Grupo de Whasapp
Sábado por la mañana...
En la parroquia de la A, eran las seis y Katy se hallaba inmensa en un dulce sueño, en el cual se encontraba con su artista favorito, Camilo.
En aquel sueño se veía a sí misma cenando y charlando entretenida con él, cuando sintió que la tierra temblaba a su alrededor. La gente a su alrededor comenzó a gritar y a huir, despavorida. Ella se levantó de su asiento, y se abalanzó a proteger al hombre, abrazándolo con fuerza, a la vez que decía:
—Querido Camilo, calma, yo te protegeré, no te pasará nada si estás a mi lado —.
El hombre la miró, desconcertado, a la vez que le decía con una voz bastante infantil:
—Mami, mami, despierta, no me llamo Camilo, soy yo ... —.
Katy despertó de manera abrupta y se percató que traía apretado contra su pecho a un pequeño de 5 años, que luchaba ferozmente por soltarse.
— Mami, me asfixias, y no me llamo Camilo, suéltame— exclamaba el revoltoso asfixiado en el abrazo de su madre, la cual se levantó y tras ella sintió el colchón hundirse una y otra vez ...
— Daniel, Alexander, un día de estos van a matarme de un susto, ¿que hacen en mi habitación? Además, ¿se fijaron en la hora?, por Dios, hoy es sábado, y apenas salió el sol ...
—¡Mami, mami, tenemos hambre! — exclamaron al unísono los revoltosos gemelos, mientras continuaban saltando sobre la cama.
Katy vió con pesar a su lado, la otra mitad de la cama se halla vacía, indicando que su amado esposo, Fernando, no llegó a dormir por las noches.
— Cielos, desde que inició en este nuevo trabajo, vuestro padre no llega a dormir los viernes en la noche ... no quiero pensar mal, así que ... vamos, a despertar a Valentina para ir a comer, luego pienso volver a la cama y quedarme hasta las diez de la mañana viendo una película, si ustedes desean se unen, sino vuelven a su habitación y juegan allí, este es mi único día libre y ustedes deciden levantarse temprano... pero si fuera día de escuela no quisieran, ¿verdad? — le habló lanzadores una almohada — los veo en diez minutos en la cocina.
Los gemelos asintieron y corrieron rumbo a la habitación de la niña. Unos instantes después, comenzaron los gritos de ella:
— ¡Mamiiiiii! los gemelos están saltando sobre mi cama, y no me dejan dormiiiiiiir! ¡ Mamiiiiiii!
Katy suspiró, resignada. Tomó su teléfono y llamó varias veces a su esposo, pero pasaba a buzón de mensajes.
— ¿Donde te quedas las noches del viernes? Esto es inusual en tí. No quiero desconfiar de ti, espero no equivocarme — habló para si misma, se aseó y se vistió con ropa cómoda. Mientras salía de la habitación rumbo a la cocina, llamó a sus hijos.
— ¡El que llegue último no podrá escoger su obsequio para navidad!, les advirtió.
Una hora después, en Ciudad S...
— Pero amorcito, dijiste que hoy tenías día libre, ¿y vas a irte de nuevo? —
—Es una buena oportunidad, cariño, prometo que vendré antes de la cena. Mañana sin falta te ayudaré y pasaremos todo el día juntos, ¿de acuerdo? —
Leonela miraba con impotencia como su esposo Edwin preparaba sus maletas y tomaba su violín, lo guardaba dentro de su estuche y se lo ponía al hombro. Besó la frente de su esposa, también las manitos de su pequeña Ariadne y se despidió de ellas.
— ¡No vayas a beber, recuerda que eres bien "cabeza de pollo" con los tragos, con dos copas y un coscorrón ya no recuerdas ni como te llamas! —.
— Lo sé, no te preocupes, las veo en la noche, ¡las quiero mucho! —le dijo antes de salir de su hogar y partir rumbo al centro de la capital.
— Espero que este contrato lo ayude a impulsarse como músico, no quiero verlo mal por no poder cumplir su sueño — le habló la madre a su pequeña de 6 meses, para luego ir con ella rumbo a la cocina a prepararse su desayuno.
Al mismo tiempo, en la parroquia L...
— ¡A no, eso sí que no, prometiste acompañar a tu hijo a su entrenamiento, yo ya quedé en ir con Yulisa a casa de mi madre, para una tarde de madres e hijas! —
— Sofía, lo lamento, pero la reparación de las maquinarias de trabajo no puede esperar, Arthur no puede ir y me pidió que lo reemplace —.
— Arthur siempre tiene inconvenientes para cumplir con sus labores los fines de semana, ¿no lo crees? —.
— No estoy muy al tanto de cual sea el motivo, pero necesitamos el dinero, así que no nos caen mal unas horas extra, tu puedes ir con Joshua al partido —.
—Pero Jonathan, se lo prometiste —.
— De verdad será para otro día, ¿podrías decírselo? se me hace tarde, ya debo irme, gracias querida, eres un amor —.
— Oye, Jo, espera, díselo tú, yo siempre doy la cara por tí, ¿me escuchaste? ¡Jonathan! —.
Pero el hombre se dió media vuelta y se alejó sin mirar atrás.
Sofía estaba terriblemente frustrada, no era la primera vez que su esposo, Jonathan, los dejaba plantados.
—Ya deberías dejar de insistirle, madre, sabes que no hay nada más importante para él que el trabajo y sus amigos — acotó su hijo adolescente de 16 años.
— Joshua, eso no es cierto, hijo, de verdad necesitamos el dinero, Y bueno, estoy segura que la próxima tu padre si podrá acompañarnos —.
— Ya no importa, y si no puedes ir, te entiendo, iré solo, ve y diviértete con mi hermana—.
— No quiero dejarte solo, iremos contigo. Ve a prepararte, yo le diré a tu hermana que también lo haga. Saldremos después del desayuno —.
El joven levantó los hombros y volvió a su habitación para alistarse. Su hermana, una niña de 12 años, corrió junto a su madre y la miró pestañear varias veces.
—No iremos con la abu, ¿verdad? —.
— No cariño, acompañaremos a tu hermano, otra vez —.
— Bien, voy a cambiarme, llevaré a la pequeña Salchipapa con nosotros —.
-Está bien, los espero a ti y tu hermano en el comedor.
Después de realizar sus respectivas tareas, las tres mujeres recibieron un mensaje a su WhatsApp en el cual fueron incluidas en un grupo denominado: Los ex compas del colegio JS.
El primer mensaje de aquel grupo decía:
— Hola, ex compañeros, es un gusto volver a comunicarse con ustedes por este medio. Hemos logrado obtener sus números con bastante dificultad pero espero que el esfuerzo valga la pena. Se creó este grupo con el fin de reencontrarnos después de 10 años. Organizaremos un día para volver a vernos, así que no se salga de este grupo, nos mantendremos informados por aquí. ¡Saludos a todos!.
—¡Un reencuentro de ex compañeros del colegio, será genial! —habló Katy, feliz. Pero su felicidad se esfumó al ver ingresar a su esposo con cara de pocos amigos. Ella no le presto atención y comenzó a enviar mensajes al grupo.
—Nos veremos con los locos, ¡chevere!, irás conmigo princesita y te presentaré a todos!, dijo Leonela abrazando a su pequeña bebé.
— ¡Que emoción! Volver a reunirme con los amigos, las chicas... no las he visto hace mucho tiempo. Y creo que ya es hora de tomarme un descanso — habló Sofía con mucha ilusión.








