Letter
Jungkook entró emocionado al espacioso departamento de su novio. Tenía buenas noticias, tan buenas que sin duda ameritaban una buena velada bajo la luz de la luna y una noche de duro sexo, tal y como a los dos le gustaba. Sonrió feliz y emocionado por todo lo que estaba pasando. Cerró la puerta tras de sí y con voz cantarina llamó el nombre su novio.
—¡Taetae!
Nadie respondió a su llamado.
—¿Hyung, está en casa?
Volvió a llamarlo, sin respuesta. Frunció el ceño. Taehyung nunca salía del departamento y si lo hacía normalmente le avisaba con un mensaje de texto. Se encogió de hombros, pensando que seguramente habría salido a tomar aire. Dejó su chaqueta de cuero sobre el respaldo del sillón y se encamino hacia la cocina, abriendo todos los estantes donde se supone que debían estar las velas aromáticas que Taehyung mantenía encendidas todo el tiempo. Tras abrir todas las puertas con las que se encontró y no hallar rastro de las velas, suspiró frustrado. Tendría que ir hasta el supermercado.
—Mierda.
Agarró su teléfono y grabó un mensaje de voz en el chat de Tae.
—Iré a la tienda, ¿necesitas algo? ¡No voy a tardar! —Envió el mensaje notando que marcaba una sola comilla. No tenía internet. Raro, pero no era algo de lo que preocuparse. Taehyung acostumbraba a no cargarle saldo al teléfono, restándole importancia al asunto, hizo una nota mental, después lo llamaría, pero primero tenía que saber qué demonios iba a comprar aparte de las velas. Se devolvió en sus pasos, revisando que faltaba para la comida que tenía en mente, notando que lo único que tenía eran dos huevos y una cebolla. Le faltaba todo. Absolutamente todo.
Bueno, desgraciadamente se demoró más de lo esperado y duró en la fila del mercado una hora y media. Ingresó a la vivienda con una resplandeciente sonrisa y con los brazos cargados de bolsas y con un gigantesco ramo de rosas en una de sus manos. Su expresión decayó al notar que todo seguía tal cual él lo había dejado, las estanterías abiertas y la chaqueta sobre el sillón. Taehyung acostumbraba a mantener el orden en el departamento, por lo que, parecía no haber vuelto. Escuchó un ruido en el piso de arriba, dejó las bolsas en el suelo, quería pensar que estaba muy cansado y se había ido a dormir por lo que subió las escaleras rápidamente sosteniendo el gran ramo tras él.
Contrario a lo que esperaba encontrarse en la habitación (Tae acostado cuan largo era en la cama), con lo único que se topó fue la puerta del balcón abierta, permitiendo que entrara el viento que golpeaba las cortinas contra la pared, la fuente del ruido. Bajó el ramo de flores y lo depositó en la cama, suspiró algo triste. Hacía dos días no veía a su novio y lo extrañaba. Se iba a levantar a arreglar la casa y empezar a hacer la comida cuando se percató de un papel sobre la mesa de noche.
Se acercó al mueble notando que era una carta. Sorprendido desplegó el papel.
Desearía realmente que nada de esto estuviera pasando. Es algo bastante duro que todavía no he procesado, imagino que te preguntarás, ¿a qué te refieres? Fácil, me enteré que en cuestión de días vas a estar contrayendo matrimonio con mi hermana y es algo que no puedo soportar. Le propusiste matrimonio y está esperando un hijo tuyo. Simplemente sorprendente. Si estas leyendo esto es porque probablemente ya esté en nuestro lugar, aquella hermosa colina donde alguna vez fantaseé con la idea de que, en una de las tantas tardes que pasamos allí, con la puesta de sol tras nosotros, te arrodillaras frente a mí y me pidieras matrimonio. Lo admito, fue algo muy iluso de mi parte, pero estaba tan cegado por ti al punto de que no me importaría tirar toda mi carrera y vida a la basura por ti, renunciaría a todo por ti, Jungkook y creo que es algo que no lograste entender. Por un momento pensé en que realmente tirarías todo por la borda, por mí, por nuestra relación. Algo que yo sí hubiera hecho. Lamentablemente, esa era una de nuestras diferencias. Tú eres un cobarde y yo estaba dispuesto a arruinar mi vida por ti y es algo que, si me lo pidieras, lo haría sin pensarlo dos veces. Tarde me di cuenta que el sentimiento no era recíproco. No estabas dispuesto a arriesgarte por mí, supongo que no me amabas tanto como me decías todas las noches antes de ir a dormir. Sé que soy un egoísta, pero te quería solo para mí. Quería tenerte en mi cama todas las noches, despertar a tu lado. Anhelaba el hecho de salir de la mano contigo sin miedo al qué dirán. Ansiaba demostrarle al mundo lo mucho que te amaba y que estaba profundamente orgulloso de estar saliendo contigo. Envidiaba tanto como Miyeon si podía mostrar su amor contigo en público. Deseaba ocupar su lugar.
