• ÚNICO •
Kim Taehyung era conocido por ser un hombre lleno de poder, tenía todo lo que cualquier quisiera tener, dinero, lujos, poder y, sobre todo, mujeres.
Cuantas quisiera, de todo tipo.
A su gusto todas eran para lo mismo: llenarlo, pero por alguna razón siempre se sentía vacío...
Todas las noches divagaba por los mejores bares de Seúl en busca de alguna chica que pudiera llenarlo esa noche. Siempre era lo mismo, una chica distinta cada día, ninguna parecida a la anterior pero siempre igual, solo sexo. Ninguna le transmitía algo distinto, eso lo frustraba.
¿Qué busco exactamente?
Se hacía esa misma pregunta siempre mientras bebía otro trago.
Todos hacían lo que él quería, en el sexo también, era imponente y siempre tenía el control de la situación, las chicas lo complacían gustosas.
Gruñó mientras bebía otro trago fastidiado.
Miró alrededor en busca de la dichosa chica que tendría el privilegio de pasar una noche con él, porque cabe aclarar que jamás intercambiaba nombres con las susodichas y mucho menos su número.
De pronto un grupo de adolescentes se adentró al bar, no parecían la gran cosa, pero extrañamente alguien había llamado su atención.
Cabello azabache, piel clara de un tono trigo, con unos ojos realmente llamativos, vestía una chaqueta deportiva con el escudo de su universidad. ¿Cómo lo sabía? Pues, simplemente porque era la misma a la que él había asistido en su época de estudiante.
Aquel chico contaba con una gran sonrisa, dejaba relucir su bella dentadura, parecía ser el centro de atención en su grupo de colegas. Taehyung bebió observándolo de forma curiosa, podía apostar que el muchacho era menor de lo que aparentaba debido a su rostro, pero su cuerpo lo hacía dudar.
No sabía qué había sido lo que llamó tanto su atención, él no se consideraba homosexual. Oh, no, claro que no. Jamás le había atraído un chico, pero ese en particular tenía algo que con su sola presencia lo llamaba.
La noche fue avanzando, y aunque algunas chicas se le habían acercado con aires de querer coquetear con él, extrañamente su atención seguía puesta en aquel azabache.
El chico se levantó de su asiento mientras reía y movía los brazos diciéndole algo a sus colegas, quienes al instante asintieron. Sus ojos se encontraron por unos breves segundos antes de que el muchacho se colocara detrás de la chica que trataba de coquetear con él.
— Entonces, dime, ¿qué piensas de ir a otro lado? — Rozó su mano de forma juguetona.
Aquella chica que llevaba más de 20 minutos hablando de quién sabe qué tema, ya que el rubio castaño ni atención le estaba prestando. Aunque la mujer era realmente atractiva y tenía un cuerpo llamativo el cual resaltaba con aquel vestido entallado que llevaba, eso no sirvió para llamar la atención de Taehyung.
— Me encantaría, pero por desgracia me encuentro ocupado. — Aún sin haber escuchado realmente la pregunta de la castaña, no era difícil deducirlo. — Será en otra ocasión. — Sonrió apenado.
Un corto y quedito “¡Ja!” se escuchó a espaldas de la chica la cual frunció el ceño, pero justo cuando pretendía voltear para decir algo, el chico tomó una charola con unos tragos para llevar a su mesa en donde lo esperaban sus colegas.
— ¿Y esa sonrisa? — Le preguntó un chico pelirrojo y mejillas llamativas.
— Por nada en especial. — Respondió el azabache mientras dejaba la charola para que cada quien tomara su trago.
— ¿No te pidieron identificación? — Esta vez habló otro chico del grupo.
— Claro que no, les dije que bastaría con la chaqueta de mi hermano para que nos vendieran alcohol. — Dijo con una sonrisa.
Jungkook era un estudiante de instituto, contaba apenas con 17 años, pero su buen cuerpo lo ayudaba a aparentar más edad, y usar una chaqueta de universitario facilitaba más las cosas.
— Yo pude haberlo hecho también. — Refunfuñó el pelirrojo.
— Vamos, Jimin, nadie te hubiera creído que eres universitario. — El nombrado refunfuñó de nuevo al escuchar las risas de sus amigos.
El azabache, aunque continuaba bromeando con sus amigos, podía sentir la intensa mirada de aquel hombre que se encontraba en la barra. Lo había notado desde que llegó al bar, el tipo era realmente atractivo y sin duda llamaba la atención.
