En la próxima temporada

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Summary

“Drama. Romance. Y un giro inesperado. ¿Confesará Lara su secreto? ¿Quién hizo qué?… ¡¿y con quién?! Muy pronto todo será revelado.”

Genre
Scifi
Author
Jose H
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

En la próxima temporada

Anya caminaba por los pasillos de la secundaria con una urgencia disimulada; mientras se apresuraba, veía los ojos inquietos de sus compañeros, hipnotizados por vidas similares, pero mejores. Se sujetaba de las barandas, como si la impulsaran para llegar un poco más rápido.

Las pantallas en las paredes mostraban fragmentos de estas realidades, algunas más interesantes que otras, pero todas constantemente en busca de atención.

La adolescencia -no, la vida- había dejado de tratarse de encontrar una identidad propia y, hace mucho, se trataba de esperar a que alguna de las muchas cámaras decidiera que se había llegado a ese momento de relevancia merecedor de protagonizar “tu propia historia”.

En el aula, Marisol la esperaba. Era un día bastante normal, otro en el que Anya deseaba un punto de quiebre en su historia.

Más bien, en su falta de historia.

— ¿Nada? — preguntó Marisol, aunque realmente ya sabía la respuesta.

— Nada, y estoy empezando a desesperarme. — respondió Anya mientras sacaba sus libros y los colocaba en su escritorio.

Anya tenía 17 años. A los 17 años la mayoría de adolescentes ya dio su primer beso, tuvo su primer desamor, y en el caso de la mayoría de estudiantes de la secundaria Saint Rowan, ya llevaban un par de temporadas de su propio show debajo del brazo.

Incluso Marisol tenía su propio reality. No tenía muchos espectadores y pasaba la mayoría de episodios mostrando su colección de almohadas alusivas a personajes, pero después de su último viaje a la playa obtuvo unos cuantos fans en varios países asiáticos.

El chiste interno era que la “Reina de las almohadas” ahora tenía un pequeño séquito en Japón y Corea del Sur. Sin embargo Marisol se sentía un poco incómoda con cada repetición de la broma. No le avergonzaba su nuevo status, pero sí lo mucho que temía sentirse presumida frente a Anya.

— Dicen que Clarissa la de sétimo hizo su premiere después de un beso de 3. Al algoritmo le encanta el poliamor. — comentó Marisol, intentando cambiar de tema.

Anya sabía que ese rumor era infundado. Clarissa había tenido la suerte de tener su premiere en un momento de baja audiencia, pero Anya vio todo: Clarissa no hizo más que recibir la visita de un búho en su ventana mientras dormía. Probablemente fue la escena mágica y encantadora lo que llamó la atención del algoritmo.

Sin embargo, decidió seguirle la corriente a su amiga:

— ¿Tres? ¿Al mismo tiempo? — respondió mientras rodaba los ojos.

— Sí, dicen que fue complicado coordinar el beso. Fue en la fiesta de cumpleaños de Lara. De hecho, Lara lo instigó. Todos dicen que fue un intento de aumentar su rating, pero acabó beneficiando más a Clarissa. —

Se creía que el 70% de la población mundial ya había tenido su premiere. Hubo algunos estudios para encontrar la cifra exacta, pero tuvieron bajo rating y sus protagonistas decidieron dedicarse a contenido más exitoso: cocina, baile, pornografía.

Eso significaba 3 cosas:

La primera: había tanto contenido que nadie tenía tiempo de seguir todo al mismo tiempo.

La segunda: esto generaba todo tipo de rumores y leyendas urbanas. Algunos protagonistas preferían desmentir los más alocados, mientras que otros aprovechaban el impulso.

La tercera: hay personas que nacieron para ser estrellas. Lara era una de ellas.

Lara era todo lo que Anya quería ser: millones de fans, 7 temporadas y una presencia que envolvía toda la narrativa. A los 10 años, co-protagonizó uno de esos incidentes adorables en los que un perrito le ladra a su propio reflejo.

El éxito fue inmediato: como si se tratara de los pantalones campana, Lara estaba en todas partes. 7 años después sus fans aún rentaban los compilados de mejores momentos que editaba el algoritmo, y su fundación “Lara-Lara, alguien te ama” había recolectado millones de dólares para promover la adopción de cachorros.

Anya se preguntaba a menudo si, detrás de todo su éxito, no se escondía un deseo por una vida más tranquila: sin cámaras, sin algoritmos, sin fiestas de cachorros.

Una vida como la de Anya.

El día pasó con normalidad.

Cuando sonó la última campana, Anya recogió sus cosas y rechazó la invitación de Marisol de ir a escoger almohadas:

— No creo que sea lo mío. — dijo mientras cerraba su bolso.

Al hacerlo, se dio cuenta de que se había manchado las manos, probablemente de tocar las barandas polvosas del pasillo.

Salió del aula, sin ponerle atención a las pantallas que transmitían desde el baño al que estaba a punto de entrar:

Una par de chicos de décimo maquillándose frente al espejo, una chica de octavo sollozando porque se había quebrado una uña y dos chicas de noveno susurrando secretos que el algoritmo tendría que subtitular.

En el centro de todo, Lara brillaba como el flash de una notificación. Era imposible no observarla, no querer ser ella, no querer tener lo que tenía.

Era imposible no verla, analizarla, desearla.

Anya sintió que el tiempo se detenía mientras Lara pasaba junto a ella y le sonreía:

— Anya, ¡qué linda te ves hoy! —

Mientras la vibración invadía su cuerpo, sintió algo que nunca había sentido antes.

Fueron solo 15 mensajes, pero para Anya se sintieron como miles de descargas eléctricas.

Mala puntuación.

Emojis más, emojis menos.

Las palabras ardían en la pantalla:

¡Felicidades por tu premiere!

Millones de ojos vieron como sintió que se desplomaba.

Millones vieron como logró contenerse sin derramar una lágrima.

Cuando salió del baño, Anya se sintió feliz.