♡ ÚNICO ♡
JungKook miró sus manos con evidente frustración en su rostro; algo no cuadraba en absoluto. Habían pasado ya tres años desde que la pandemia comenzó y finalizó, según los medios, pero quien le explicaba a él que los daños psicológicos habían empeorado en el mundo. Él no era ignorante, lo padeció igual que todos, pero no se dió cuenta hasta que lo habló con HoSeok.
JungKook había engordado el último tiempo, no estaba como en sus comienzos, pero sí admitía estar algo relleno; se descuidó; y mucho.
─ Quizás no te consideran porque saben que no salís de tu casa. ─ Le dijo HoSeok. Y, hasta que no lo mencionó, JungKook no se había dado cuenta de lo cuan encerrado estaba. Quizás por eso sus amigos no contaban con él, o, al menos eso se convencía creer para no sentirse más miserable de lo que ya se sentía.
¿Podía sentirse más miserable? Se preguntó varias veces.
JungKook hizo una mueca, quitándose la remera y viendo su flácida panza. Un nudo se estacionó en su garganta. Sintió vergüenza; mucha vergüenza. Quería retroceder el tiempo y quitarse cada producto comestible que se llevaba a la boca. Porque nadie lo entendería, nadie quería hacerlo, el esfuerzo que hizo durante muchos años por ponerse en forma lo había tirado por la borda en menos de un año.
Posó sus manos en la cara, respirando profundo, sintiendo el frío recorrer su espalda. Apretó los labios, como si eso contuviera dentro un no sé qué.
─ JungKook, me voy. ─ Dijo Rosé. JungKook asintió, colocándose la remera de nuevo. Pensando en las veces que dijo que no cuando lo mandaban a hacer algún mandado, cuando las personas de su entorno lo catalogaron como un vago, cuando en realidad, él entraba en pánico de solo saber que tenía que salir de su casa.
Pero lo entendía, de algún modo.
JungKook siempre fue bueno reprimiendo todo. Siempre fue bueno fingiendo, siempre fue bueno mintiendo. Siempre fue así de miserable, solo que ahora no sabía cómo lidiar con eso, como ser inteligente. Culpaba a la Pregabalina y a los porros, por quemarle las neuronas. Pero sería hipócrita de su parte menospreciarlas cuando él mismo se vio necesitado, temblando desesperado por más. Mas, mas, mas. Cuando lo necesitó; cuando su madre entró en coma, cuando su familia se peleaba, cuando nadie le decía nada, cuando le mentían en la cara, cuando era tratado como un irresponsable. JungKook se sintió solo, lleno de amigos fantasmas. Cuando Richard lo confundía, cuando lo alejaba, cuando nada era suficiente. Cuando nada era suficiente o ya había tenido suficiente.
JungKook se miró al espejo, ni siquiera dormía bien, las ojeras, las bolsas bajo sus oscuros ojos sin brillo, sus descuidados dientes que habían comenzado a torcerse por falta de un control profesional, los dolores de su espalda, su cabeza enferma, caliente, adolorida.
Era un desastre.
Siempre fue así.
Pero ahora no veía nada positivo en eso.
Quería acostarse de vuelta, enterrarse en el colchón y quizás, dejar de respirar por un buen rato. Pero eso era imposible, su madre volvería de trabajar y lo vería siendo miserable, un desagradecido, un imbécil, en lo que se había convertido; en un egoísta.
Pero su cuerpo pesaba, como si llevara piedras en vez de células.
Quiso llorar, de verdad que quiso.
Su celular sonó, haciendo que salga de sus pensamientos. El nombre alivió un poco, solo un poco.
─ ¿Jugamos? ─ La voz del otro lado se escuchaba firme pero cansada.
─ ¿Ya saliste de trabajar?
─ Si. ─ JungKook se pegó el celular a la oreja y se fué hasta la habitación que compartía con su hermana, desplomando su cuerpo sobre su desordenada cama, tapándose con la frazada. ─ ¿Como te fue en la facultad? — La voz de TaeHyung fue curiosa.
─ Normal.
JungKook no recordaba cómo mentir, se sentía sucio si lo hacía. TaeHyung le había dicho lo molesto que era que le hablase para desahogarse y después desapareciera, como si él fuera alguna especie de psicólogo y no su pareja. ¿Pero cómo podía explicarle que las veces que se esfumaba era porque se aislaba del mundo? Era algo lamentable y vergonzoso. Si TaeHyung se enteraba, seguramente lo dejaría, o quizás le tendría pena. JungKook odiaba que le tuvieran pena. La pena era lamentable. Y lo sabía porque él mismo había sido juez en el pasado, sintiendo pena por cualquier persona que se comportara, hablara u pensara tan pobre.
Escupió al cielo, seguro esto era el famoso karma por burlarse de aquellos que no apreciaban la vida y pensaban tan negativamente. Por rebajar a quienes terminaban con sus vidas de forma antinatural; cobardes.
Se rió en sus adentros, por algún rincón de su desordenada cabeza cuando recordó que hace unos días, antes de irse a dormir, ansió no despertar al otro día.
─ ¿De qué te ríes?
¿Desde cuándo su humor se volvió tan sombrío?
─ De nada. ─ Remarcó, con una adolorida y floja sonrisa en su rostro. ─ Solo recordé un meme.
Mentiroso.
Que fraude.
─ ¿No crees que fue cruel? ─ Preguntó HoSeok a su lado, JungKook hizo una mueca, mirándolo por unos segundos antes de volver a la pantalla de su celular por quinta vez. Los mensajes martillando filosamente.
TaeHyung lo dejó. Lo terminó por Facebook, no sin antes mandarlo a la mierda.
