Secretos de una enfermera

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Summary

En un hospital, la enfermera Violeta sorprende a un médico con un paciente, la jefa de enfermeras, Alejandra, lo descubre y manipula la situación, con secretos y deseos prohibidos, la tensión aumenta, llevando a la tragedia. Violeta es despedida injustamente, y luego muere misteriosamente. Alejandra busca venganza, llevando la historia a un oscuro final de traición y poder.

Genre
Fantasy/Mystery
Author
EROX
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

“Los minutos eran horas, las horas eran como días en ese momento de pasión, tanto el doctor y el paciente trataban de no hacer ruido, no contaban con violeta, estuvo viendo todo detrás del picaporte de la puerta... estaba viendo todo desde que el doctor entró a escondidas a la habitación…”

Violeta estaba muy atenta a lo que podía ver a través del picaporte de la habitación #109, estaba poniendo tanta atención, que su cuerpo empezó a crear incomodidad, sentía calor y picazón en aquella zona, conforme pasaban los minutos, la mano derecha de violeta poco a poco se bajaba, metiéndose directamente al pantalón, ah -soltó un gemido, muy quedito- sin embargo… a lo lejos, en el ala de enfermeras se podía ver que alguien estaba en la computadora.

Era Alejandra, la jefa de enfermeras, una mujer de estatura baja, tenía una manera de teclear muy especial, ya que al lado de la computadora tenía su termo de café, ese termo era muy fácil de distinguir, grande con colores vivos y variados, si alguien se atrevía a esconderlo o robarselo, sería demasiado complicado.

Al estar por debajo de la estatura promedio, fácilmente pasaba desapercibida cuando se sentaba en la computadora, después de estar media hora escribiendo lo más rápido que podía, se toma 5 minutos para darle un trago a su café, apenas pegó la boca a su termo cuando escucha un ruido extraño, extrañada se baja de la silla y se asoma por el corredor, a lo lejos la vio, violeta; quien se estaba masturbando de manera… apasionada… mientras miraba por el picaporte.

Alejandra estaba sorprendida, su cara lo decía todo, estaba presenciando lo impensable, ¿cómo se atrevía a tocarse en pleno turno de trabajo?, era la pregunta que tenía en la cabeza, sin pensárselo 2 veces Alejandra saca su teléfono y se puso a grabar la situación.

No puedo creer que aún siga haciéndolo, apenas han pasado unos cuantos minutos y se sienten como, horas –mencionó Alejandra al aire con voz baja, no quería ser atrapada tampoco– después de estar 5 minutos grabando el cómo se comportaba su trabajadora, guarda el teléfono y se dispone a seguir trabajando, y así pasaron las horas, hasta que llegaron las 4:34 am, cuando una alarma suena en el cuarto #109, la jefa de enfermeras manda a las más calificadas, 4 enfermeras corriendo por el pasillo.

Después de un rato y de todo el ajetreo, -decepcionada, la patrona manda a llamar a violeta- llamenle a vi, que pase a mi oficina, ASAP, y en lo que la encuentran, iré a pasear por los pasillos… las demás enfermeras acatan las órdenes, aunque nadie la había visto desde ayer en la noche, aun tensas de la situación seguían buscándola como si de algún desaparecido se tratase.

Al cabo de media hora después de la muerte del paciente del cuarto #109, todo personal seguía con su turno de trabajo, Alejandra seguía dando vueltas por el hospital, hasta que logró verla en la otra ala de enfermeras, sus compañeras la estaban cubriendo, -desde lo lejos logra ver a violeta, las demás compañeras tratan de esconderla, pero fue en vano- Violeta… ven conmigo, tenemos algo de qué hablar, no hace falta que te escondas, te vi desde el fondo del pasillo.

