Prólogo
MIA
Jenny
Esta noche ¡fiesta!
Mia
¿Fiesta? ¿Dónde?
Jenny
En casa de los Cold.
Elisa ha invitado a todos,
incluso van a estar sus hermanos
¿no es genial?
Genial, por supuesto. Llevaba dos años sin verlo, al hermano de Elisa, Mark. El guapo, famoso y deseable Mark Cold, del que había estado enamorada desde que descubrió que le gustaban los chicos, como a todas las chicas del instituto.
Los Cold eran el epitome de la belleza, el glamur y la fama. Desde el exitoso y famoso Doctor Elías Cold, padre de Elisa, cirujano cardiólogo, la afamada pintora Cristine Cold, cuyos cuadros eran vendidos por miles de dólares y había sido comparada con Monet, Andrew Cold, bohemio saxofonista de jazz, popular tanto por sus discos como por sus conquistas en los medios artísticos, y Mark.
Mark era mariscal de los Miami Dolphins, y a sus veintidós años, ya tenía una fortuna propia, ya que se había lanzado al mundo del modelaje y cuando terminara su contrato con los Dolphins, se iría a las pasarelas de Nueva York, donde muchos diseñadores lo reclamaban para que posara para ellos.
Claro que ella lo prefería en Miami, cerca, para poder acudir a los partidos. Cuando se fuera, no volvería a verlo.
Acariciando el poster que tenía junto a su cama, donde el fotógrafo lo había captado sonriente y sin el casco puesto, con su uniforme azul y blanco ceñido a su cuerpo de dios griego, decidió que era su noche. Que esta noche, besaría a Mark Cold, aunque la desgreñara su novia.
Al fin y al cabo, ella había cambiado mucho…
Mirándose en el espejo, lo comprobó otra vez.
Dos años antes había sido una adolescente plana y flaca, fea y pálida. Hoy en día, su cuerpo se había rellenado en los lugares adecuados, habían desaparecido los granos, las gafas, la ortodoncia, y su tez cetrina que siempre había estado grisácea por estar metida en casa o en la biblioteca. Su pelo liso y negro brillaba como el mármol y era suave como el terciopelo, y ahora le llegaba prácticamente por el trasero.
Aunque aún se escondía tras sus gafas de leer, se recogía el pelo en trenzas y coletas y se vestía con ropa holgada que la hacía parecer más delgada y plana.
Su desarrollo había sido tardío, y si no fuera por su amiga Jenny, quien le había escrito el mensaje, nunca se habría atrevido a explorar su feminidad y conocer cuáles eran sus puntos fuertes y cuales los débiles, y a explotarlos correctamente para atraer a los chicos.
Aunque eso era lo último en su lista. Ella había sido, era y sería únicamente para Mark Cold. Aunque este nunca supiera que existía. Esta noche estaba dispuesta a, por lo menos, tener un recuerdo para toda la vida.
MARK
Estaba aburrido. Elisa lo había obligado a estar presente en esta fiesta de preuniversitarios previa a la graduación cuando él solo quería encerrarse en su cuarto a lamerse las heridas con una buena botella de vodka.
Marissa lo había dejado. Lo había rechazado cuando él le había pedido matrimonio, riéndose en su cara. Resulta que solo había salido con él por la fama y la oportunidad de que le lanzara su carrera como actriz. Y en cuanto le había presentado un par de ejecutivos de televisión, le había dado la patada. A él.
Quizás era su orgullo el que estaba más dolido, pero coño, la había amado. Había estado dispuesto a casarse con ella, a poner a sus pies todo lo que tenía. Podría haber desarrollado su carrera de actriz en N.Y., a su lado, sin problemas, él no habría puesto impedimentos.
Pero daba igual. Daba igual que fuera el soltero más deseado de los Miami Dolphins, que fuera alto, rubio, con un cuerpo diseñado para hacer llorar al contrario y un rostro para hacer que las mujeres mojaran sus bragas. Sus ojos azules, su cabello rubio, su recia mandíbula y su piel dorada no habían servido para que Marissa lo amara. Las mujeres solo lo deseaban
Mirando a los jóvenes que estaban bailando y bebiendo alrededor de la piscina desde el balcón, observó con detenimiento a las chicas que en la fiesta se encontraban. Quizás no podía abandonar la fiesta, pero seguro que podría encontrar una cabeza loca con la que emborracharse y con la que sacarse la espina de Marissa esa noche…
Su atención se vio clavada en una chica de cabello oscuro y mirada esmeralda que salió del salón a la piscina con uno de aquellos vasos rojos de cartón. Estaba vestida con una blusa color aguamarina y una faldita blanca, sus colores, causando que sus ojos destacasen. Sus piernas eran largas, firmes, elegantes, rematados con unos zapatos del mismo color de su blusa.
Lamiéndose los labios, se imaginó enterrado en ella y con sus tacones junto a su cabeza. Se puso duro automáticamente y no tuvo más remedio que reacomodarse para poder caminar hasta ella. La venganza vestía los colores de los Dolphins. Y él estaba dispuesto a aprovechar una ocasión que prácticamente estaba llamando a su puerta…
Para cuando llegó a ella, ya estaba rodeada de media docena de jóvenes encandilados con su belleza, pero en cuanto sus miradas se cruzaron, un escalofrío le recorrió la espina dorsal. El mismo escalofrío que siempre le recorría la espalda cuando anunciaba una jugada a sus compañeros y sabía que esta iba a terminar en una anotación. Una gran anotación.










Marissa si que era más mala que una araña jaja
Ah, no adelanto nada, créeme que sabremos de ella de nuevo. De todas maneras, con la edad que tienen en ese momento, todos nos creemos la gran cosa y no llegamos a pulguitas en un circo de pulgas...