Eclipse
No cuento con demasiado tiempo para contar lo que acaba de suceder. El mundo entero ha sucumbido en eterna oscuridad, y nadie sabe por qué. Hoy, 14 de octubre del 2023, aproximadamente a las dos de la tarde, un impresionante evento astronómico daría lugar en la inmensidad del espacio: un eclipse anular. Desde temprano, me preparé con entusiasmo para ver junto a mi familia y algunos amigos este evento. Estábamos muy emocionados. Compramos comida y algunas bebidas para pasar un momento agradable. Una hora antes del clímax, observamos cómo una gigantesca sombra empezaba a cubrir la infinita majestuosidad de nuestro astro rey. Con cada minuto, la luz se debilitaba hasta que, de repente, se extinguió por completo. Un viento gélido se deslizó sobre mi piel, y por un momento, el mundo entero pareció contener el aliento. La euforia creció al ver cómo el cielo era dominado por un anillo de fuego: un espectáculo tan bello como aterrador.
Al principio, todo fue fascinante. Tomé varias fotografías y contemplé con cierta cautela el espectáculo. Sin embargo, algo no estaba bien. Pasaron diez minutos, y la sombra no desaparecía. Una inquietud creciente empezó a invadirme. Me aferré a la idea de que quizás alguna fuerza desconocida estaba prolongando el fenómeno. Veinte minutos después, la fascinación se transformó en pánico. La desesperación brotaba en cada rincón de la ciudad. Multitudes se congregaron en las calles, presas de un frenesí salvaje. Rompían ventanas, se agredían entre sí, como si el fin del mundo hubiera llegado sin aviso.
Nos refugiamos en casa. Cerramos puertas y ventanas, orando con desesperación de quien nunca antes había sentido la necesidad de creer. Suplicamos, hipócritamente, por el perdón de nuestros pecados, encomendándonos a algún Dios que pudiera escuchar nuestras plegarias. La radio seguía transmitiendo, aunque su mensaje era tan desolador como el panorama en el exterior. El caos no era exclusivo de nuestra ciudad; el mundo entero estaba sumido en la confusión. Ni los científicos más brillantes podían ofrecer una explicación. Apagué la radio. Al mirar por la ventana, fui testigo de una escena dantesca: la ciudad ardía entre gritos de agonía de la multitud. Una sensación de impotencia me paralizó durante minutos, tal vez horas. Cuando logré recobrar la razón, decidí escribir estas palabras, que quizá sean las últimas.
Mientras miro hacia atrás, pienso en la vida que pude tener y que el destino me la arrebató. Siento miedo, porque lo desconocido siempre lleva consigo un inquietante toque de poder y misterio. Mi familia está conmigo, y… ¡Dios mío! ¡Esto es un milagro! ¡El sol ha vuelto a brillar!
Pero… algo está mal. El sol es más grande de lo habitual, y su luz quema como si el aire mismo fuera fuego. Estoy seguro de que me estoy volviendo loco. La luz crece, y el calor… el calor es insoportable.
Oh, no… ¡Dios m…









la verdad es muuuuy buena tienen que verla
la trama está buena y el entusiasmo es intenso pero es muy interesante
Estuvo bien, Pero bastante corto.