A Couple Of Stupid Boys, OS Larry Stylinson

Summary

Enemies To Lovers Harry está enamorado de Zayn. Louis está enamorado de Zayn. O eso creen, hasta que se dan cuenta de que la realidad es muy distinta. OS corto, soft, sin smut.

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¿Contigo? ¡Jamás!


—¡Es un verdadero idiota! ¿Cómo no se da cuenta de que no tiene opción con mi Zayn? —Gritaba un molesto Louis a su amigo Niall. —Di la verdad, yo soy mejor opción, no puedes negármelo.

—Por vez número dos millones te voy a repetir lo mismo. Tú y Harry me tienen cansado con esta historia con Zayn. Los dos son mis amigos, aunque ustedes se lleven terrible y no puedo creer que los dos se vean como una opción cuando deberían ser una jodida oportunidad para Zayn o cualquier otro, pero se ofrecen dando lástima, recogiendo migajas, sin darse cuenta de que él los ve como un par de pendejos molestosos. —Terminó ofuscado y yéndose del parque donde se habían juntado a conversar hace diez minutos, y en los que, lo único que hizo fue escuchar a Louis hablar mal de Harry.

Había pensado seriamente en dejar de ser amigo de ese par, no toleraba tanta estupidez ni que no se dieran cuenta de la realidad.

Todo esto empezó hace dos meses cuando a la escuela donde estudiaban los tres, había llegado un ayudante del profesor de filosofía. Un atractivo chico de mirada triste, que estaba haciendo su práctica y que los ayudaba con algunas dudas y preparaba los exámenes. Casi al mismo tiempo, Harry y Louis se declararon enamorados de él y comenzaron una estúpida guerra para intentar lograr llamar la atención de Zayn, que claramente no había mostrado interés en ninguno, eran simples chicos, a los que les llevaba varios años y que no tenían idea de dónde estaban parados.

Niall conocía a Harry hace tres años, se hicieron buenos amigos porque les gustaba leer y conversar y comenzaron a hacer los trabajos grupales siempre juntos. Además, la mamá de Harry cocinaba como los dioses, algo que disfrutaba sin dudas y era visitante habitual en la casa de los Styles, donde siempre le tenían galletas, o pasteles esperando por él.

A Louis lo conoció cuando un día iba caminando cerca de la cancha de futbol, y la pelota lo derribó, dejándolo mareado y confundido. Todos se rieron, excepto Louis, que se acercó, se preocupó y lo acompañó a la enfermería. Desde ahí se acercaron y la pasión por el fútbol terminó de unirlos. Además, Louis era muy divertido, de una manera distinta a Harry, por lo que siempre pensó que deberían llevarse más que bien.

Intentó que se conocieran, pero a pesar de haberlo planeado muchas veces, siempre ocurría un imprevisto y no lo logró. Todo se pudrió cuando empezaron a sentir celos del otro. Que si Harry lo había invitado primero el viernes a cenar y por eso no pudo acompañar a Louis o que si Louis lo había llevado a un partido amateur y no pudo ir a una visita a un museo con Harry. Querían acaparar su atención, y el pobre Niall ya estaba cansado.

Apenas había dejado a Louis hablando solo, cuando Harry lo estaba llamando, por lo que fue a verlo, convencido por una promesa de pizza casera.

—Qué bueno que llegaste, acompáñame, —dijo Harry apenas Niall puso un pie en su casa, y lo arrastro a su habitación. —Mira, compré ropa, estoy seguro de que llamaré la atención de Zayn, dame un minuto para que la veas.— No le dio tiempo ni de respirar.

—Te ves increíble, pero no sé si le guste, —murmuró mirando los jeans ajustados, la camisa ligera y unas botitas negras. Se estaba transformando en un hombre muy atractivo, dejando atrás su rostro más infantil. Lástima, pensaba, que su cerebro no estaba creciendo al mismo ritmo.

—¿Por qu

—Porque Zayn es de otra onda, más relajado, menos producido.

—Creo que estás equivocado, no es como si solo usara buzos y sudaderas como cierto personaje que conocemos que ni siquiera se baña y seguramente apesta.

Niall rodó los ojos, una vez más. —No empieces, a veces creo que ustedes se gustan en secreto porque lo único que hacen es fijarse en lo que hace o no hace el otro.

Harry simuló estar vomitando. —Ni aunque fuera el último intento de hombre en esta tierra podría mirarlo con otros ojos. ¿Acaso no lo has visto? Siempre presumiendo sus piernas tonificadas, firmes, fuertes y creyendo que todos van a caer rendidos ante sus ojos que no tienen nada especial, más que ser de un azul indefinido y profundo que cambia con la luz. Además, es tan desagradable su risa, o cómo se arregla ese pelo... feo, brillante y suave y feo, muy feo, y cómo hace esos bailes ridículos cuando su equipo mete un gol. Es realmente lo más desagradable que vi alguna vez,—comentó arreglando su pelo cada vez más largo.