Fuimos la pareja casi perfecta, dejando de lado el hecho de que era tu amante y mi hermana era tu pareja. Encajábamos en absolutamente todo, éramos como el ying y el yang.
Te odio, Jungkook. Odio tanto la idea de no poder odiarte. Te amo como a nada en este mundo, te amo tanto que me duele. Me duele verte feliz con otra persona que no sea yo. Me lastimó tanto ver la noticia en primera plana. Sentí como si me clavaran un puñal en el corazón, fue tan horrible, me destrozó.
«Kim MiYeon, la supermodelo surcoreana más reconocida de toda Corea acaba de anunciar su matrimonio y primer embarazo con su pareja, el famoso idol Jeon Jungkook».
Me desgarró por completo.
«Tal vez odiarte sea la única manera de hacer que no duela, así que voy a odiarte
Voy a pintarte como el villano que nunca fuiste
Voy a culparte de cosas que jamás hiciste
Odiarte es la única manera de hacer que no duela
No es la verdad, no es la cura, pero odiarte es la única manera en que no duele.»
¿Se te hace conocido?
Claro que se la hacía conocido, era la letra de su próxima canción.
Lo escribí noches atrás mientras pensaba acerca de nosotros y de la decisión que estaba a punto de tomar. Le envíe ese pedazo a YoonGi, imagino que él escribió el resto de la letra.
Te amo, Jungkook, te amo tanto que me destroza saber que jamás podré demostrar lo que siento por ti. Ni hoy, ni nunca.
Imagino que ya sabrás por dónde va el asunto. Sí. Es una carta de despedida. ¿Es de cobarde? Ironico, pero probable, sé que si te dijera todo esto de frente me suplicarías que no lo hiciera y sabes que soy débil cuando se trata de ti, así que hubiera desistido, pero sinceramente la presión de mi carrera y nuestra relación ha puesto demasiado peso sobre mis hombros y no resisto más. Solo quiero acabar con todo esto, estoy cansado.
Agarró su celular con las manos temblorosas, las lágrimas corrían como cascadas por sus mejillas y sus ojos escocían a causa de estas. Marcó el número de Taehyung con la esperanza de que contestara y poder por lo menos hacer el intento de que lo escuchara.
Ni siquiera intentes llamarme, tiré mi teléfono a la basura y para cuando termines de leer esto lo más probable es que ya haya acabado con todo. Llegué a mi limite. Se que te prometí no hacerlo, pero no lo soporto más.
Discúlpame, por favor. Te amo, te amé y te amaré hasta el fin de los tiempos.
Adiós.
Siempre tuyo, Kim Taehyung
Aventó el celular al otro lado de la habitación con rabia. Bajó a pasos apresurados las escaleras, agarró las llaves de su moto que se encontraban tiradas sobre la mesa y salió de la casa sin molestarse en ponerle seguro. Con el corazón apretujándose entre su pecho y la angustia que sentía aceleró el paso de la moto. Tenía que llegar a la colina antes de que fuera demasiado tarde. Necesitaba explicarle todo.
Sus ojos ardían a causa de las lágrimas y toda la tierra que estaba entrando en sus ellos, ni siquiera se había molestado en ponerse bien el casco, lo único que recorría su mente era Taehyung. No sabía que iba a hacer y sinceramente no quería saberlo.
