La biología y el amor

Summary

El equipo de Rick se enfrenta a un enemigo peligroso y despiadado llamado Negan. Rick está enamorado de Daryl, pero su espíritu animal se siente atraído por el alfa dominante que aterra y destroza a su manada. Un Omega dominante y dos alfas tendrán que aprender a convivir los unos con los otros, ¿Que tan difícil puede ser? - Los personajes no me pertenecen. - Relación entre tres hombres. - Omegaverse. - Primera historia con este trío al igual que con el fandom.

Status
Ongoing
Chapters
41
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

Cuando lo conoció, Rick pensó que solo sería uno más, uno más de los idiotas que atentaban contra su manada. Vio como mató a Abraham por la simple razón de demostrar su punto, tenía miedo, al igual que todos al ver tal masacre, se sentía impotente al no poder hacer nada, vio cómo se burlaba de haber matado a uno de los suyos, como si no valiera nada, como si fuera una gran hazaña que se merecía ser alabada. El coraje corría por sus venas, su omega se sentía amenazado, al ver como se acercaba a ellos dejó salir su olor, cubrió a cada uno de los miembros de su manada con él, lanzando la advertencia al alfa frente a él de que se alejara, de que si daba un paso más el omega de esa manada lo mataría si les tocaba un solo cabello, los alfas, betas y omegas que los rodeaban dieron un paso atrás, bajaron la cabeza demostrando sumisión, Rick solo miró al pelinegro frente a él, quería ver como al igual que todos esos bastardos inclinaba la cabeza y se disculpaba por su más grande estupidez, lo haría arrodillarse frente a él, no lo mataría, no, tenía ya pensado el castigo que le daría por haber matado a uno de los suyos. Soltó un gruñido al ver que se resistía.


- Es fascinante. - la sonrisa que le dedicó lo confundió, con todas las feromonas que había dejado salir ese imbécil ya debería estar arrodillado. - Oh, estás esperando una reacción mía, sí, disculpa, dame un segundo. - el hombre frente a él suspiró, bajo la cabeza y un potente olor a pólvora casi provoca que se ahogue. - ¿Acaso no es increíble? - se acercó al omega que empezó a toser. - Ahora que sabes que no soy como los idiotas que están alrededor, te pediré que dejes de soltar tus feromonas. - el olor se intensificó, Negan sonrió, con el bate en el mentón del ex sheriff hizo que levantara la cabeza e intensificó su propio olor, el de pelo rizado no podía soportarlo más, si seguía así iba a terminar asfixiado, sentía como el aire le estaba faltando. - Hazlo, ahora. - la cara de Rick estaba roja, la vena en su cien se empezaba a notar y sus ojos estaban llorosos, al ver esto Daryl se abalanzó sobre el hombre.


- Déjalo en paz. - el puño de Dixon impactó en la mejilla de Negan, este dio un paso atrás, mientras su gente, aún aturdida por la lucha entre los dos líderes, tomaban al arquero.


- Solo tienes que decirme y lo mataré. - dijo el rubio.


- No, que vuelva a su lugar. - el hombre dejó de apuntar a la cabeza del castaño, mientras lo regresaban, el pelinegro más alto se dirigió a todo el grupo. - No sé con qué mentirosos se hayan encontrado en su camino, pero yo siempre cumplo lo que prometo, y dije que si alguien más lo intentaba iba a haber consecuencias. - caminó por los alrededores y dio un golpe rápido el cual hizo caer a Glenn, al levantarse y subir la cabeza se podía ver un escenario de terror.


- Miren eso, te di tan fuerte que tu ojo se salió, eso es realmente asqueroso amigo, veamos si te lo puedo acomodar. - más golpes llegaron, solo se detuvo hasta que la cabeza del hombre asiático fue pulverizada, no quedó nada más que un montón de sangre y sesos. El grupo estaba deshecho, herido, sin fuerzas, Rick solo podía culparse por la muerte de sus dos amigos, el hombre más alto sonrió en su dirección. - No quería hacerlo, en serio que no, pero ustedes me obligaron, la muerte de ese hombre no era necesaria, pero su estupidez la provocó, carguen con eso. - los dos líderes quedaron uno frente al otro.


- Quizás no sea hoy, ni mañana, pero voy a matarte. - amenazó el expolicía, lo que hizo reír al más alto.


- Déjame ver si entendí, tú acabas de ver como masacré a dos de tus compañeros, estás arrodillado ante mí, tengo la vida de tu manada en mis manos. - soltó una pequeña risa. - ¿Y aun así te atreves a amenazarme? - su cara se volvió seria. - Párate. - el omega lo miró retador. - ¡Párate! - fue tomado de la chamarra obligándolo a pararse, cuando estuvo de pie fue lanzado al suelo, luego fue arrastrado por el alfa hasta la casa rodante, lo lanzó dentro y volteo a mirar a los demás. - ¿Qué arma tenía?


