mono (taejoon)

Summary

en los brazos de la eternidad [one shot] [290618] [120921]

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

1

“Si alguna vez conociera a Dios le diría que esta vida es un café que nunca ordené”

-RM, Life


la oscuridad de la habitación me engulló completamente hace un par de horas. no, quizás había estado así desde que tomé conciencia de que había algo llamado vida.

¿podía decir siquiera que yo tenía una vida? navegaba completamente a la deriva entre experiencias ligeras e intrascendentes.

probablemente un cadáver transitando en las calles apesta más que uno en descomposición.

hacía días que no sabía nada de ellos, si bien la casa no es tan grande posiblemente estarían ocupados con el trabajo y problemas con sus amigos. esta mañana solamente encontré una nota sobre el comedor junto a un poco de dinero, era una rutina implícitamente acordada entre nosotros tres o quizás sólo entre ellos.

a la mierda. no le debo nada a nadie solo soy un bastardo del azar.

el cigarrillo en mis manos se consumía, me percate de ello cuando el calor comenzaba a llegar a la punta de mis dedos. la luz de este era lo único que alumbraba el cuarto y estaba a punto de extinguirse, al igual que mi propia figura.

apenas podía sentir mi cuerpo, solo era consciente de los movimientos que hacían mis manos frente a mi. de la boca a al costado y viceversa, ese era su trayecto.

el cigarrillo era más pequeño, yo también lo era cada vez que el humo acariciaba mi rostro y se esfumaba dejando una sensación de despojo en mi garganta.

entonces le di una última calada y lo apagué en el plato desechable de “la comida más importante del día”.

finalmente ya no había nada.

un siseo marcó el fin de nuestra existencia en ese cuarto oscuro.

tomé la sudadera negra que estaba sobre el cesto de ropa sucia, me puse una mascarilla y la gorra negra que siempre usaba

¿que si estaban limpios? no lo se, no me importaba verme como un vagabundo, no cuando ya estaba sobre esa línea imaginaria que separa a las personas que se jactan de su posición económica y los que no pueden guardar las apariencias.

antes de salir recordé un pequeño detalle: necesitaba quitarme el olor a tabaco de encima. él lo odiaba.

pasé a la tienda de conveniencia donde el dependiente ya me conocía, al verme solamente sonrió “¿lo de siempre?” me preguntó, a lo que simplemente asentí y le pague lo justo con unas monedas que traía.

las calles estaban frías, las personas inmersas en su mundo al igual que yo nadaba en mi mierda mental. había comprado una pequeña paleta de cereza, de esta manera ocultaba un poco el sabor a tabaco aunque ya era costumbre mía y él sabía de qué se trataba.

siempre que me veía consumiendo algún dulce se limitaba a reprocharme con la mirada.

su mirada, esa que era capaz de penetrar tan profundo en el alma y a la vez consolarte cálidamente cuando la porquería te intoxicaba. debo admitir que disfrutaba ese sentimiento de invasión incluso si nunca se lo he dicho.

no sabía qué hora era pero suponía que ya estaba ahí, siempre podía encontrarlo en ese lugar.

la callejuela donde entré estaba casi oscura, se escuchaba el sonido de un par de latas y botellas, las farolas alumbraban de manera tenue el perfil de un rostro que conocía a la perfección.

a lo lejos vi que estaba con un grupo de personas pero eso me importaba una mierda, solamente venía por él.

caminé decidido hacia su dirección y un tipo le susurró algo que suponía se trataba de mi. entonces él dio un último trago a la lata que llevaba en sus manos y la lanzó lejos, el sonido llegó hasta mis oídos como una música horrenda.

la imagen de su cuerpo se aproximaba a mi como la encarnación de un demonio, el más impresionante y atractivo de todos.

se paró frente a mí, ambos teníamos la misma altura pero me sentía más pequeño en su presencia, el olor de su cuerpo mezclado con el alcohol llegó a mis fosas nasales y fruncí el ceño de inmediato.

había bebido de nuevo, al parecer no le importaba haberme asfixiado la última vez en una laguna mental de su viaje. me reí cuando ese pensamiento cruzó por mi cabeza, ¿es que acaso todavía esperaba algo de él? claramente sí, era mi refugio y yo su diversión.

nos gustaba jugar del mismo modo.

–taehyung, apestas a alcohol barato –le dije, su mirada vagó por mi rostro hasta la boca.

una sonrisa descarada se instauró en sus labios, con un movimiento ágil me arrebató la paleta y la chupó sin romper el contacto visual.

era un maldito descarado al que le gustaba provocar a su presa aún si esta ya se había entregado a sus garras.

