único
Jungkook vive en el interior de un frondoso bosque del reino Hevadal, los arboles y los animales eran su única compañía desde que sus padres fallecieron por la vejez. Toda su vida tuvo la misma rutina, hacer los quehaceres del hogar mientras movía las caderas a ritmo de una melodía, salir a pasear y a saludar a los pájaros y ardillas que se encontraba por allí, recolectar frutas y flores, hacer deliciosos postres cuándo estaba demasiado aburrido.
Todo era lo suficientemente bueno, no tenía necesidad de ir a visitar la ciudad, tampoco le interesaba ser juzgado por ellos. Entendía que eran otras clases sociales y no tenía por qué estar allí, así que no le preocupaba mucho.
Los días siempre eran tranquilos, a excepción de las veces en que su conejito volvía hacia él, corriendo de entre los arbustos, cómo si hubiera visto algo desconocido. Un par de veces se armó de valor y decidió buscar por su cuenta, pero fue en vano ya que no encontró nada extraño.
Así que vivió con la sensación de ser vigilado, hasta acostumbrarse.
Una mañana, se sorprendió muchísimo cuándo un carruaje real se estacionó en frente de su casa, ni siquiera quiso salir porque pensó en lo peor. Después de unos minutos, le avisaron que era una buena noticia, así que con desconfianza abrió la puerta de madera, con el fuerte crujido por la vejez, saliendo con vergüenza. Era la primera vez que le entregaban una carta directamente a él y, al parecer venía junto a una hermosa rosa, a su saber eran sólo para los ciudadanos, así lo pedía el rey.
Cuándo entró a su hogar, se sentó en una silla del comedor, abriendo el sobre con curiosidad, dejando la flor y dejándola a lado de un jarrón con margaritas. Su boca se abrió en sorpresa, un alarido salió de su garganta, no podía creer lo que tenía entre sus manos.
Era una invitación para asistir a la ceremonia del príncipe Kim Taehyung, en la que se convertiría en rey, aun más importante, en la que encontraría a su próxima pareja para el casamiento.
Una sonrisa se dibujó en su rostro, reteniendo la carta con las manos sobre su pecho, no podía creer que por fin aceptaron invitarlo a una fiesta de la realeza.
Los días pasaron y no podía con lo ansioso que estaba, preparó su mejor vestimenta, unos zapatos blancos nuevos, un traje para nada ostentoso, realmente lo tenía guardado porque nunca salía a algo tan valioso cómo esta vez.
Con la felicidad que relucía, se olvidó completamente de la presencia que lo rondaba.
Por fin esa noche tan esperada llegó. Se arregló lo más bonito que pudo, reluciente y perfumado, salió de su hogar para dirigirse a ver al principe.
Al ser el principe, Kim Taehyung siempre estuvo en boca de todos, en cosas buenas y malas. Lo malo siempre llamaba mucho la atención, así que fue lo primero que escuchó sobre él. En las noticias, dijeron que el segundo hijo de los reyes era demasiado serio, que incluso durante las fotos familiares no sonreía, incluso una vez peleó con su padre a vista de todos en una cena. Al parecer, era muy testarudo y desobediente.
Pero Jungkook no lo cree, al menos no piensa que tenga la culpa, puede ser muy difícil para él tener tantas expectativas y más en alguien que es tan joven. Ya que se llevan un año, él teniendo diescisiete y Taehyung con dieciocho.
Llegó a la ciudad, podía notar la diferencia entre la vida en el bosque y en la capital, todos parecían indiferentes a cada quien, metidos en sus asuntos sin mirar a sus cercanos. Algunos yendo en carroza, vestidos muchísimo mejor que él, seguramente también yendo a la fiesta. Lo que más le chocó en el cambio, fueron las grandes casas, eran tres veces más grande que la suya, con varios pisos y cada una tenía jardines muy bien cuidados. Era un completo extraño allí.
Pero lo más fuerte llegó cuándo lo dejaron en el palacio, no tenía ni cómo describir esto, jamás vio algo tan lujoso en su vida. Era gigante, con rejas que lo rodeaban, jardín con flores por todas partes, una gran fuente de agua decorando en medio. Sin embargo nada de eso se comparó con lo que vio dentro, una ancha sala lleno de piedras brillantes y lujosas, muebles de terciopelo negro, incluso las ventanas hacían ver todo mucho más elegante por toda la luz que resplandecía.
