CAPÍTULO 1: Un olor agradable
Los días en la oficina se volvían cada vez más aburridos. Taehyung estaba cansado de su rutinaria y aburrida vida, las paredes grises de su oficina lo asfixiaban y solo con ver todo el papeleo que tenía que hacer ya estaba exhausto. No podía tener un minuto de descanso porque se atrasaría, y no es como si pudiera hacerlo; con un padre estricto y una madre que no paraba de rogarle que encontrará un compañero para casarse. No podía ni tenía un solo segundo para pensar en él.
Aún era joven, solo tenía 24 años, era un recién graduado con posgrado y ya tenía el peso de la empresa sobre sus hombros. Sentía que cada día se hacía más viejo por todo el estrés, necesitaba tomarse un buen descanso o colapsaría en cualquier momento.
Taehyung se estiró en su silla antes de ponerse de pie y se dirigió a la entrada de su oficina para salir, necesitaba tomar un poco de aire o moriría de asfixia. Estaba a punto de escabullirse al ascensor cuando una voz femenina lo detuvo a sus espaldas.
—Sr. Kim, ¿a dónde va?—Bae Joohyun, su secretaria, lo llamó. Ella era una beta muy hermosa, su único problema era que era la espía de su padre, pues había sido enviada exclusivamente para vigilarlo por órdenes de su padre. Por suerte para él, o mala suerte de su padre, la beta era una mujer muy amable y comprensiva, no fue tan difícil que Taehyung se hiciera su amigo y congeniaron casi de inmediato por los buenos temas de conversación que podía tener con la Beta sin sentir que la otra parte lo estaba intentando seducir.
—Solo quiero tomar un poco de aire noona— el alfa sabía que la beta no lo dejaría ir así nomás, así que decidió usar su arma secreta, los “ojos de cachorro”.
La beta no se dejó influenciar por la mirada de su menor y con un tono serio preguntó —¿Terminaste tu trabajo?— dejó de teclear en su computadora y volteo la vista al alfa, alzó una ceja cuando noto como el otro jugaba con sus dedos. Eso significaba que no.
—Casi lo termino... Tengo mucha, mucha hambre— apretó el botón del ascensor varias veces mientras se sostenía el estómago —Prometo que lo terminaré cuando haya comido algo delicioso, y te juro que esta será la última vez, así que no se lo digas a SooJin— el ascensor se abrió y Taehyung sabía que esta era su señal para escapar —Adiós noona, no olvides almorzar— se despidió y de inmediato presionó el botón para que las puertas del ascensor se cerraran.
La beta solo lo miró irse y soltó un suspiro. Era la tercera vez en el mes que su jefe se escapaba sin terminar su trabajo, por suerte la Sra. SooJin estaba de viaje con su esposa así que lo dejaría pasar esta vez, no quería amargar el viaje de la pareja y tampoco quería delatar a Taehyung, era un buen jefe.
Pero solo sería esta vez...
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Taehyung estuvo un buen rato paseando en su coche, pensando en lo que iba almorzar. Se le antojaba algo de carne. O quizás arroz frito, pero el lugar de arroz frito quedaba muy lejos y tenía poco tiempo. No podía decidirse. Y como no podía decidirse, terminó en una cafetería que encontró a la vuelta de la empresa.
Quizás comer algo ligero le venga bien.
Al entrar al lugar pudo notar que era una cafetería muy peculiar, pues estaba adornada por todos lados con posters de gatos y decoraciones que tuvieran que ver con lo mismo, además los meseros traían diademas con orejas de animales y un delantal blanco muy adorable. Le pareció muy lindo, pero no pudo evitar soltar una risita cuando camino hacia una de las mesas y todos, pero absolutamente todos los clientes, se le quedaron mirando raro.
Claro, quien vería a un alfa con un traje costoso en una cafetería ambientada con gatos, los prejuicios de la sociedad golpearían su cara si lo vieran en ese tipo de lugares, y no solo eso. Su orgullo se vería peligrado, pues “los alfas no son para nada tiernos”. Si claro, él era mimado, muy mimado, le encantaba que su hermano y su madre lo mimaran y dejaran salir su rico olor.
Sin darse cuenta y con una sonrisita, ya se había sentado en una mesa que estaba pegada a las ventanas, la vista era bonita y Taehyung se permitió admirarla un rato. Frente a la cafetería había dos tiendas que se abrían paso por un parque. En la tienda de la derecha había una exhibición de maquetas a tamaño escala de distintos monumentos y zonas turísticas de Corea, y la tienda que se encontraba al lado izquierdo era una de mascotas, en donde podías ver a través de la vitrina a muchos perritos saltando y jugando.
Dado que la empresa se ubicaba en el centro de la ciudad, a espaldas podías encontrar el río Chenggyecheon, el mismo que ahora podía ver con dirección a ese parque. El sitio en donde estaba sentado era perfecto para ver el río. Un total deleite. ¿Cómo es que no había conocido este lugar antes? Ah. Si claro, tenía demasiado trabajo como para siquiera pensar en salir a pasear un poco.
