Pastelito relleno - Taekook

Summary

౨ৎ Koo tendría la atención de ese dilf, de cualquier manera. ✧.* Tae: top - Koo: bottom ✧.* two shot No se permiten copias, ni adaptaciones.

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2
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n/a
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18+

uno

Koo se veía frente a su espejo de cuerpo completo, le gustaba ponerse muy lindo.

Una falda blanca, un top que dejaba ver sus clavículas y zapatitos rosas. Sonrió al espejo mientras se ponía el labial de fresa, listo para irse.

No sin antes revisar dentro de su coño, estaba mojado por el vibrador que se puso minutos antes, tan lubricado.

Y todo tenía una razón : Kim Taehyung, el dueño de la cafetería de la plaza. Es un señor de unos treinta y cuatro año, divorciado, sin hijos, tan habilidoso con los negocios cómo con su labia.

Desde el primer momento en que lo vió, supo que sería suyo, a cómo de lugar. Y ya tenía el plan perfecto, lo pensó durante días, para que no tenga ningún error, así por fin tendría a su amado.

Puede sonar raro, incluso asqueroso. Siendo que tiene casi el doble de su edad, pero no podía hacer nada, su corazón se flechó por el lindo castaño.

Cuándo por fin llegó a la cafetería, pudo divisar al mayor sentado en el lugar con menos luz, por ende con menos gente, perfecto.

Éste levantó su mano al verlo, en forma de saludo, respondió igualmente y se acercó hacia su mesa, dándose un abrazo algo fuerte. Tomó asiento frente a él.

— ¿Me extrañaste? — Preguntó divertido —. Hace mucho no te veo por aquí, Koo.

Soltó una risita, le encantaba que lo llamara por apodos lindos.

— Ya sabe, la universidad no me deja en paz - Hizo un falso mohín con sus labios, en forma de queja.

Taehyung asintió, ocurriéndosele una idea.

— Te invitaré un pastel de fresas, te gustan mucho. Será un premio por tu esfuerzo.

Prefería otro tipo de premio, así que negó. Y tras las muchas insistencias del contrario, dijo :

— Está bien, Hyung. — Sus labios se curvaron en una sonrisita —. Sólo si usted me lo da de comer ¿Trato?

— Trato.

Puso en marcha su plan.

Jungkook sentado sobre las fuertes piernas, sentía maripositas en su estómago y cosquillas en su coño.

Recibía feliz las cucharas de pastel que Taehyung le daba, sacando la lengua con intención. Dando brinquitos cada vez que se acercaba la cuchara, aprovechando el dulce sabor, para rozarse en el regazo.

De pronto, Taehyung volteó a ver a los clientes, dejando que Koo encendiera su vibrador con el control que traía en su bolso, mordió su labio cuándo gimió bajito.

Brincó cuándo sintió manos en sus caderas, acomodándolo mejor. La fricción le encantó, siendo inevitable que se restregara un poco más.

Estaba muy mojado, necesitado.

En el regazo de Taehyung, con sus manos grandes y sus dedos largos en sus caderas, el pastel era lo que menos le importaba desde ahora.

— ¿Se siente bien, Pequeño? —. El susurro en su oído, la voz gruesa lo hizo temblar.

Se había dado cuenta ¿Desde cuándo? Se sonrojó, bajando la mirada por la vergüenza.

— Descarado.

Palmeó su muslo, sacándole un gemido.

Trató de hablar, pero esa mano acariciando la parte interna de sus muslos lo hacía jadear. De a pocos subía más, llegando hasta sus bragas mojadas.

Sus mejillas se encendieron en rubor, Taehyung le había quitado la braga de conejitos y la escondió entre su asiento, algunos clientes lo notaron, pero por suerte no dijeron nada. Lo importante aquí, lo más vergonzoso, es que se dió cuenta del juguete.

Metió un poco sus dedos al coño palpitante y con la otra mano le tapó la boca, puesto que empezó a mover dos dedos rápidamente

— Silencio.

Demandó, importándole poco estirar su dulce agujero. Los ojitos de Koo se volvieron blancos, la saliva abandonando su boca, viéndose tan lascivo.

Sentía los dedos largos de Tae empujar fuerte en su interior, sólo lo hacía apretarse amando lo bueno que era estirándolo. Escuchó los gruñidos y la respiración agitada de éste, se sentía en el cielo, cómo siempre quiso estar.

Aferrando sus uñas en las piernas de Tae para no temblar demasiado, aunque era casi imposible. No lo dejó descansar si quiera un poco del vibrador y ya lo tenía tan cerca del orgasmo.

—Tae. — Chilló, tratando de conseguir un poco de aire —. Más, por favor, más.