Niall estaba, ahora sí, confundido. A pesar de todo el tiempo que llevaba siendo amigo de Louis, jamás había reparado en todos esos detalles que nombró Harry.

—Insisto, te ves realmente bien, pero dudo que Zayn lo note. ¿Cuándo van a entender que a él no le interesan los niños como ustedes? A veces me asusta lo tontos que son.

—En vez de portarte como el peor amigo del mundo, dime si el idiota de Lou... Louis, tiene algo preparado para la fiesta de fin de año. Queda apenas una semana.

—Mira, te voy a decir una sola cosa. En una semana es ese famoso baile, pero... —Advirtió levantando el dedo, —en dos días tienes que repetir el examen de matemáticas que reprobaste la primera vez. Si no lo apruebas, vas a quedarte un año más en la escuela, y te estás portando como un idiota. Louis es el mejor en esa materia, puedo hablar con él para que te enseñe.

—Jamás, —respondió con seguridad Harry. —Nunca voy a hablar con él. —Estaba sentado en la cama, con los brazos cruzados y un adorable puchero.

—No pensé que fueras tan tonto. No quiero ser cruel, pero la relación con tu mamá está en juego.

Y eso sí dolió. —Lo sé... ¿Crees que quiera ayudarme? —Preguntó ya menos acelerado.

—Me voy a conversar con tu mamá y más tarde te envió un mensaje para confirmar hora y lugar, —dijo saliendo. —Ah, tienes que enseñarle historia.

En la cocina disfrutó de la compañía y la conversación de Alexa y también de la pizza. Niall había perdido a su mamá hace dos años, y la mamá de Harry lo acogió con todo su amor. Tenía a su papá y a su hermano, pero nada se comparaba con una madre. Apenas salió de ahí, le envió un mensaje a Louis para pasar a verlo.

—Llegaste justo a tiempo, —exclamó Louis. —Mira, dime qué te parece.

Modeló frente a Niall, su ropa nueva, especial para la fiesta de fin de año.

—Ay no, —se quejó. —No le va a gustar a Zayn, él es más de otra onda, más relajada, —repitió ya aburrido. —Pero me gusta cómo te quedan los jeans ajustados, nunca usas eso. Tus zapatillas son mis favoritas, pero vine a decirte algo, siéntate, —pidió quedándose de pie. —Parece que te olvidas que tienes que repetir el examen de historia, y que de eso depende que te gradúes. Entiendo todo esto de Zayn, y la pelea con Harry, pero él es el único que puede ayudarte y lo sabes. Le puedo pedir que te explique, si haces lo mismo con él.

Un silencio extraño apareció, hasta que solo se escuchó la carcajada de Louis. —Jamás. ¿Me oyes? Jamás. ¿Tener que ver de cerca sus uñas de colores, tan originales y... feas? ¿Y sus labios de ese color tan feo? ¿Y qué hay de sus ojos? Seguro son de contacto, porque es imposible que sean de ese verde tan... feo... Y esos espantosos hoyos que se le hacen cuando sonríe son de lo más horrible. Todo él es irritantemente feo, muy feo.

—Ay Dios, dame paciencia, —susurró Niall en voz baja. ¿De verdad no se daban cuenta? —Está bien, es tú decisión, pero no quiero recordarte que si no pasas, vas a tener que buscar trabajo antes de una semana.

La risa desapareció de la cara de Louis. —¿Crees que quiera ayudarme? —Preguntó.

—Depende. ¿A qué hora puedes mañana?

—Después de almuerzo, en la plaza de la fuente.

—Bien, te mando un mensaje para confirmar. —Se dieron un abrazo de despedida.

Harry y Louis, esa tarde, se dedicaron a preparar lo necesario para el día siguiente.

Harry hizo un resumen de los contenidos del examen, una línea de tiempo, y una prueba ensayo. Usó lindas hojas de colores, y destacó cada parte importante, con distintos tipos de letra. Guardó todo en una bonita carpeta, y se dedicó a repasar matemáticas. No quería que Louis pensara que era un ignorante o tonto, porque seguramente le diría a toda la escuela que era un inculto. Estuvo dos horas quemándose las pestañas hasta terminar con dolor de cabeza, pero no le sirvió. Terminó más confundido que antes.

Estaba en eso, cuando golpearon su puerta y entró su mamá. —Espero que estés estudiando, no quiero saber que estés preocupado de la famosa fiesta, —habló golpeado.

—Estudio mamá. —Contestó bastante triste. —Te prometo que voy a pasar.