Después de terminar de apreciar el bonito paisaje, Taehyung estaba listo para ordenar, alzó su mano llamando a algún mesero disponible, y un chico con el uniforme del café se le acercó tímidamente: —B-Buenas tardes y bienvenido al café “Lovely cats”, seré su mesero el día de hoy, ¿qué desea ordenar?— el mesero dijo todas sus líneas de memoria tratando de que la voz no le temblará. Se sintió avergonzado por cómo estaba vestido frente a tan apuesto alfa, pero el punto bueno era que se veía lindo, tenía el mejor aegyo entre todos los trabajadores de la cafetería y quizás podría intentar seducir a este guapo alfa. Otro punto a su favor era que es un omega, y su olor a manzanas era muy atrayente, ya se lo habían dicho un par de veces. “Este será pan comido”, pensó el omega dejando salir un poco sus feromonas, atraería a este bello alfa de cualquier manera. No lo dejaría escapar.
Taehyung lo notó de inmediato, el olor de esta persona era tenue, pero no desagradable. Sin embargo, no le dio más rodeos al asunto y con un tono amable pidió un té con leche junto a un pastel de fresas.
—En unos minutos estará su pedido cliente— el omega le sonrió antes de hacer una reverencia y se dio la vuelta para llevar la orden, se marchó contoneando sus caderas, aprovechando que el pantalón del uniforme resaltaba su pequeña cintura detrás del mandil.
Taehyung solo rodó los ojos y volvió su vista a la calle. Esperaba que el pastel que pidió este bueno, y que las fresas sean de buena calidad. Era un poco quisquilloso con los postres, pues siempre había probado los mejores manjares hechos por su hermano y su madre, y ahora tenía expectativas muy altas. Además, su gusto por las fresas era muy bien conocido por todos en su familia, e incluso por otros empresarios ricos. Era como su punto débil.
Le traía recuerdos de su niñez en donde celebraba su cumpleaños junto a sus padres y su hermano, su madre hacía un delicioso pastel de red velvet adornado con crema batida y fresas frescas, su fiesta de cumpleaños no era nada ostentosa, pues no le gustaba estar rodeado de tantas personas. Era algo pequeño, solo con su familia y el delicioso pastel de cumpleaños. Buenos tiempos...
Lamentablemente, su gusto por las fresas también le trajo problemas. Taehyung no sabía cómo se había esparcido el rumor de que era amante de las fresas, pero cuando lo llego a escuchar no le tomo mayor atención. O al menos hasta que decenas de canastas y perfumes llegaron a su oficina, con remitentes de Omegas y betas hembra de la alta sociedad. Aún y en contra de su voluntad, rechazó las canastas amablemente y las devolvió a sus respectivos dueños, tuvo el impulso de quedárselas, pero Joohyun noona había sido muy clara:
—Si no quieres nada con ellos, no aceptes sus regalos. Lo podrían malinterpretar.
Fueron las palabras dichas por su secretaria, Taehyung sabía que ella tenía razón, pero no pudo evitar robarse un par de fresas de la canasta y llevárselas a la boca. Recibió un regaño por eso.
Cuando su madre se enteró que había rechazado a todos esos omegas y betas, hizo un escándalo. Dijo que era un mal hijo por no darle una nuera ni un nieto, Taehyung no le tomó mayor importancia porque sabía que su madre solo estaba haciendo drama, pero cuando la mujer dijo que arreglaría una cita a ciegas, se negó de inmediato y comenzaron a discutir.
Hasta el momento ningún omega había sido de su interés, por eso rechazaba a todos sus pretendientes amablemente y acordaba no verse con ellos para evitar que se ilusionaran. No lo tomen a mal, no es su gran ego de alfa, es la verdad y nada más que la verdad. Había intentado mantener una amistad con algunos pretendientes por que le parecieron interesantes, pero fue un grave error, porque de inmediato lo malinterpretaron y creyeron que era un mujeriego por hablar con tantos omegas. Decidió alejarse para evitar problemas y futuros chismes de revista.
Él era más sentimental, romántico. El creía firmemente en las almas predestinadas y estaba en busca de la suya, no puede sacarse eso de la cabeza desde que su hermano le contó aquel cuento a los 8 años.
“Dos almas que estaban predestinadas a encontrarse, dos lobos que sentían que algo les faltaba. Fue el destino el que los unió. Ella era una bella mujer, una belleza entre las bellezas. Él era un campesino que no tenía nada que ofrecer, pero cuando ella lo vio, sintió una conexión inmediata con él, se enamoró a primera vista. Los padres de ella se opusieron, no dejarían que su hija se casara con un campesino, pero ella no estaba dispuesta a que lo apartaron de su verdadero amor, no cuando sabía que su lobo aullaba feliz cada vez que veía a esa persona. Planeo su escape, se fugaría con su verdadero amor a las lejanías, no le importaba el oro ni la plata, tampoco dejar su puesto como princesa heredera, ella quería a ese hombre con toda su alma y no le importaba dejar todo eso atrás...