El corregidor invitó a todos a pasar hacia la sala en dónde se realizará la ceremonia, por ende le tocó sentarse en una de las mesas algo alejadas, junto a un par de ancianos y su nieta, que parecía muy ocupada hablando con el chico de la mesa de en frente.
Hasta que todos prestaron atención a la llegada del rey, quién anunciaba al príncipe frente a todos. Realmente era lindo, pudo jurar que nunca vio a alguien tan hermoso en su vida. Alto, rubio, delgado pero con hombros anchos, piernas y brazos fuertes y una mirada penetrante. La cual lo hizo tragar fuerte cuándo hicieron contacto visual, recibiendo una media sonrisa que pasó desapercibida para los demás. Excepto para él, ya que sus mejillas se tornaron de carmesí.
¿Por qué lo miraría a él, habiendo tantas chicas lindas que se le encimaban? ¿O es que fue una sonrisa en burla por su vestimenta?
Borró todas esas preguntas, decidido en que era mejor centrarse en la danza de los jóvenes de la ciudad. Había visto esto en la televisión, ellos se tomaban de las manos y bailaban dando ligeras vueltas, los pomposos vestidos se veían tan bonitos.
— ¿Entonces, eres el chico que vive en el bosque?
Una voz gruesa se escuchó detrás suyo, volteando inmediatamente, sus ojos se abrieron en sorpresa. Levantados de su asiento al instante, para hacer una reverencia. No podía creerlo, tenía en frente al príncipe del reino, su corazón latía tan rápido.
— Buenas noches, Su majestad. — Sus mejillas sonrojadas, viendo hacia los lados, dándose cuenta de que nadie parecía notar su interacción, ni siquiera los ancianos ya que se fueron a bailar, así que volvió a aquellos oscuros ojos. — Sí, mi nombre es Jeon Jungkook.
— Encantado de conocerte, Jungkook. — Le regaló una amable sonrisa, que hizo sudar al contrario —. ¿Disfrutas la fiesta?
— Sí, mucho. — Asintió, entusiasta. Tratando de comportarse lo mejor que podía —. Todo es tan bonito, jamás vine aquí antes. Muchas gracias por invitarme.
De pronto los bailarines se agradecían, escuchando los aplausos de los demás, ya que comenzaba otra melodía. Mientras Jungkook aplaudía con fervor, Taehyung vio hacia sus labios rojizos, su cuerpo delgado pero con masa y leves curvas. Finalmente volviendo a sus ojos, en dónde nunca dejó de apreciar aquel brillo.
— ¿Jungkook, me concedes esta pieza? — Alzó su mano, en señal de invitación, esperando que aceptara.
Lo miró incrédulo, pensando que era una broma, pero al no ver ápice de ello, esbozó una sonrisa avergonzada y levantó su mano.
— Sería un honor, Príncipe.
Cuándo sus dedos tocaron los suyos, su pecho se contrajo y una extraña corriente pasó por su cuerpo, extraña pero placentera, que no estaba seguro si sintió lo mismo antes o era por los nervios. Al igual que Taehyung, le pasó lo mismo, sintiendo las suaves manos contrarias, atrayéndolo más hacia él para ir a la pista de baile, tomando su cintura y sus labios estando a centímetros de distancia, cómo si sólo fueran ellos dos en ese lugar.
Es seguro que estaba acostumbrado a mujeres y hombres de alta sociedad, que lo cortejaban cada segundo en busca de su atención. Pero con Jungkook, con él era tan distinto, lo sentía tan inocente en estas cosas, todas sus sonrisas eran genuinas y cada palabra que decía era verídica, no tenía caretas y eso le gustaba, a parte de su hermoso físico, tan cautivado.
Ambos se movían al compás de la música, sus cuerpos encajando perfectamente. Poniendo todo el empeño en no equivocarse y que las veces que bailó con su padre hayan valido la pena, siguió los pasos del mayor, dejándose llevar por la sinfonía. Aunque el sonido era calmo, eso lo hacía más íntimo.
