Perfume.
Amaba su perfume.
Tan único y lo representaba tan bien..
Amargo pero agradable,
llegaba a volverse adictivo.
Su aroma lograba que recuerde..
sensaciones, momentos.
Era extraño pensar que un simple perfume podía hacerme sentir su tacto, sus besos, hasta su mirada.
Me tranquilizaba.
Me hacía recordar que no estaba sola y
que éramos los dos contra el mundo.
Aún cuando no estaba,
su perfume duraba.
Y con el, su esencia.
Era complicado de explicar,
algunas personas decían que cada hogar tenía su aroma característico.
Bueno..
Mi hogar era él, y su aroma,
inigualable y tranquilizador,
me hacía sentir sentir como en casa.