Violeta no tenía alternativa, no le quedaba de otra más que salir de su escondite, -apenas salía de su escondite, Alejandra le dice- llama al Dr. Eber y dile lo del paciente, ya sabes el protocolo… y en lo que le llamas vamos caminando hacia mi oficina, cuando violeta le cuelga a propósito, -se extraña de su patrona, a pesar de lo que menciono, y como lo mencionó, no se inmutaba ni un poco- al poco tiempo llegan a la oficina de Alejandra, muy bien organizada, con plantas de plástico y ventanas que daban una vista muy hermosa de aquella ciudad.

Toma asiento, por favor -mencionó alejandra muy tranquila, mientras cerraba la puerta y bajaba las cortinas-

¿Hice algo malo jefa? -violeta se sentía acorralada, tenia una sensacion de que tenia que jugar bien sus cartas-

Yo hago las preguntas, ¿ok?, responderás cuando yo te lo ordene… -Alejandra se acerca lentamente hacia violeta, mientras decía esas palabras le agarra el mentón con la mano derecha, su dedo pulgar recorre el labio de violeta lentamente- ¿quedó claro, violeta?

Si, jefa -con la respiración agitada, violeta respondió, pero no era todo, un escalofrio recorrio su cuerpo, una clara señal de que algo estaba por empezar-

Muy bien –saca su teléfono y pone el video, se lo pasa con la mano izquierda, ninguna despegaba la mira de la otra- quiero que me expliques qué estabas haciendo en ese video–

–Violeta no mencionaba nada, se quedo callada viendo el video– una de tus compañeras me contó de que piso una sustancia un tanto extraña al momento de entrar al cuarto #109, que no pudo distinguir que era, el personal del aseo me dice que olía fuerte, ¿algo que decir en tu defensa violeta?

Amor, perdoname, tu mejor que nadie sabe que tengo fetiche por ver a dos hombres teniendo relaciones sexu.. ¡ahhhhhh! -Alejandra le dio un estirón de orejas, mientras la regaña le susurro al oido -aqui soy tu jefa, recuérdalo bien, no me digas amor tan confiadamente, ¿acaso quieres que el director del hospital nos corra a las 2? –Alejandra mostraba algo de preocupación, no quería que sus planes maestros fueran descubiertos por su amante secreto-

-De nuevo violeta se quedó callada, negó con la cabeza, alejandra suelta la oreja de violeta y se ponen a discutir-

De pie, -apenas violeta se para de la silla cuando alejandra la agarra y la acorrala contra la pared, estando tan cerca de una de la otra, violeta seguía atónita por lo que acaba de pasar- la tensión se podía sentir en el aire de la oficina, violeta solo pensaba en salir corriendo de aquel lugar, pero alejandra se interponía.

Se que quieres salir corriendo, ¿no es así, violeta? –preguntó Alejandra-

Si, ¿puedo retirarme?

–mencionó violeta con las manos detrás y la cabeza baja–

Alejandra le roba un beso en la boca a Violeta, acto seguido se retira de la pared, dejando espacio suficiente para que violeta pueda salir, solo que no salió corriendo ¿porque… me besaste? -preguntó violeta mientras se tocaba el labio inferior con la mano derecha-

Me vuelves loca, mi pequeña enfermera…, anda -toma a violeta por los hombros, le da media vuelta- vete a atender más pacientes -le suelta una nalgada y sonríe de manera pícara-

oh! -Violeta solo estaba más confundida, no sabia porque alejandra estaba actuando de manera tan rara-

Conforme violeta se retiraba hacia el ala de enfermeras, alejandra se quedó viendo por un momento el paisaje, su sonrisa pícara se borró de manera instantánea, ahora se sentía enojada porque su a… su enfermera probablemente se estaba metiendo con el dr.eber.

¿Qué fue lo que me dijo? ¿ver a dos hombres teniendo relaciones?, maldita mocosa enferma -Alejandra solo seguía pensando en cómo tendría que actuar, le dolía saber que su enfermera estaba metiendo sus narices donde no debía-

El día pasaba y consigo las horas tambien, despues de aquel incidente entre Alejandra y Violeta, no podían dejar de pensar entre ellas, se echaban una mirada, que con solo verlo te devoraban, no importase quien estuviese cercas de ellas, se podía sentir esa “tensión sexual” en el aire.

