CAPĂTULO UNO
âNo estoy seguro de esto, âdijo San mientras Ă©l y Jungkook entraban al bar local. âHemos tenido bastantes problemas Ășltimamente. Creo que deberĂamos quedarnos fuera de Grizzly Ridge.
Jungkook estaba al acecho. SabĂa que habĂan tenido su parte justa de problemas, pero eso no significaba que tuviera que quedarse en celibato. SĂłlo pensar en la palabra hacĂa que sus bolas se apretaran.
âEstaremos aquĂ el tiempo suficiente para conseguir un chico fĂĄcil, entonces nos iremos. âPrometiĂł Jungkook. No estaba seguro de lo cierto que era, sin embargo. HabĂa poco de donde escoger en Grizzly Ridge. Estaba casi tentado de dirigirse a Howling Cavern para ver quĂ© variedad tenĂan los lobos, pero los lobos y los osos seguĂan en desacuerdo.
AdemĂĄs, si Jungkook se topaba con el imbĂ©cil, Declan, podrĂa entrar en una pelea en lugar de encontrar un pedazo de culo. Jungkook estaba demasiado caliente en este momento, y la lucha era lo Ășltimo en su mente. Su curiosidad despertĂł cuando notĂł a un nuevo camarero corriendo por el lugar. Mierda, el tipo era caliente. Su cabello era rubio, sus ojos avellana, y maldiciĂłn si su cuerpo no era follable. Jungkook querĂa un pedazo de eso.
âEncontrĂ© mi aventura de una noche. Buena suerte con la tuya, âdijo jungkook a San antes de correr hacia el camarero acelerado. El tipo tenĂa una bandeja equilibrada en una mano mientras se abrĂa camino a travĂ©s del desorden de las mesas. Jungkook decidiĂł tomar asiento y esperar a que la pequeña miel viniera a Ă©l.
DespuĂ©s de colocar las bebidas en una mesa, el tipo girĂł y casi corriĂł hacia la mesa detrĂĄs de Ă©l. Dio una maldiciĂłn baja. Si es que "Diantres" se podĂa considerar una maldiciĂłn, y se apresurĂł a alejarse. Jungkook observĂł cada movimiento que hacĂa el hombre, su mirada se centrĂł en su culito regordete.
La polla de jungkook se sacudiĂł cuando pensĂł en hundirse hasta las bolas en el hombre.
Diez minutos mĂĄs tarde, el sexy camarero finalmente llegĂł a la mesa de Jungkook. â ÂżQuĂ© puedo servirte?
Jungkook abriĂł la boca para dar una respuesta ingeniosa cuando el olor a presa le golpeĂł en la cara. Se inclinĂł hacia Ă©l, aspirando. Su boca haciĂ©ndose agua cuando el aroma suculento de conejo llenĂł su nariz. Su oso gruñó. Jungkook sonriĂł. Los ojos del extraño se agrandaron mientras retrocedĂa.
âNo corras de mĂ, Honey Bunny . âjungkook se levantĂł y dio un paso mĂĄs cerca. âNo estoy aquĂ para comerte.
Las cejas del conejo se arquearon. âEntonces, Âżpor quĂ© estĂĄs aquĂ?
Jungkook soltĂł una carcajada. âPara joderte.
El camarero se sonrojĂł. âTengo que trabajar. ÂżQuieres pedir una copa?
â Lo Ășnico que quiero es lamer ese hermoso cuerpo tuyo. âjungkook se acercĂł, atrapando al conejito contra una mesa. El tipo era de bolsillo, y a jungkook le gustaba eso. âEntonces quiero hundir mi pene en tĂș culo.
Jungkook se echĂł hacia atrĂĄs cuando el conejo le dio una bofetada.
â ÂĄTienes una boca desagradable, amigo!
Jungkook agarrĂł las muñecas del hombre. âEsa mierda me enciende.
El chico se echĂł a reĂr. âEsto es una especie de broma, Âżno? Harold te enviĂł aquĂ para que te metieras conmigo.
âÂżQuiĂ©n diablos es Harold? âA jungkook no le importaba realmente.
âEl dueño, âdijo el tipo como si jungkook fuera tonto. âMi jefe. Siempre estĂĄ tirando bromas sobre mĂ.
âÂżPor quĂ© no hablamos afuera? âjungkook cogerĂa al pequeño conejito en el capo de su camioneta, en la pared del edificio, o incluso en el bosque. La ubicaciĂłn era irrelevante.
âPorque estoy muy ocupado, âdijo. âMe voy a la una si quieres pasar el rato.