Pero personas maliciosas no pensaban igual, se desató una pelea entre dos reinos. El prometido de la princesa no estaba de acuerdo en que ella se marchara y lo dejara, pero ella no se dejaría doblegar. Peleó con sus propias garras y protegió al amor de su vida hasta el último minuto, finalmente la princesa Joseon dio su último aliento en el campo de batalla y le prometió a su alfa amor eterno...
Cuenta la leyenda, que este alfa, que se quedó solo, nunca se casó, nunca tuvo hijos o familia. Pero él renació, porque su destino ya estaba marcado por la madre luna. Él se volvió a encontrar con ella... Quién sabe si ahora viven en China o Tailandia, pero ellos son felices, porque al fin están juntos, porque ellos están destinados a encontrarse en todas sus vidas...”
Taehyung aplaudió con sus pequeñas manos emocionado: —¡Que romántico hyung!
—Bien renacuajo, ahora debes dormir porque mañana tienes escuela— su hermano mayor lo arropo y dejo un beso en su frente deseándole buenas noches.
—Hyung, yo también voy a encontrar a mi alma y pelearé por él. No me importa si es pobre, huérfano o si le falta un bracito, porque lo amare con todo mi corazón hyung. Nadie me alejara de él...— bostezo —Yo... Prometo atesorarlo...— el pequeño Taehyung de 8 años cerró sus ojitos y finalmente comenzó a dormirse.
—Estoy seguro de que lo harás hermanito...— Jin prendió la lámpara con adornos de animalitos y apagó las luces cerrando la puerta con sumo cuidado, dejando a un pequeño Taehyung soñar con encontrar a su pareja predestinada...
Taehyung fue sacado de sus pensamientos cuando el mesero que anteriormente lo había atendido, trajo su orden. Que bien, ya comenzaba a tener hambre —Aquí está su pedido— el omega sonrió y Taehyung no pudo evitar devolverle la sonrisa, aunque sonreía por lo delicioso que se veía ese trozo de pastel.
—Gracias.
—¿Desea algo más?— el omega comenzó a jugar con el dobladillo de su delantal esperando que el alfa pidiera su número, le había sonreído, así que era más que obvio que también le gustaba. Ya estaba planeando el día de la boda y la cantidad de hijos que tendrían, por supuesto sería una buena esposa y se quedaría en casa, ya estaba cansado de trabajar y sin duda su esposo le daría una buena vida.
—No, gracias— Taehyung dio por terminada la conversación y comenzó a degustar su pastel. Por su lado, el omega se quedó parado allí unos momentos con una sonrisa congelada, todos sus pensamientos y sueños de inmediato se vinieron abajo por esa simple respuesta —¿Necesitas algo más?
Salió de su aturdimiento y respondió: —N-No— se marchó apresuradamente un poco avergonzado, ¿en que había fallado? ¿no era lo suficientemente bonito acaso? ¿acaso ese alfa era ciego? El omega no se rindió en ese momento, y pensó que debería intentar ser un poco más atrevido. Ya tenía un plan en mente. Pero tendría que emplearlo después, por el momento tenía que atender a la nueva persona que entraba.
Taehyung estaba como un niño en la dulcería, comiendo alegremente su pastel y tomando de a pequeños sorbos su té con leche. De pronto, sus sentidos se agudizaron y su lobo se puso alerta, un delicioso olor llegó a sus fosas nasales, y estaba más que seguro que no era el del pastel...
“Fresas con galletas...”, pensó, estaba un poco embobado por el delicioso olor. Miro para todos lados buscando al portador de tan delicioso aroma, poniéndose ansioso. Pero finalmente, el sonido de la campana de la puerta llamó su atención, la puerta era empujada, y por esta se asomaba una persona.
“Es el...” escuchó decir a su alfa, y Taehyung no pudo estar más de acuerdo...

Hermanes, por fin, después de tanto tiempo ya traigo los capítulos corregidos.
Estaré subiendo capitulo cada semana, puesto que faltan algunos detallitos y esas cosas. Las invito a pasarse por mi página deFacebooke Instagram, ahí estaré subiendo algunas cosillas de la historia, y pues cualquier noticia también se estará dando por allí.
Respecto a mi otra historia, ha entrado en correcciones ahora que estoy al día con los capítulos corregidos de esta, así que pronto también la retomare. Si ven algún horror ortográfico, no duden en decirme, a pesar de releerlo 20 veces quizás se me paso alguno, perdón, no todo puede ser tan perfecto xdd.
Sin más, no saben lo ansiosa que estoy por terminar esta historia.
Gracias.
- MeNa🐰