Ambas viven juntas, compartían un departamento, se trasladaban en un auto manual que apenas funcionaba, no tenían mucho que se habían ido de vacaciones, así que estaban sin un peso extra, el viaje hasta la casa no fue sencillo, Alejandra conducía por las calles, y en cada luz roja no perdía el tiempo, le ponía la mano derecha en el muslo a Violeta, y poco a poco esa mano se resbalaba hacia otro lugar, pero apenas llegaba, tenía que volver a conducir, Violeta solo la miraba fijamente mientras le daba esa mirada tan devoradora.

Después de que salieron del trabajo, ambas se disponían a ir a descansar al departamento donde vivían, tenían gustos muy lindos, el departamento tenía una vista hacia todo el resto de la ciudad, al vivir en una ciudad avanzada tecnológicamente, previamente habían colocado la cama que compartían hacia el ventanal, de tal manera que cada vez que hacían el amor, lo hacían ante todo el mundo, con la noche como testigo de la unión de sus cuerpos.

Un viaje cansador, merece un sueño recuperador, ahora era turno de Violeta de su desquite, apenas terminaban de entrar al departamento cuando Violeta menciona ¡Alejandra, ven para aca!

–Violeta estaba caliente, ya no aguantaba las ganas–

¿que necesitas violeta?

–dice Alejandra mientras cerraba la puerta de la entrada, levanta la mirada después de recoger el periodico del piso–

–Un portazo y un quejido después fue solo el plato de entrada- sabes muy bien lo que quiero, empieza por arrodillarte –Violeta se empieza a bajar los pantalones con la mano izquierda, mientras que con la derecha tenía a Alejandra agarrada del pelo-

Oh, conque así quieres jugar eh?, jajaja, te falta mucho por aprender si quieres ser la que mande en esta relación -apenas terminó de decir esas palabras, cuando se quitó la mano de Violeta del pelo y de un solo golpe, ahora los papeles estaban cambiados, Violeta estaba sobre sus rodillas y Alejandra estaba de pie-

En aquel momento, todo era crucial, cualquier movimiento era decisivo para ambas, -Alejandra tenía la cabeza de Violeta agarrada con ambas manos- yo sé lo que te he hecho, se que te iba provocando en el coche con mi mano, pero debes aprender algo de todo esto, pero antes -con gentileza y Alejandra aun con los pantalones puestos, llevó la cabeza de violeta hacia su entrepierna mientras decía- “come here, you little bitch, i have a little gift for ya”

La noche estaba hermosa, la ciudad resplandecía con sus colores neón y el cuarto era magistral, los rayos de las luces iluminaban el techo como si fuera un antro, al poco tiempo de que ambas estaban metidas en la cama y completamente desnudas, Alejandra se detiene y con nada de ropa, se levanta de la cama, para pararse ante el gran ventanal, de tal manera que Violeta podía ver aquel hermoso culo.

¿Todo bien? ¿Hice algo mal? -Violeta aun seguia prendida, pero Alejandra no opinaba lo mismo-

Ahhh -exhalo Alejandra- tendré que despedirte de tu trabajo de enfermera, me estás poniendo en una situación que no me gusta.