Tras quince infernales minutos que para Jungkook se sintieron como una eternidad, logró llegar al lugar donde supuestamente se encontraba su novio. Apagó la moto, dejándola tirada sobre el césped, importándole absolutamente nada si se rayaba o se ensuciaba. Corrió hacia el lugar donde veían los atardeceres con su novio, esperaba que todavía no hubiera cometido la locura que pensaba hacer.
Su respiración volvió a su cuerpo al ver la figura de su novio a contraluz al borde de la colina.
—¡Taehyung! —Gritó con la voz quebradiza. Tomó de la cintura al pelirrubio, alejándolo del borde, apretujándolo entre sus brazos. Negó mientras lloraba—. No lo hagas, por favor.
—No pensaba tirarme, tranquilo —habló con la voz ronca— ¿Qué haces acá?
—¿Que qué hago acá? ¿Lo dices enserio? —Tae asintió con la cabeza suavemente—. Vi la carta, ¿en que estás pensando?
—¿Realmente? En nada, no quiero pensar en nada. Solo quiero despejarme.
—¿No te vas a matar?
Taehyung sonrió.
—Suéltame, quiero sentarme.
—No te pienso soltar por nada del mundo. Fui hasta casa. Tengo buenas noticias.
Un asentimiento por parte del mayor se hizo presente, mas no soltó ningún comentario. Jungkook redujo la fuerza en su agarre. Rápidamente la reforzó al ver como su novio se tambaleaba aparentemente mareado.
—¿Estás bien? —Chilló con preocupación.
—Sí, solo no he comido.
—Vamos a casa, prepararé una rica cena. Tan rica que será la única que quieras comer por mucho tiempo.
Un intento de sonrisa se asomó en sus labios, sin embargo, Taehyung volvió a poner su rostro neutro.
—Quiero quedarme acá un rato más —susurró deshaciéndose del abrazo de oso de Jungkook. Tomó asiento a sus pies, rápidamente su novio lo siguió.
—Entonces nos quedaremos un rato más, pero tengo buenas noticias y tengo que contártelas.
—¿Si? ¿Que te vas a casar con mi hermana y voy a tener un sobrino? Ya las sé, las vi todo el día en las noticias.
—No, no-
Taehyung posó un dedo sobre los labios de Jungkook, acallándolo.
—Cállate, solo cállate. Necesito descansar y me estas martillando la cabeza.
Jungkook, lejos de estar ofendido solo atinó a asentir.
—Pero enserio son importantes, necesitas saberlas.
Taehyung negó cansado.
—Solo déjame dormir cinco minutos, luego me dirás todo lo que quieras. Por favor. Necesito descansar. Abrázame, haz que me olvide de todo lo que está pasando.
Sintió como rodeaban sus hombros en un suave pero firme agarré, recostó su cabeza sobre el hombre a su lado y cerró los ojos, esperando a que todo pasase. Jungkook, antes calmado, estaba dispuesto a dejarlo dormitar un rato, entonces, recordó algo:
El motivo por el que estaba ahí. Se tensó e inmediatamente sacudió a su novio.
—¿Hyung? —Lo volteó a mirar notando que no respondía a su llamado.
—¿Qué quieres? Solo haz silencio me duele la cabeza —habló lentamente, era como si le costase. Jungkook lo volvió a sacudir, notando como los parpados de su novio empezaban a cerrarse. Entonces, algo hizo click en su cabeza e inmediatamente empezó a desesperarse.
—No, no, no. Por favor, amor. Te lo suplico —palmeó suavemente las mejillas del chico notando como abría los ojos levemente—. No te duermas, Tae, por favor. Te amo más que a nada en este mundo de mierda, no te vayas. Dios. Vamos al hospital.
—Demasiado tarde —murmuró él, abriendo su mano, dejando ver un frasco de pastillas vacío. Los ojos de Jungkook se abrieron de par en par llenándose de lágrimas. Su pecho se apretó y un nudo se instaló en su estómago con pesadez.
—¿Que mierda hiciste, Taehyung? —susurró con la voz rota—. Por dios, ¿qué mierda tomaste?
—¿Cuáles eran las buenas noticias? —Preguntó por lo bajo y con dificultad.
