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Mi Persona Especial

Summary

Fuiste lo mejor que paso y lo que me termino de destruir, iluminaste mi vida de la forma más hermosa que existe. Gracias por haberme hecho sentir querido al menos una vez en mi vida, realmente me sentí querido y reconfortado en tus brazos...

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAP.1

Sentía una revoltura de emociones y sentimientos que fácilmente podía jurar estar a punto de explotar.

El libro era muy bueno, maldecía los exámenes por haberle provocado tal aplazo.

Con la yema de sus dedos volteo la página de forma apresurada, separo sus labios y abrió los ojos como plato ante el final tan malditamente jodido, pero demasiado necesario. No tenía palabra alguna para expresar como se sentía, quiso chillar y hacer mímicas, pero la realidad nuevamente lo golpeo recordándole donde estaba.

Miro a todos lados y suspiró aliviado observando que todos estaban en sus propios mundos.

Él no tenía muchos amigos, era el más antisocial de los pocos que tenía incluso, uno estaba en otro país debido a que su padre encontró un mejor puesto. Otros grupos a veces lo molestaban o se burlaban de él, por lo que casi siempre trataba de pasar desapercibido.

Su cuerpo se vio invadido por una ola de cansancio, los parpados comenzaron a pesar de una forma insana, consintiéndose los cerró y volvió a abrir al sentir una presencia frente suyo. Su cuerpo se estremeció.

— ¿Eres Donghyuck? — un chico mucho más alto que él, de cabellos negros y piel nívea lo miraba fijamente con una mueca en sus finos labios.

— S-Si — respondió inseguro y sintiéndose muy pequeño ante tal altura y presencia abrumadora.

Abrazo el libro como si este lo fuese a defender de cualquier acción del chico.

— ¿D-Desea algo? — preguntó temeroso, echando su cuerpo hacia atrás rozando el final de la banca ante el acercamiento del pelinegro.

— El maestro de arte me mando contigo para que me ayudaras — respondió deteniéndose a tres escasos pasos de su cuerpo.

Ponía observar como el chico tenía la mandíbula tensa, su tono había sido de fastidio.

— Lo siento, no puedo — respondió guardando el libro con rapidez y cuidado en su mochila.

— Espera — su mandíbula tembló junto sus dientes — Te pagare — expuso más alto captando la atención de algunos estudiantes que estaban no muy lejos de ellos.

— L-Lo sie —

— Necesito aprobarla ¿sí? Esta y otras más — y él necesitaba dinero, tenía que ahorrar si quería lograrlo.

Relamió sus labios aun sintiendo como temblaban leve.

— Ciento cincuenta a la semana — dijo tomando con fuerza su muñeca.

— ¿P-Puedes soltarme? — pidió sonando más como una miserable suplica, aunque en su interior si lo necesitaba con urgencia.

— Soy Minhyung p — el celular del chico ahora no tan desconocido interrumpió la presentación — Mañana me gustaría saber tu respuesta ¿sí? Aquí en este mismo lugar — le dijo sin darle la oportunidad de siquiera abrir por completo su boca para objetar.

Dirigió su mirada a la torre que estaba en medio del campus, sintió como su sangre descendía hasta la planta de sus pies.

Tarde, era tarde...

Alejo todo pensamiento acerca del chico raro de hace unos minutos y salió corriendo hacia la parada de buses, debía llegar a tiempo así no tendría que quedarse en el trabajo hasta más tarde.

“Se positivo Donghyuck”

“Se positivo...”

Corría mientras asentía con la cabeza sintiendo el horrible dolor en sus piernas y ardor en sus pulmones. Quería llorar, si tan solo no se hubiese entretenido con el libro no estaría corriendo descuidando aún más su ya desgastada salud.

“Estúpido Donghyuck...estúpido" se decía dejando que la primera lagrima se deslizara por su mejilla cayendo en algún lado del asfalto.




— Que tenga feliz noche — dijo haciendo una leve reverencia con su cabeza a la última clienta del día.

Estiro un poco sus brazos evitando cualquier error de que alguien del personal mirase algo indebido, en cada paso hacia el vestidor hacia pequeños y cortos círculos con sus pies dejando que algún hueso tronara.

— Hyunjin — hablo al ver a uno de sus amigos metiendo la ropa al casillero.

— Buenas noches moreno — le sonrió haciendo que le devolviera el mismo gesto — ¿Te vas? ¿No me harás compañía hoy? — pegunto atrevido mientras se acercaba a él con cierta picardía.

