoteo que pareció más un gruñido, como los que emitía su padre cuando estaba molesto, el sonido fue tan claro que una joven cerca de ellos volteo de inmediato a verlos, sorprendida por el suceso.


Que… ―Eddie comenzó a carraspear muy duro, como si tratara de aclarar su garganta ante un repentino ataque de tos. ―Este clima tan frío me tiene mal…


Tan rápido como pudo empujó su carrito por el pasillo, alejándose de la desconocida que no emitió palabra alguna, pero sí que no les quitó el ojo de encima hasta que ellos desaparecieron de su vista.


Oh dios... ¿Cómo demonios puedes hacer ese sonido tan alto? Solo eres un bebé. ―Eddie sacó con cuidado a Sleeper del fular, alzándolo para quedar frente a frente con él. ―No puedes hacer eso enfrente de nadie.

No comprende, Eddie. Él sólo sabe que está molesto, y empieza a impacientarse, también tiene hambre. Todos tenemos hambre, vayámonos de esta mierda.

Aún no podemos irnos, falta la mitad de las cosas que necesitamos, así que los dos deben comportarse. V, tú incentivas a Sleeper, el gruñir no es una cosa que hagan los bebés humanos.

No es completamente humano.

Ni es completamente simbionte, así que debe aprender lo más pronto posible que está bien y que no, y gruñir no está dentro de las cosas que haga un bebé normal. ―Eddie le plantó un suave beso en la frente de su pequeño.― No necesitas gruñir para hacerte entender, llorar está bien, gruñir no.


Sleeper le miró fijamente, podría ser un bebé de tres meses de nacido, pero su desarrollo cognitivo e inteligencia estaban por encima del promedio humano, no comprendía la mayoría de lo que su madre decía, pero si que percibía los químicos que Eddie despedía ante su molestia y estado emocional, así que este pequeño híbrido si sabía que mamá estaba molesto y papá era un instigador de primera.


Como mejor pudieron terminaron las compras, Eddie salió del supermercado cargado de muchas bolsas, buscando desesperadamente un taxi para acortar su viaje de regreso, también este le daría algo de privacidad para finalmente poder alimentar a Sleeper. Ya dentro del taxi que tomaron, Sleeper se desesperó más aún, llorando a todo pulmón, jalándole el abrigo a su madre con sus pequeñas y fuertes manos. Eddie trató de ser sutil en lo que hacía, no estaba con ánimos de traumatizar al conductor del taxi y menos aún tener que explicar de algún modo lo que estaba haciendo siendo hombre.


Al fin. ―Dio un pequeño suspiro al lograr subir lo suficiente su abrigo y la sudadera que llevaba puesta para que su hijo pudiera comer.

Eddie, este imbécil nos está observando. ―El simbionte notaba claramente las miradas que daba el taxista por el espejo retrovisor cada vez que podía.


Como respuesta a las palabras de su compañero, Eddie ajusto un poco más la tela del fular, buscando cubrir bien a Sleeper, no podía hacer más nada, era eso o tener al bebé llorando todo el trayecto a casa, y como buenos padres que son, no iban a dejarlo pasar hambre. El silencio incómodo dentro del taxi lo rompió él mismo conductor un rato después, haciendo una curiosa pregunta…


¿Se arrepintió de ser hombre?

¿Qué?

Que estoy viendo que se canso de jugar a ser hombre, y decidió ser madre, para lo que obviamente nació como la mujer que es.

¿Que mierda está hablando este imbécil? Tu eres un hombre, Eddie.― Venom no comprendía para nada lo que decía el humano.

No creo que le debe importar mucho mi género.

Es que me parece hipócrita la gente de hoy en día, sólo digo. ―Las palabras del conductor fueron despectivas ante Eddie. ―Hoy son mujeres, mañana quieren ser hombres y que les pongan bolas y barba, y luego… pues regresan arrepentidos a ser lo que siempre fueron, mujeres.


Eddie respiró hondo, muy hondo, tenía que guardar la compostura por el, por Sleeper que seguía muy tranquilo pegado a su pecho, y también por Venom que a pesar de sentir el coraje y la incomodidad, aun no encontraba exactamente qué estaba mal con el tipejo, decía cosas que no lograba ubicar pero que sin duda eran hirientes.


El silencio de su pasajero hizo que el conductor no dijera más nada por el resto del viaje, creyó que había dicho las mejores palabras del mundo contra lo que él confundió como una persona transgénero. Al finalizar la carrera, Eddie tomó sus bolsas, pagó lo acordado sin emitir ninguna palabra y salió del taxi con un aire indignado.


¿V, podrías hacerme el favor?

Será un placer.