—Sabes que hace tiempo dejé de creer en tus promesas, —terminó de decir, dejándolo solo.

Y eso lo dañaba más que nada en el mundo. La relación con ella fue siempre su lugar seguro. Cuando dijo que era gay, su padre dejó de hablarle y luego lo olvidó cuando se fue de la casa. Pero su mamá, ella lo había aceptado, apoyado y más que eso, le enseñó a amarse, a descubrirse, a sentirse importante y valioso. Eran confidentes, se demostraban su amor siempre, hasta que, él tontamente, empezó a faltar a la escuela por irse de conquista con algún chico, o cuando empezó a bajar sus calificaciones y a recibir malas anotaciones por no poner atención. Alexa habló con él muchas veces, y siempre obtuvo promesas que fueron rotas una tras otra, por lo que no tuvo más opción que decirle que, si no pasaba de curso, se olvidara de la universidad o de cualquier ayuda que dependiera de ella. No hubo noche en que no llorara pensando en cómo había cambiado su hijo. Sabía que no era un mal chico, pero era consciente de lo difícil que era salir adelante sin un título, porque a ella le pasó, porque no tuvo ayuda de su familia, y se dedicó a trabajar en donde la recibieran, por pagas miserables muchas veces. Así salió adelante, pero fue muy, muy difícil.

Louis también estaba preparando algunos ejercicios y una especie de prueba, en unas hojas arrugadas y un poco sucias que encontró en el fondo de su mochila. Garabateó unas fórmulas y quedó satisfecho. Estuvo a punto de ponerse a dormir, pero no quería que Harry pensara que era un ignorante o tonto, no iba a permitir que ese estúpido lo humillara, por lo que se dedicó a leer su libro de historia, intentando entender lo más posible. Estaba a punto de quedarse dormido, cuando la voz de su mamá llegó a sus oídos.

—¿Estás estudiando? ¿Es verdad? —Preguntó sonriendo. —Más te vale Louis, —dijo ahora enojada. —Tu tío está esperándote en el campo: si repruebas, te vas a ir para allá a vivir en medio de las vacas, sin celular.

—¡Pero mamá! No me puedes hacer eso, —se quejó afligido. —Lo intento, pero es tan aburrida la historia, nadie sabe explicarla... —Se arrepintió inmediatamente de sus palabras, al ver la cara de su mamá a punto de estallar de la rabia.

—¡Cómo me dices eso! ¡Soy profesora de historia y ...! —Haciendo un esfuerzo supremo, se mordió la lengua y salió de ahí, antes de tirarlo por la ventana.


De alguna manera extraña, Harry y Louis pensaban en lo mismo antes de dormir. Zayn no era realmente alguien con quien quisieran tener una relación. Sus ojos, a pesar de ser realmente lindos, transmitían mucha tristeza y eso los perturbaba. También estaban conscientes de que, en caso de estar en una relación a su edad, debía ser algo relajado, lleno de aventuras y travesuras también, compartir risas como locos y tener la confianza suficiente de mostrarse como eran realmente. Si se hubiesen decidido a ser sinceros, Niall sabría cómo les dolía estar solos. Los dos tenían una larga lista de malas experiencias, a pesar de sus cortas edades, que podrían parecer poca cosa para alguien mayor, pero en sus corazones de chicos creciendo podían marcar para siempre su futuro.

El nuevo día llegó sin demora, y los encontró cansados, preocupados y tristes.

Harry se levantó temprano, ordenó su habitación, se preparó el desayuno y adelantó el almuerzo. Su mamá estaba en el médico, porque le dolía mucho la cabeza y la tenían que revisar. Quería, por lo menos, ayudarla un poco, como antes de que encontrara divertido desaparecer de su casa por el día entero. Se bañó y se arregló como siempre, excepto que usó un acondicionador especial para su pelo que comenzaba a estar cada vez más largo y donde aparecían bellos rizos; sus uñas eran de color negro, algo que le disgustaba, pero ya se había acabado todos sus esmaltes y ese color era el único que le quedaba y finalmente un poco de su perfume favorito. Terminó el almuerzo y se sentó a comer solo. Lavó lo que ocupó, tomó su mochila y salió, dejándole una nota a su mamá.

Louis fue sacado de su cama por su hermano menor, a los gritos. Caminó hacia la cocina y ahí tuvo una pelea con su hermana, porque se había comido todo el cereal y tuvo que conformarse con un pan medio duro. Se bañó con esmero y arregló su pelo con mucha dedicación, aunque faltaban más de tres horas para ver al idiota de Harry.

—Uy, ¿tienes una cita hermanito? —Preguntó con burla su hermana cuando apareció para almorzar. —Ojalá que ahora no te rompan el corazón.

—Ojalá que no sea con ese ridículo que se pinta las uñas, —fue el turno de su hermano.

