Capítulo 1
Un latido, dos latidos, ¿Qué significaba seguir respirando si ya no te tenía en mi vida?
No quería darme por vencido, realmente no quería, pero cada día que pasaba solo nos daba como resultado esa respuesta; no era la persona más positiva en este momento, sin embargo el enorme amor que siento por ti evitaba que cayera en la locura.
—¿Despertó? —todos hacían esa maldita pregunta una vez cruzaban la puerta, ¿por qué preguntaban eso? ¿No era obvio? Tú sigues dormido, todo a tu alrededor sigue su curso, pero tú sigues postrado en esa cama, inconsciente de lo que sucede en el mundo.
—No, aún no lo hace, el doctor dijo que tomaría un tiempo. —no lo hizo, al menos no con esas palabras, mentiroso.
—Entiendo que es difícil… —no, no lo haces, no tienes ni idea. —Pero creo que es hora de que lo aceptes, él no despertará, lleva así más de 6 meses, entiendo que lo amas, que es tu mundo, sin embargo no es justo que toda su familia y tú lo sigan manteniendo así, ni siquiera parece estar vivo.
Ella no tenía derecho, jodidamente no tenía derecho, no era nadie en tu vida, ya no, desde hace mucho.
—Disculpa si soy grosero, pero ¿Qué haces aquí? —su cara decayó en el instante que realice la pregunta, pero no necesitaba el mismo sermón de siempre, no era la primera que me lo dice como tampoco será la última a la que ignore.
—Lamento si mi presencia molesta, no quería incomodarte o hacerte pasar un mal rato. —bien, podía intentar verse frágil, pero no estaba para aguantarla.
—Repito, ¿Qué haces aquí? ¿Su familia te dejó entrar? —era imposible, ella ni siquiera era alguien importante en la vida de él, ya no más.
—Yo también fui alguien en su vida, ¿sabes? —rio secamente después de comentar ello. —Aunque nunca tan importante como tú, ¿verdad?
Me tense, ella no podía estar haciendo esto, no ahora, dios, ¿por qué la dejaron pasar?
—Ya superalo, ya no hay una historia que continuar, déjalo en paz, ¿quieres? —oí como suspiraba lentamente mientras pude ver un atisbo de una sonrisa rota en su rostro.
—Sabes que siempre lo amé, pero él jamás me amó de la misma forma, lo intentó durante mucho tiempo, pero jamás llegó a amarme de la forma en la que tú y él lo hacen… es tan injusto, tan jodidamente injusto que cuando por fin están viviendo su romance suceda esto, la tragedia. —en algo concordaba con ella y era eso, no era justo, pero la vida nunca es justa, ¿no es así? Siempre lo dijiste, pero nunca te creí, no del todo.
Estoy tan cansado, tan agotado física y mentalmente, quiero que despiertes para que así nos podamos ir de aquí y resguardarnos en nuestro departamento, quiero abrir contigo esa carta de la universidad, quiero tantas cosas y todas te incluyen en el panorama, por favor, por favor despierta.
—Debes irte, ahora, lamento que lo tuyo con él no funcionara, no era algo que esperaba que pasara, pero así sucedió, ahora por favor, déjalo ir, sé feliz con alguien más, lo voy a cuidar.
Vi que asentía levemente mientras parpadeaba rápidamente para alejar las lágrimas de sus ojos.
—Cuidalo, cuidalo mucho y sean felices, realmente espero que pronto despierte, no merecen pasar por todo esto, no es justo, para ninguno. —y entonces se fue, silenciosamente, tal como apareció, desapareció.
Tomé tu mano entre mis manos, nuestra diferencia era algo gracioso y a la vez adorable, amo tanto tus manos, la forma perfecta en la que encajan, como dos rompecabezas hecho el uno para el otro; por eso debes volver a mí, no hay un yo sin ti, es imposible, ni siquiera recuerdo cómo era yo antes de conocerte, me haces falta, debes regresar inmediatamente, aunque no, mejor tomate tu tiempo, debes estar cansado, una vez que regresas nada será fácil.
Nada volverá a ser lo mismo, no para ti, jamás.