- Una hacha, una pequeña.


- Dámela. - se la entregaron. - Ahora, espérenos aquí, si no regreso con Rick es porque lo maté, y quizás luego negociemos con los que aún viven. - subió al auto. - Bien dulzura iremos de paseo. - intentó prender la casa rodante, pero esta no lo hizo. - Qué porquería, ¿Cómo es que vinieron en esto? - el pelinegro más bajo solo miraba el hacha que había sido incrustada en la mesa frente a él. - Hazlo Rick. - el más bajo miró al asiento del conductor. - Sé que quieres hacerlo, termina con esto. - el exoficial tomó el hacha y atacó, pero el alfa fue más rápido y lo apuntó con un arma, Rick bajo el hacha mientras el contrario reía. - ¡woow, realmente tienes unos cojones grandes!, ahora dame el hacha. - estiró la mano. - Anda pequeño. - el pelinegro menor se la devolvió de forma brusca, el mayor solo le regaló otra sonrisa y volvió a incrustar el hacha en la mesa. - Vamos de paseo. - arrancó el auto y se alejó de los demás.


- ¿Qué tal si jugamos un poco con estos idiotas? - propuso uno de los salvadores.


- Negan dijo...


- Él no está aquí, podemos decirle que intentaron escapar o algo así. - al acercarse a la manada el aire se volvió pesado, hasta el punto de no poder respirar, los hombres se alejaron lo más rápido que pudieron. - ¿Qué mierda... fue eso?


- El omega los marcó, su olor nos impide hacerles daño.


- ¿Un maldito omega puede hacer eso?


- Un maldito omega dominante sí, ahora hay que esperar como Negan nos dijo.


Mientras tanto, en la casa rodante, el líder de los salvadores detuvo el carro, no se podía ver nada a su alrededor por culpa de la niebla, el más alto dejó el asiento del conductor y se dirigió al más bajo.


- Tenemos que hablar y dejar las cosas en claro, ¿bien? - la mirada de enfado del contrario solo lo hacía sonreír. - Tú eres mío, tu manada es mía, todo lo que tienes ahora me pertenece... esta hacha es mía. - abrió la puerta del


cámper y mató a unos caminantes con la mini hacha. - ¡Se siente bien! - festejaba con el arma en mano, para luego lanzarla por encima de la casa rodante, un golpe seco se escuchó en el techo de la misma. - Ve por mi hacha Rick. - el exoficial lo miró confundido, así que el más alto lo tomó y lo aventó a fuera del auto, no tardó mucho en que los caminantes fueran por él, el expolicía empujó y corrió hasta la parte trasera del vehículo, subió las escaleras y encontró el hacha, sus piernas temblaron, se dejó caer y recostó en el techo, su mente solo podía pensar en su manada, sus cachorros, su gente en Alexandria, la muerte de sus amigos, la mirada preocupada de Daryl, la de Michonne, las lágrimas de Sasha y Rosita, la inexpresiva de Carl, recordó cuando los conoció, todo lo que vivieron, toda la mierda que tuvieron que soportar para llegar hasta aquí, sus ojos se llenaron de lágrimas.