ÂżPasar el rato? Jungkook no querĂa conversar un rato. Ăl querĂa joder.
âÂżNo tendrĂĄs un descanso pronto?
âNo tengo descansos, âdijo.
Eso no estaba bien. Por ley, el camarero tenĂa derecho a ello. Jungkook podrĂa vivir en las montañas, pero no era bruto. ConocĂa algo del mundo del trabajo⊠algo.
Jungkook nunca habĂa trabajado un dĂa en su vida. Su abuelo habĂa encontrado petrĂłleo y la familia Jeon se hizo rica de un dĂa para otro. Los pozos finalmente se habĂan secado, pero su dinero no. Jungkook y sus hermanos eran frugales , y jungkook tenĂa suficiente dinero para durar el resto de su vida.
âSe supone que tienes que tener un descaso, âdijo jungkook.
âNo tengo tiempo para tus bromas, âse aferrĂł a su bandeja y se fue alrededor de jungkook.
âÂĄJimin! âGritĂł el tipo detrĂĄs del bar. âTus Ăłrdenes se estĂĄn acumulando.
âÂżVes? Estoy ocupado, âdijo jimin mientras se apresuraba.
Jimin el conejito. Jungkook sonriĂł. Ăl presionĂł su palma en su dura polla. QuerĂa un pedazo de ese culito apretado. Jungkook se habĂa puesto en marcha hacia San, que estaba sentado en el bar, charlando con algĂșn tipo, cuando se detuvo en seco. Jungkook olfateo el aire, luego se girĂł para mirar a jimin. Su oso volviĂł a gruñir, pero no porque quisiera engullir al conejo. Jimin era el compañero de jungkook. Se quedĂł allĂ aturdido. ÂżEstaba acoplado a un jodido conejo? Sus hermanos nunca le dejarĂan vivir por eso, pero esos pensamientos huyeron cuando su oso se hizo cargo.
Jungkook se dirigiĂł hacia jimin, que estaba poniendo bebidas en su bandeja. Mientras rodeaba el bar, los ojos del propietario se ensanchaban.
âNo puedes venir aquĂ, âdijo Harold.
Ignoråndolo, jungkook agarró a jimin y lo acercó, mordiéndolo en el hombro.
âÂĄNo! âGritĂł jimin mientras Harold se dirigĂa hacia jungkook.
âDĂ©jalo en paz, âdijo Harold.
San saltĂł de su taburete y brinco sobre la barra. Tiro a Harold hacia atrĂĄs cuando jungkook liberĂł a jimin.
âÂĄSabĂa que querĂas comerme! âjimin se pasĂł una mano por el cuello. âÂĄMe mentiste! âParpadeĂł un par de veces, inclinĂł la cabeza, luego mirĂł a jungkook.âHueles como mi compañero.
Jungkook cogiĂł a jimin y se arrojĂł al conejito por encima del hombro. SacĂł su culo del bar mientras San corrĂa tras Ă©l. Harold les gritĂł cuando jungkook lanzĂł a jimin en su camioneta y se marchĂł. San estaba en el asiento del pasajero, ambos hombres encerrando a jimin.
âÂżDĂłnde me llevas? âjimin parecĂa aterrado. âTengo que terminar mi turno.
âTus dĂas de trabajar han terminado, âgruñó jungkook mientras guiaba su camioneta hacia el camino de acceso que conducĂa a las montañas.
âDios, huele increĂble. âSan olfateĂł a jimin. âMi oso quiere darle un mordisco.
âTĂłcalo y te romperĂ© el cuello, âadvirtiĂł jungkook. Las sirenas sonaron en la distancia. Harold debĂa haber llamado a la policĂa.
âMe estĂĄ oliendo de nuevo, âdijo jimin. âHaz que se detenga.
Jungkook mirĂł furioso a su hermano. âTe lo advierto.
San bajĂł la ventanilla y sacĂł la cabeza. âNo puedo evitarlo, huele a cena.
âNo es muy simpĂĄtico, â dijo jimin. âCreo que me va a morder. Y no de una manera agradable.
âĂl no estĂĄ haciendo esa mierda, âdijo jungkook. âSĂłlo relĂĄjate mientras te llevo a casa.
âÂżMi casa?âPreguntĂł jimin. âMi mamĂĄ y mi papĂĄ estarĂĄn encantados de haber encontrado a mi pareja, pero no estoy muy seguro de que les guste el hecho de que seas un oso.
Jungkook subiĂł por el camino de acceso con jimin charlando mientras las sirenas se desvanecĂan.