— Me alegra mucho que vinieras. — Tomó un poco más fuerte su cintura —. No creí que lo harías.
Tan cerca, que podía ver los destellos en sus ojos marrones y oler su perfume.
— ¿Qué quiere decir?
Taehyung le dió una vuelta, atrapándolo rápidamente entre sus fuertes brazos, cómo una presa.
— Yo mandé la carta, Jungkook. — Lo vio directo a los ojos, calando en su cuerpo —. No me digas que nunca sentiste mi presencia.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa, esta vez no fue tan agradable cómo la primera vez, fue un tanto espeluznante. Y más viniendo del príncipe, alguien tan recatado y formal. En su cabeza no cabía cómo alguien de la realeza se escabulliría entre los arbustos, recordando cada vez que lo acechaba en su soledad.
—¿P- Por qué? — Eran tantas pregunta, que difícilmente podía articular. Intentando que nadie se enterara, no quería ocasionarle un problema. — Eso es muy extraño, no debió hacer eso.
Pero sus quejas no significaban nada para Taehyung, él lo hizo por amor. Sabía que Jungkook lo entendería, es muy inteligente, no lo acusaría cuándo se entere de la verdad, cuándo la recuerde.
— Porque te amo. — Susurró, sobre su oreja, riendo un poco por lo temblores que ocasionó al pequeño cuerpo —. Te vi hace mucho, la vez que viajé con mi padre al bosque. Te vi, me pareciste tan lindo que me escapé a regalarte una rosa.
Escuchaba con atención, queriendo recordar esa escena tan linda que describía.
— Quizá no recuerdas. Estábamos muy pequeños, tenía siete y estoy seguro de que tenías seis. No lo olvidaré nunca. — Su corazón latía contra su pecho, no pudiendo esconder su sonrisa al tener a su amado entre sus manos, por fin tan cerca —. Yo recuerdo cada detalle, tus mejillas sonrojadas al tomar la rosa y el aroma a fresas que dejaste en mi ropa cuándo me abrasaste.
Oh, Dios. Lloraría en cualquier momento, no aguantaba escuchar más de esa historia. Sus ojos picaban y su nariz se arrugaba un poco, por otro lado, sus manos empezaron a sudar y evitaba la mirada del mayor, viendo hacia el piso.
Su corazón dolía tanto, recordando lo que su madree decía. Quería gritar pero solo salían pequeños sollozos.
— Lo siento. — Se disculpó lo más rápido que pudo, llevando a Jungkook a sentarse y haciendo lo mismo a su lado —. En verdad, no quise asustarte. Pensé que lo recordarías.
Antes de que dijera otra palabra, Jungkook volteó y rodeó su cuerpo en un abrazo que se sintió cómo el primero que se dieron, aquella caricia que jamás se fue e intento cambiarla a un sueño. El tacto de piel con piel, hizo que su corazón se estrujara, aquel sentimiento que pensó efímero, volvió a renacer cómo si nunca se hubiera ido.
Entonces comprendió que su madre mintió para cuidarlo al no querer verlo triste, para que soltara esos días en que el príncipe hizo saltar su corazón, ya que terminaron separándose fugazmente, por eso fue mejor mantenerlo cómo una fantasía.
Su Taehyungie, era real y no sólo algo que soñó por andar pensando en lo increíble que era la realeza, él lo buscó porque a pesar de los años transcurridos, seguía amándolo cómo la primera vez.
— No quiero casarme con alguien que no seas tú, Koo. — Limpió sus lagrimas, acunando su mejilla sobre su mano. — Prometí volver a verte y eso hice. Y esta vez no pienso perderte.
Algunas personas se dieron cuenta de lo que pasaba entre ellos, aunque no alcanzaban a escuchar lo que decía, debido a la fuerte música. No le importaba en lo más mínimo, su único pensamiento sólo era aquel chico que lloraba con una hermosa sonrisa.
— Te amo, Jungkook y me rehúso a amar a alguien más que no seas tú.
Por fin estaban juntos, él tiempo parecía detenerse, cuándo miradas cómplices se encontraron. Sin decir nada, sólo con el lazo de sus corazones, se fueron acercando poco a poco. El bullicio del salón desapareció para ellos, por completo. Añoraron esto por años, ser tomados dulcemente por el otro, las cálidas manos contrarias atrayéndose.