–y tu a esos asquerosos cigarrillos –me dijo con su voz suave y rasposa –¿a quién crees que engañas, monnie? ambos sabemos que no dejarás esa mierda.

nos quedamos así por un tiempo, yo sólo me limitaba a mirarlo mientras chupaba el dulce de manera obscena y el vacío dentro de mi cuerpo se iba llenando poco a poco de un deseo inmundo.

por alguna extraña razón nuestros encuentros siempre eran de ese modo, le debíamos el favor de nuestra unión azarosa a la desgracia.

una vez terminó de divertirse con el dulce lo azoté contra el muro con una fuerza sobrehumana, la luz de las farolas no alcanzaba a cubrir ese espacio y quedamos atrapados entre un montón de cajas.

sus labios chocaron contra los míos de forma violenta, el dolor de mi conciencia quedó opacado por el sabor agridulce de su boca.

su mano había tomado mi nuca para profundizar el beso, taehyung tenía una manía contradictoria y estúpida pero le satisfacía jalar mi cuero cabelludo para sacarme unos cuantos gruñidos que emanaban desde lo más profundo de mi garganta.

detestaba eso y él ya lo sabía, atrapé su labio inferior a modo de venganza y lo mordí hasta sentir el sabor metálico de su sangre.

la presión de su mano en mi erección me hizo arquear la espalda, taehyung masajeaba sobre el pantalón ese maldito problema que tenía por culpa de mis impulsos, no se detenía y mi respiración se cortaba, me costaba seguir el ritmo de su boca.

todo aquello era un acto desesperado por parte de ambos, me asfixiaba con su esencia y nuestros cuerpos recurrían a la presión para formarse uno, la ropa estorbaba y yo podía sentir el ardor de su cuerpo, la necesidad de algo más.

–ah, monnie precioso, ¿desde cuándo te volviste tan desesperado? –me dijo cuando al fin me liberó y ambos pudimos respirar, su nariz rozaba mi mandíbula y podía sentir su aliento pesado –no se supone que debas estar aquí, hoy no.

no contesté a su pregunta, únicamente me limité a hacer lo que quería.

su mirada regresó a mi rostro y claramente vi que estaba nublada de deseo. sabía que me estaría viendo como un asqueroso necesitado, pero él tampoco iba a negarse a nada y yo no estaba dispuesto a esperar.

tenía que descargar toda la mierda que había acumulado hasta ahora y taehyung era mi único escape definitivo.

sabía exactamente lo que debía hacer. busqué en el bolso trasero de sus jeans para sacar una pequeña bolsa hermética.

coloqué todo el contenido multicolor en mi lengua y en seguida tomó posesión de mi boca nuevamente, su lengua recorriendo mi cavidad bucal en su totalidad.

éramos un desastre, no podía distinguir en dónde terminaba su cuerpo y el mío incluso con todo el montón de harapos que traíamos encima. la densidad de su cuerpo era lo único que me mantenía de pie, mis piernas flaqueaban y estaba completamente aferrado a sus brazos.

y siempre era así, taehyung era mi soporte cuando estaba en condiciones deplorables, justo como hoy. mis ojos estaban húmedos, me había contenido demasiado tiempo y no recibí nada a cambio. sólo un hueco en el pecho en donde no llegaba la primavera.

estar con él dolía y era placentero al mismo tiempo. una contradicción absoluta o la máxima síntesis que los eruditos jamás descubrieron.

taehyung me castigaba sin tocar mi piel, se limitaba a comerme la boca y definir mi tosca figura sobre la ropa. completamente fuera de mi.

lo necesitaba, ya había esperado lo suficiente. odiaba regresar a la oscuridad con ese sentimiento de anhelo e inmunda necesidad.

me separé de él con gran dificultad únicamente para ver sus ojos. su mirada perdida me decía cuánto había aplazado este momento y lo mucho que ambos anhelábamos llegar al clímax de la situación.

entonces le sonreí haciéndole saber mi decisión, una que no tenía vuelta atrás.

él asintió y sin decir nada se dió la vuelta. rodeé su cuello con mis brazos y subí a su espalda. me levantó sin problema.

mi cabeza descansó en su ancha y fría espalda, mi cuerpo comenzaba a sentirse liviano con el andar rítmico de taehyung.

fue ahí cuando por fin cerré los ojos para enfrentarme de nuevo a aquella oscuridad.

pero ya no era igual, ya no estaba solo. él me llevaba en su espalda, mi cuerpo flotaba en la penumbra y el frío de su espalda.

ya no me sentía aterrado ni vacío porque taehyung me llevaba en su espalda y él jamás se separaría de mi.

iríamos a algún lugar...