âTendrĂ© que llamar a mi mamĂĄ, âdijo jimin. âYa que es obvio que no me llevas a mi casa, se preocuparĂĄn si no vuelvo a casa despuĂ©s del trabajo.âSiempre hablaba demasiado cuando estaba nervioso, y estar en medio de los dos osos lo tenĂa por completo aterrorizado. âNunca me dijiste tu nombre.
âjungkook.
Jimin se volviĂł hacia el tipo que lo olfateaba. âÂżY tĂș?
âHambreâEl hombre se frotĂł el estĂłmago. âPero puedes llamarme San.
Jimin apretĂł las manos entre sus rodillas mientras miraba hacia adelante. SabĂa cĂłmo funcionaba un apareamiento. Ahora vivirĂa con jungkook. TambiĂ©n sabĂa que entrarĂa en calor y llevarĂa al niño de jungkook. MirĂł a su compañero, luego mirĂł hacia adelante otra vez. Eso era si jungkook no se lo comĂa primero. Jimin querĂa saltar de la camioneta. Estaba siendo llevado a un clan de osos. Su vida estarĂa en peligro cada segundo que estuviera a su alrededor.
ÂżCĂłmo consigo meterme en estos lĂos? Trabajar en el bar era su primer trabajo, y no habĂa durado ni una semana. Todo lo que jimin habĂa querido hacer era salir de la casa de sus padres. Amaba todas sus piezas, pero lo ahogaban a veces. TodavĂa lo trataban como a un niño, y eso quemaba los pantalones de jimin.
Ahora lo llevaban a las montañas. Su madre llorarĂa un rĂo por ser llevado tan lejos. Su padre llamarĂa a jimin sin parar para asegurarse de que todavĂa estuviera vivo.
Esto tenĂa desastre escrito por todas partes.
Cuando jungkook entrĂł en un claro, jimin se puso rĂgido. Vio un hermoso lago a la derecha, y los bosques que lo rodeaban eran hermosos, pero dos osos tambiĂ©n estaban acostados alrededor de una fogata. ÂżIba a ser asado en ese fuego?
Jimin tragĂł saliva por el bulto de miedo que le tapĂł la garganta. San saltĂł de la camioneta tan pronto como jungkook aparcĂł, como si no pudiera alejarse del olor de jimin lo suficientemente rĂĄpido. âUstedes no van a creer la mierda que acaba de pasar, âdijo San a los osos, riendo.
âTiene una boca sucia, âseñalĂł jimin.
Jungkook se riĂł entre dientes. âTodos la tenemosâSaliĂł de la camioneta, luego alcanzo a jimin.
âNo, âjimin se echĂł hacia atrĂĄs y sacudiĂł la cabeza. âEstoy bien aquĂ. Puedes cerrar la puerta, por favor.
âNo puedes vivir en mi camioneta, âdijo jungkook.
âMĂrame, âjimin alcanzo la manija y cerrĂł la puerta con llave, luego se ocupĂł de las cerraduras. âPuedes meterme la comida por la ventana.
Dos hombres desnudos se acercaron. â ÂżEs realmente un conejito? â PreguntĂł uno de ellos.
âVete a la mierda, Yugyeom âmurmurĂł jungkook. âVayan cerca de Ă©l, y les cortare la maldita polla.
Guau. El clan entero parecĂa tener una boca sucia. Pero esa era la menor preocupaciĂłn de jimin. TenĂa cuatro shifters oso mirĂĄndolo fijamente. Tres de ellos lo miraron con el hambre en los ojos. Dos estaban completamente desnudos. Las mejillas de jimin se calentaron a niveles nucleares mientras miraba a otro lado. Los shifter no eran tĂmidos por su desnudez, pero jimin lo era. Siempre habĂa sido modesto.
âJimin, sal de ahĂâdijo jungkook, con las manos en las caderas. âEstos cabezas huecas no te tocarĂĄn.
âSus ojos dicen lo contrarioâjimin se moviĂł en el asiento del conductor. LĂĄstima que jungkook no hubiera dejado las llaves en el contacto. Pero eso no habrĂa ayudado de todos modos, ya que jimin no sabĂa conducir. âVĂĄyanse a la mierda de aquĂ, âdijo jungkook a sus hermanos.
San le guiñó un ojo a jimin, se lamió los labios, luego cambio y se alejó. Jimin casi se orinó sobre él. Los otros dos también. Jungkook usó su llavero para abrir la puerta. Jimin råpidamente lo cerró de nuevo.
âJimin, âdijo jungkook en advertencia. âSal de esa camioneta, ahora.