—No es ridículo, es original, —contestó sin darse cuenta. —Quiero decir, sí es ridículo, pero es su vida, el verá lo que hace. —Se levantó, fue a lavar sus dientes, a perfumarse y salió, dando un portazo. Prefería llegar temprano y que Harry no tuviera que esperarlo, tenía que evitar cualquier cosa que le provocara ventaja.

Llegaron al mismo tiempo, mirándose con odio. Se miraron de pies a cabeza y sintieron lo mismo, el otro era demasiado horrible, ¿cómo podía existir alguien tan desagradable?

—Menos mal llegas a la hora, —habló primero Louis.

—Lo que sea, siéntate, —respondió Harry. —Vamos a empezar con historia.

—¿Y por qué? Mejor con matemáticas.

—Mira, no quiero pelear, no tengo tiempo. ¿Quieres empezar por matemáticas? Bien, te escucho.

Y Louis, por algún motivo desconocido, se sentía nervioso, sobre todo al estar tan cerca de Harry que podía sentir su perfume, que era espantoso, ¿cuál usaría? Para no comprarlo, obviamente, le daba un asco tremendo.

Durante la siguiente media hora, hizo una maravillosa explicación de los ejercicios. Le entregó la especie de prueba para que la guardara.

—Eres muy bueno explicando, muchas gracias, —dijo Harry, con sus defensas absolutamente en el piso, y viendo las mejillas de Louis colorearse. —Ahora veamos historia.

Louis estaba mudo, no se perdió ni una sola palabra, la voz de Harry se quedó pegada en su cabeza, porque era tan irritante, que jamás podría sacarla de ahí. Revisaron todos los apuntes y Louis hizo algunas preguntas, que fueron explicadas magistralmente.

—Toma, —pidió Harry entregándole una carpeta verde con algunos brillitos. —Hay un resumen, una línea de tiempo y una prueba ensayo. Hazla y cuando la termines, me mandas una foto con las respuestas para ver si necesitas que te refuerce algo más. ¿Te parece?

—¿Cómo lo haces? Te juro que nunca pude entender... —Dijo rascándose la cabeza. —Tienes que anotarme tu teléfono.

—Claro —Tomó su lápiz de color violeta y lo anotó en la esquina del ensayo. —Debo irme, muchas gracias Louis, espero que te haya servido mi ayuda. —Sonrió, mostrando esos hoyuelos que su enemigo detestaba.

—Claro que sí, y también espero haber aclarado tus dudas, —contestó arreglándose el pelo seco y opaco, como una escoba usada pensaba Harry.

No estaban seguros de cómo despedirse, tuvieron un minuto de duda, pero finalmente se fueron cada uno por su lado, caminando rápidamente.

Louis se fue a su casa, pensando en que tendría mucho tiempo libre, pero cuando llegó ya eran las ocho y estaba completamente oscuro. Su mamá estaba en la cocina y lo miró, muy seria.

—¿Dónde estabas? —Preguntó.

—Estudiando. Me junté con un compañero, él me explicó historia y yo le enseñé matemáticas, —respondió.

—Espero que a él si le hayas entendido.

—Mamá... No me dejaste explicarte, no quise decir que no supieras hacerlo, es solo que yo no entiendo de esa manera... Harry lo hizo distinto, no sé cómo, pero le entendí.

—Espero que ese tal Harry de verdad te haya enseñado historia y no otras cosas.

—No te preocupes mamá, nunca lo haría, —dijo saliendo a su habitación. No esperaba que su voz hubiera salido tan rota.

Harry encontró a su mamá conversando por teléfono, por lo que fue directo a revisar los ejercicios que le dejó Louis. Por más que le daba vueltas, no encontraba sentido a lo amable que había sido, ni lo bien que le explicó cada fórmula. Debía admitir que era simpático, pero nunca sería su rival frente a Zayn, de eso estaba seguro. Estaba haciendo una tregua antes de la fiesta, solo era eso. A las diez de la noche, recibió un WhatsApp de Louis, con las respuestas al ensayo, y sonrió al notar que estaba todo correcto. Estuvo a punto de enviarle un emoji feliz, pero se contuvo. Él no era un ridículo cursi.

El día de presentar los exámenes llegó demasiado rápido. Niall estaba en la escuela, para dar apoyo a sus amigos, ya que él había aprobado todas sus materias. Lo más estresante, era que las notas se publicaban diez minutos después de terminada la hora de la prueba.

Sin que nadie supiera, Harry le había comprado a Louis una polera de su equipo de fútbol favorito. ¿Por qué lo hizo? No lo sabía, menos cuando tuvo que ocupar todos sus ahorros que tenía para comprar una maleta hermosa con 140 esmaltes de uñas.

