SOY YO
Los hábiles dedos de la mano derecha del escultor, recorren el muslo de la figura buscando diminutas imperfecciones, mientras con su otra mano, frota un pequeño trozo de tela húmeda para suavizarlas.
Seguidamente y con los ojos entrecerrados, observa cada mínimo detalle acercando su rostro, al suave y tibio cuerpo.
Finalmente, después de un repaso minucioso de cada rincón, cada pliegue y cada curva, Jungkook se da por satisfecho.
—Bien, Anna—susurra, mientras seca sus manos con un paño—mi misión de darte la vida, ha terminado.
Anna, es una joven de unos veintipocos años, de complexión delgada sentada desnuda sobre una silla, quién con sus bien torneadas piernas separadas y su torso hacia adelante, agarra su cabeza entre las manos, mientras apoya los codos sobre sus muslos.
Jungkook, suspira complacido al contemplar su obra, después de varios días complicados, se siente orgulloso de esta pieza, sobre todo de su cabello, largo y ondulado, cayendo al suelo como una cascada, entre los pequeños y perfectos pies de la escultura.
—Anna—repite, rozando con la punta de sus dedos, los suaves surcos de la espesa melena, con un punto de tristeza en su voz—ha llegado el momento de separarnos, mañana viajarás envuelta y protegida, hasta tu nuevo hogar donde espero que te sientas…
“¿Feliz?,¿Crees que una escultura de barro, por muy hermosa y perfecta que sea, puede llegar a sentirse feliz?”
—Yo, te he creado con afecto y con cariño— se responde a sí mismo Jungkook—no sé, si alguno de esos sentimientos, pueden llegar a tí y permanecer contigo…
En ese instante, en algún rincón del amplio y abarrotado estudio, suena un teléfono.
—¡Ah!—gruñe, apartando con urgencia, una pila de bocetos bajo los cuales zumba el aparato—¡No soporto que me molesten, mientras estoy trabajando!.
Tras librar una pequeña batalla contra los dibujos, Jungkook encuentra su viejo aparato de baquelita.
—¿Diga?—responde—¡Soy Jeon Jungkook!.
Al otro lado, se escucha el silencio roto por algunos crujidos y una respiración.
—¿Diga?—repite molesto—¿Quién és?.
El espeso silencio persiste y cuando el escultor mueve su inquieta mano para colgar, se percibe una voz.
— No cuelgues… Soy yo.
Al escuchar esa voz, temblores irracionales se instalan en sus piernas obligándole a sentarse, mientras su mano crispada, se aferra al auricular.
—¿Q-quien?.
—Soy yo, Jungkook, soy Park Jimin.
Ensordecido, por los latidos de su corazón golpeando furiosamente en su cabeza y el pánico revoloteando en su estómago, Jeon Jungkook apenas puede oír.
—¿Jimin?.
—Si, soy yo.
—¿Qué es lo qué quieres?—responde con frialdad el escultor, tras suspirar profundamente—¡Estoy trabajando y odio que me importunen mientras estoy…!
—¡Lo sé!.
La voz al otro lado, corta su retahíla furiosa.
—Sé, que no soportas que te interrumpan, mientras das la vida a tus creaciones—susurra Park Jimin, en tono suave—¡Pero…Se trata de algo importante!.
El joven escultor Jeon Jungkook, se halla sentado en una vieja silla de madera en medio de su estudio. Rodeado de sus bocetos y de sus obras, intenta que el pánico que aletea en su estómago, no le obligue a vomitar.
—No puedo…—responde en un susurro, casi inaudible—sabes, que ya no me dedico a eso…
Al otro lado de la línea, Park Jimin suplíca.
—¡Por favor Jungkook!—gime—¡No me hagas esto!,¡Te necesito!.
Inmobil y con el auricular de su viejo teléfono aferrado en su mano, el corazón y la mente de Jeon Jungkook, sabe lo que esas palabras significan.
—¡No puedo!—repite—¡No puedo!.
De repente, el aleteo de su estómago se convierte en un volcán y sin poder evitarlo, Jeon Jungkook cayendo de rodillas, vomita sobre el montón de bocetos esparcidos a sus pies.
Al otro lado de la línea, la voz de Jimin se escucha preocupada.
—Olvidalo—susurra—siento haberte provocado malestar…no era mi intención.Lo siento.
“¿Olvidarlo?,¿Vomitar por qué mi cuerpo no puede tolerar escuchar a alguien a quien amaba, suplicando que haga algo que no soporto?,¿Que haga algo, que me produce pesadillas y visiones de horror, dolor y pánico?,¡Cómo, voy a olvidarlo!,¡No puedo olvidarlo!.
Con el cuerpo tembloroso, el escultor vuelve a ocupar su vieja silla y fijando sus ojos anegados en lágrimas en la bella Anna, sacude su cabeza.
—Está bien—responde—por el amor y la amistad que nos unía, volveré a hacerlo.Por tí, volveré a usar mi don.
Tras un breve silencio, la dulce voz de Jimin se escucha de nuevo.
—Te lo agradezco…Soy consciente, de que supone un sacrificio enorme para tí y te juro que cuando se acabe, no voy a pedírtelo nunca más…y yo…
Sin dejar que termine, Jeon Jungkook cuelga el auricular, consciente de que su antiguo amor el detective Park Jimin, volverá a llamarle.
A continuación y con un suspiro, agrupa los bocetos manchados en un pequeño montón, para tirarlos después a un repleto cubo de papeles.Después, se acerca a la escultura de Anna y suavemente acaricia las ondas de su cabello.
—No me lo pedirás más, por qué después me marcharé a un remoto lugar, en dónde no tenga que tocar el rostro de un cadáver, nunca más.
Continuará…
…









Hola hoy empecé a leer esta historia, pobre JK empezado y ya sufriendo, pero bueno a seguir, no tengo que haber leído todo la historia para saber que también será igual de magnífica que tus otras historias.