Parte 1
—No voy a negar que me ha gustado Park y a ti también, por eso he vuelto, volvimos...—corrigió Jeon.—a hacerlo...Mis condiciones son sencillas: Yo te contactaré para acordar vernos.—Jungkook hablaba mientras recogía de entre las sábanas de la habitación su pantalón para enfundarse de vuelta en el. —Entre nosotros no hay compromiso, podré seguir viéndome con quien quiera. Te lo advierto, odio las escenas de celos y a las personas posesivas. Nuestra relación en la universidad será la misma, solo somos compañeros de clase sin nada en común, a excepción de ese estúpido proyecto , no tenemos mucho que decirnos. Cualquiera de los dos podrá terminarlo cuando ya no se sienta cómodo, sin necesidad de diálogos complejos, también los detesto. Básicamente solo seremos compañeros de sexo.¿Estás de acuerdo?—Dijo Jungkook terminando de ponerse la camisa mirando despreocupadamente a Jimin, que solo asintió en silencio con una mirada sumisa. Aún se encontraba sentado sobre la cama recargando la espalda en la pared y cubriéndose con las sabanas medio cuerpo desnudo.
Jimin tenía muchas cosas en mente para decir después de escuchar al pelinegro, pero por alguna razón no pudo más que asentir. ¿Qué demonios podía hacer? ¿Oponerse? Si lo hacia, pondría en riesgo el maravilloso sexo que tendría por un tiempo indefinido. Finalmente era el grandioso y atractivo Jeon Jungkook, uno de los tipos más populares de la escuela
Jimin había logrado conectar con él sexualmente de una manera en la que jamás se imaginó. En dos años de universidad, el hombre no le había siquiera dirigido la palabra, probablemente ni siquiera sabía que un Park Jimin existía, de no haber sido por la serie de eventos desafortunados de aquel día que por primera vez agradecía.
Sin más que agregar, Jungkook tomó las llaves de su auto para salir del pequeño apartamento del rubio sin decir una palabra más.
En el trayecto de vuelta a casa, los pensamientos de lo sucedido invadieron a Jungkook. A veces podía confundirse su honestidad para decir las cosas con ser un hijo de puta, así que trataba de ser cauteloso en cuanto a relaciones se trataba para no herir susceptibilidades.
Con Jimin prefirió ahorrarse toda esa mierda, incluso el negarse a sí mismo el hecho de que la experiencia de follar con un hombre había sido alucinante. Como plus, no tenía que ser delicado, amable o detallista, eran hombres teniendo buen sexo sin ningún futuro, con el respeto que esto requería entre ellos ante todo.
Incluso habérselo propuesto y que el chico aceptara, fue sencillo.
Ojalá todas las relaciones fueran así de simples, se dijo así mismo con una pequeña sonrisa en el rostro, cuando fue interrumpido de sus pensamientos por una llamada entrante.
Mamá. Alcanzo a leer en el Display del auto antes de presionar para responder.
—Cariño, solo quiero saber si debo esperarte para cenar, tu padre no podrá venir.
—Estaré en casa en 5 min, estoy en camino.—dijo de inmediato.
—Me alegra, maneja con cuidado hijo.—respondió la mujer del otro lado de la línea antes de cortar la llamada.
La familia Jeon disfrutaba de ser clase media alta, el padre de Jungkook había invertido su herencia sabiamente en tiendas de conveniencia que poco a poco habían crecido. Jungkook y su hermano mayor crecieron con mucho más de lo necesario, pese a esto sus padres solían ser bastante unidos y habían educado a sus hijos de manera centrada, con un pensamiento abierto y humilde en todo momento.
Como resultado Jeon Jungkook era un chico bastante ejemplar, la atención pública no era algo que disfrutara, pero brillaba de cualquier manera, ya sea porque era inteligente, buen deportista, atractivo, con buena posición económica y bastante agradable. Siempre fue incluido en los grupos de chicos y chicas más populares y en la universidad no era distinto.
Estudiaba el 2do año de medicina con excelentes notas y aunque sus padres podían pagar el 100% de su matrícula, contaba con una beca por su excelente desempeño y es que a Jeon Jungkook le gustaba abrirse camino por sus propios méritos, el orgullo lo definía a la perfección decía su madre.
Por otro lado Park Jimin no gozaba de tantas bendiciones, aunque su familia era bastante unida. Su madre había muerto cuando era más pequeño, dejando a él y su hermano con un padre bastante deprimido que los amó y cuidó de la mejor manera posible hasta que encontró el amor una vez más.
Básicamente gracias a eso, Jimin había tomado la decisión de salir de casa, tomando empleos de medio turno y estudiando para cumplir su sueño de ser enfermero con la ayuda de una beca.
Llevaba una vida bastante cansada pero era una buena opción, ya era un adulto y ser una carga para su padre y su nueva familia no era buena idea.
A pesar de todo se consideraba optimista, tenía un sueño y sus propios medios para lograrlos. Después de ver a su madre pasar por una larga enfermedad, Jimin imaginó que ser médico era bastante genial. salvan vidas, pensó.En el hospital donde su madre pasó sus últimos días, conoció a Lee Dan, el enfermero más extraordinario de todo el hospital. En los turnos en los que visitaba a su madre, el enfermero Lee le mostró que ser enfermero, era una profesión tan cool como la de un doctor y que era mucho más accesible en cuanto a matrículas universitarias.
Sin nosotros, los doctores no la tendrían fácil. Nosotros hacemos el trabajo pesado amigo.—Dijo el enfermero Lee al pequeño Jimin en una de las tantas visitas que le hacía a su madre y en las que coincidieron. Finalmente todo fue reafirmado para él, cuando el día en que murió su madre el médico del que recibieron la noticia fue tan frío e indiferente ante la situación, a diferencia del enfermero Lee que acarició la pequeña cabeza de Jimin y le externó sus condolencias.
Son cosas que te dejan marcado de por vida.









Ni idea quienes sean pero parece interesante
Devuelta a mi lugar seguro 5ta vez leyendo.
Es mi historia favorita
11/10/25 inició nuevamente 🤭✨️💜✨️