Derecho a Amar

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Summary

Haley Adams, es una estudiante de derecho y Jason Cole un abogado de éxito. Los dos se conocen y se enamoran pero alguien no quiere que estén juntos. ¿Podrán tener el derecho a amar?

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18+

Capítulo 1

Hola muñecas.- dijo Jake entrando. Estábamos Isabel, la ama de llaves y cocinera y yo.

-Hola Jake.- dijimos Isabel y yo al unísono.

La niñera entró contoneándose, Jake, Isabel y yo la miramos. Tenía la cara pintada, tenía un bigote, unas gafas y unos cuernos en su frente pintados con rotulador permanente. Ella sacó una botella de agua del frigorífico mientras nosotros la estábamos mirando, ella nos miraba con desdén y salió de la cocina sin decir nada. Una vez solos, estallamos en risas.

-Espero que hayan escondido el arma del crimen.- dije riendo. Estábamos riendo a carcajadas que no oímos llegar al hermano de Jake y el padre de los niños.

-¿De qué os reís?- preguntó Jason.

-De nada.- dijimos los tres a la vez.

De repente oímos un grito desgarrador. Todos salimos en dirección del grito.

-¡MALDITOS MOCOSOS!- gritó la niñera. La niñera levantó la mano, dispuesta a pegar al niño.

-¡NI SE TE OCURRA TOCAR A MIS HIJOS!- gritó Jason en tono frío.

Los niños corrieron hacia mí. Jake y yo llevamos a los niños a sus habitaciones. Jake fue con Brendan a su habitación mientras yo iba con Felicity, a la suya.

-Haley, ¿por qué no puedes cuidarnos tú? Ya estamos cansados de que las niñeras que contrata papá sólo están con su teléfono o durmiendo.- dijo Felicity triste.

-Cielo, no puedo hacerlo, cuándo vosotros llegáis a casa yo tengo que ir a clase.- dije.

Era estudiante de derecho y estaba en penúltimo año de carrera, en la ciudad de Nueva York, trabajaba de sirvienta en la mansión del mejor abogado de la ciudad, él era padre soltero de dos angelitos, aunque solían hacer algunas travesuras a las personas que no conocían, especialmente a mujeres que iban detrás del dinero de Jason.

Conocí a Jason, una vez que él vino a dar una charla. Desde entonces somos amigos y se enteró que estaba a punto de dejar la universidad al siguiente semestre, por falta de dinero y estaba a punto de perder la casa de mis padres, desde entonces trabajé para él y viví en la mansión.

Felicity se puso a jugar con su casa de muñecas y yo me fui preparar para ir a la universidad. Bajé por las escaleras hasta la habitación de servicio, me di una ducha y me cambié. Salí de la habitación y me dirigí a la cocina. Allí estaban los hermanos Cole e Isabel. Ella me dio un sándwich y una botella de agua, Jake se levantó de la silla alta que estaba en la isla. Le miramos con una ceja levantada.

-¿Qué estás haciendo?- preguntó Jason.

-Voy a llevar a Haley a la universidad.- dijo Jake.

-Tú quieres ver a Rachel.- dije riendo.

-¿Quién es Rachel?- preguntó Jason.

-La única chica que no le hace caso y una compañera de clase.- dije sonriendo.

-¿No has sacado el encanto de los Cole?- preguntó Isabel.

-Lo hice y fallé.- dijo Jake triste.

-A lo mejor es del otro bando.- dijo Jason. Lo miré y negué con la cabeza mientras Jake miraba a su hermano.

-¿Jake, te puedo dar un consejo?- pregunté. Él asintió. -Ella no vale la pena, te romperá el corazón.- le dije.

-¿Por qué dices eso?- preguntó Jason.

-He visto como conquista a los chicos que tienen las notas más altas de la carrera, incluso también lo ha hecho con algunas chicas.- dije. Hice una pequeña pausa. -Y no nos olvidemos que se ha acostado con la mitad del campus, incluso hay rumores que también lo ha hecho con algún profesor.- dije.

-¿Y tú crees el rumor?- preguntó Jason.

