᯽°•Glad You Came•°᯽
Rose lo invitó a pasar la tarde con ella para arreglar las plantas de la isla, quizás no todas, pero la gran mayoría para seguir manteniendo la “estética” del sitio; la chica en realidad no terminaba de comprender al cien por ciento el cambio repentino de la actitud de su amigo, todo desde la última pelea con Eggman por salvar el prisma, Sonic desde entonces se había vuelto más atento y consciente de sus acciones, además de estar siempre con el equipo y mostrarse más... ¿Protector? Tal vez, a Amy le gustaba esa faceta. Lo que no cuadraba era también los episodios dónde sentía al cían ido, podía estar con ellos en un picnic, de simple paseo o en una aventura, pero Sonic se perdía unos momentos antes de sonreír como si nada y continuar con esa actitud risueña y elocuente. Creyó que si estaban unos momentos solos podría lograr que el cabeza dura del azul se abriera con ella y así descubrir qué pasaba, su intuición gritaba por algo que no estaba bien y posiblemente carcomía a su amigo, aunque él fingiera en ignorarlo.
Por supuesto, Sonic se negó con la vaga excusa de correr y de paso ver si encontraba señales de Shadow, a quien nadie veía desde hace semanas. Claro que si se exceptúa a cierta murciélago, pero ella guardó el secreto.
Rouge fue, en realidad, la primera en darse cuenta sobre el estado del chico, aún así fue sutil en preguntárselo o investigar a escondidas. No supuso nada. Sonic podía ser tremendamente reservado si así quería, entonces quiso invitarlo a un nuevo apartado de la isla que recién había descubierto, si estuvieran ellos solos no tendría la presión de ser juzgado por sus otros compañeros y así sincerarse con ella.
Sonic le dio la misma excusa, tan mecánicamente como lo hizo con Amy.
Knuckles estaba consciente de que no era alguien muy de palabras, y en lo personal, hablar sobre sentimientos le era terriblemente incómodo. Pese a ello, quiso preguntarle al héroe si todo estaba bien, es decir, Sonic seguía siendo el mismo, nadie cuestionaba o negaba eso, pero había algo que cambió en él; estaba tan cerca y pendiente de cada uno, y a la vez, tan alejado y absorto. Fue quién propuso una idea grupal entonces. En la mañana salieron de “excursión” por la isla, Rose la lideraba y les mostraba cada planta o siquiera centímetro extra del césped como si fuera una maravilla mundial; todos sabían en secreto y mutuo acuerdo que fue una excusa para que Sonic pasará más tiempo con ellos, y quién sabe, alguien pudiera descubrir qué le pasaba. El chico se burló de las malformaciones de una palmera, rió, dijo chistes que sí daban gracia. Y aún así...
Todo se sintió tan falso.
Tails era quien más preocupado estaba por su hermanito; en los días siguientes tras haber derrotado al cara de huevo andaba enterrado en los brazos melocotón como si fuera un peluche, incluso sus amigos se burlaron de eso; Sonic o lo abrazaba o iba a dónde él iba sin perderlo de vista, le pareció extraño y cálido de su parte, más que todo extraño porque no dejaba de preguntar “¿Estás bien, no necesitas algo, te ayudo, quizás sea muy complicado y mejor lo hacemos entre los dos?” O cosas similares. Por supuesto que Sonic fue medianamente muy protector, sobre todo con él al ser solo un niño, pero había dado su mejor esfuerzo para demostrar que podía valerse por sí mismo y para su corta edad ya era alguien independiente. En un tiempo el azul lo entendió, pero ahora... se repetía a sí mismo que ya iba a pasar, solo era una clase de etapa repentina y en menos de lo que todos se darían cuenta Sonic volvería a ser el mismo.
No fingir...
Llegó volando a la cima del Loop donde ya los otros lo esperaban, aterrizó cerca de Knuckles y Rouge fue quién lo puso al corriente de la plática reciente. Como amigos, todos estaban en la necesidad de organizarse a escondidas y aprovechar si Sonic se ausentaba para idear estrategias y averiguar ya sea individual o todos juntos qué le pasó en verdad a su amigo, el hecho de que ahora los cuatro hicieran estas reuniones “secretas” para pensar en ello, era preocupante. Cuando la fémina acabó su relato, el zorrito ladeó la cabeza sin mucha comprensión, o sea, era inteligente, pero honestamente no le veía mucho sentido al plan.