No iba a negar que sabía de qué tipo era ese hombre, sin duda era el típico de solo una noche y cero compromisos, justo lo que él necesitaba después de saber que su relación de 3 años se acababa de ir justo por el caño cuando su querido novio, o mejor dicho ahora ex novio, decidió terminarlo con la típica frase:
"No eres tú, soy yo."
¿En serio no pudo buscar una mejor excusa? Al parecer la respuesta era no, y aunque el joven estuvo insistiendo para que no tiraran esos tres años como si nada, el chico se negó.
Pues, si Yugyeom podía botar a la basura todo, él también podía divertirse una noche con un sexi y atractivo extraño.
Taehyung inconscientemente relamió su labio inferior justo en el momento que aquel joven de ojos grandes le dedicó una leve sonrisa, desestabilizándolo por completo.
El azabache, aún sin quitarle la mirada al hombre, se inclinó a susurrarle algo a su amigo pelirrojo, quien al principio negó con la cabeza, pero al final soltó un suspiro rendido dejando que el chico se levantara y saliera del bar.
Sin perder ninguno de sus movimientos, el rubio castaño bebió de un solo trago su bebida dejando dinero sobre la barra, antes de salir de aquel bar hipnotizado por el extraño chico de ojos grandes.
Al salir por la puerta trasera la brisa de la noche acarició su rostro, llenando sus pulmones de aire fresco, era una noche algo helada pero tolerable.
— ¿Buscabas algo? — Una voz entre ronca y suave llamó su atención. — He notado que no me quitabas la mirada de encima. — Sin más colocó un cigarrillo en medio de sus labios, encendiéndolo con un mechero.
— ¿Acaso tienes edad suficiente para fumar? — La voz tan gruesa y profunda penetró los oídos del azabache haciéndolo erizar de la sorpresa, pero con disimulo sonrió expulsando el humo de sus pulmones.
— Tengo la edad suficiente para saber lo que quieres. — Relamió su labio antes de volver a inhalar y llenar sus pulmones de tabaco.
Taehyung estaba atento a cada movimiento que realizaba el menor, sus ojos se miraban directamente, la atracción sexual se podía sentir en aumento con cada paso que daba el rubio castaño hacia el joven, Jungkook simplemente aguardaba en la espera del primer asalto que realizaría aquel hombre.
Cuando la distancia se fue acortando entre ellos, el más joven pudo sentir el aroma a colonia masculina combinada con un poco de vodka, un aroma que se le hacía realmente exquisito y sexi en ese momento. Era verdad que Jungkook contaba con alcohol en su organismo, pero seguía siendo consciente de lo que hacía.
El mayor colocó su ante brazo contra la pared para poder recargarse en ésta y quedar justo enfrente del joven. Su vista bajó a sus labios en donde se encontraba apresado el cigarrillo, sin pensarlo lo tomó entre sus largos dedos para poder inhalar un poco de éste.
— ¿Y qué es lo que exactamente quiero? — Contuvo el humo unos segundos antes de expulsarlo justo en el rostro de Jungkook.
— Lo mismo que yo. — Una ronca risa escapó de la boca del mayor.
— No soy homosexual.
Y no mentía, él jamás se había sentido atraído por alguien de su mismo sexo, pero debía aceptar que ese chico le provocaba algo.
— Perfecto, así no habrá ningún tipo de compromiso y te quitarás las ganas de hacerlo conmigo. — Con provocación le quitó nuevamente su cigarro. — Noté cómo me comías con la mirada ahí dentro. — Le susurró al oído, provocando que el calor bajara a la entrepierna del rubio castaño.
La idea de estar con otro hombre era extraña para Taehyung, pero conocer cada rincón del cuerpo del azabache era como si él fuera Eva y ese chico fuese la jugosa manzana, realmente era una peligrosa tentación.
— Vamos, tener sexo con un hombre no te vuelve gay. — Lo pensó, tal vez tenía razón. — Yo escojo el hotel y tú pagas.
Seguro se arrepentiría de tomar esa decisión, pero ya mañana lo haría.
Al fin y al cabo, solo sería una noche.

Sus lenguas peleaban en un feroz beso provocando chasquidos sonoros mientras las manos del menor se aferraban con algo de fuerza, perdiéndose entre las hebras rubias.
Apenas habían accedido a la dichosa habitación de hotel sus cuerpos fueron atraídos como imanes, olvidando por completo que eran dos extraños que solo habían cruzado unas cuantas palabras en un oscuro callejón en la parte trasera de un bar, y, si fuera poco, ni siquiera daban sus nombres.
