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Una sombra se movía de un lugar a otro mientras escalaba hasta la ventana más cercana y de un hábil movimiento sus botas sucias de barro ya tocaban la alfombra de finos materiales, aquella misión era para saquear lo que más podían a uno de los hijos de los reyes de Escocia, su hijo mayor se había buscado aquella represalia contra él y su familia cuando quiso amenazar confundiéndolo con un comerciante.
Grave error.
Poco a poco y a pasos lentos, sabía que su tripulación estaba encargándose de lo más pesado que eran los guardias de las salas principales, por suerte los dos navíos que también estaban a su cargó estaba allí haciendo que en los números estuviera él sobre los demás.
Tomando todo lo de valor que se encontraba en su camino, se dirigió a las habitaciones principales, en estas se encontraban alrededor de 15 soldados, era arriesgarse y cobrar venganza por la ofensa cometida a su persona o largarse de allí y la segunda no era una opción que su orgullo le permitiera escoger.
En un dos por tres tomó una segunda arma; una espada; que se encontraba en una armadura, aunque él prefería usar un sable antes que una espada; se lanzó a ellos con agilidad y gracia, de tal cual felino en medio de una cacería donde era sobrevivir o morir. Por algo se lo nombraba "el tigre" como parte de sus múltiples apodos.
Cuando terminó con el último guardia dejó la pesada espada en el suelo y con sable en mano abrió par y par las puertas de esa habitación siendo embestido enseguida por un gran felino de colores que no había visto, a decir verdad jamás había visto un tigre con una tonalidad de azul en su pelaje, sería un excelente momento para apreciar a ese raro espécimen si no estuviera sobre el aplastándolo con sus grandes patas, a decir verdad no era un adulto aún por su tamaño.
Abrió los ojos después de haber sido impactado contra el piso por el animal, miró hacia todos lados dándose cuenta de 2 cosas, la habitación estaba vacía y el tigre estaba encadenado, ambos se miraron siendo atacados mutuamente por sus miradas asesinas y dominantes, pronto el tigre se quitó de su pecho y sentó a un lado de él moviendo su cola de un lado a otro sin apartar la mirada el pirata y la acción copiada por el bandido.
Con cautela y sin quitar esa aurora domínate que tenía lo menos que quería era ser atacado por un tigre en esos momentos, con cuidado se acercó a la pata del felino y con la punta de su sable abrió las cadenas, dejándolo libre y al mismo tiempo abandonando el lugar para seguir buscando a su víctima.
La última puerta de las habitaciones principales fue abierta y al fin dando con su cometido, el joven príncipe estaba sentado detrás del escritorio de su despacho, mirando aterrado a quien tenía frente a él, reconociendo al instante
—Tú. — la afirmación solo hizo crear una sonrisa en el rostro del intruso que con sable en mano se iba acercando, no contaba con una arma de pólvora que tenía en la mano izquierda del escocés.
—Deja el sable, ¿creíste que estaría asustado por un sucio pirata que viene a intentar matarme?— el escocés nada más soltó una carcajada y continuó. – No son más que escoria, ten el privilegio de morir por mi mano ruin pirata. –
Si debía morir, moriría con la frente en alto y sin rogar por su vida.
Un disparo y un grito desgarrador se escuchó en la habitación, Min miro la escena sin expresión alguna y no importando si la sangre salpicaba un poco sus ropas, aquel tigre que había liberado minutos atrás le había salvado la vida y había matado a su enemigo, se agachó a su altura cuando el animal solo le miraba y acarició con cuidado su bello y único pelaje.
—Te debo la vida y como código de un pirata un favor se paga con favor. — El felino únicamente seguía sus movimientos y cuando lo volvió a acariciar este paso su lengua áspera sobre la mano de su libertador.
Emprendió de vuelta su recorrido, no sin antes acercarse al cuerpo desfigurado del noble escocés y escupirlo, continuó con su camino una vez más, siendo seguido de cerca por el gran felino.
Aunque el pirata lo dejara en para seguir su camino, el felino no parecía querer irse y tomando al animal dejaron escocia.
-Capitán eso es...-
—Es quien salvó la vida de tu capitán y por ende parte de la tripulación de ahora en adelante. –
—Con todo respeto señor, ¿Por qué no lo dejo libre?—
—Créeme que lo intente 2 veces y me seguía, lo más probable es que él solo se subiera al barco. – colgando su casaca sobre el perchero junto a su sable. –denle algo de comer a Adar.
— ¿Adar? ... ¿Se refiere al tigre mi capitán?—
—Por supuesto. – ahora mirando directamente a su tripulante desde atrás de su escritorio, con su mano derecha apoyando su cabeza y con la mano la izquierda acariciaba a quien sería su nuevo amigo, que al igual que él miraba al pobre sujeto frente a ellos.
—Como usted ordene. —

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minchis23