Mientras Eddie se alejaba un poco hasta la entrada del edificio donde vivían, el taxista trató de arrancar su auto pero no pudo, una fuerza invisible lo mantuvo en su sitio por más que intentó presionar el acelerador, en su desesperación por el extraño suceso volteo hacia atrás, buscando respuestas, lo único que vio fue como las dos llantas traseras salían despedidas violentamente hacia arriba, el susto que recibió fue tal que el tipo salió del auto segundos antes de ver como estas caían nuevamente, sobre su taxi, una destruyó el capó, y la otra se encajo en el parabrisas trasero volviéndolo añicos.


Gracias, cariño.

De nada, amor.


Y otra buena acción de víspera de Navidad para la ciudad, un idiota menos circulando por allí. A ellos no les iba lo de andar aterrando gente ni destruyendo cosas, pero este hombre fue grosero, mal educado y denigrante ante el trato a otro ser humano, obtuvo una pequeña lección que podríamos llamarla: karma.


Al llegar al apartamento, Eddie hizo un recuento de lo que faltaba en su lista: El arbolito, listo, los adornos que llevaría, listo, los ingredientes para la cena, listo. Ahora faltaba lo más importante, el regalo de Sleeper. Respecto a eso, Eddie y Venom decidieron no salir de nuevo, comprarían por internet, no tenían ganas de ir a ningún otro sitio por los que les restara del año.


Luego de bañar, cambiar y dormir a Sleeper, la pareja se dedicó a buscar el regalo perfecto para su pequeño niño. Se acomodaron en el sofá de la sala, acurrucados con una deliciosa taza de chocolate caliente, varias de las extremidades de Venom cumplían la función de mantener la laptop firme frente a ellos mientras discutían sobre que elegir entre la gran variedad de juguetes en la tienda online.


No.

Pero Eddie… eso le gustara.

Sleeper no necesita una réplica a escala de un cuerpo humano.

¡Pero nos gusta! ¡Mira como se ven sus órganos! Parecen muy reales, debo decir.

Sleeper necesita algo suave, que tenga música o cosas que lo estimulen a crecer, no órganos de plástico a escala.

Todo lo que nos gusta, tú lo desechas, no es divertido, Eddie.Venom le gruño.

Una espada de juguete no es para un bebé, tampoco ese cuerpo… ―Eddie empezó a buscar en la sección de juguetes para bebés, había iniciado en la de juguetes sin filtrar la edad estaba iniciando una buena pelea con su compañero.

Pura basura… ―Miraba de reojo la pantalla de la laptop mientras su anfitrión iba bajando en el catálogo hasta que un juguete en específico lo hizo detener la mano de Eddie, controlándole para dar clip en la descripción del mismo. ―¡ESTE, EDDIE!

Me gusta. ―Sonrió enorme ante la elección del simbionte.


Regalo de Sleeper: listo.


Y el gran día al fin llegó, la pareja se preparó desde temprano para su pequeña celebración, solo serían ellos tres ya que Anne y Dan habían salido de San Francisco para esa fecha. Limpiaron, ordenaron todo, Eddie hizo su mejor esfuerzo al cocinar, ayudado siempre por el simbionte; las múltiples extremidades de Venom eran tan útiles cuando se trataba de hacer varias tareas a la vez, y no sólo en el sexo.


Huele realmente bien, Eddie. ―El aroma a pavo horneado inundaba el apartamento, sin contar con el olor de las muchas galletas con forma de hombrecillos descabezados. Venom se había devorado sus cabezas en un descuido de Eddie. ―¿Cuando comemos?

Luego de decorar el árbol, solo nos falta eso. ―Se limpió las manos en el mandil azul marino que cargaba puesto para no ensuciar su ropa. Estaba estrenando uno de esos feos suéteres navideños.


Eddie llevó hasta el árbol una bolsa grande llena de luces de colores y adornos, con mucho cuidado fue sacándolos de sus empaques mientras Venom y Sleeper observaban, el simbionte estaba totalmente formado y fuera, manteniendo a su hijo cargado entre sus enormes brazos. El simbionte fue incapaz de interrumpir a su anfitrión, se veía tan feliz, parecía un niño colocando en las ramas del pequeño pino todas esas cositas de colores; la conexión que compartían le permitió ver en la memoria de Eddie una serie de imágenes y sonidos de un pasado no muy lejano: Un pequeño Eddie sentado en el suelo, el piso de madera vieja y descuidada crujía con sus movimientos, estaba garabateando algo con un creyón de cera amarillo sobre una sucia hoja ¿estrellas? parecían eso, luego lo vio rasgando la hoja con sus dedos, con una persistencia admirable, Eddie era terco desde chico, lo siguiente que observó el simbionte fue al niño corriendo hacia una pequeña planta, un pobre arbusto casi seco, y allí, justo allí Eddie empezó a colocar las maltrechas estrellas, súbitamente la escena se volvió más oscura, con un ruido extraño, pasos, un juego de llaves, luego el golpe seco de algo sobre el suelo, gritos, el pequeño arbusto destrozado y las estrellas de papel pisoteadas, Eddie llorando en silencio sentado frente al desastre. El golpe repentino de emociones producidas ante el recuerdo hizo que el simbionte se acercara al periodista, notando como este dejo de adornar el árbol, secándose disimuladamente los ojos, no tuvieron que decirse nada, Sleeper lo hizo por ellos, gorgoteando en un tono alto mientras estiraba las manitos hacia su madre, buscando llamar su atención.