Louis hizo lo propio en silencio. Compró para Harry un set gigante de esmaltes que su hermana fue a buscar a una tienda exclusiva, ya que él no tenía tiempo de hacerlo. Tuvo que contarle en un momento de desesperación y aguantar sus bromas. De más está decir que le dolió renunciar a la camiseta de la nueva temporada del equipo de sus sueños.

Después de recibir el informe final con todas sus notas, Harry fue a buscar a Louis para... ¿para qué? Lo dudó una vez más, pero sentía que debía agradecerle y entregarle su regalo, aunque estaba muerto de vergüenza. Para su buena suerte, Niall estaba con él a la salida del salón de clases. Tomó una respiración profunda y con su mochila en el hombro se acercó, y antes de que estuviera a dos pasos, escuchó las voces y los gritos estridentes de los compañeros de Louis que le celebraban el haber pasado el examen y con nota máxima.

—¡Hey, Tomlinson! Fue buena profesora la chica Styles ¿no? —Todos rieron, excepto Louis y Niall. —Te apuesto cien libras que en otras cosas es igual de buena. ¿Han visto esas piernas? ¿Y esos labios gruesos? Ya me imagino las maravillas que puede hacer esa boquita.

Louis estaba shockeado. Por primera vez se daba cuenta de que los verdaderos estúpidos siempre fueron sus amigos. Niall miraba la escena y se dio cuenta de las lágrimas de Harry antes de verlo correr hacia los baños. Iba a seguirlo, cuando la voz de Louis lo detuvo.

—Harry es un chico maravilloso, tan amable y educado, original y único. En cambio ustedes son un montón de idiotas. cómprense una vida. Vamos Niall. —Habló fuerte y claro mientras se daban media vuelta para salir de la escuela. ¿Y eso? Su propia voz se le repetía en la cabeza, ¿había defendido a su peor enemigo? Sí, y no se arrepentía.

—Vas a tener que irte solo. Harry alcanzó a escuchar las burlas, debe estar en el baño.

—No, te acompaño, —contestó preocupado.

—Creo que no es buena idea. Él ya tenía una mala impresión de ti, pero de mí... Es mejor que hablé con él a solas.

Louis no tuvo más opción que aceptar, pero estaba realmente angustiado. Lo que menos quería era que Harry siguiera pensando que era un tonto. El gesto de haber dejado de lado sus problemas y conflictos para ayudarlo como lo hizo y demostrando verdadero interés de que aprendiera, le provocó unas ganas desconocidas de querer verlo sonreír mostrando esos hoyuelos horribles. Pero era solo gratitud, nada más.

En el baño de la escuela, Harry estaba frente al espejo, después de lavar sus manos y su cara, en una especie de reflexión. La actitud de Louis le dolió, no podía negarlo. Pensó que las cosas entre ellos terminarían de forma amable al finalizar esa etapa en la escuela, pero se equivocó y ya, no iba a pensar en eso. Lo que le afectaba de verdad, era volver a enfrentarse a los prejuicios de los demás que siempre lo feminizaban y humillaban por sus uñas o su ropa. Sabía que no dependía de él, pero era agotador seguir defendiéndose.

En ese estado se encontraba, cuando vio aparecer a Niall. Había olvidado que él también guardó silencio, pero sabía que no era un tonto, era su amigo y confiaba en él.

—Harry, menos mal que te encuentro, tenemos que hablar.

—No sé cómo puedes justificar lo que pasó, se supone que somos amigos y ...

—Espera, vas muy rápido, —interrumpió. —Primero, esos tipos aparecieron de la nada, no estábamos con ellos y cuando empezaron a hablar de ti, quedé en blanco, te juro que no entendía qué pasaba. Solo te vi, Louis y yo sin poder reaccionar y luego iba a salir detrás de ti, pero Louis les dijo un par de cosas y me sacó de ahí. Me costó unos minutos entender, sabes que jamás he dejado de defenderte, incluso cuando no has querido que lo haga.

—Lo sé, lo sé, lo sé... Es solo que, fue extraño verte en esa situación, —contestó más tranquilo. —¿Qué dijo Louis? Ya me imagino, seguramente estaba de acuerdo con esos tontos y más tonto yo, —se lamentó mientras se tapaba la cara.

—Te equivocas, te defendió. Dijo que eres original, amable y único, debo admitir que me sorprendió.

—¿De verdad? ¿Eso hizo? Es lindo, quiero decir, lo que hizo es lindo, él no, él es feo, muy feo, —comentó mordiendo su labio.

—Vamos a casa, a tu casa quiero decir, —rio Niall, pensando en el almuerzo.

—No, o sea, sí. Voy a llamar a Louis, para... decirle algo. ¿Puedes ir más tarde?... Gracias —Dijo al ver el asentimiento de Niall.

