𓊈Rosa Desértica𓊉 historia original

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Summary

Alathea Areleo, tenía varias metas en su atareada vida; Tener asistencia perfecta en todas las clases, estudiar medicina en el futuro y… sobre todo… tratar de acercarse a cierto joven de estatura media con una particularidad especial.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

El brote de la rosa del desierto


Alathea Areleo, tenía varias metas en su atareada vida; Tener asistencia perfecta en todas las clases, estudiar medicina en el futuro y… sobre todo… tratar de acercarse a cierto joven de estatura media.

Ella casi siempre lo veía usando típico traje escolar que consistía en pantalones holgados de Dacron que van justo por encima de los tobillos que dejan al descubierto sus botas Chelsea, todo en azul marino. Un cinturón simple de color castaño rojizo, camisa almendra carmesí de manga corta que se mete suavemente en sus pantalones y se cubre con una chaqueta ajustada. Una corbata delgada, metida en el medio de su chaqueta que estaba mayormente abotonada y moderadamente salpicada en azul marino y castaño rojizo que de extraña forma hacia juego con su siempre abultado cabello cerúleo oscuro de aspecto bruñido que le daba un toque de misterio que a ella le fascinaba e incluso admiraba.


- Usa un broche de granate… ¿dónde se los compro?... si me ve usando uno parecidos tal vez se fije un poco más en mi…


Por suerte, para Alathea, la ventana de su habitación daba a un buen ángulo para ver la casa de la familia Megalos más cómodamente, muy raras eran las veces que cerraba las cortinas color vino, todo por ver al chico al que no se podía acercar por su tormentosa timidez… sentía siempre esa sensación de no estar a la altura de las demás personas lo que le daba mucha desesperanza, es por eso que su actitud era para una inmensa mayoría perfecta para ser buena esposa.

En Grecia las mujeres caseras y tímidas eran características que todo hombre quería en una mujer, por eso Areleo era un tanto popular entre los chicos.


- Althaír parece no ser así... ¿Qué tipos de mujeres le gustan?-  se decía cuando peinaba sus cabellos tan fluyentes como el rio Pactolo, que luego cerraba con un par de trenzas que llegaban mas allá de sus caderas.

Ella recordaba la vez en que unas cuantas chicas iban tras Él lo que la hizo sentir devastada en todos los sentidos, pero al seguir viéndolo desde unos cuantos pasos atrás, escucho como las rechazaba de formas elegantes o con mentiras piadosas.


- Althaír siempre rechaza a todos… le gusta estar solo… ¿¡como rayos hago para que me quiera!?- pensaba la chica en voz alta mientras caminaba de un lado al otro de su habitación decorada con un estilo pastel pero con detalles tan oscuros como la realidad, era algo extraño para la familia Areleo, pero por ser una hija de diez era algo “pasajero “debido a su edad.


Unos meses antes del brote de su anhelo…


Un jueves cualquiera, Alathea se veía al espejo usando su uniforme escolar que consistía en una falda a capas en azul marino que dejaban al descubierto sus rodillas.

Se subía los calcetines normales y admiraba sus zapatos con puntera de color azul marino.  Apuradamente planchaba su camisa de manga corta, que suele estar casi perfectamente metida en su falda. Terminado esto siguió admirándose al ponerse su chaqueta lisa y corbata que se luce cuidadosamente por su chaqueta a menudo abotonada.

Luego de todo ese proceso se había dado cuenta que estaba por llegar tarde.


- ¡Todavía no me alisto bien!- exclamaba desesperada al ponerse un broche en forma de polilla. Todas las chaquetas tienen dos líneas alrededor de todos los bordes en el color de la escuela y aunque un poco mal visto, muchos estudiantes usan todo tipo de accesorios, lo hacen para agregar un toque personal al uniforme idéntico.


Salió de casa apuradamente luego de llevarse un plato de un delicioso flan casero con ciruelas  a su alrededor.

Estaba llegando tarde y su record de asistencias perfectas estaba en peligro inminente.

A unos cuantos trotes se topo con un perro con espuma saliendo de su boca que ladraba furioso hacia ella de forma espeluznante.

La chica trato de hacerse grande pero el can corrió furtivamente hacia la joven.


- Bueno… es mi fin…- pensó mientras cerraba los ojos y apretaba la cuchara de metal con fuerza.


Pero...


Un extraño sonido resonó atrás de la chica, lo único que escucho además de eso era el quejido de miedo del perro que al abrir con cuidado sus parpados ya se estaba marchando con la cola entre las patas.

Miro hacia atrás y vio a su salvador.

Areleo se quedo sin habla por un momento pero luego de tragar saliva al ver esos vidriosos ojos violetas, ese hermoso color fantasia en una mezcla de tonos rojos con reflejos azules, dando como resultado un casi irreal morado intenso y solo saludo de forma educada.


- Un gusto, mi nombre es Althaír Megalos me alegra haberte ayudado - el chico era inefable antes los ojos de la chica, su expresión al sentirse un héroe era hermosa.


- La vida ha sido muy generosa conmigo, por eso… estoy tan agradecida…contigo - dijo esta al decepcionarse por el brote de su timidez.


- No es necesario ser tan gentil, por cierto… ¿eres extranjera? ¿Cómo te llamas?


- N-no… yo nací aquí Alt-Althaír… me llamo Alathea Areleo.


- Hmm no te he visto en ningún momento en la escuela- El chico parecía confundido por no reconocer a esa joven, pero decidió ver con más atención el plato que tenía Ella.


- Seguro q-que es porque siempre… voy muy temprano y casi no salgo del curso - la chica se dio cuenta que le prestaba mucha atención a su flan.


- Hago lo mismo, por cierto..¿puedes darme una ciruela por favor? me sentiría muy a gusto- señalaba el chico hacia el bonito plato.

- Claro toma cuantas quieras.


Cuando él agarro dos de las cuatro frutas, este se despidió con un tono sereno mientras le agradecía a la rubia su muestra de amabilidad hacia él.


- Estando cerca de este chico… el tiempo se detuvo cuando estuvo así de cerca…- pensó Ella tratando de contener sus ganas de sonreír de oreja a oreja, lo imagino junto a ella tomados de la mano y volvió en si cuando recordó lo de sus asistencias perfectas y se fue corriendo rápidamente con una sonrisa alegre mientras se ponía roja.

Ese día, perdió su año de asistencias perfectas, pero gano un radiante brillo en su corazón.


Ya en el presente, la joven estaba tratando de darse ánimos a sí misma, salto a sus peluches buscando alguna idea, leyó en libros como conquistar a alguien solitario, pensó en cosas muy detalladas para que la note aun más e incluso lo dibujo un par de veces a él como su héroe.


- ¿Yo podre llegar a su corazón…?- ella se percato de una pequeña hormiga roja tratando de robar un terrón de azúcar que iba a usar en su té, luego de mirar su esfuerzo para llevar su dulce  premio se dijo - las hormigas son trabajadoras… de obreras a soldados, todas tienen que hacer un esfuerzo… ¡yo trabajare  igual de duro que ellas!... ¡soy Alathea e intentare de todo para ablandar tu corazón, Althaír! -



➥ Bueno, una historia algo antigua que escribí, pero siempre quise publicarla en algun lado.

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