—¿Una cena? —preguntó, los ojos de todos sus amigos se posaron sobre él mirándolo como si hubiera transformado algo bonito y creativo en cualquier cosa banal.
—Nop, es un picnic nocturno en el bosque —corrigió Amy— y vamos a acampar. ¿No es genial? Además, como en todo buen campamento hay muchas actividades para escoger. Yo propongo “Habla o golpe” y “Ojos cerrados, boca abierta”. Digo... pueda que nos ayude de alguna forma, ¿verdad?
Aunque sonará absurdo, los juegos de Rose en verdad podrían funcionar; “Habla o golpe” era como verdad y reto, un poquito más tosco, pero mantenía la esencia: lanzar un coco al aire y quién por instinto o reflejo lo atrape es condenado a responder a la pregunta que se le haga, y si se niega o Rouge vea que es una mentira se enfrentará al pequeño martillo de su anfitriona (nadie se callaba porque el Piko Hammer era de todo menos pequeño y blando). “Ojos cerrados, boca abierta” resultaba ser más convincente, pues más que todo era dar vueltas y vueltas hasta estar mareados y tropezar o caminar entre sí, al chocar con alguien se le hace una pregunta cerrada y la otra persona solo puede responder sí o no. Ambos juegos tal vez no darían en el blanco, pero por lo menos les ayudaría a obtener pistas y que Tails creará una hipótesis.
Cada uno fue complementando la idea con sus propias ocurrencias y toques, cuatro amigos hablando de lo que harían para el anochecer y de cómo atraer al azul con ellos; el sol iba ocultándose lentamente, no era muy tarde y faltaba aún para el manto oscuro, sin embargo, la quinta presencia que los escuchaba a escondidas decidió que era suficiente de estar entrometido, retomando su carrera para no ser visto y avergonzado por espiar, no fue su intención, por accidente escuchó algo de un picnic y paró cerca del Loop para saciar su curiosidad. No fue lo mejor que pudo hacer.
En un santiamén apareció en el nuevo lugar que frecuentaba y estaba alejado de sus amigos, o al menos quería creer. Cuando iba por las noches o cuando nadie parecía acordarse de él se escabullía a una de las montañas y se instalaba en un declive cómodo para admirar la vista de abajo, todo Green Hill lucía increíblemente hermoso desde la altura: la playa, el bosque, el Loop, el denso prado... Su hogar era tan perfecto, que no tendría porqué seguir imaginándolo en cualquier otra versión menos la real.
Se sentó en el césped y dejó que éste le hiciera cosquillas a su pelaje azul radiante, a veces le era imposible ver un color tan vivo cuando su mente le mostraba ese gris transparente que lo destruía a cada segundo. Negó para sí mismo, sentir la muerte tan cerca no era grato de recordar. Contempló la vista durante largos minutos meditando sobre todo lo que había vivido recientemente, no pasó mucho después de eso, tal vez dos o tres semanas si mucho, no obstante, los recuerdos se hacían tan palpables al punto de no poder diferenciar la realidad.
Lo que menos quería era preocupar a sus amigos, y eso, por desgracia, lo estaba haciendo. Nunca mencionó que por su culpa había alterado la realidad y reconstruirla significó la creación de un multiverso, que para recuperarlos tuvo que atravesar diversos mundos para encontrar cada fragmento del prisma y así volver a unirlo, además de conocer a versiones alternas suyas, sufrir traiciones y alianzas, pelear demasiado y, literalmente, estar al borde de la muerte. Eso sería una bomba pesada, poco creíble y demasiado dramática incluso para él, no estaría muy seguro de que alguien cuerdo se lo creyera, por lo que decidió mejor guardarse toda esa historia/experiencia/aventura para sí mismo.