- ¿Creíste que todo estaría bien?, ¿Qué envejecerían juntos?, ¿Qué compartirían la cena los domingos, como una familia?, si fue así, es porque fuiste un ingenuo, te ablandaste y ahora tendrás que pagar las consecuencias de eso. - una lágrima escapó, recorriendo su cien y perdiéndose en su cabello, él realmente lo esperaba, él realmente suponía que aunque el mundo se fuera a la mierda, mientras que los tuviera a ellos eso no importaba, se imaginó a Glenn y Maggi con su pequeño sentados en una mesa realmente grande que era compartida por toda su manada. Fue ahí cuando entendió que eso jamás sucedería, que el hijo de Maggi jamás conocería a su padre, que Abraham no volvería a molestarlo con sus chistes y su forma tan vulgar de hablar, no podía hacer nada más por ellos, pero si por los que aún quedan, no los dejaría morir, no a manos de ese tipo, iba a hacer hasta lo imposible para no perder a más de los suyos. - ¡Quiero mi hacha Rick! - tomo el arma, unos disparos dentro de la casa rodante lo hicieron correr, al llegar a la orilla del vehículo, saltó, agarrándose de un caminante que estaba colgado, el hacha cayó, pero eso poco podía importarle en ese momento, ya que miles de caminantes más estaban debajo de él, desgraciadamente su salvación no resistiría mucho, la piel del cuello se rasgaba, los ligamentos se rompían y antes de que el hueso de la espina dorsal se desconectara del cráneo, el arma sonó y muchos de los muertos cayeron, el de pelo rizado no pudo aguantar más impactándose encima de ellos, los problemas junto con los podridos no paraban de llegar, rápidamente se arrastró en busca del hacha, al encontrarla no espero más y empezó a matar a los caminantes, abriéndose paso hasta la entrada de la casa rodante, cuando llegó e intentó abrirla esta estaba cerrada, miro hacia atrás, esas cosas venían por él, así que empezó a matarlos, no duro mucho, ya que el hombre dentro salió y empezó a dispararles, entró dejando la puerta abierta, Rick lo siguió y la cerró. - ¿No fue divertido? - pregunto el de chaqueta de cuero. - ¿Dónde está mi hacha? - el expolicía se la entregó, el otro tomó la muñeca de Rick, lo jaló hacia él, quedando el pelinegro menor pegado a su pecho, sintió como el otro daba una inhalación profunda con la nariz en su pelo. - Mierda, toda la adrenalina que sentiste hace un momento te hizo soltar ese aroma tan... exquisito. - un gruñido profundo salió de la garganta del alfa, Rick trató de alejarse, pero el otro hombre lo tomó de la cintura con fuerza. - Oh, no, no, recuerda que eres mío y como eres mío harás lo que yo te diga. - beso su cabeza, tomó el mentón del más bajo e hizo que lo mirara, para dejar otro beso en su frente, luego cada una de sus mejillas. El omega cerro los ojos y con sus manos formo puños, esperando lo peor, cuando el alfa se alejó de él pudo abrir los ojos y encontrarse con esa sonrisa que lo empezaba a molestar. - No habrás creído que te tomaría, ¿o sí?, ¿Qué clase de persona crees que soy?, no soy una mierda. - soltó una risita. - Jamás te tomaría a la fuerza, no cuando sé que tú vendrás a mí, rogando a que te tome y te haga mi omega. - dejó un beso fugas en sus labios. - Es hora de regresar. - arrancó el auto, regresando a donde estaban los demás, volvió a tomarlo de la chamarra, lo aventó fuera y arrastró hasta que quedaron frente a todos. - Escúchenme bien, desde ahora son míos, todo lo que tengan es mío, iré dentro de una semana y ustedes me dejarán pasar, me llevaré la mitad de todo lo que tengan. Si cumplen, no abra más muertos, si no, bueno, tendremos que empezar de nuevo, ya saben cuál será el proceso, solo sigan las reglas y nadie tiene que salir herido, no más. - se volvió a acercar al líder de Alexandria, al verlo a los ojos suspiró. - Oh, no Rick, demonios, hicimos ese viaje por una razón, una sola, que tú, lindo omega, dejaras de verme así, pero creo que no fui lo suficientemente claro, así que aremos algo para remediarlo. Tráiganme al muchacho. - el pelinegro en el suelo se tensó. - Es tu hijo, ¿no?, se parece mucho a ti, solo míralo, es una copia tuya, la única diferencia es que él es un alfa. ¿Por qué el muchacho aún no está a mi lado?


- El olor del omega no lo permite, señor. - el más alto bufó, se acercó al muchacho y lo arrastró dejándolo junto a su padre. - Bien, ¿alguien tiene un marcador? - esperó por unos segundos.


- Yo. - se acercó Simón hasta su líder, este lo tomó y marcó el brazo del chico, le dejó el hacha a Rick.


- Córtale el brazo.


- ¿Qué?


- No lo diré otra vez, quiero que tomes esa hacha y des un golpe limpio, córtale el brazo justo donde está la línea. - el omega empezó a negar con la cabeza. - No, yo tampoco lo quiero, pero es necesario.


- ¡Ya entendimos! - gritó Michonne.


- Ustedes entendieron, Rick, por otro lado, aún le falta aclarar sus ideas.


- No tienes que hacer esto. - susurró el omega.


- Oh, pero claro que tengo que hacerlo, si no, ¿de qué forma entenderías?, ¡córtalo o le romperé el cráneo a cada uno de tus amigos!


- Solo hazlo. - susurraba Carl, mientras los gritos de Negan se escuchaban como un eco en su cabeza, miró a su manada, tomo el hacha, levantó la mano...


~ ¡No!


La mano del más bajo fue detenida por el de chamarra de cuero, levantó la mirada encontrándose con los ojos de aquel alfa brillando de color plateado, el cual solo duró unos segundos, el negro de sus iris volvió, el más alto le sonrió con descaro.