¿Me estás diciendo… que soy… tu juguete sexual? -VIoleta estaba indignada después de escuchar las palabras de Alejandra, quien estaba regresando a sentarse en los pies de la cama-

No, claro que no babe, lo que pasa es que me arruinas mis planes, quiero quedarme con todo el maldito hospital, y para lograrlo debo quitar al doctorcito preferido del director, cuando te vi masturbandote en aquel pasillo supe lo que estabas haciendo, lo siento pero no puedo dejar que sigas interviniendo en mis planes -aunque Alejandra lo decía con mucha seriedad, en realidad estaba sufriendo por dentro, tuvo que traicionar a su amada, todo por conseguir un trabajo mejor-

Me estabas usando… ah, no puedo creerlo -Violeta estaba disgustada, se levanta de la cama totalmente desnuda y le grita- ¡NO PUEDO CREER QUE ME DEJE ENGAÑAR!, DIME EN ESTE MOMENTO LA VERDAD, DIME DE UNA VEZ QUE PREFIERES A ESE DOCTOR!

Violeta, tranquilízate, fijate lo que estás diciendo… mejor ven con mami –abrió los brazos en señal de paz- vamos, ven, apenas cae en sus brazos se puso a llorar.

Pasada la noche, aquellas luces que iluminaban el techo de aquel departamento ya no se veian mas, una hermosa luz naranja provenía del amanecer y con ello un gran resplandor, la luz alcanzaba a iluminar la espalda desnuda de alejandra, y parte del cuerpo de violeta, ambas seguían dormidas, luego de la pequeña discusión y del agotador viaje.

Alejandra se despertó primero, apenas abre los ojos se acomoda para despertar a Violeta con un beso en la boca, buenos días mi pequeña enfermera -una sonrisita y algo de juego fueron de esperarse- se sienta en la cama con la espalda hacia el gran ventanal, las sabanas de color rojo hacian juego con los colores en el resto de la habitacion.

Me iré levantando porque tengo que ir a trabajar -agarra su teléfono de la mesa de noche y procede a revisar qué mensajes tenía pendientes- ahhh por dios… más vale que me de prisa -en el reflejo de aquel cristal apenas se podía ver la inmensa lista de notificaciones de whatsapp y de otras redes, tenia muchos mensajes que responder-

Violeta por otra parte, apenas podía abrir los ojos, -entre palabras y murmullos dejo salir- she she seh, 5 minutos más.

A la media hora después, Alejandra salió del departamento hacia el hospital, su plan maestro estaba por empezar, tenía que hablar con el director sobre el doctor y el acontecimiento, y como era de esperarse, apenas se estaciona y ya había personal del hospital esperándola en la mera entrada.

La mañana de aquel dia fue muy intensa, en cuanto Alejandra tuvo un tiempo de descanso, fue a buscar al director, y no tardó en encontrarlo, se encontraba en la cafetería, estaba cercas de pagar su comida, -corriendo hacia la caja, le dice a la cajera- yo pago lo de el, hola director, ¡que gusto verlo! -el director le daba las gracias a Alejandra cuando se acercaban hacia la mesa-

¿Y qué tal va el hospital, si hemos tenido movimiento en estos últimos días? -Alejandra trataba de mostrar interés por él, pero su preocupación era más, tenía nervios de que el dr. eber la viera hablando con el director, quería evitar levantar sospechas, por violeta no se preocupaba más, estaba en su departamento muy dormida.

Que bueno que te veo Alejandra, que bueno que te veo, tenemos que platicar un poco -el director del hospital ya sabía lo que alejandra le iba a decir, casualmente pudo ver todo el escenario a través de las cámaras del pasillo-

¿Ah sí?, pero si aun no le digo de que tengo que comentarle -mencionó alejandra- al poco tiempo de que acabo de mencionar esas palabras, el dr eber aparece en escena sentándose en la misma mesa en la cual se encontraba Alejandra y el director.

Hola director, ¿hoy si está buena la comida? -eber se notaba apresurado, alejandra no se había percatado de que antes de entrar al comedor, él ya estaba atrás de ella, solo esperando el momento exacto- después de que Eber había recibido la llamada de parte de la enfermera violeta, recibió otra de alguien desconocido, el teléfono solo mostraba “número desconocido”.