Tuvieron una guerra de bloqueo-desbloqueo. Jimin golpeĂł el botĂłn tantas veces que le dolĂan los dedos. Jungkook agarro la manija de la puerta y la abriĂł. Su sonrisa triunfante.
Jimin gimoteĂł mientras salĂa del camiĂłn. âSi me comen, voy a volver a perseguirte. GritĂł cuando jungkook agarrĂł su mano y lo condujo mĂĄs allĂĄ de una lĂnea de ĂĄrboles. Jimin vio algunas casas que estaban lo suficientemente alejadas para mayor privacidad. Un patio tenĂa un montĂłn de juguetes dispersos alrededor.
âÂżNiños viven aquĂ?
âUn cachorro, âdijo jungkook. âOtro nacerĂĄ pronto.
Jimin amaba a los niños. Nunca tenĂan un motivo oculto y eran tan dulces y llenos de risa. Jungkook lo llevĂł mĂĄs lejos en el bosque antes de que una casa de dos pisos quedara a la vista.
âÂżVives aquĂ?âLa casa blanca con adornos verdes era moderadamente Victoriana con un porche alrededor y flores plantadas en un jardĂn. Un columpio se ubicaba a un lado del porche y una hamaca se extendiĂł al otro lado.
âHogar dulce hogar, âjungkook abriĂł la puerta de la mampara e hizo señas a jimin. La sala de estar era la habitaciĂłn mĂĄs cĂłmoda que jimin habĂa visto. TenĂa una chimenea de piedra de rĂo con estantes a cada lado. El piso de madera brillaba, y el sofĂĄ mullido parecĂa suave como las nubes. La sala de estar fluĂa a la perfecciĂłn con la cocina de color blanco y amarillo pĂĄlido.
âEsto es hogareño, âadmitiĂł jimin. A su izquierda habĂa unas escaleras. Jimin dejĂł a jungkook para explorar. En la parte superior de las escaleras habĂa un vestĂbulo donde las puertas se ramificaban. Un gran armario en el pasillo contenĂa toallas y sĂĄbanas. El enorme baño estaba decorado en verde pĂĄlido y crema y tenĂa un cubĂculo para ducharse.
Jimin corriĂł a la habitaciĂłn de al lado. Esta tenĂa que ser de jungkook. La cama con dosel era descomunal, y las cortinas de encaje ondulaban suavemente con la suave brisa. Jimin gritĂł al ver las puertas francesas que conducĂan a un balcĂłn.
La casa de sus padres era la mitad del tamaño que la de jungkook, y no parecĂa que perteneciera a una revista del paĂs. Quienquiera que decorara la casa de Jungkook sabĂa lo que Ă©l o ella habĂa estado haciendo.
âÂżTe gusta?
Jimin saltĂł y girĂł al oĂr la voz de jungkook justo detrĂĄs de Ă©l. âTu casa es encantadora.
Jungkook deslizĂł las manos por los costados de jimin. âÂżPor quĂ© no te pones mĂĄs cĂłmodo? Quitarte la ropa es un comienzo.
Jungkook marchĂł con jimin hacia atrĂĄs hasta que la cama lo detuvo. Jimin comenzĂł a decirle a jungkook que no estaba listo para tener relaciones sexuales, pero un fuego se encendiĂł dentro de Ă©l, y su polla se volviĂł dura. Jungkook olfateo el aire. âEstĂĄs en celo.
Jimin se alejĂł de jungkook, abanicĂĄndose. Se sentĂa como si lo hubieran lanzado al fuego. El sudor se acumulĂł en su cuerpo cuando jimin se quitĂł la ropa. âNecesito una ducha frĂa.
âNecesitas poner tu pequeño y sexy culito aquĂ. âjungkook comenzĂł a desnudarse, tambiĂ©n. Jimin se quedĂł boquiabierto ante lo bien construido que estaba su compañero. Jungkook tenĂa mĂșsculos sobre sus mĂșsculos. MirĂł a los ojos gris-verdoso de jungkook, tragando con fuerza.
Cuando jungkook se volviĂł, jimin reprimiĂł su jadeo. Cuatro cicatrices dentadas corrĂan por la espalda, como si alguien le hubiera arañado.
âNo te preocupes. âjungkook se riĂł mientras se volvĂa. El sonido se deslizĂł sobre jimin e hizo palpitar su pene aĂșn mĂĄs difĂcil. âNo te voy a romper.
Jimin se acercĂł mĂĄs, incapaz de detenerse mientras se acurrucaba en los brazos de jungkook. âHaz que este calor desaparezca.
La sonrisa de jungkook era suave y dulce. âCon mucho gusto, Honey Bunny.