- Esa Rick, esa es la mirada que estaba buscando. Les dejaremos una camioneta, así podrán ir y llevar mis cosas. - se puso detrás del exoficial. - Ah, y nos llevaremos a Daryl con nosotros, se ve que él no es un cobarde, como algunos que conozco. - lo último se lo susurró al líder de ese grupo. - ¡Nos vamos! - el omega quería evitarlo, no podía dejar que se llevaran a su alfa y al ver las claras intenciones del hombre en el suelo, dejo salir su aroma, el cuerpo del más bajo simplemente se quedó paralizado, no podía mover ni un músculo.


En cuanto todos los hombres de Negan abandonaron el lugar, la manada de Rick se permitió acercarse a los cuerpos inertes de los que una vez fueron sus amigos. Maggi, después de que se llevaron el cuerpo de su esposo, se acercó a su líder.


- Tenemos que matarlos.


- Tienen a Daryl, si no hacemos lo que piden, ellos, ellos van a matar a más personas. Tenemos que llevarte Hilltop y que su médico te vea. - la ahora viuda solo negaba. - Por favor, déjanos llevarte.


- Yo iré con Maggi, ustedes regresen a Alexandria. - propuso Sasha, todos estuvieron de acuerdo y se separaron.


Los días pasaron, Rick y sus hombres buscaban las provisiones para los salvadores. Por otro lado, se encontraba Daryl, en una celda completamente obscura y la música que venía desde afuera, la cual no lo dejaba dormir, la rutina siempre era la misma, al terminar la música venían y le daban de comer, al cerrarse de nuevo la puerta, la música volvía a empezar, era algo que le estaba quebrando la cabeza pero seguía resistiendo. Uno de esos días fue sacado de su agujero por el mismo tipo que alguna vez ayudó en el bosque, fue jalado hasta lo que parecía el patio del lugar.


- Tienes 3 opciones aquí dentro. - empezó. - Número uno te haces uno de nosotros, dos te vuelves uno de ellos. - señaló a los hombres fuera de la reja con vestimenta igual a la que el alfa tenía, con la única diferencia de la letra. - Y tres te conviertes en un saco de carne podrida, tú decides.


- Jamás me arrodillaré. - dijo firme el arquero, provocando una pequeña risa en el rubio.


- También solía decir eso y al final estoy aquí, no hay otra salida. - volvió a llevar al prisionero dentro.


Después de unos días otra vez fue llamado, pero esta vez fue llevado a una de las habitaciones, donde se encontró con el autor de su actual desgracia, con esa sonrisa y aquel bate que jamás lo dejaba.


- Daryl, es un gusto volver a verte, espero que mis hombres te estén tratando bien. - el de pelo largo no respondió, solo lo miró con aquella mirada penetrante. - Creo que ya te han dicho las opciones para elegir, así que quiero que mires a tu alrededor, mira esta habitación, la comida y las comodidades que tiene, todo esto puede ser tuyo, solo tienes que contestar correctamente lo que te voy a preguntar, ¿Quién eres? - la sonrisa confiada de Negan le hacía hervir la sangre. - Piénsalo mientras te leo una parte de este libro. - tomo un libro de biología y castas. - Las castas superiores, esto te puede interesar. - lo miró y luego volvió al libro. - Este tipo de castas se encuentran en la cima de la pirámide, ya que son superiores en todo sentido, su olor es tan fuerte que no importa si son alfa u omegas, estos pueden someter a sus hermanos de nivel inferior, blablablá, oh mira esto suena muy interesante. Los portadores de este nivel pueden vincularse con cualquiera de las tres castas, no importa si son alfas, betas u omegas, el nivel tampoco es algo importante, se podría decir que ellos son libres de elegir y engendrar sin ningún problema, solo existe un inconveniente, las castas superiores tienen una biología exigente, esto quiere decir que si se vinculan con una casta inferior jamás estarán cien por ciento satisfechos, ya que los únicos que cumplirán con todas sus necesidades sería una de su mismo nivel. ¿Sabes?, recuerdo que en la escuela nos decían que si un alfa u omega superior se encontraban era muy normal que engañaran a su pareja para estar con los de su nivel, esto es simple biología, nadie puede contra ella, ni siquiera el amor, el instinto es más grande que la razón.


- ¿Adónde quieres llegar? - casi gruñó el alfa más bajo.


- A nada, simplemente quería que supieras biología básica. - cerró el libro. - Ahora me dirás, ¿Cuál es tu nombre?


- Daryl. - dijo con firmeza.


- Idiota. - el rubio se le iba a ir encima.


- No, Dwight, él tomó su decisión, la más idiota, pero hay que respetarla.


Lo tomaron de la chamarra y lo sacaron de ahí, vio al rubio antes de entrar a su agujero asignado.


- Sé por qué lo hiciste, querías proteger a alguien, pero yo no lo are. - y fue encerrado de nuevo en la absoluta obscuridad.