Capitulo 1 "El Reposo del Reloj"
La sangre se esparce lentamente mientras los gritos y disparos se oyen desde la lejanía. Se podía apreciar escombros aplastando un cadáver completamente atrapado y destrozado. Mientras un niño observaba con horror tal escena frente suyo.
Simplemente, se quedó mirando mientras pasaba el tiempo. La luminosidad que se observaba en aquel lugar era la que se originaba de las grietas, sin embargo, al final de cuentas, todo se desvanece. Cada vez la oscuridad se volvía más presente, era un lugar que estaba siendo consumido lentamente por la oscuridad. Las luces que sobresalían de las grietas de las paredes se apagaban lentamente.
El niño, paralizado por el miedo, sintió con fuerza cómo su corazón latía contra su pecho. El silencio comenzaba a devorar los últimos ecos de tristeza a su alrededor. Se levantó con precaución, mientras sus diminutos pies movían sus pies entre los escombros con una mezcla de inquietud y miedo. No sabía si buscar asistencia o huir de lo que podía acechar en las sombras que aumentaban con cada momento. Su atención se concentró de repente en un destello de luz. Era de un objeto que se encontraba bajo los escombros.
Despejó lentamente la tierra con temblorosas manos y encontró un viejo reloj de bolsillo con diseños complicados en su tapa. El niño abrió el reloj y descubrió que, a pesar del caos, seguía marcando el tiempo, tic-tac, tic-tac, un recordatorio de que incluso en medio de la ruina, la vida sigue avanzando.
Él permaneció observando el reloj. Sus ojos cambiaron de color y se notó una pequeña luz en ellos. Entonces, saca una palabra.
—Bonito—se escuchó en un tono suave y silencioso.
La pequeña voz del pequeño demostraba que el miedo había disminuido. Toma el reloj con curiosidad, sólo se escucha el soyosante sonido del biento y el sonido del tic-tac-tic-tac de las manecillas.
Tras unos minutos, se levantó del suelo. Observó atentamente los alrededores con el fin de identificar si había una salida cercana a él, aunque no había ninguna salida, sino que se encontraba en un breve trayecto. El camino entre los pasillos es cresos, solo había una presencia de oscuridad entre ellos. El sonido sollozante del viento y el crujido del edificio se percibía con fuerza. Elpequeño empezó a temblar, pero apenas le, afectaba la brisa del viento de la noche. En ese preciso momento vio frente suyo ver una leve luz blanca frente suyo, se acercó lentamente, para ver de dónde provenía la luz. Él vio una ventana rota que reflejaba la luz de la luna. Al ver que no había peligro, entró y notó que estaba en una aviación. Los muebles estaban destrozados, los escombros en el suelo estaban en esparcidos.
Se aproximó a la ventana con el fin de contemplar la luna, y sus ojos brillaron con mayor intensidad, como si se evocara algo.
Asiendo que su voz se escuchara de nuevo.
—Luz, muy bonita — expresó con un tono suave que evidenciaba su felicidad —. La...
Cuando iba a pronunciar una palabra, él fue interrumpido por pasos que se escuchaban en la lejanía. El temor se apoderó de él, y la luz de sus ojos se disipó con rapidez. El miedo cada vez se apoderaba del pequeño, acercándose rápidamente a su lado derecho, vio un armario y se escondió dentro suyo. Cada vez los pasos se percibían más de cerca, hasta que finalmente el silencio se apoderó de la zona, el niño incrédulo. Se asomó lentamente para ver un hombre que se encontraba en el lugar donde entró el niño. El hombre miró al niño, sonriendo de una manera desagradable al verlo. El pequeño no tenía salida, aquel hombre se acercó rápidamente, mientras extendía su mano lentamente, de esta forma el niño. Fue tomado para después ser arrojado, asía el suelo, asiendo que el pequeño soltara el reloj que sostenía en sus manos.
Aquel hombre patio al pequeño, asiendo que el niño escupiera un poco de saliva. Cuando el hombre iba a volver a tomar al niño, fue interrumpido por el sonido del ladrido de los perros, dándole la oportunidad al pequeño tomar uno de los escombros del suelo, lanzándolo así la cara de aquel hombre. Dándole el tiempo suficiente para escapar y tomar el reloj. Corrió lo más rápido que pudo. El dolor provocaba que se sofocara, pero a pesar de eso, él pudo y finalmente, logró refugiarse en otro lugar lejos de aquel hombre que lo había golpeado. El cansancio del pequeño se manifestaba en sus ojos. Cerrándolos lentamente, para dormir al final.