Ven aquí, pequeño. ―Eddie le tomó entre sus brazos, estrechándolo con fuerza pero sin lastimarlo. ―Ya sabes porque no disfrutaba de esto, V.

Ahora es diferente, Eddie.

Oh, si que lo es. Totalmente diferente, cariño. ―Sonrió enorme, respirando hondo al tiempo que estiraba su brazo, dejando que Venom lo cubriera hasta quedar los tres muy juntos, frente al árbol a medio adornar.


Ese instante quedó marcado como un antes y un después para Eddie, otro hito más puesto con la llegada del simbionte. El resto de la velada fue alegre y apacible, dentro de lo que se puede suponer teniendo como pareja a un alienígena que decidió que podía comerse el pavo el solo, arrasó con lo que quedaba de las galletas de jengibre decapitadas, se bebió varios litros de ponche de huevo, y ayudo a adornar el árbol en un estilo un tanto desordenado. Luego de toda esa comida, bebida y decoración, Eddie decidió poner algo de orden, limpiando la mesa mientras el simbionte estaba con su hijo mirando por uno de los ventanales del apartamento, parecía divertido observar que sucedía en las otras casas y las costumbres humanas de la navidad.


¿Qué estás mirando? ―Venom sintió curiosidad por como Sleeper observaba fijamente hacia arriba, tratando de estirar su cabecita hacia algún punto en la oscuridad del cielo nocturno.



Eddie se acercó también al ver como su hijo comenzó a gorgotear bajito, moviendo sus manitos emocionado, sabía que algo estaba llamando la atención de Sleeper, el también fijó su mirada por la ventana, buscando qué era lo que tenía a su hijo intrigado, allí lo noto, supo que era. En un segundo salió prácticamente corriendo a la habitación, moviendo cosas hasta salir nuevamente con el abrigo de Sleeper y una gruesa manta entre sus brazos.



¿Qué demonios tramas, Eddie? ―El simbionte no lograba atajar los pensamientos de su compañero, eran rápidos y atropellados.

Subiremos a la azotea. ―Con prisas le colocó el abrigo a Sleeper y lo envolvió en la manta. ―¡Vamos!



Venom lo complació, sin más preguntas, tomándolo de la cintura al tiempo que salían por la escalera de emergencia que antes usaban para sus escapadas nocturnas. Eddie mantenía al bebé bien abrigado entre sus brazos, envuelto en la manta, hacía mucho frío fuera, pero la experiencia lo merecía. Al llegar arriba el simbionte no les soltó, tan solo extendió sus gruesos brazos formando una capa protectora para los tres.


¿Por qué subimos aquí, Eddie?

Por esto…



Eddie señaló con su cabeza hacia arriba, al mismo tiempo que Sleeper empezaba a hacer más ruidos y risas, tratando de sacar sus brazos de la manta que lo cubría. El simbionte se quedó quieto, mirando como algo blanco caía del cielo, eran diminutas cositas blancas, como gotas de lluvia pero muy frías y compactas, recordó las películas navideñas, eso blanco que cubría todo, era lo mismo que vio caer en los videos.

Nieve, esto es nieve, cariño. ―Eddie tomó una de las muñecas de su compañero haciendo que la extendiera, dejando que los copos blancos aterrizaran sobre su piel negra, era un contraste de colores muy bonito a su parecer. ―¿Te gusta?

Nos encanta… ―Estiró su larga lengua tratando de atajar algunos copos con ella.

No saben a helado, si eso es lo que crees. ―Sonrió para sí al ver como el simbionte gruñía bajito, había leído fácilmente su pensamiento.


La vista era realmente hermosa desde la azotea, los tres en la oscuridad observando cómo caía la nieve. Las luces de la ciudad brillaban como pequeñas estrellas amarillas y blancas en medio de un silencio agradable de medianoche, la estampa perfecta para ellos, una de las noches más inolvidables de sus vidas, para Eddie, la mejor de todas.


Feliz Navidad, Eddie.

Feliz Navidad, V.


Se besaron suavemente, envueltos en un cálido abrazo. Sleeper ya se había quedado dormido acurrucado contra el pecho de Eddie, sintiendo el calorcito que emanaba de su padre simbionte, como los mantenía envueltos protectoramente, su familia, el mejor de los regalos para esa noche, y mañana temprano, abrirán el regalo de Sleeper, un hermoso pingüino de felpa que emitía hermosas canciones de cuna.