Pero Louis no contestó, lo que le provocó una pequeña decepción, quizás era una señal. Cuando recién había salido de la escuela sonó su teléfono.

—Hola, —saludó Harry.

—Hola.

—Emm.

—¿Sí? —Preguntó Louis.

—Yo...

—¿Tú?

—Lo siento, quería saber si podemos vernos, te voy a quitar dos minutos.

—Eso espero, ¿dónde estás?

—Saliendo de la escuela.

—Te veo en el parque, donde nos juntamos a estudiar.

Louis lo vio caminar hacia él, mientras estaba apoyado en un árbol, y se sentía como una estúpida cita y no podía negar que la idea era desagradable, un poco. Pero debía enfocarse, la fiesta era en pocos días y su objetivo era Zayn, nadie más.

—Solo quería entregarte esto, —explicó apenas estuvo frente a Louis, estirando su brazo. —Gracias por tu ayuda, adiós.

La risa de Louis lo descolocó un poco, hasta que lo vio sacar de detrás del árbol, una cosa cuadrada, mal envuelta y un poco pesada. —También te compré algo, toma.

Harry tomó con dificultad el regalo, y se quedó en silencio. —Bien, supongo que nos veremos el viernes en la fiesta. Gracias de nuevo.

—¿Aún te interesa Zayn? —Preguntó Louis.

—Puede ser... ¿Y a ti?

—Puede ser.

Cada uno tomó su camino, en silencio.

Apenas entró Harry a su casa, vio a su mamá esperándolo. Dejó su regalo en el sofá, junto con su mochila, y se acercó a ella.

—Mamá, por favor, no sigamos así, —pidió tristemente.

—¿Cómo te fue? Quiero ver el informe. —Fue lo único que contestó, aguantando las ganas de abrazarlo.

Harry se devolvió para sacar la carpeta. Se la entregó, aún triste, mirando al suelo. Pasaron los segundos y no había reacción, buscó la mirada de Alexa y la vio llena de lágrimas, haciéndolo llorar también.

—Lo siento mamá, no quise que esto llegara hasta acá.

—Lo sé bebé, lo sé, —dijo cobijándolo en su regazo. —Estoy muy orgullosa de ti.

El resto de la tarde se quedaron conversando, contándose secretos y recuperando todos esos meses en que se distanciaron. Revisaron juntos el regalo sobre el sofá, y Harry estuvo a punto del desmayo. Los esmaltes que tanto quería estaban ahí, para él, acompañados de una nota con esa letra desordenada que conocía tan bien.

“El negro te queda horrible, a ver si alguno de estos te queda mejor”.

Tuvo que dar algunas explicaciones de quien era el tonto que dejaba una nota como esa, pero lo hizo feliz, porque nada era mejor que recuperar la relación con su mamá.

Louis, en cambio, llegó de cabeza a mostrarle a su mamá y a sus hermanos el regalo que había recibido. Lo vio apenas Harry se dio vuelta, y estuvo a punto de llamarlo y lanzarse encima, no podía más de la emoción. Algo que se le acabó, cuando su mamá le quitó la camiseta.

—Hasta que no vea tu informe, no te la paso.

—Pero no es justo, es mía, me la regalaron... —Dijo haciendo un puchero. Caminó arrastrando los pies, estaba jugando, hace mucho no se sentía así. —Lo siento, —actuó como un profesional, mostrándose afligido.

Su mamá había palidecido al verlo así. —Mira Louis Tomlinson, agradece que eres mi hijo, si no, te daba con la... —Y ahí entendió que su hijo había salido de la escuela con un excelente promedio. —Ven acá bestia, —dijo abrazándolo.

—¡Mamá! ¡Estás arrugando mi polera! —Gritó.

—¿Te importa más esa trapo que un abrazo de tu madre?

—Es que se la regaló un chico especial, el más feo de la escuela, —informó su molesto hermano pequeño.

—Demasiado feo, diría yo, —afirmó su hermana, poniendo cara de asco.

—¿Ah sí? —Preguntó confundida. No entendía si era feo, especial o cómo.

—No, sí, yo... ¡Mamá! —Salió corriendo a su habitación, con su regalo abrazado.

Se sentó en su cama y se dio cuenta de que había un papel rosa, con una hermosa letra azul.

“Ojalá te cambies ese harapo que andas trayendo por algo decente”.

Los siguientes días pasaron tranquilos, sin tener más contacto, y haciendo camufladas preguntas a Niall, que pensó que ese par había dejado su estúpido interés en Zayn, pero se había equivocado. Estaba tan harto, que les advirtió que si seguían no iba a ir a la dichosa fiesta.