El calor abundaba en ambos cuerpos, avivando el deseo sexual y la pasión por conocer sus cuerpos para consumirse por completo al pecado.
Las manos de Taehyung bajaron, dando un leve apretón al trasero del menor provocando que éste jadeara en medio del beso, haciendo sonreír al mayor.
Jungkook no quería perder el tiempo, el calor en su entrepierna comenzaba a aumentar, haciéndolo jadear quedito con cada roce entre sus cuerpos. Tomó la corbata del mayor deslizando el nudo para poder quitarla y desabrochar su camisa.
El rubio, al notar esa acción por parte del menor, le quitó la chaqueta de universitario dejándola caer en el suelo junto a su corbata y camisa blanca. Con algunos tropiezos, Taehyung lo guió hasta la cama para recostarlo, rompiendo por completo el beso.
Ambos se miraron con ojos oscuros reflejando el fuerte deseo que sentían, los labios de ambos brillaban con rastros de saliva mezclada. La mirada del azabache descendió hasta el dorso desnudo del extraño, notando el color acaramelado en él, su cuerpo no era musculoso ni nada, pero aun así era masculino. Jungkook mordió su labio, sintiendo cómo crecía su erección.
— Nunca he hecho esto con un hombre... —Taehyung se sentía un poco avergonzado, lo que hizo sonreír al azabache.
— Descuida,
porque seré yo quien mande esta noche.— Antes de que el mayor comprendiera sus palabras, Jungkook le había dado vuelta a la situación colocándose sobre él. — No me gusta ser un pasivo sumiso.
Sin más tomó los dobles de su propia camiseta y tiró de ella para sacarla, dejando a la vista su abdomen trabajado, digno de un universitario que pertenecía al club de deportes, aunque eso solo era una fachada, ya que la realidad era muy distinta y seguro no estaría a punto de tener sexo con un extraño si el mayor supiera que es un simple chico de instituto con 17 años y unos buenos genes familiares.
Taehyung estaba realmente sorprendido con el cuerpo de aquel muchacho, sin dudarlo llevó una de sus manos hasta el abdomen del menor tocándolo con la yema de sus dedos y descendiendo al notar cómo Jungkook cerraba los ojos estremecido con el tacto de su mayor.
El rubio, con mucha agilidad como si ya fuera un experto, desabotonó los jeans para después tomarlo por las caderas, provocando un suave vaivén que hizo gemir al contrario.
— Para nunca haberlo hecho eres bueno. — Habló el más joven con una sonrisa juguetona.
— Dije que nunca lo había hecho con otro hombre, no que sea inexperto en el sexo. — Aclaró tomándolo por la nuca para juntar sus labios.
Jungkook movía sus caderas provocando el roce entre ambas erecciones, los roncos y agudos jadeos se hacían presentes inundando la habitación. La entrepierna del mayor comenzaba a doler.
— Carajo... — Jadeó.
— Parece que alguien está desesperado. — Jungkook mordió el labio del contrario antes de apartarse y colocarse de pie frente a la cama. — Deja que te alivie un poco. — Con una oscura mirada desabotonó los pantalones de traje del mayor, deslizándolos fuera de sus largas y acarameladas piernas.
El bulto de su entrepierna no se hizo esperar, marcándose en su bóxer azul marino. Su erección pedía a gritos que le dieran atención, lo cual le sacó una sonrisa al azabache mientras se arrodillaba frente al borde de la cama, jugando con el borde de la ropa interior del contrario.
— Mierda... ¿Lo vas a hacer? — Jungkook volvió a sonreír mordiendo su labio.
— Vaya, qué genio. — Se burló antes de deshacerse del pedazo de tela, dejando expuesto el falo del mayor completamente erecto con algunas venas brotadas por la presión.
El menor tragó grueso borrando su sonrisa burlona al contemplar el gran miembro que tenía frente a él, realmente nunca había visto uno así. Claro que con el único que había mantenido relaciones sexuales había sido con su ex y no lo tenía tan mal, pero este hombre sin duda lo rompería, fuera de broma.
Finalmente tomó valor colocando su mano alrededor del falo de Taehyung, comenzando unos suaves movimientos de arriba hacia abajo, rozando su pulgar sobre el glande para darle mayor placer al rubio, quien en respuesta soltaba roncos jadeos. Mientras Jungkook lo estimulaba, hacía lo mismo con su propio pene, dando suaves caricias.