Si, hoy incite a los cocineros a que cambiaran un poco la comida, yo pago todo aquí, así que… disfruten -Aquella paciencia de parte del director, era remarcable- ¡muchisimas gracias mi director! -eber si se notaba emocionado-

Al pasar el tiempo, alejandra se quedó callada y tambien aprovecho para comer, los chistes eran casuales, chismes de los demás doctores también como cualquier otra plática entre personal del hospital, no paso nada interesante hasta que acabaron de comer, el director le hace una seña a ambas personas, tanto al dr. Eber como a Alejandra, de que tenían que seguirlo hasta su oficina.

La tensión y los nervios no tardaron en hacerse presentes, conforme caminaban entre los pasillos y los pisos, los nervios eran cada vez más fuertes, ya una vez dentro de la oficina del jefe.

¿Cierran la puerta, por favor? gracias, ahora si vamos a empezar con esto, no estoy nada contento -la seriedad era muy clara, no hacía falta en que subiera el tono con lo calmado que lo decía-

¿De qué se trata? -Eber pregunto con miedo- si, ¿puedo saber de qué se trata? -enseguida alejandra no perdió el tiempo y tambien pregunto con miedo-

Quiero saber que es lo que están planeando, ¿acaso saben como me tiene la prensa, tienen alguna idea? no lo creo, primero empiezo contigo eber, y te voy a decir cual es tu problema contigo, los de la morgue me comentaron de que encontraron rastros de violacion en un cuerpo, casualmente en el del de guapo, el paciente que estaba en el cuarto #109, creo que sabes de quien estoy hablando, ¿no es así?

Ehhhhh yo no fui director, se lo juro, no fui yo -eber no sabia que hacer, ahora si lo cacharon con las manos en la masa-

¿Estás seguro de lo que dices? porque las cámaras dicen otra cosa, y tu, Alejandra, ¿puedo saber porque estabas grabando a tu trabajadora a escondidas, mientras el dr. Eber estaba manteniendo relaciones con el paciente? si, no creas que no me di cuenta, te recuerdo que las cámaras graban todo.

Ahhh, director… le juro que no se de lo que está hablando, yo estaba haciendo mi trabajo -con miedo y como pudo, alejandra trataba de protegerse, quería salir viva para poder quitar a Eber del juego, pero por la situación a lo mejor tendrían que recurrir a la tregua-

Muy bien entonces, les mostrare de lo que estoy hablando -saca su teléfono y pone un video que él mismo grabó aquel dia, grabo las pantallas de las cámaras-

De esto es de lo que hablo, -al poco tiempo, se podían escuchar gemidos, apenas eran captados por las cámaras y se escuchaban en el teléfono, afuera del cuarto podías ver como una mujer estaba hincada y uno de sus brazos se movía bastante rápido-

Escuchen bien los 2, yo me haré cargo de la prensa, no quiero que nada de esto salga a la luz, Alejandra, tú me corres a esa trabajadora, ¿se llamaba violeta, no? y tu Eber, no quiero que se vuelva a repetir este caso, ¿está claro? -exclamó mientras miraba a los 2 de manera atenta-

¿Y porque él se va como si nada hubiera pasado? lo que él hizo es peor… -la supuesta tregua se había acabado, ahora alejandra no se quedaría de brazos cruzados-

Porque es mi preferido, y punto, así que alejandra, salte de la oficina y continua con tu trabajo, por favor -a pesar de que el director tenía paciencia y se notaba calmado, sabía que ya no le quedaba mucho-

Yo también paso a retirarme -mencionó eber- tengo que ir a checar el estatus de mis pacientes, se me esta acumulando el trabajo -sin darle tiempo al director se salió de la oficina y alcanza a Alejandra-

-No tardó mucho en alcanzarla, sin que alejandra se entere, solo se acerca al oído derecho y le susurro- Buen movimiento compañera, pero te recuerdo que aun soy el preferido del director, si quieres sacarme del juego, tienes que mejorar tus cartas mi reina -eber le estaba dejando en claro que no se dejaría vencer tan fácilmente-

Tan pronto terminó de susurrarle al oído, se echa a correr, sin darle algo tiempo de responder a alejandra, sin embargo, debido a las palabras se quedó atónita en medio del pasillo, y así pasó el resto del día, Alejandra seguía pensando como podía quitar a eber y dejar a su trabajadora intacta.