— N-No — tartamudeo — Yo...quería devolverte el libro — susurro caminando hacia su casillero, tomo su mochila y saco aquel encantador y exquisito mundo ficticio plasmado en papel — Muchas gracias, no sabes cuento lo disfrute — hablo extendiéndolo.

— Quédatelo — abrió sus ojos de par en par sintiendo un dolor en su pecho y su mirada ahora borrosa.

— Y-Yo... — sus labios temblaron y en garganta se formó un nudo muy doloroso que le impidió seguir hablando.

— Hey, no llores — las frías manos de su amigo cubrieron y apachurraron sus mejillas — No llores, me harás llorar — le confesó, miro el rosto de su amigo quien claramente tenía sus ojos cristalizados.

— Perdón — susurro disculpándose teniendo el fugas deseo de sonreír, pero como siempre siendo un completo inútil en lograrlo.

— Mira — Hyunjin se separó y abrió su casillero.

Con la manga de su camisa limpio las lágrimas esperando tener suficiente tiempo para lavarla y dejarla secando.

— ¡Lo encontré! — se volteó y le extendió un libro el cual hace un par de días le había preguntado — Está subrayado y tiene algunos apuntes y dibujos, pero espero te sirva — con mano temblorosa tomo dudoso el libro.

— Muchas gracias Hyunjin — dijo en susurro sintiéndose apenado.

— No tienes por qué agradecer — el mayor le sonrió grande — Es mejor que te vayas ya casi es hora.

— Tienes razón — hablo sintiendo ya la presión en su cuerpo — Muchas gracias, enserio te estoy muy muy agradecido — le dijo abrazando los dos libros caminando hacia su mochila, con prisa los metió y salió corriendo hacia la estación.

No iba tarde, no era tarde, lo sabía, lo sabía, aún tenía tiempo.

Suspiro pesado cuando veo el autobús venir, se subió y fue en ese entonces que sintió el alivio recorrer su cuerpo completo, respiro profundo y más calmado mientras sus ojos permanecían cerrados. Dejo que su cuerpo se desplomara en el asiento.

Cuando llego a su parada el conductor le aviso cosa que agradecía mucho, al bajar agradeció en alto y estiro sus brazos despidiéndose del señor ya mayor de edad.

Camino un poco más rápido de lo usual y agradeció a lo divino y maligno por saber que nadie había llegado. Suspiro una vez más y lo primero que hizo apenas al entrar a la casa fue lavar su ropa, debía hacerlo rápido para poder terminar lo demás.

Limpio la sala y el cuarto principal, bajo, doblo y guardo la ropa, lavo los platos e hizo la cena.

Al ver todo listo limpió sus manos y saco una pequeña porción convenciéndose de que era insignificante. Comenzó a limpiar todo de nuevo...

Sonrió satisfecho pero su alegría duro muy poco cuando escucho la puerta principal abrirse dejando ver a sus padres.

Su mandíbula quiso temblar y un profundo miedo lo invadió “Todo está limpio, nada falta, todo esta ordenado, la cena lista y la mesa puesta” se dijo mientras su padre avanzaba hacia él.

— Buenas noches, Señor Lee — hablo haciendo una reverencia tal y como a las malas había aprendido, sintió un escalofrió recorrer su rostro al tenerlo tan cerca — Buenas noches, Señora Lee — dijo sin siquiera volver a su posición anterior.

— Sirve la cena — él asintió retirándose muy rápido. Sirvió los platos y la botella de vino sellada.

Volvió a hacer una reverencia retirándose a la habitación al recibir la respuesta tan deseaba por parte de su padre. En su lugar pudo comer sin preocupación, sin miedo o eso se quería hacer creer.

— Bien — se dijo tras esconder el plato en su armario — Esta bien — sentía sus dedos temblar, pero negó muchas veces convenciéndose de que estaba bien comer de la misma comida al menos una vez.

El dinero que había apartado se le había acabado y ante lo apresurado que estaba no pudo pasar por una tienda, mañana le pagarían y compraría un poco de comida que dejaría para que ellos no se dieran cuenta.

“Mañana lo sacaré, lo sacaré y lavaré cuando ellos se vayan” ese era su plan.

Calmando un poco su agitado corazón se metió al baño y se dio una ducha rápida, estaba sucio y pegajoso de tanto correr.