Ese día en que por fin se cerraba el ciclo escolar, llegó cálido y despejado. Desde temprano estaba Harry revisando su ropa, haciéndose mascarillas en el rostro y el pelo, eligiendo los colores para sus uñas. Quería verse más lindo que nunca.

Louis en cambio, despertó hasta las cuatro de la tarde, porque se había desvelado y recién pudo dormir a las cinco de la mañana. Apenas se duchó después de comer algo que era desayuno, almuerzo y cena combinados, de muy mal humor, porque tenía la cara con las huellas de las arrugadas sábanas, y su polera favorita, que había comprado para la ocasión, estaba sucia debajo de su cama.

La celebración empezaba a las siete de la tarde, porque la mayoría de los chicos eran menores de edad aún, y luego de las diez, podían quedarse los que tenían más de dieciocho. Harry entraba en la primera categoría, al igual que Niall y Louis en la segunda.

—Te ves muy bien hijo,— habló Kristine, la mamá de Louis. —¿Es verdad que hay un chico que te interesa? —Preguntó mientras le ayudaba a colocarse el reloj.

—Sí, hay alguien, y esta noche es... importante.

—¿Vas a llegar tarde? ¿O esperas no llegar? ¿Llevas condones?

—No lo sé mamá, te aviso si me quedo afuera.

—Pásalo bien y cuídate —Dijo dándole un beso en la mejilla.

A quince minutos de ahí, estaba Harry perfumándose ligeramente. Se sentía nervioso, demasiado ansioso, y no dejaba de mirarse al espejo, se sentía inseguro de sus uñas de colores. No pudo decidirse, y pintó cada una de un tono diferente. Tampoco sabía si fue una buena idea, encrespar un poco sus pestañas y usar algo de brillo en sus labios. Tenía demasiado calor, por lo que decidió no llevar chaqueta, y quedar solo con una camiseta blanca, y encima, una camisa abierta cuadrillé en tonos azules y las mangas dobladas hacia arriba.

—¿A quién quieres infartar bebé? —Preguntó Alexa desde la puerta.

—Hay alguien... no puedo contarte aún.

—Espero que sea un buen chico entonces.

—También lo espero, —dijo dándole un abrazo.

Niall llegó primero a la fiesta, y se entretuvo en la mesa llena de cosas ricas para picar, cuando fue interrumpido por un muy abrigado Louis.

—¿No tienes calor?

—Mi polera favorita está sucia y no me sentía cómodo con otra... Me puse la única que estaba limpia y no me gusta, por eso me puse esta sudadera.

—No importa, te ves bien. Prueba esta salsa, —sugirió comiendo una gran galleta.

Louis intentó probar algo, pero no podía. Solo tomó un poco de jugo, cuando vio aparecer a Zayn. Lo notó diferente, como si hubiese perdido su chispa o como si su ropa fuera distinta, o tal vez su pelo... No podía encontrar la respuesta.

Todo cambió cuando unos minutos después, Harry entró. De inmediato se dio cuenta de que su pelo estaba más sedoso desde la última vez que lo vio, también que sus pestañas realzaban más su mirada, ni hablar de la luz en su boca o de las uñas de colores. Sonrió sin quererlo, frente a la mirada divertida de Niall.

—Qué bien se ve mi amigo, ¿verdad? —Decidió seguir comiendo cuando se dio cuenta de que no le estaban prestando atención.

No podían culpar a Louis. Estaba en ese momento, hirviendo de rabia al ver cómo Harry era acosado por esa tropa de imbéciles que no lo conocían y que intentaban coquetearle. Sin poder frenar a sus piernas, fue en su dirección. Para su mala suerte, cuando sus miradas se cruzaron, aparecieron los mismos compañeros que ese día de la confusión.

—Vaya, si no es la maestra Styles, muy guapa hoy, ¿anda buscando algún alumno? Porque conozco varios que quisieran sus enseñanzas, —se burló con ganas, el tonto de Nich mientras los demás se reían.

—¿No tienes nada más que hacer? Déjame en paz, —contestó Harry bastante tranquilo, pero con firmeza.

—No te enojes, mira, ahí viene Tomlinson, seguro quiere lecciones privadas, —continuó mofándose. —A ver, niégalo, ¿o lo vas a defender otra vez? ¿Acaso es tu novia? —Las risas no paraban, casi todos se habían reunido en un círculo rodeándolos.

—No es mi novio, y ya basta, déjenlo tranquilo, —respondió molesto.

—Claro que estás defendiéndolo, ¿te conquistó con sus uñas de colores? ¿O acaso te modeló una falda? ¡No, ya sé! Te mostró sus...

No pudo contestar. Un puñetazo firme lo dejó en el piso, logrando que todos se quedaran mudos y se dispersaran.