— También te amo, Taehyungie Hyung.
Sus labios se encontraron en un beso dulce y deseoso, así prometiendo que su fututo no los separarían nunca más, que sin importar las circunstancias se aferraría a su amado. La chispa de su conexión, que trascendió por tantos años, mientras amasaba la delicada cintura y exploraba su dulce boca. Por otro lado Jungkook, en su inexperiencia reía un poco durante el beso.
Las damas y los plebeyos quedaron en silencio, quedando perplejos, luego empezaron a murmurar al investigar quién era ese desconocido, a quien Taehyung besaba con fervor. Jamás lo vieron antes en pasadas ceremonias, además de que su traje se veía muy simple para sus gustos.
Saliendo del momento íntimo, ambos sonrieron al mirarse, con risas vergonzosas. De pronto, Taehyung agarró la mano del menor, pasando entre todos los invitados, hasta llegar al estrado, cómo siempre mirando tan serio a todos los que murmuraban y se atrevían a ver a Jungkook.
Cuándo el chillido del micrófono resonó en el eco de la sala, todos voltearon alarmados y murmurando entre sí sobre la sonrisa radiante del festejado, callando cuándo éste se dispuso a decir algo.
— ¡Buenas noches, mis queridos nobles del reino! — Su voz resonando con autoridad y emoción contenida. — Hoy, en esta gloriosa noche de celebración, tengo el honor de compartir con todos ustedes una noticia que llena mi corazón de alegría y amor.
Extendió su mano, con un gesto elegante, hacia el chico sonrojado que hace unos segundos estaba esperando discretamente a un lado del estrado. Con pasos tímidos Jungkook se acercó, su rostro iluminado por nervios y felicidad.
Algunos exigieron la presencia del rey, sin embargo éste era el más agradecido por ver a su hijo tan sonriente, presenciando la tan esperada elección de su yerno.
— Este joven valiente y gentil a mi lado es Jeon Jungkook. — Anunció, su voz resonando con orgullo. — Sé que para ustedes es un rostro nuevo, sin embargo para mí es alguien en que no he dejado de pensar. Él ha conquistado mi corazón con su bondad y su nobleza, y hoy me complace decir que hemos decidido unir nuestras vidas en matrimonio
Una ola de aplausos y vítores estalló en el salón, mezclada con susurros de admiración y felicitaciones. El rey, visiblemente conmovido y orgulloso, se levantó de su asiento y se acercó al estrado, donde abrazó a su hijo con afecto y le dio la bienvenida a Jungkook a la familia real.
Una vez terminada la ceremonia, con todos los invitados ya en sus hogares. Jungkook y Taehyung decidieron ir en carruaje a la humilde casa del primero. Se tomaron de las manos al recordar los escasos momentos vividos allí, pero que fue suficiente para llenar el ambiente de amor.
En la fría y tenue noche, iluminada por los rayos de la luna llena, quién era su único testigo, el príncipe cargó en brazos a su caballero, acostándolo en la cama con una sonrisa reluciente.
— Esperé por ti tanto tiempo. — Susurró sobre el lóbulo de su oreja, una vez que se encimó sobre el chico, con las manos justo en su fina cadera, tan hipnotizante.
— Príncipe Taehyungie, por favor. — Sus ojos chispaban por el deseo, sintiendo todo su cuerpo temblar de anticipo. Levantó ambos brazos, para enrollarlos sobre los hombros ajenos, haciéndose mucho más cercanos. — Lo necesito tanto, por favor.
Fue suficiente para que sus lenguas se exploraran la una a la otra, chasquidos y jadeos llenaron la pequeña habitación. Sus manos acariciando cada centímetro de piel, hasta que no aguantaron más y se desnudaron. Ambos quedándose quietos por unos segundos, recalculando lo que pasa. No podían creérselo, en medio del beso fogoso, rieron por su deseo hecho realidad.
— Créeme que estoy igual de desesperado que tú. — Acarició los muslos ajenos, levantándolos sobre su hombro, pegando más su verga con el pomposo culito de su chico. Demostrando que sí, tenerlo bajo suyo, con su desnudez expuesta sólo para él, lo ponía tan necesitado, tan duro. — Pero no quiero lastimarte, no me lo perdonaría.