Cuando salió su cuerpo se estremeció al ver a su padre de pie con el cinturón en mano ¿Se había tardado? ¿Había dejado algo mal hecho? ¿Lo había descubierto?

— S-Señor Lee — dijo ahogado sintiendo el fuerte deseo de huir y como sus ojos se humedecían y las lágrimas acumuladas distorsionaban su vista.

— Ven — la voz del hombre era gruesa y dominante haciendo que se paralizara, tenía miedo y su corazón lo confirmaba — Creíste que no me daría cuenta — no era una pregunta, era una afirmación, una que hizo que su corazón casi se detuviera.

— Y-Yo...l-lo s — calló cuando su padre se acercó y le quito la toalla con brusquedad — N-No volverá a pasar, lo juro — hablo rápido retrocediendo un misero paso.

— Claro que no pasara — podía jurar que sus ojos no solo reflejaban el gran miedo que sentía sino también como su padre alzaba el brazo — Yo me encargare de eso — después de esa frase el primer golpe cayo en su costado derecho, justo en su costilla.



“Siempre eres bienvenido en esta casa pequeño sol”

“Eres un niño encantador”

“No mereces eso, desde que tu madre se casó con ese hombre todo cambio”

“Quieres el nieto que siempre desee”

— ¡Apresúrate! — su cabello fue tomado y jalado con fuerza hacia atrás incrementando su dolor de cabeza, sentía como cada hebra era jaloneada al punto de tener miedo de que fuese arrancado.

Su cuerpo dolía mucho, tenía moretones en sus brazos, piernas, costado y espalda, su estómago exigía ser atendido y sus parpados suplicaban en ardor un descanso.

Dolor...

Eso era lo que sentía por parte de sus padres.

Sufrimiento...

¿Qué se sentiría tener padres afectivos?

Tal vez jamás tendría el honor de obtener esa respuesta...

Con brazos temblorosos sirvió los dos platos suplicando al mundo entero que nada se le cayese.

Suspiro corto y miro a su madre quien solo observaba el plato de comida sin interés alguno, su madre no lo miro, realmente jamás lo hizo. Siempre con su cabeza gacha o mirando a otro lugar menos a él; parecía sumergida en su mundo y atenta solo cuando la voz de su padre la llamaba.

Al terminar limpiar se retiró a la habitación donde con esperanza y desesperación busco aquella barra de granola extragrande con chocolate y fresas encima que se había tomado el lujo de comprar esperando poder consumirla en una ocasión especial.

La miro por un momento disculpándose con su yo del pasado por no cumplir dicha promesa. La abrió y con hambre marcada la devoró quedando solo el envoltorio en su ya lastimada mano.

Las ganas de llorar lo volvieron a invadir, pero si él lo escuchaba otra vez lo golpearía. Sintiendo un dolor en su espalda baja se dirigió al baño donde dejo que el agua fría limpiara o hiciera el intento de limpiar su cuerpo. Al salir se dirigió al espejo y miro su cuerpo maltratado, los moretes que estaban desapareciendo ahora estaban muy feos, noto que varios se asomaban por su pecho, hombros y cuello.

Tenía muchas marcas y sus muñecas no eran la excepción.

— Tengo que vestirme con ropa más holgada — susurro evitando alzar el tono por un ardor leve en su garganta — A veces quisiera volver a creerte abuela — volvió a susurrar recordando sus palabras.

Se trago ese horrible nudo que tenía estancado en su garganta y comenzó a humectar su cuerpo, miro el bote y maldijo muy muy bajo al saber que tenía que comprar más. Tomo una camisa con manga extragrande y unos jeans no tan ajustados.

Se miraba...bien...tal vez por su altura.

Guardo su uniforme limpio en la mochila y peino un poco su cabello con los dedos antes de salir de su habitación notando que ya no había alguien, sus padres se habían ido nuevamente y las ganas de tomar algo de la nevera se hicieron grandes y tentadoras, pero negó ante el pedido de su estómago y continuo su camino.

Comería algo en el trabajo, tenía permitido tomar algo que él quisiese.

Convenciendo a su estómago se sintió un poco más animado sentándose en la banca en espera del autobús, esperaba que su día no fuese tan malo y que nadie le prestase la mínima atención o mejor aún, que siquiera lo mirase.

— Tú puedes Donghyuck, solo un par de meses más — se dijo haciendo puño sus manos mientras observaba como el transporte se acercaba.

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