-No lo sé pero sé qué sería capaz.- dije. Puse mi sándwich en mi bolso de la universidad. -Bueno, me voy que llegaré tarde.- dije.

Me subí a uno de los coches de Jason, que me prestó para ir a la universidad o para hacer otras cosas, cómo por ejemplo la compra. Iba a clases nocturnas para poder trabajar. Llegué al aula y empezó la clase. Después de varias horas de clase, salí de la universidad y me fui a la mansión. Llegué a la mansión y me encontré las luces abiertas de toda la mansión, eso me parecía extraño, ya que era más de medianoche y deberían estar durmiendo.

Entré y me dirigí a la cocina y me encontré a Jason con sólo unos pantalones cortos. Siempre que me lo encontraba así, se me echaba la garganta y la boca. Estaba apoyado en la isla de la cocina preocupado.

-¿Va todo bien?- pregunté preocupada.

-Sí, todo bien.- contestó.

-¿Por qué me parece que no te creo?- pregunté.

-Buenas noches, Haley.- dijo saliendo de la cocina.

Me preparé un café para estudiar y fui a mi habitación, dejé la taza en mi escritorio, sin cambiarme de ropa, subí a la habitación de los niños, ellos estaban durmiendo plácidamente, les di un beso de buenas noches en la frente y volví a mi habitación. Me di una ducha rápida y me puse a estudiar para el examen de la semana siguiente.

A la mañana siguiente, me desperté por el sonido de mi despertador para despertar a los niños y vestirlos. Me di una ducha fría para despejarme, me vestí con unas mallas, una camiseta ajustada, unas zapatillas deportivas y la bata del trabajo. Me puse un corrector para mis ojeras de no haber dormido mucho. Subí a la habitación de Felicity y la desperté.

-Vamos cielo, hay que ir al colegio.- dije susurrando. Le empecé acariciar su mejilla.

Felicity se despertó, estiró sus pequeños brazos y se levantó de la cama. Saqué su uniforme y la ayudé a ponérselo. Las dos salimos de la habitación y yo me dirigí a la habitación de Brendan, mientras Felicity bajaba para desayunar. Vestí a Brendan y bajamos a la cocina para desayunar. Jason estaba a punto de irse.

-Haley, ¿podrás llevar a los niños al colegio?- preguntó Jason.

-Claro.- dije. Jake me miró fijamente.

-¿Has tenido mala noche?- preguntó Jake preocupado.

-No, ¿por qué?- dije.

-Parece que no hayas dormido.- dijo Jake.

-Ya, me acosté tarde estudiando para el examen.- dije.

-¿Cuándo es?- preguntó Jason.

-La próxima semana.- dije.

-Hacemos una cosa…- empezó a decir Jason. Lo miré. -En vez de trabajar, céntrate con el estudio y las clases, usa mi oficina y mis libros de derecho si los necesitas.- dijo Jason.

-¿Estás seguro?- pregunté.

-Claro, eres la mejor de la clase y encima haces un buen trabajo.- contestó.

-Y te encargas de los niños hasta que te vayas a la universidad.- dijo Isabel.

-¿Has pensado en cambiar los horarios de clases?- preguntó Jason.

-Son los únicos disponibles para poder trabajar por el día.- dije.

-Pues cambia, ya qué los niños te aman, ¿por qué no los cuidas?- dijo Jason.

-Shiiiii.- dijeron los niños. Los miré, me hacían caritas de perritos abandonados. Sonreí.

-Me lo pensaré.- dije.

Me quité la bata de trabajo, cogí mi chaqueta, los niños y yo nos fuimos al coche. Les abroché el cinturón de las sillitas de seguridad y los llevé al colegio. Después del colegio, me dirigí al supermercado para comprar algunas cosas. Estaba en la sección de los champús y me encontré a un chico guapísimo, igual de guapo que sus hermanos. Estaba exactamente enfrente de los productos de higiene femenina, me puse detrás de él y carraspeé. Dio un respingo del susto.

-¿Problemas, señorito Cole?- dije aguantando la risa.

-Odio que me digas señorito.- dijo Jay.