Ambos disfrutaban del placer, aunque el azabache estuviera haciendo la mayor parte no se quejaba, porque sabía que pronto llegaría su turno de gemir hasta quedar afónico.
Los movimientos de su mano continuaron hasta que sintió algo cálido en su pulgar, era el presemen avisando que era momento de comenzar con la diversión y placer. El joven se levantó soltando el miembro del hombre, haciéndolo soltar un quejido.
— Tranquilo, ahora es mi turno. — Aclaró sacando un sobre plateado del bolsillo del pantalón del mayor, colocándolo entre sus dientes para después bajar sus jeans junto a su bóxer de un solo tirón, dejando su miembro a la vista con una notoria erección.
Sin tomar mucho tiempo agarró el sobre entre sus dedos abriéndolo, Taehyung al ver esto se sentó sobre la cama.
— Dámelo. — Extendió su mano para tomar el preservativo, pero el menor lo alejó antes de que pudiera tomarlo y negó.
— Yo lo hago. — Jungkook tomó la punta del condón, colocándolo sobre el glande del rubio y con suavidad lo fue deslizando hacia abajo por lo largo de su falo, podía escuchar la pesada respiración del contrario.
Una vez el preservativo fue puesto, el mayor no perdió el tiempo tomando las caderas del azabache, por instinto Jungkook abrió las piernas para quedar sentado a horcajadas sobre él.
— Primero que todo, tienes que prepararme, no seas tan bruto a la primera. Soy hombre, no mujer. — Hablaba mientras peinaba el cabello rubio del mayor hacia atrás, observando sus ojos.
— Anotado... Me siento como si volviera a la universidad a la clase de sexología. — Bromeó sacándole una sonrisa al menor.
Aunque fueran unos completos extraños no se sentían para nada incómodos, era como si fuera algo de todos los días.
— Pues esta noche seré tu profesor de sexología. — Tomó la mano del mayor llevándose exactamente dos de sus dedos a la boca, los chupaba descaradamente para excitar aún más al hombre que lo miraba atentamente. — Prepárame. — Ordenó dirigiendo ambos dedos húmedos a su entrada.
La forma tan mandona en la que se lo pidió el azabache sorprendió al mayor, pero hasta cierto punto le había encantado. Siempre tenía el control en este tipo de ocasiones, ser sumiso de un pasivo era salir por completo de lo habitual.
El primer dedo de Taehyung irrumpió en la entrada anal del menor haciéndolo gemir, Jungkook era consciente de su inexperiencia así que él guiaba los movimientos con su mano.
— Ah~ Así... — El menor cerró los ojos, embriagándose de la maravillosa sensación con un simple dedo, pero quería aún más. — Mhg~ Introduce otro... — Volvió a ordenar, Taehyung muy obediente introdujo el segundo, llevándose un gemido más alto como respuesta.
Los largos dedos del mayor lo penetraban con agilidad y le hacía sentir tan bien, entraban y salían de una forma exquisita. Jungkook mordía su labio reteniendo sus gemidos, pero sin poder evitar jadeó quedito.
— Ah~ Mierda, ya... Así estoy bien~ — Dijo con dificultad, su cuerpo comenzaba a transpirar de la excitación.
— ¿Estás seguro? — El azabache asintió con los ojos cerrados, tratando de regular su respiración.
Taehyung finalmente sacó sus dedos de su interior. El joven se alzó un poco, posicionándose mientras el mayor separaba sus glúteos para un mejor acceso a la entrada trasera del menor. Apenas el glande del hombre comenzó a irrumpir la entrada de Jungkook, éste sintió un fuerte ardor, como si lo fueran a desgarrar, no pudo evitar lloriquear provocando que se tensara.
— No te tenses~ — Jadeó el mayor al sentir cómo su pene era apretado, impidiendo que continuara avanzando.
— Agh~ para ti es fácil decirlo... Nadie te está penetrando el culo con tremenda polla. — Taehyung mordió su labio tratando de no reír por las maldiciones y lloriqueos del azabache.
— Bien, tienes razón, pero te dolerá más si no te relajas. — Unas cuántas lágrimas escaparon de los ojos grandes del menor. — Mírame a mí.
El joven alzó un poco su rostro por lo que el rubio aprovechó para unir sus labios en un beso sediento y apasionado. Mientras Jungkook estaba distraído con el beso, Taehyung empujó nuevamente sus caderas, aunque no avanzó mucho cuando el menor trató de romper el beso al sentir nuevamente el ardor, pero el mayor no lo permitió, forzándolo a continuar el beso a pesar de sus quejidos.