Su corazón se hizo pequeño, cómo siempre siendo suertudo de los cuidados de su mayor, pero eso era lo que menos quería ahora. Sabía que sería muy lindo tener una noche tranquila e igualmente puede ser placentera. Pero eso podía esperar, necesitaba ser dominado por su hombre, ahora mismo.
— Por favor, Hyungie. — Atacó con sus mejores ojos de ciervo, brillantes y deseosos. Abrió sus piernas un poco más, para por fin dejar ver su resplandeciente coño, tan mojado por sólo ser besado y acariciado, un completo virgen. — Puede ser rudo, tanto cómo quiera.
Por más que intentara sólo fijar sus ojos en los del contrario, de alguna manera en esos pocos minutos, su vista viajaba hasta la gran polla descubierta. Mordió su labio inferior, para no gemir lascivamente, no podía esperar más para tenerlo enterrado hasta el fondo.
Y Taehyung lo notó, cada segundo en que su polla recibía toda la atención, se comía a Jungkook con la mirada. Sus mejillas sonrojadas al decir esas sucias palabras, sus piernas temblando levemente y el líquido transparente escurriendo por sus esbeltas piernas.
Lo follaría tan bien, que lo llenaría hasta el tope de su espeso semen.
— Si tanto lo quieres. — Se acercó hacia su cuello, embriagándose de su dulce olor a fresas, en dónde dejó mordidas. Después de bajar las piernas de sus hombros, dejó uno que otro chupetón, profundizando un poco más, para así dejar marcas rojizas en la piel lechosa. — Entonces no quiero quejas.
Jungkook se dejó hacer, temblando y cerrando los ojos por los chupetones y mordidas que se esparcían por todo su cuerpo, bajando por su abdomen. Cuándo llegó a su bollo caliente, jadeó al sentir aquella lengua sobre su clítoris, dónde succionó y lamió con fervor.
— ¡Taehyungie Hyung! .— Chilló, cuándo las lamidas no cesaron, al contrario, se sumaron dos dedos profanando su apretado coño —. ¡Oh, Príncipe! — Sus ojos se aguaron por el ardor, pese a ello, sólo atinó a morder sus labios para no quejarse. No quería que acabara, necesitaba más que sólo sus dedos. — ¡Lléneme de su polla, p- por favor!
Le quedó claro lo terco que podría llegar a ser, pero no lo lastimaría. Bastaban un par de dedos estocando para hacerlo llorar, así que era imprescindible prepararlo para su miembro. Y mierda que estaba apretado, le era muy difícil mantenerse cuerdo cuándo escuchaba los chapoteos y gemidos de éxtasis puro.
— Buen chico, rogando por apretar una buena verga. — Sus dedos se oprimieron, una sonrisa socarrona se hizo presente —. ¿Te gusta eso, ah? Sabía que eras una puta con cara de ángel.
Sacó sus dedos, sólo para poder ser un monstruo cachondo y rozar su polla en la raja empapada de su chico, cepillando sus pliegues llenos de crema burbujeante.
— Por favor...
Tan lascivo, suficiente para empujar el rostro lloroso de Jungkook hacia la cama, para embestirlo cómo un animal. Escuchando los lloriqueos agudos y los lamentos obscenos en toda la habitación. A su vez, también jadeando por lo caliente que se sentía ese interior, desvirgando a su lindo novio.
La mirada jodida que puede ver en el perfil lateral del castaño, sabe que está a punto de terminar. Sin embargo, Taehyung sabía que no debía ser demasiado rudo, sino lo suficiente cómo para que su cuerpo se convirtiera en gelatina.
— ¿Por qué tan llorón, mhm? — Su voz grave, mandando temblores por sus piernas —. Te dije claramente que no quería un chico tonto.
Era obvio que mentía, amaba que sea un estúpido que sólo servía para gimotear y apretar su polla. Que sus ojos se cristalizaran y sus iris crecieran un poco más, tan bonito con sus mejillas sonrojadas y el coño embarrado de sus viscosos fluidos. Ese delgado y suave cuerpo era su perdición.