Creyó lograrlo en un principio; quiso preservar los recuerdos de sus “amigos” y seguir adelante, no le salió muy bien cuando cada vez los déjà vu eran más frecuentes incluso por el mínimo gesto o palabra; cuando habían momentos en que quisiera saber cómo estaban o qué hacían, cuando quisiera saber qué pensarían los originales al conocer a sus homólogos y las posibles pláticas que podrían alcanzar, cuando quisiera saber si ellos lo extrañaban o lo recordaban tanto como él lo hacía. Oh por amor a Chaos, eran tantas cosas que su mente se cuestionaba a diario, cuando por fin creía tener algo de paz o un agradable rato sus preguntas se perturbaban más...
¿Siquiera existen?
Sonic se asustó por tener ese pensamiento de nuevo. El aire sopló, la brisa se tornó un poco más gélida al ser alrededor de las cinco de la tarde; el cielo iba perdiendo sus colores vivos y claros para ir derritiéndose en suaves tonalidades anaranjadas y rosas, pronto se tornarían en un azul oscuro adornado por estrellas brillantes y diminutas; se abrazó a sí mismo, es el viento, pensó; hace mucho frío, tiembla, debe ser por eso.
Nine debería estar tranquilo y en paz como todos le prometieron, una vida sin problemas recorriendo y aprendiendo... solo. Tragó saliva. Imaginarse a ese pequeño zorro sin un mejor amigo que lo acompañará, cuidará y guiará resultaba de cierta forma doloroso, él no pudo cumplir su sueño, ni promesa, no hizo nada más que complicarle toda su existencia. ¿Y si en verdad, ahora que todo estaba bien, los rebeldes fueron tras él para hacerle pagar por la traición? ¿Y si todos le prometieron dejarlo en paz solo por su estado de convalecencia y no porque pensaran cumplirlo? ¿Qué tal si ahora ese niño estaba escondiéndose en algún rincón asustado, temiendo asomarse porque sabía que su simple silueta era repudiada por casi destruir toda la realidad? Su mente sería demasiado generosa con dejarle ese único martirio. Y si, por el contrario... ¿Nine solo ganó tiempo para recuperar fuerzas e idear, con más detalles y precauciones, una nueva forma de recrear al Nefasto incluso si implicaba arrastrar de nuevo las demás realidades? Quería descartar eso...
Pero no podía.
No podía descartar esa posibilidad, sobre todo cuando Shadow no volvió a asomarse luego de desaparecer con el Prisma Paradoja, ¿y si estaba en problemas? ¿Qué tal si él y sus amigos se la habían pasado tan tranquilos ignorando que el erizo oscuro luchaba para evitar que Nine volviera a apoderarse del prisma? El pecho le dolió. Se abrazó con más fuerza hasta que sus dedos quedaran marcados en los brazos durazno; quiso respirar con calma, en vano, cada vez costaba más inhalar y exhalar con normalidad, costaba demasiado a tal punto de dolerle y cerrar los ojos confundido. Sonic jadeó dándose la vuelta en el pasto por sentir su pulso acelerarse, había una presión en el pecho que lo molestaba; otra ráfaga azotó a su cuerpo haciéndole temblar y que se mordiera los labios no queriendo que sus jadeos se escucharan, si sus amigos lo vieran así, exigirían respuestas. Y él no quería dárselas, así de simple.
—L-lo siento... —su voz fue trémula y quebrada, cuando abrió los ojos su vista estaba cristalizada y no veía más que borroso por culpa de agua acumularse en esa parte, volvió a cerrarlos y cuando los abrió, pudo sentir frágiles gotas deslizarse por sus mejillas, inhaló a como pudo y escondió el rostro en su pecho, hacerse bolita fue lo mejor que se le ocurrió; volvió a susurrar a la nada, su corazón estaba latiendo muy rápido—. Lo siento...
