Capitulo uno
A los ojos de Tierra todo era frío y oscuro, a pesar de que el sol le alumbraba no podía dejar de temblar.
La viscosa lengua de su horrible acompañante lo lamía constantemente, mientras una mano acariciaba su vientre con delicadeza, aún que dejando leves marcas.
-Tan lindo, tan suave, tan apetecible.- Le susurraba, acariciando su piel con sus filosos dientes, apretando su cintura fuertemente con sus manos.
El Sol miraba todo aquello horrorizado, todos los del sistema solar habían sido cruelmente asesinados por esos seres, no puso hacer nada, les lanzaba llamaradas solares, hacía todo a su disposición, aún así, todos murieron... y sabía que él era el siguiente.
Aquel planeta errante de nombre Remina seguía lamiendo, su cara, cuello, pelo, cualquier cosa a su alcance.
Un movimiento brusco hizo que el planeta con vida se asustara, un ser más pequeño que él había golpeado a Remina, separando lo y atrayendo lo a otro cuerpo.
-Mierda, ya lo dejaste entero de toda tu asquerosa baba.- Una luna pensarían todos, eso mismo pensó él, si tan solo hubiera notado antes que esa cosa remplazo a su Selene, su lunita estaría mejor. Esa luna falsa lo empezó a limpiar, sacando todo rastro de la viscosidad que tenía esparcida.
Remina lo miro molesto, hasta ahora tenían un acuerdo de paz solamente para cuidar al pequeño planeta que tanto se enfermaron de amor por él.
-Luna falsa, que molestia que sos, hubiera sido mejor que te hubiera comido vivo.- Remina se acercó a la "luna" blanquecina, viendolo con molestia por haber interrumpido su momento de "amor" con el azulado.
-Parece que no te quedó claro que mi nombre es Selen, pero claro, como tú cerebro está tan quemado por todo lo que has comido, dudo mucho que recordarás algo.- Eso hizo que el planeta mayor se enojara aún más, queriendo agarrarlo, antes de que pudiera hacer su cometido, Tierra tomo rápidamente a Selen, abrazándolo y sacándolo de la zona de peligro.
Selen reaccionó ante esto de forma positiva, echándole encara a Remina.
-¿Lo ves? Yo no le hago tantas cosas asquerosas, eso hace que me quiera más a ¡mí¡- La "luna" abrazo con fuerza al planeta con vida y empezo a discutir con el planeta destructivo. Selen dándole burla y Remina queriendo destruirlo, aunque no lo hacía por respeto a su pareja.
Tierra no quería salvar a Selen, quería salvar a Selene. Aquello solo lo hizo por reflejo, uno que desarrollo tiempo atrás para salvar a su luna de algún asteroide.
Sufria internamente por todos los planetas que Remina había devorado, pero su sufrimiento se volvía peor con la muerte de Selene, su lunita, se arrepentía de no haber identificado a tiempo lo que sucedía, quería llorar pero las lágrimas no salían, sentía como un remolino de emociones se atoraba en su garganta.
Oh, Cuánto sufría por luna.
Luna, su mejor amigo.
Luna, su hermano.
Luna, su compañero.
Luna, su cura.
Rasguño su brazo, sintiéndose mediocre, quería que regresará Selene, quería que todo fuera una muy horrible pesadilla, despertar y ver que todo aquello solo fue su subconsciente, abrazar a su luna y no dejarlo ir, llorar mientras le pedía perdón, jugar junto a él, mantenerlo a salvó.
Una tercera precencia arremetió, tensando aún más el lugar. Remina y Selen lo observaron, elegante y fino.
-Mis lunas encontraron otro sol, casi igual a este, que puede mantener estable la vida de Tierra.- Iris se presentó, ignorando irritado lo apegado que estaban la "luna" y su obsesión.
-¿Y como piensas llevarlo allá sin que se congelé?- Remina miro desconcertado a Iris.
-Lo mantendremos caliente, el viaje sera rapido y no tendrá tanto problema, de igual forma, sus polos necesitan congelarse un poco.- Iris hizo una seña para que lo siguieran, fastidiando a Selen, quien se libero del abrazo de su planeta, dándole un corto beso en la mejilla para seguir a los más grandes.
Tierra ahora estaba solo, miraba a la nada sin pensar, solo sintiéndose miserable.
Algo se acercaba pero no sé inmutó, eso tomo su mano con delicadeza, besándola. Miro aquel que lo trataba como si fuera lo más frágil del universo.
-Vitreus.- Salió de su boca, un tono desgastado y cansado que preocupo levemente a la luna de Iris.
-Perdon.- Lo abrazo cariñosamente, apreciando la calidez que tanto le gustaba del azulado.
Tierra acarició tierno la cabeza de la luna, que casi eran del mismo tamaño.
-¿Por qué te disculpas?- Observó a Vitreus, viendo las cráteres de su cara y como raíces salían de las puntas del pelo.
-Por todo lo que te hace mi planeta.- Vitreus tocó la suave piel de Tierra, viendo su cara, rozando su mandíbula, el sentimiento tan quemante que desarrollo por el planeta con vida.
Otra cuerpo su unió a la escena, abrazando suavemente la cadera del planeta, reposando su mandíbula en el hombro de Tierra.
-Yucous.- Instantáneamente Tierra lo identificó, mirándolo por el rabillo del ojo.
Yucous no dijo nada, solo disfrutaba del calor reconfortante que le brindaba el planeta, en cuál se había dado cuenta de la existencia de la palabra "Amor" gracias a él.
Tierra se encontraba entre dos lunas que habían llamado su atención desde un inicio, se preguntaba dónde estaban los otros, observando a los lados, pero solamente vio rocas y polvo, se dejo llevar. Cerrando sus ojos y soñando con que todo lo que está viviendo es una cruel mentira de su conciencia.
Reposando su cabeza en el hombro de Vitreus, acariciando a los dos, cariñosamente.
No lloro, no experimento sufrimiento ni asco hacia su persona, solo dejo que el sentimiento de calor inundara su cuerpo.
Los tres planetas nuevos se enfermaron, tan enfermizo fue aquello que lo amaron, se enfermaron de amor por él, no lo querían dejar ir, no lo harían, lo tendrían encerrado junto a ellos, le obligarían a amarlos como ellos le amaban a él.
Las lunas no podían hacer nada, el calor no obsesivo los inundó, queriendo abrazarlo y llenarlo de calor hasta que muera por insolación.
El amor por un mismo planeta es tan diferente, aunque ambos compartían algo.
No dejarían ir.
Jamás.