— ¡Lo siento! — Se apresuró a decir, aún con el bulto desapareciendo y creciendo cada que Taehyung entraba y salía —. Pensé que p- podría soportarlo.
Era demasiado, es largo y grueso también. No sabe exactamente con qué compararlo, todo lo que sabe es que Taehyung es grande, más grande de lo que se considera promedio. es bonito y venoso. la punta enrojecida, se estrecha ligeramente hasta convertirse en un extremo romo, con forma de hongo donde hay una hendidura, que gotea un poco. La polla de Taehyung era esplendida, perfecta para llenarlo hasta llorar.
— Sé que puedes, eres un buen chico. — Siseó, con la voz ronca por aguantar la estrechez ajena, esas caderas que tanto había visto bailar. — ¿No quieres que busque a otro, no es así? — Se burló, riendo un poco por los inocentes ojos acuosos, sin embargo ese coño lo aprisionó aun más fuerte. Le gustaba que lo trataran así de sucio. — Uno que conozca su lugar, que sirva a su príncipe adecuadamente.
Las palabras grotescas, las succiones en su cuello y las rudas estocadas lo llevaron al límite. Arañó la espalda de Tehyung, sus muslos intentaron cerrarse ya que sus piernas no podían con tanto. Sentía el cosquilleo en su vientre bajo, tan cerca a su liberación que quería llorar.
— ¡No, sólo yo puedo hacerlo! — La saliva escurriendo por las comisuras de sus labios. — ¡Lo apretaré mejor que todos! — Palabras incoherentes, tan tonto. — P- puede usarme cómo quiera.
Lo último fue un susurro, provocado por el cambio de posición que hizo Taehyung. Lo cargó, alzándolo en brazos mientras metía mucho más profundo su dura verga. Podía mirarlo a los ojos, uniendo sus labios en un caliente beso, lamiendo y chupando sus lenguas.
— Eres una sucia puta, Jungkook —. Con sus grandes manos, amasó las redondas y blandas nalgas —. Pero sólo mío, únicamente mío.
Dio una fuerte nalgada, disfrutando el gemido agudo que salió de la garganta del menor, así que dio unas cuantas más, hasta que esa tersa piel se volvió roja. Desde su vista, podía ver su líquido preseminal y la humedad de Jungkook desbordándose por los muslos de éste.
— ¡Ah, Tae! — Gritó, desesperado y con las piernas entumecidas —. ¡Voy a correrme, por favor! ¡Hyungie, ah- tan cerca, tan cerca!
El mencionado aceleró sus estocadas, empalando el sensible coño hasta que también se sintió muy cerca, pero no acabaría antes que su chico. Tenía mejores planes.
Las uñas de Jungkook se enterraron con fuerza en su espalda, provocando que sangrara un poco. Sus piernas temblaron cómo gelatina y su coño se apretujó con vigor sobre la gran verga, logrando por fin llegar a su esperado orgasmo, abrazando a su novio. Completamente rendido por él.
— Lo hiciste muy bien, Bonito. — Arrulló, besando sus mejillas algo empapadas de lagrimas —. Fuiste tan bueno para tu señor. Pero aun no termina. Aguantarás un poco más ¿No es así, Bebé?
Tembló, sus ojos parpadearon un par de veces para asimilar la situación, su coño aún palpitando y escurriendo lo que sobraba de sus líquidos. Cómo pudo, asintió con la cabeza, después pasó a esconderse en el hombro de su amado, sus respiraciones fuertes se sincronizaban.
— Rómpame, Hyungie.
Sin necesitar nada más, Taehyung tomó más fuerte la fina cintura de Jungkook. Miró por unos segundos sus ojos, acercándose un poco más para tener un beso desordenado. Logró distraerlo con la intromisión de su lengua, aprovechando para adentrar su verga, profundo, otra vez. Amando la estrechez inimaginable del pequeño agujero, gruñendo por la tensión que apareció en sus bolas, faltando poco para correrse.
— Te dejaré lleno de mi semen. — Se vería tan lindo con las piernas escurriendo su esencia —. Que cada vez que mires tu hinchado coñito, recuerdes quién es tu dueño.