—No voy a soportar más tus humillaciones, espero que te quede claro —habló fuerte y golpeado un tranquilo Harry, que se dio la vuelta y salió de la dichosa fiesta, seguido de Niall.

Se sentaron en una banca detrás del gimnasio donde era la reunión, en silencio, casi como esperando algo. Así estaban cuando vieron a Zayn a los besos con el nuevo ayudante de lenguaje, un tal Liam.

—¿Te desilusiona? —Preguntó Niall.

—No, claro que no, —respondió. —Nunca tuve oportunidad, somos muy distintos, y él tiene esta cosa tan melancólica que realmente no va conmigo.

—Me alegra que por fin te dieras cuenta, —dijo abrazándolo. —Ya llegará alguien que te ame.

—Ya da igual, no necesito un novio, solo enfocarme en estudiar. Creo que voy a postular en otra ciudad, me gustaría mucho ir a Manchester.

—Qué buena noticia, por fin algo que celebrar. —La voz de Louis apareciendo, sobresaltándolos, asustándolos. —Lo siento por interrumpir, pero ¿cuándo sería? —Preguntó mirando fijamente a Harry.

—Voy a buscar bebidas, —dijo Niall saliendo rápidamente de esa incómoda situación.

—¿Por qué no te metes en tus asuntos y me dejas tranquilo? Parece que la idiotez es parte de ti, —aseguró Harry, poniéndose de pie.

—Igual que de ti, me va a alegrar saber que no voy a verte de nuevo.

—Pienso lo mismo, estoy harto de la gente como tú.

—Tonto.

—Idiota.

—Estúpido.

—Feo.

—¡Aburrido!

—¡Ridículo!

—¡No me grites!

—Tú empezaste!

—¡Me gustas!

—Tú también!

—¡Bésame!

—¡Bésame tú!

Juntaron sus frentes, completamente agitados, sin atreverse a dar otro paso.

—¿No que muy valiente? —Se burló Harry, perdido en los labios de Louis.

—Más que tú, estúpido cobarde.

Lo arrinconó en el árbol más próximo, y no lo besó... Lo devoró con rabia y recibió lo mismo de vuelta. Parecía que nunca se separarían, Louis lo tenía firmemente agarrado de la cintura y Harry envolvió sus manos en su cuello. Se acoplaban perfectamente, sus labios y sus lenguas parecían reconocerse sin pudor y quizás qué podría haber sucedido si en ese momento no eran interrumpidos.

—Yo sabía, ¡yo sabía! —Gritó Niall, asustándolos y haciendo que tomaran distancia. —¿No era más fácil asumir que se gustaban, en vez de hacerme perder el tiempo? ¿Ya son novios?

—Jamás, —respondieron a dúo, y no pudieron evitar sentirse mal por sus palabras.

—Son un par de idiotas, si no van a ser novios olvídense de mí, —dijo más molesto que nunca, yéndose a su casa.

Un minuto completo de silencio incómodo, hasta que Harry habló. —Quizás, podríamos salir uno de estos días, —sugirió haciendo un gran esfuerzo mientras miraba al cielo.

—¿Hablas de una cita? —Preguntó Louis, casi con burla.

—No, por supuesto que no... ¡Claro que sí estúp...! Lo siento, si no quieres está bien, no tienes que portarte como un idiota. —Respondió Harry, molesto y empezando a caminar.

—Quiero tener una cita, deberíamos hacer un esfuerzo por Niall. —Habló con ternura, sorprendiéndolos.

—Estoy de acuerdo, —suspiró botando sus murallas. —Me voy, ya es tarde, —se despidió.

—¿Puedo acompañarte? Pero primero, ¿te puedo volver a besar?

Y Harry le dedicó su mejor sonrisa. —Sí a las dos cosas.

Después de besarse por unos minutos muy, muy, muy largos, caminaron lentamente, tomados de la mano, y se besaron debajo de cada árbol. También conversaron de mil y una cosas, y descubrieron que tenían mucho en común, que se llevaban increíblemente bien.

—¿Te veo mañana? —Preguntó Louis. —¿Paso por ti a mediodía?

—¿Estás seguro? ¿Y si esto es una pésima idea? —Preguntó un poco asombrado aún, de cómo se habían dado las cosas.

—¿Y si descubrimos que es una gran idea? —Contestó, con el sabor de los labios de Harry quemando toda su piel.

—A las doce entonces. ¿Me mandas un mensaje cuando llegues? —Pidió a punto de desmayarse en esos brazos que lo tomaban con fuerza.

—Lo haré, —respondió besándolo una y otra vez, ahora más profundo e intenso. No quería separarse, empezaba a necesitarlo.

Cada uno en su habitación, abrazados a la almohada, estaban soñando despiertos con su cita del día siguiente. No tenían cómo saber que sería el comienzo del resto de sus vidas juntos.