Prólogo
Era un día como cualquier otro, no había muchas cosas destacables. El partido de anoche fue entretenido como siempre, en la mañana de hoy no parecía haber nada fuera de lo común en la televisión. El clima no era ni bueno ni malo, el ambiente se sentía completamente tranquilo.
Él, la representación humana de los Estados Unidos, durmió con placer, sin ningún sueño especial en particular. Se levantó de la cama sin dificultad; inicio su rutina mañanera sin ningún cambio. Todo era monótono, la repetición de todos los días.
Tras darse una ducha rápida y vestirse apropiadamente para su día de oficina, fue a la cocina. Se preparó un café y puso a calentar los waffles congelado en el microondas. Miraba la tele mientras esperaba a que su desayuno estuviera listo; como era su costumbre, sintonizaba las noticias.
Sin duda era un día normal.
Un día que nadie se hubiera imaginado que pasaría a la historia.
Aquello pasó demasiado rápido. Fue inesperado.
Un terrible dolor punzante fue lo que sintió en la parte baja de las costillas del lado izquierdo. Dejo caer su taza de café al suelo, él cayó sobre sus rodillas.
El dolor le era insoportable, los quejidos de dolor se escuchaban por toda la casa, las lágrimas caían sobre sus mejillas. Estaba asustado, confundido, quería saber porqué sentía ese dolor intenso.
Después de que pasaron unos cuantos minutos el dolor ceso. Con las piernas temblorosas y siguiendo con las lágrimas saliendo, se levantó y fue hacia su teléfono.
Antes de poder marcar, el dolor regreso. Esta vez el dolor venía del lado derecho; se sentía igual de horrible.
Era una escena terrorífica de ver. Sus gritos de dolor helarían la sangre a cualquiera que los escuchara.
Sin alguna razón lógica para él, su nariz comenzó a sangrar, sentía ardor en su espalda. El dolor no cesaba. Nada de este infierno parecía parar. El tiempo le parecía eterno, no era capaz de moverse, lloraba a mares.
Rogaba para que el dolor se detuviera.
Al final, el dolor fue tanto para él que termino desmayándose.
Se quedó en el suelo, completamente solo, sin nadie que pudiera auxiliarlo.
Pasaron un par de horas hasta que un escuadrón (mandado por el presidente) entró en la residencia. Encontraron el cuerpo inconsciente del rubio, con un pequeño charco de sangre a su lado. Todos relacionaron al instante lo que le había sucedido con los acontecimientos ocurridos esta mañana en el World Trade Center de Nueva York.
Lo transportaron a un lugar seguro, donde estaría monitoreado por médicos.
Despertaría hasta el día siguiente. Solo para enterarse que había ocurrido un ataque terrorista en su territorio...