Taehyung sabía que le dolería al azabache, pero sería un breve dolor, sin pensarlo tanto lo penetró por completo de una sola estocada, haciéndolo gritar.
— ¡Eres un animal! — Lo acusó con lágrimas en los ojos, después de eso Jungkook estaba seguro que al día siguiente le dolería como el infierno.
— Perdón, pero te estabas quejando mucho. — Trató de justificarse. Como disculpa dejó que el menor recostara su cabeza sobre su hombro mientras le daba leves caricias a su espalda.
El rubio era consciente de que ese gesto era demasiado íntimo para realizarlo con un extraño, se sentía un poco culpable, además solo sería un chico de una noche.
Después de unos segundos o tal vez minutos para que el azabache se recuperara, Jungkook respiró hondo sosteniéndose de los hombros del mayor para comenzar hacer unas sutiles medias embestidas.
Apenas con el leve movimiento el más joven no pudo evitar comenzar a gemir, Taehyung lo ayudó sujetándolo del trasero para que fueran más fáciles las embestidas y pudieran ser más profundas y placenteras para ambos.
Taehyung podía sentir cómo su pene era succionado y abrazado con algo de fuerza por las paredes del menor, la sensación era realmente estimulante y lo hacía jadear roncamente, pero el mayor quería un poco más y quería que los gemidos del chico fueran más intensos.
Lo tomó de los muslos y sin dejar de moverlo cambió la posición, recostando la espalda de Jungkook sobre las frías sábanas. El azabache arqueó su espalda al sentir cómo Taehyung aumentaba sus movimientos, propiciando un fuerte choque de sus cuerpos húmedos por el sudor de sus cuerpos, los sonidos obscenos se mezclaban con los roncos jadeos y gemidos, inundando por completo la habitación.
— Aahh~ — Jungkook podía sentir ese caliente cosquilleo en la parte baja del abdomen, dando aviso a que llegaría a su límite. — Joder, estoy cerca...~ — Estrujó las sábanas entre sus manos.
— Falta poco... Espera~ — La frente de Taehyung brillaba y sus desordenados cabellos rubios se adherían a ésta.
El mayor era consciente de que el chico pronto se correría al sentir cómo se contraían sus paredes, eso ayudó a que él también estuviera cerca. Sus embestidas eran cada vez más rápidas, haciendo que el sonido de sus cuerpos chocando fuera más intenso.
— ¡Ah!~ — Con un fuerte gemido, sin poder soportarlo más, Jungkook se liberó por completo, descargándose y manchando ambos abdómenes. Su respiración era pesada pero aún faltaba que el mayor terminara.
Unas cuantas estocadas más fueron suficientes para que Taehyung también llegara a su límite, corriéndose por completo en el preservativo soltando un ronco jadeo, seguido de un suspiro al sacar lentamente su miembro de la entrada del menor.
Jungkook no pudo evitar jadear de dolor al sentir cómo el pene del hombre iba saliendo, dejándole un gran vacío. Estaba realmente cansado y adolorido como para tomar sus cosas e irse, pero no era el único. Taehyung se retiró el condón, haciendo un nudo para después arrojarlo a la cesta de la basura antes de dejarse caer junto al cuerpo del menor.
Ninguno decía nada, Jungkook sabía que fue el mejor sexo que tuvo al notar cómo sus piernas temblaban. Había escuchado muchas veces que el sexo era realmente bueno cuando las piernas te temblaban, sonrió satisfecho.
En cambio, Taehyung no podía creer que había tenido sexo con un hombre, y eso no era lo peor, sino que había sido jodidamente genial. Su corazón latía a mil.
— Estoy demasiado cansado. — Habló el azabache con los ojos cerrados.
— Yo también. ¿Te parece quedarnos aquí y ya mañana cada quien por su lado? — Jungkook lo meditó por unos segundos y finalmente asintió.
— Perfecto. Esto nunca ocurrió, ¿de acuerdo? — Abrió los ojos para después mirar al rubio. — Seremos nuevamente dos extraños.
— Trato hecho. — Le extendió la mano, la cual Jungkook no dudó en estrechar.
Pero tal vez después de esa noche sus encuentros se volverían más casuales y dejarían de ser más que simples extraños de una noche...

Bueno, aún no tengo una historia bien planificada, pero por algo se empieza. La historia será versátil, aunque aquí haya sido TaeKook.

La portada es vieja, por eso tiene el nombre de la cuenta que me eliminaron.
Gracias por leer, pecadores.
♠️Miss_JeonTae♠️