De nuevo cayó la noche y Alejandra terminaba su turno, saliendo del hospital y dirigiéndose hacia el estacionamiento, conforme se acercaba hacia su carro, notaba como un pedazo de papel estaba en el limpiavidrios, era una nota con algo escrito.

“Es mejor que te rindas mi cielo, porque si no prepárate para la guerra, la primera en caer será violeta…”

-Alejandra agarro el papel y lo hizo bola, arrojándolo con furia hacia el piso, después solo se subió al carro y condujo hacia el departamento- ahora estaba más complicada la situación, si o si tenía que correr del trabajo a su violeta, y eber ya se había enterado de lo que planeaba, de alguna forma tenía que lograr su cometido, quedarse con el hospital.

Cuando llegó al departamento, abre la puerta y ve a violeta fumando un cigarro, la cajetilla decía “matarratas”, una marca conocida por todo el mundo, pero no tan popular por el nombre, -violeta apaga el cigarro en el cenicero y le dice a alejandra- me acaban de despedir.

¿Quién te despidió?, nomas puedo correrte yo, -alejandra se acercaba hacia la mesa, mientras se sentaba agarra un cigarro y lo prende-

El doctor eber, me llamó y me dijo que por órdenes directas del director del hospital, estaba despedida, que no hacía falta comentarle a mi jefa de trabajo, que ya se enteraría -violeta toda triste y decepcionada, poco a poco se empezaba a malhumorar-

Ese mendigo doctorcito, como lo odio al hijo de su madre -Alejandra tampoco estaba contenta, pues resulta que si era verdad, violeta sería la primera en caer en esa guerra-

Ninguna de las dos tenía ganas de seguir hablando, así que el resto del día se fueron a dormir de manera normal, esta vez fue todo normal, hasta que… pasó lo inimaginable.

Alejandra se despierta primero y despierta a Violeta, pero al ver que no se movía y que el color de su piel había cambiado drásticamente, sospecho lo peor, una jugada de muy mal gusto por parte de Eber.

Violeta… ya no vivía más, murió en la cama donde también dormía alejandra, sin ninguna señal de forcejeo, sin nada sospechoso, y no quedaba más que llamar a la ambulancia y a la morgue.

MALDITO DOCTOR!, SI QUIERES GUERRA… -la voz se empieza a notar que tiene mucho sentimiento- ¡GUERRA ES LO QUE TENDRÁS! -alejandra estaba molesta-

El departamento se notaba cambiado, se notaba como triste, por cuestiones personales de alejandra, se toma 1 semana de vacaciones, sin importarle lo que le diga el director, ella sabe que él entenderá la situación.

A los pocos meses de la muerte de violeta, todas las demás trabajadoras decían que la patrona ya no era la misma, que había cambiado completamente, y justamente lo era, todos los planes que tenía ya estaban renovados, ahora quería vengar la muerte de su amada, como diera lugar, y la forma que ella logro para completar su venganza, era…

(Aquí te recomiendo que leas la historia “mente imperdonable”, para que puedas entender el cómo fue la venganza de Alejandra, si… es mi propia publicidad)

Los años pasaron, y la policía jamás encontró al culpable de la muerte tan grotesca del dr. eber, por otro lado, Alejandra estaba por cometer su plan, desde aquella oficina miraba el lugar de estacionamiento cada día, y siempre repetía las mismas palabras “¿Querías guerra no? guerra fue lo que obtuviste, Requiescat (requiescant) in pace.

Yo no quiero meterme con una jefa de enfermeras, ¿y tú?

–SIR_EROX