Él era el pequeño de los hermanos. Jason era el mayor de los tres y Jake, el mediano, él también estaba en la universidad, teníamos casi la misma edad e iba de vez en cuando a la mansión, nos hicimos buenos amigos, al igual que con sus hermanos. Nunca he sabido nada de sus padres, no los había visto nunca ni los hermanos hablaban de ellos.

-Sí quieres puedo llamarte señorita.- dije bromeando.

-Ja-ja, muy graciosa.- dijo con sarcasmo. -¿Tú eres mujer, no?- preguntó Jay. Me miré de arriba abajo.

-Tengo tetas, una vagina y un culo envidiable…- empecé a decir. -Sí, soy una mujer.- dije riendo.

-¿Qué es mejor, una compresas o tampones?- preguntó.

-No sé, eso depende, hay mujeres que se sienten cómodas con compresas y otras con tampones.- contesté. -¿Por qué quieres saber?- pregunté.

-Pues…- empezó a decir.

-No me digas, para un rollete.- dije.

-Más o menos.- dijo ruborizado. -¿Te acuerdas de Lía?- preguntó.

-¿Tu amiga de la infancia?- pregunté.

-Sí, pues ella.- dijo Jay.

-Entonces tampones.- dije.

-¿Cómo lo sabes?- preguntó sorprendido.

-Porqué la última vez que estuvo en la mansión me preguntó si tenía y le di unos cuantos.- dije. -Bueno me voy que tengo que estudiar.- dije despidiéndome. Nos abrazamos y seguí con la compra.

Después de la compra, volví a la mansión y le di la compra a Isabel. Me fui a mi habitación y me puse a estudiar. Estaba tan concentrada que no oí llegar a Jason.

-Creí que estarías en mi despacho.- dijo Jason. Di un respingo, la silla se fue hacia atrás y me caí al suelo. -Lo siento, no era mi intención asustarte.- dijo apenado. Me ayudó a levantarme.

-No te preocupes.- dije nerviosa. Sentí una corriente en todo mi cuerpo ante su toque.

-¿Por qué no estás en mi oficina?- preguntó de nuevo.

-Porqué estoy bien aquí.- dije. Miré la hora, eran las dos de la tarde. Ordené el escritorio para ir a recoger a los niños al colegio.

Me fui corriendo hacia la cocina para comer algo, comí y me fui al colegio. Me dirigí hacia el aula de Brendan, allí estaba su profesora o mejor dicho mi cuñada. No sabía que se habían mudado, hacía años se mudaron a Boston.

-¿Kate? ¿Qué haces aquí?- pregunté sorprendida.

-Hola Haley, nos mudamos hace seis meses, ¿no lo sabías?- dijo Kate.

-No, no sabía nada, Hunter no me ha respondido ninguna llamada y mensaje, desde hace un año.- dije triste.

-Entonces ¿por qué te prometiste con su mejor amigo?- preguntó Kate.

-No tuve opción.- susurré con lágrimas en los ojos.

-Haley.- dijo Felicity detrás de mí. Me limpié las lágrimas, cogí de la mano de Brendan y forcé una sonrisa.

-Me tengo que ir.- dije con un nudo en la garganta. Los tres nos fuimos hacia la mansión para merendar y trabajar un poco.

Una semana después quedé con mi hermano, después de dejar a los niños en el colegio. Estaba en una cafetería esperando pero no llegaba. Habían pasado dos horas, estuve llamándolo pero no contestaba. Decidí irme a la mansión para estudiar para el examen, una vez en la mansión llamé de nuevo a Hunter y contestaron pero no era él, era una voz masculina desconocida. Se me cayó el teléfono cuando me dijeron que mi hermano había sufrido un accidente y que había muerto.

-¿Haley, estás bien?- preguntó Jake preocupado.

-Ha muerto.- dije con lágrimas en los ojos.

-¿Quién?- preguntó Jake confuso.

-Mi hermano.- dije llorando.

-¡Oh dios, lo siento mucho!- dijo Jake apenado. -Vamos al salón.- dijo.

Me cogió de la cintura y me acompañó hacia el salón, me ayudó a sentarme en el sofá y lloré desconsoladamente hasta quedarme dormida en el hombro de Jake.

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