— Claro, Pequeño. ¿Te gusta mucho esto no es así? —. Abrió un poco más las piernas ajenas y sacó sus dedos con calma, viendo el hilo pegajoso que salía y goteaba —.Tan mojado, eres un asqueroso, lamerás eso después —. Abofeteó su coño sensible, dejándolo rojizo.

Pero Koo seguía necesitado.

— Hyung, quiero correrme. — Su voz era tan pecaminosa, casi tanto cómo esos ojitos brillantes de ciervo, que lo único que hacían era suplicar.

— ¿Mi linda puta quiere que le estiren el coño? — El pelinegro molía lento en la erección —. No tienes idea de lo que te haré, Cosita.

Tembló de sólo pensarlo.

En este punto le importaba muy poco que el lugar estuviera lleno de gente, puesto que hizo caer a Koo de su regazo. Éste lo miró confundido, más aún porque llamó la atención de los comensales.

Y, cómo si fuera un animal en celo, Tae lo recostó sobre el suelo, abriendo sus piernas a cualquier pervertido chismoso, quienes fueron los únicos que no corrieron asqueados o asustados por la escena. Sus mejillas ardieron, muy avergonzado, sin embargo su coño no paraba de mojarse. Ese hombre era un delirio.

Taehyung se arrodillo frente a sus piernas abiertas, viendo con detalle cada lugar. Todo rosado y mojado, sin bello e incluso sin tocar se percibía lo suave que era. Jungkook sólo cerraba los ojos, después de todo esto lo ocasionó él.

— ¿Juegas con tu agujerito, Lindo? — Su voz era suave, cómo una canción de cuna, directo a su coño, que se apretaba en la nada. Extendió los pliegues con sus dedos, para ver mejor de dónde salía todo ese jugo.

— Sí, me gusta mucho meter mis dedos y frotarme.

Buen chico obediente.

— ¿Pensando en quién?

Por supuesto que sabía.

— En Hyung.

Sólo quería escucharlo de sus dulces labios.

Y sin más, atacó el acalorado coño. Pasó su lengua por los pliegues primero, saboreando lo bien que sabía en su boca, escuchando los gemidos bajitos. Así durante un rato, hasta que Koo elevó sus caderas por más. Le daría lo que pedía, pero a su manera.

Empujó su rostro más cerca hundiéndose en la maravilla que tenía en frente, con sus dedos estiró un poco más para abrirlo y empezar a comerlo cómo debía. Su lengua curvaba su clítoris para luego succionarlo y darle pequeñas mordidas, mandando hacia atrás los ojitos de Jeon por lo bien que se sentía, lo amaba tanto.

Sus cadera se movieron más, gimiendo agudo, cuándo Tae alzó sus muslos para tener más espacio. Por otro lado, Koo agarró su cabello, jalándolo más a su coño. Kim rió y azotó el culo del malcriado, obvio que le gustó, porque su coño apretó su lengua.

Empujó las piernas del pequeño hacia su pecho, expuesto completamente para él y para algunos asquerosos que se tocaba viéndolos, pero el pobrecito estaba demasiado cerca del orgasmo cómo para preocuparse.

Los espasmos se hicieron presentes cuándo Tae metió dos de sus dedos para bombear dentro del coño apretado.

— ¡H- Hyung! ¡Koo está muy cerca!

Su pequeño cuerpo no dejaba de temblar ante la increíble estimulación. Su pecho subiendo y bajando para obtener un poco de aliento, tan mareado por lo poco que le faltaba.

El sonido de sorbos y chapoteos lo hacía calentarse más, lloriqueó apretando más los dedos dentro suyo, por ello fueron movidos con más fuerza y rapidez. Curvó su espalda y cerró los ojitos cuándo su chorro por fin pudo ser liberado junto a un fuerte orgasmo, prácticamente se vino a gritos sobre la linda cara de Tae y le encantó.

Aún no callaba sus chillidos y sollozos, cerrando sus piernas para intentar calmarse. Pero el mayor chupando sus dedos manchados con su humedad no lo ayudaron.

No se recuperaba de su orgasmo pero Taehyung abrió sus piernas por quindécima vez, viendo fijo a los jugos bajando por su culo.

— Aún no termina, Dulzura.

Poco le importó que sus piernas duelan, puesto que levantó a Jungkook del suelo y lo puso en cuatro. Éste se dejó hacer, demasiado cansado para enojarse.

Tae se inclinó hacia él, diciendo:

— Tu coñito aún necesita mi polla.

Koo bajó la cabeza y luego asintió.

— Por favor, Tae Hyung. Koo necesita su polla golpeando fuerte en su coñito.