faith forgotten land

Summary

"i'd meet you were the spirits meets the bones, in a faith forgotten land" harry es omega, su etnia es perseguida y se dió a la fuga. louis es alfa, no está de acuerdo con lo que le ordenan sus superiores y se dió a la fuga. año 1941, el invierno era crudo y los caminos se perdían bajo la nieve, pero los suyos se encontraron.

Genre
Other
Author
sophie 💌
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

prologue

how's one to know?

i'd meet you where the spirit meets the bones

in a faith forgotten land

in from the snow

your touch brought forth an incandescent glow

tarnished but so grand




La escarcha crugia bajo su peso, siendo ruidosa y atentando con su seguridad con cada paso que daba. Había enloquecido, las probabilidades y la suerte se habían apartado de su lado mucho tiempo atrás, no tenía esperanzas pero al parecer funcionaba bajo ese instinto de supervivencia que lo hacía tomar decisiones sin sentido en poco tiempo.


Apretó los dientes cuando dobló en una callejuela y un ventarrón helado freno su paso, dificultando su visión y congelando sus huesos maltrechos.


Un destello de recuerdos paso por su mente, una manta cálida un día lo había abrazado junto a un fuego, empapada del aroma dulce y acogedor de una madre cuyo recuerdo se desvanecía con cada día pasado.


¿Por qué habían confiado? ¿Por qué habían salido de su casita en el campo?


Suspiro y siguió caminando con rapidez, sin saber exactamente a dónde, en un pueblo desconocido de una nación donde la población estaba totalmente en su contra, no era fácil encontrar un refugio, no podía tocar una puerta y esperar encontrarse con una mano de ayuda.


Había sido así de iluso una vez, demasiado confiado de la buena fé de la gente. Aprendió de las consecuencias.


Eventualmente tuvo que salir de la oscuridad de la callecita, comenzó a ver árboles y se paralizó, había oído conversaciones de soldados que hablaban de lo extenuantes que se tornaban las madrugadas acampando en el bosque y lo contentos que estaban de retirarse de esa zona.


Nunca estuvo tan feliz de haber sido considerado un objeto que no oía ni entendía nada, aquellos soldados habían dicho muchas cosas sobre el gobierno pensando que él no entendía ni una de sus palabras; Nunca se habría enterado cuanto peligraban su vida si no se movía.


Sabía que era arriesgado, pero si no contaba mal, hacía semanas que se debían haber retirado de aquel bosque para seguir a otra tropa, y si tenía suerte, podría huir en el bosque sin que lo encuentren.


Podría correr hasta el próximo pueblo, hacerse pasar por uno más con su básico manejo del lenguaje y mezclarse entre la gente, comenzar de nuevo o seguir su camino con mayor tranquilidad.


Era una locura, seguramente, pero no tenía otra opción, era cuestión de poco tiempo para que Dame Elise notará lo que había hecho y enviara a cazarlo.


Una vez le perdono la vida, la segunda casi lo mata, la tercera sería la definitiva. Últimamente no le estaba sirviendo mucho.


Asi que comenzó a correr, impulsado por la esperanza de que tal vez todo estaría un poco mejor, de que podría sobrepasar la guerra una vez que llegara a un lugar seguro.



– Buenas noches – saludo tosco, las palabras siendo amargas en su boca, estaba nervioso.


Karl en la puerta respondió su saludo y se acercó para examinarlo, era su función al fin y al cabo, lo había previsto y estaba preparado.


– ¿A dónde se dirige, Tomlinson? Creí que estaba de franco – dijo, mirándolo por detrás de su abrigo invernal.


Por disimulo acomodo el suyo, tenía que parecer que no estaba cagandose en sus pantalones. Agradeció los supresores que les obligaban a usar o apestaria la sensación de alerta y amenaza que le recorría el cuerpo.


– Lo estoy, pero no es fácil descansar la mente en mi lado del campamento, me dirigía al pueblo por algo de ron decente, no como el que sirve el hediondo de Gerald – mintió, sabiendo que el estúpido de Karl estaría de acuerdo y lo dejaría ir.


En efecto, puso una mueca de asco y se hizo a un lado.


– Ni me lo digas, mi estómago no volvió a ser el mismo luego de probarlo – pareció tener náuseas de solo recordarlo – Si aceptas recomendaciones, pasando la calle central hay un sucucho, pregunta por Dame Elise, tiene ron de primera y unas joyitas con las que calentar el lecho si haces la vista gorda.


Sonrío y asintió, pero de todos los lugares a los que iría, el último sería un prostíbulo. Pero le concedió a Karl la sensación de que si, el tipo no era muy iluminado.


Con esa coartada, tendría al menos dos días de ventaja antes de que empiecen a sospechar sobre su ausencia.


Para entonces ya estaría lo suficientemente lejos como para perderse.


Así que se despidió y comenzó a andar por el camino de tierra que conectaba el pueblo más cercano con el campamento, no iría al pueblo, pero los guardias asentados en las puertas y esquinas debían pensar que si.


La noche era fría, una de las más frías ese invierno, y apenas era noviembre. Esperaba estar en un lugar seguro para diciembre o sería terrible.


Sabía que pronto tendría que separarse de sus cálidas ropas si quería perderse, andar lleno del símbolo nacionalista que gritaba que era parte de la guardia no era equivalente a pasar desapercibido entre la gente.


Además no se sentían bien en su piel, ya no, eran un peso que lo doblaba y lo hundía al infierno, dónde finalmente iría cuando su camino vital llegue a su fin, había hecho cosas malas y se lo merecía, lo aceptaba, pero tenía ese impulso egoísta que quería vivir lo que le quedaba de vida en paz con su conciencia.


El bosque tupido lo cubrió un poco del aire helado cuando se metió de lleno en el y su oscuridad, era aterrador, pero le brindaba seguridad, no se encontraría con el ahora enemigo si seguía por allí.


Solo tenía que seguir ese rumbo hasta el siguiente pueblo, dónde dejaría todo atrás y comenzaría de cero si la suerte estaba de su lado y el plan que venía orquestando hacía ya meses salía como lo esperado.


Un aroma a miel y flor de naranjo cargado de susto le llegó, frenando su paso y embriagando sus sentidos. Acelerando su corazón y quitándole el aire por un segundo.


Ruido de pasos rápidos y pronto su origen apareció ante sus ojos.


Un omega, un omega hermoso, totalmente desabrigado y con un ojo morado. Pero lo más importante, que comenzó a correr por su vida al verlo, y el alfa entendió que no era cualquier omega, sino que uno que se estaba dando a la fuga.



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