Monologo de terror #4

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Summary

Un relato sobre una historia de terror para entretener y asustar a chicos adolescentes de un campamento. ...llegaron al bosque al atardecer. Era un lugar tenebroso, lleno de árboles torcidos, malezas secas, cuervos graznantes y murciélagos chillones...

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El camino maldito


El camino maldito 

Hola, amigos. ¿Están listos para escuchar otra historia de terror? Una historia que les hará sentir tensión, que les hará correr por su vida, que les hará rezar por su alma. Una historia que les ocurrió a unos chicos como ustedes, que fueron a recorrer un camino en un bosque muy parecido a este...

Era una noche de luna nueva y nublada. El cielo estaba oscuro y silencioso, y la luna no se veía por ningún lado. Un grupo de siete amigos había decidido pasar la noche en un bosque cercano, que habían leído que tenía un camino misterioso. Querían resolver el enigma, ganar un premio, divertirse un poco. No sabían que esa sería la noche más terrible de sus vidas...

Llegaron al bosque al atardecer. Era un lugar tenebroso, lleno de árboles torcidos, malezas secas, cuervos graznantes y murciélagos chillones. Los amigos se pusieron sus botas y sus gorras, y se armaron con linternas, brújulas y mapas. Se adentraron en el bosque, buscando el camino, intrigados y emocionados. Estaban pasándola bien, sin tener miedo. No se dieron cuenta de que alguien los vigilaba desde lejos, a través de la niebla. Era una figura esquelética y encapuchada, vestida con un manto negro y una guadaña. Tenía los ojos blancos y vacíos, que reflejaban una mirada fría. Era el guardián del camino, el que había sido condenado por un hechizo, el que buscaba almas perdidas. Era la muerte...

La muerte esperó pacientemente a que los amigos encontraran el camino. Sabía que tarde o temprano, lo harían, lo seguirían, lo lamentarían. Cuando vio que se acercaban a una señal en el bosque, que decía "Camino sin retorno", decidió actuar. Se acercó sigilosamente a ellos, y comenzó a tocarles el hombro. Les decía cosas terribles, que los hacían temblar de pavor. Les decía que estaban condenados, que nadie los recordaría, que nadie los lloraría. Les decía que iban a morir, que iban a sufrir, que iban a arder. Los amigos no podían ver a la muerte, pero podían sentirlo. Y cada vez lo sentían más cerca, más fuerte, más real.

La muerte logró su objetivo. Los amigos entraron en pánico, y comenzaron a seguir el camino. Se perdieron de vista, y se perdieron en el bosque. La muerte los siguió, uno por uno. Se acercó al primero, y le hizo una pregunta. Le preguntó cuál era su mayor miedo. El chico le respondió que era el agua. Entonces, la muerte lo empujó a un lago, y lo ahogó. El chico no tuvo tiempo de respirar, ni de nadar. Murió al instante, sin saber lo que le pasaba.

La muerte se acercó al segundo, y le hizo otra pregunta. Le preguntó cuál era su mayor sueño. El chico le respondió que era volar. Entonces, la muerte lo levantó por el aire, y lo soltó. El chico cayó al vacío, y se estrelló contra el suelo. El chico no tuvo tiempo de gritar, ni de caer. Murió al instante, sin saber lo que le pasaba.

La muerte se acercó al tercero, y le hizo otra pregunta más. Le preguntó cuál era su mayor amor. El chico le respondió que era su novia. Entonces, la muerte le mostró una imagen de su novia, y le dijo que estaba muerta. El chico se desesperó, y se clavó un cuchillo en el corazón. El chico no tuvo tiempo de pensar, ni de sentir. Murió al instante, sin saber lo que le pasaba.

La muerte se acercó al cuarto, y le hizo otra pregunta más. Le preguntó cuál era su mayor secreto. El chico le respondió que era su homosexualidad. Entonces, la muerte le mostró una imagen de sus padres, y le dijo que lo odiaban. El chico se deprimió, y se ahorcó con una soga. El chico no tuvo tiempo de hablar, ni de llorar. Murió al instante, sin saber lo que le pasaba.

La muerte se acercó al quinto, y le hizo otra pregunta más. Le preguntó cuál era su mayor virtud. El chico le respondió que era su inteligencia. Entonces, la muerte le mostró una imagen de un examen, y le dijo que había reprobado. El chico se frustró, y se disparó con una pistola. El chico no tuvo tiempo de estudiar, ni de aprender. Murió al instante, sin saber lo que le pasaba.

La muerte se acercó al sexto, y le hizo la última pregunta. Le preguntó cuál era su mayor defecto. El chico le respondió que era su cobardía. Entonces, la muerte le mostró una imagen de sí mismo, y le dijo que era un fracasado. El chico se asustó, y se envenenó con una pastilla. El chico no tuvo tiempo de enfrentar, ni de superar. Murió al instante, sin saber lo que le pasaba.

La muerte salió del bosque, y se alejó en la niebla. Dejó atrás los cuerpos de los seis amigos, que yacían inertes en el suelo. Nadie los encontraría jamás. Nadie sabría lo que les había pasado. Nadie, excepto la muerte. Y ustedes, que acaban de escuchar su historia. ¿Les gustó? ¿Les dio miedo? ¿O creen que es solo una ficción? Piénsenlo bien, amigos. Porque quizás, solo quizás, la muerte está entre nosotros. Quizás, solo quizás, él es uno de ustedes. Quizás, solo quizás, él es... yo.

Pero no se preocupen, amigos. No tienen por qué temerme. Yo no soy la muerte. Yo soy solo un narrador. Un narrador que les ha contado una historia de terror. Una historia que no es real. Una historia que no les puede hacer daño. O eso creen ustedes. Porque quizás, solo quizás, hay algo que no les he dicho. Algo que les dejará de boca abierta por el susto. Algo que les hará darse cuenta de que están en peligro. Algo que les hará saber que esta historia no ha terminado. Algo que les hará ver que el camino que han seguido para llegar hasta aquí, es el mismo camino que siguieron los seis amigos. El mismo camino que dice "Camino sin retorno". El mismo camino que está maldito y embrujado. El mismo camino que los llevará a la muerte. Y la muerte los está esperando. Los está esperando al final del camino. Los está esperando con una pregunta. Una pregunta que les hará temblar de pavor. Una pregunta que les hará morir de miedo. Una pregunta que les hará arder en el infierno. Una pregunta que les hará... ¿Qué les hará? Eso lo sabrán cuando lleguen al final del camino. Si es que llegan. Porque quizás, solo quizás, no lo logren. Quizás, solo quizás, yo los alcance antes. Quizás, solo quizás, yo sea... la muerte.