Se hubiera reído mucho tiempo atrás, como si la situación fuese de lo más graciosa. De hecho, intentó reírse, pero nada surgió. Un nudo en su garganta le impedía retomar la charla con sus compañeros y las explicaciones del profesor. Se tragó todo, llenando su boca de galletitas, porque, aunque quiso tomar el mando y tratar la situación, no pudo ni rozar las cuerdas. No tuvo gracia, fue cruel e impulsivo.
JungKook lo afirmó, algo mal estaba en él.
No se sintió roto. Sintió algo, pero no supo qué.
¿Acaso se podía destruir a alguien que ya estaba muerto por dentro?
¿Por qué TaeHyung no podía ver dentro de él, más allá de la máscara? ¿Por qué nadie podía notar lo apagado y sediento de amor que estaba? ¿Por qué nadie lo escuchaba? ¿Por qué siempre permanecía en los centígrados bajo cero, anhelando ser alguien y no un don nadie?
─ Nos vemos. ─ Le dijo HoSeok cuando lo vio traspasar la puerta del tren, JungKook apegó su mochila a la espalda y suspiró el frío de la noche. Fue lo más reconfortante que tuvo en el día, en días. Sintió el aire pasear entre sus desordenados cabellos, golpear contra su cuerpo como si en cualquier momento el clima enloqueciera. Cómo él.
Intentó no mirar las casas en el camino, porque en la zona vivía Richard. Intentó calmarse, pero la ansiedad siempre estaba ahí, presionando, a veces desapercibida, invisible, al fin y al cabo, arraigado a su existencia, como si no le importara. Como si nunca lo soltara.
Se sintió abatido, con un torbellino desde la boca del estómago expandiéndose ferozmente por sus otros órganos.
El aire no le alcanzó, quería llegar rápido a casa, encerrarse y relajarse.
Relajarse...
Dios, vivía tenso.
Apretó sus dientes, sintiendo un odio creciente en su ser.
Sabía que debería terminar con esto de una buena vez. Morir rápido, ser quemado hasta desintegrarse y fundirse en la sedosa paz. Quería acabar con la enfermedad envolvente y maliciosa. Dejar de esperar que alguien le preste atención y lo ayude. Dejar de mendigar por amor y aprobación. Dejar de rezar y rezar y rezar como si algún ser supremo apareciera para tener misericordia. Él no podía volver a ser quien era antes, pero quería ser normal. Un chico normal dentro de la sociedad: con sueños, ambiciones y ganas.
A nadie le importaba una mierda.
Debería dejar de anhelar el simple sentimiento de querer sentirse bien.
Lo intentó. Él realmente intentó hablarlo. Pero ni siquiera su madre podía considerarlo, le gritó y JungKook ni siquiera fue capaz de recordar la asfixiante discusión. Su hermana no era de películas, se llevaban mal, la indiferencia de ella con él hacía que todo costara más y más, la convivencia no era buena para ninguno y, como si fuera poco, encontrar trabajo era muy difícil.
Inservible.
Esas palabras se repitieron una y otra vez, sus compañeros de clase, burlándose de él, incluso su amigo, quien le dio la espalda.
Miserable...
Insuficiente.
Él no había sido suficiente para nadie. No lo fue para Richard, por más entregado que estuviera. Y menos lo sería para TaeHyung. No obstante, ¿por qué tenía que ser tan cruel con él? JungKook le envió mensajes, joder, él quería a TaeHyung, en verdad. Pero cada respuesta de TaeHyung dolía, indiferente; lo llamó tóxico, como si fuera la peor escoria del mundo.
Una lágrima se deslizó hacia fuera, casi sin querer.
¿Por qué todas las personas eran tan indiferentes con él? ¿No valía la pena? ¿Por qué aún seguía respirando? ¿Por qué todo pesaba dentro? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
─ Ni siquiera eres capaz de hacer lo que te gusta. ─ Gruñó su madre desde la puerta, JungKook permanecía sentado en el borde de su cama, con los ojos fijos en el suelo y la cara de piedra. ─ No te importa nada. — Musitó furiosa. — Estoy cansada, JungKook. No sé qué hacer con vos. — Perdón, perdón, perdón. — Me cansas. — Solo era un peso, una mancha de café sobre la favorita camisa blanca.
Tantos años siendo desenvuelto, el ejemplo de la familia, para acabar decepcionando a todos; así mismo. Y lo hablaría con sus amigos, pero nunca lo tomarían en serio, nadie lo hacía realmente, siempre comparaban sus problemas con los suyos y lo hacían sentir como un imbécil, como un exagerado, como un dramático fascinado por ser la estrella en el papel de víctima.
─ Perdón. ─ Dijo quebrado, pero su madre no se ablandó, ya no.
─ No quiero que te disculpes. Quiero que cambies. ─ Que seas lo que quiero, quiero a mi hijo de vuelta.
Pero JungKook no podía satisfacerla, no esta vez. Estaba cansado de fingir, no tenía ganas de hacerlo. Siendo alguien que no es, lo que los demás quieren que sea, satisfaciéndolos. Eso ya no lo alivia, le pesa.
Quizás por eso nadie lo quería. Quizás estaba atrofiado de nacimiento. Quizás estaba destinado a ser así; cuando él bajaba la guardia y se mostraba tal cual era, nadie era capaz de quererlo y quedarse.
Nadie.
Nadie.
Nadie.
JungKook intentó sonreír frente al espejo, y lo logró.
No sintió nada.
Nada.
No ansió nada.
Nada.
Después de todo, él era un don nadie.
Sparky.
Inspirado en Don nadie de DDUP.
Gracias por leer y llegar al final.No olviden dejar su granito de arena con un voto. Se los agradecería mucho. 💕✨