Las estocadas se volvieron toscas, rápidas y precisas justo en su punto que lo hacían gemir fuerte, se volvió adicto a cada roce de las venas de aquella polla. Su cuerpo no pudo más, cada empuje lo llevaba a su clímax tan pronto. Rebotando cómo si fuera un simple muñeco que su príncipe usa para satisfacerse y le encantaba.
Su respiración se acortó, lloriqueando patéticamente cuándo las cosquillas en su vientre bajo volvieron aún más fuerte, sintió que la polla de Taehyung daba justo en su punto, apretándose lo más que pudo sobre la verga del rubio.
— ¡Taehyung Hyungie, d- demasiado! — Al contrario de lo que decía, su coño parecía pedir ser llenado de semen. — ¡Basta, me s- siento muy raro!
Eso era porque jamás experimentó un chorro antes, pero estaba a punto de sentir la gloria.
— Suéltalo, Koo.
Con esa voz ronca y las ásperas estocadas, Jungkook apretó su interior y no pudo evitar gritar tan fuerte, cuándo de su coño salpicaron largos chorros, ensuciando el abdomen de Taehyung. A quien, al parecer, le encantó ya que se encargó de sacar más y más, mojando también parte del suelo. Por lo cuál tuvo que sostener con fuerza las débiles piernas de Koo, dando por fin las últimos golpes a su punto, para correrse lo más profundo que pudo.
— Que buen chico. — Sus respiraciones agitadas, sonando en la habitación. — Fuiste tan bueno atendiendo a tu príncipe, Koo.
Jungkook hipaba, la fuerza de su segundo orgasmo aún sacudía un poco su cuerpo, llorando por la sobreestimulación dada. El mayor fue hacia la cama, en dónde lo dejó tendido, besando dulcemente sus labios y acariciando sus mejillas sonrojadas.
— Gracias, Hyung. — Separó un poco sus piernas, no quería nada rozando su sensible coño, manteniéndose un poco abierto de piernas a la vista de Tae. — Me gustó mucho.
Fue lo único que pudo decir, el sueño se apoderaba de él, debido a eso Kim fue rápido en buscar pañitos para limpiarlo. Cuándo regresó, lo encontró dormido cómo un angelito, aunque la pose en la que estaba era demasiado pecaminosa, para considerarlo uno.
Taehyung tragó fuerte, luchando contra sus impulsos para no volver a comerse ese coño que lucía resplandeciente por los fluidos que sacaba, cada que se apretaba en la nada, incluso parte de su culo gordo estaba mojado, tan caliente.
Sin embargo, debía ser fuerte, sería de mal gusto despertarlo ahora, así que limpió con delicadeza los pliegues de su hinchadita y rojiza vulva, se lamió los labios, acercando un poco su nariz para oler el dulce aroma.
Un leve quejido lo hizo volver a su cordura, lo limpió rápidamente y se alejó para botar el pañuelo empapado de fluidos, después tendría todo el tiempo del mundo para volverlo a follar y llenarlo las veces que quisiera.
Al volver a la cama, pudo notar por la ventana que faltaba muy poco para que amaneciera, leves rayos de luz se veían a lo lejos. Volviendo segundos después, para meterse en la cama, pasando sus brazos por la cintura de Jungkook, atrayéndolo a su pecho, para no soltarlo.
Después de mucho tiempo, se volvieron a encontrar en cuerpo y alma, encajando tan bien en sus corazones y en sus pieles, que se aseguraron nunca alejarse del otro. Disfrutarían el tiempo perdido, cada segundo que pasaran juntos valdría la pena. Se aman, tanto cómo la primera vez que se vieron.
Ahora reinarán a Hevadal de la mano, ambos lograrán lo mejor para su reino y cada uno de sus ciudadanos, verán el cálido amor que sienten por él otro.
— Fin —
Holii, espero les haya gustado. Es la primera vez quw escribo un shot con 4k de palabras, pwro quise intentarlo y ver qué salía. Si les gusta, de vez en cuándo puedo volver hacerlo, aunque en este tardé una semana jskdjskjd
Hoy me enteré que en inkitt hay opción de "reseña" por fis dejen algo ahí para saber si les gustó, también comenten cosas lindas.
Eso es todo bayy, vuelvo a desaparecer<3