—No me voy a casar, todo se terminará en cinco meses, podremos ser felices como siempre quisiste. MiYeon, no está embarazada de mí. Nunca hubo nada entre ella y yo más allá de una amistad, era una pantalla para el mundo. No dormía con ella, nunca lo hice.
La mirada entrecerrada por el cansancio y las pastillas de Taehyung se posó sobre su novio.
—¿Que? ¿Enserio?
—En septiembre la cláusula de... —negó rápidamente—, bueno, no importa. No hay tiempo. Vamos al hospital, allí te explico todo. —Tae sacudió la cabeza, sus lágrimas empezaron a derramarse sin control al ver la locura que había cometido. Su novio se levantó primero y le tendió la mano, se intentó poner de pie, pero no podía, sus extremidades no le respondían—. Maldición.
Sin más tiempo que perder, tomó a Taehyung en sus brazos sosteniéndolo como si fuera una princesa.
—Así soñé que me cargarías cuando nos casáramos.
Los ojos de Jungkook empezaron a picar al escuchar eso, sus lágrimas escocían y las palabras no querían salir de su boca.
—No digas eso, vamos a llegar al altar y te voy a cargar de todas las maneras que quieras. Te lo aseguro.
La suave risa de Kim inundó todos sus sentidos, haciendo que sonriera, derramando todas las lágrimas que estaba luchando por contener. Estaba caminando hacia su moto, pero rápidamente se dio cuenta que era imposible llegar hasta el hospital sin correr el riesgo de un accidente o que Tae llegara con vida. Tenía sus últimos momentos contados y no saber que hacer solo hacía que su desesperación y angustia incrementaran. No tenían teléfonos, era imposible llamar a una ambulancia. No había nada que pudiera hacer mas que esperar a que el medicamento terminara de hacer efecto. Bajar la colina era peligroso con Taehyung así y la moto... Salió de sus pensamientos al sentir como los brazos de Tae destensaron su agarre en su cuello—. No... mierda, no. Por favor, no. Taehyung, no me dejes. Resiste un poco más.
Necesitaba salvarlo. No sabía que sería de su vida sin su amor.
—Tae, amor —el chico mantuvo sus ojos cerrados sin responder al llamado. La desesperación de Jungkook hizo que su visión se volviera borrosa—. Responde, por favor, no me dejes. —Sacudió el cuerpo de su amado en sus brazos, pero Taehyung no hizo ni un solo gesto—. ¡No, no!
Lo apoyó gentilmente sobre el césped, tomando su pulso. No había nada que hacer. Sus hombros se aflojaron mientras las lágrimas caían de sus ojos sin parar. Sus rodillas flaquearon, calló sobre ellas destrozado. Apoyó su cabeza sobre el suave estomago del pelirrubio, rogando por lo bajo que todo fuera una horrible pesadilla como las que acostumbraba a tener. Quería despertar y ser recibido por los brazos de su amado, que en susurros le decía que había sido un mal sueño, que estaba con él y no se iba a ir a ningún lado. Sacudió a su novio, suplicándole que despertara, sin embargo, no lo hizo, ni lo iba a hacer porque no tenía pulso. Estaba muerto. Se maldijo a sí mismo y su lentitud. Si tan solo no le hubiera hecho caso le habría podido explicar las cosas y quizás, solo quizás, todo estaría siendo diferente.
MiYeon no estaba embarazada de él. Nunca lo estuvo, porque el ni siquiera dormía en su casa. El compromiso era solo momentáneo mientras se sacaba de encima a su pesado padre y su empresa. Solo tendrían que esperar cinco meses y el oficialmente dejaba de ser parte de JeonStar. Sus abogados le habían dicho que la cláusula del contrato vencía recién en septiembre, así que después de eso, Jungkook era libre de hacer con su vida lo que le diera la gana, podría dejar en paz a MiYeon y por fin se libraría de las garras del señor Jeon. Jungkook tendría poder de todo su dinero y podría irse lejos de Corea a vivir con su amado hombre.
Pero no sería en esta vida, porque Taehyung ya no estaba con él.
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El q diga q me inspiré en Hate you es un envidioso