Tal vez Rebelde y Renegado no lograron recuperar su hogar como ellos querían, incluso ni siquiera pudieron mantener en pie a la resistencia. Tal vez Espinosa siguió viendo maldad en los demás y prefirió llevar el cuidado del bosque a un nivel extremo como antes, con el ala lastimada de Birdie no fue tan feroz, pero no quitaba el hecho de que dejaría morir de hambre a sus amigos que supuestamente perdonó. Tal vez Rose Negra sintió demasiada presión con el cargo de capitana y decidió abandonarlo, creando disputas entre la tripulación por delegar el mando hasta el punto de separarse. Tal vez Rose Oxidada dispuso olvidarse de todo lo que fue aprendiendo y de la esperanza de creer en sí misma no como un robot, sino alguien más, dándose por vencida y desaparecer definitivamente del radar. Tal vez Nine no tuvo esa redención que tanto se esforzó por hacerle ver, sino ganó tiempo para arrasar con fuerza e ir en serio para la construcción de su mundo, a costa de cualquier otro.
Volvió a jadear con fuerza, respirando errática y escandalosamente mientras movía la cabeza en negación, solo eran pensamientos negativos que aparecían de vez en cuando, solo era su mente haciendo de las suyas al no saber qué creer o qué pensar. Al no saber nada. Se movió en la grama queriendo levantarse e irse, la tarde seguía siendo bella y cálida pero no tenía los mismos ánimos de permanecer admirándola con esa cabeza; realmente quiso irse, mas en el intento de ponerse de pie y dar unos pasos, cayó de rodillas apenas interponiendo sus manos para no estrellarse.
“Eso sería tu culpa”
Sonic negó obstinadamente. No sabía si era una tercera voz o su consciencia, pero quería suplicarle que ya parase. Estaba acostumbrado a ser veloz, a qué la rapidez formará parte de su vida diaria incluido con las emociones, no fue de extrañar que entonces sintiera dolor o felicidad en cualquier momento y cambiará al otro, no era bipolaridad, sino que su costumbre no fue desarrollada correctamente y le costó ser más abierto, o era que no tenía tiempo de sincerarse y expresarle a alguien lo que sentía, igual, el resultado fue el mismo, le pasó la factura después. Los ojos verdes quisieron enfocar algo en medio de su visión acuosa a lo que aferrarse, levantó una mano a nada en específico y solo siguió en el intento de que sus sollozos fueran callados o al menos disimulados. Pero incluso eso era difícil.
“Eso es tu culpa”
—¿Qué se supone qué haces?
Un escalofrío recorrió su espalda y lo dejó helado, reconociendo la voz de inmediato pero igual, sin moverse de su sitio con un carraspeo doloroso y luego hablar bajamente preguntó hasta con cierta timidez—. ¿Shadow?
—¿Acabas de evadir mi pregunta, erizo?
—¡Shadow! —saltó de inmediato y fue a envolver al rojinegro en un fuerte y necesitado abrazo, sorprendentemente, él no lo apartó como de costumbre aunque tampoco fue correspondido (eso ya lo esperaba); el borrón celeste hizo lo posible para limpiarse rápido sus lágrimas y volver a la normalidad, no quisiera que eso afectara ahora en vista de que el erizo perdido por fin había regresado, o que se presentara ante él, en todo caso—. ¡Me alegra tanto verte de nuevo, por todas las salchichas con chili, pensé lo peor!
—¿Qué? ¿Acaso creíste que la forma de vida suprema caería fácilmente? —la pregunta le tomó por sorpresa haciéndolo sentir avergonzado y estúpido, suspirando por querer negarlo cuando sí pensó en eso, antes y ahora, de hecho.
—No- yo no- no quise pensar en eso... Perdón —se alejó despacio, rascándose el brazo ante la mirada carmín que lo escudriñaba y le hacía sentir de cierta forma incómodo; sus iris esmeralda se pegaron al suelo e incluso cuando el de ébano se acercó un poco más no subieron, no estaba en su mejor momento y tampoco podía regresar a él como había venido haciendo estos días. Qué patético. Sonic suprimió un chillido cuando una mano enguantada aterrizó sobre su hombro, fue un tacto fuerte y suave a la vez.
—¿No crees que es un poco estúpido fingir que nada ha pasado? —las palabras de Shadow golpearon cada fibra sensible de su ser; por supuesto que era estúpido, pero no sabía cómo manejarlo, estaba cansado de intentar fingir que no le importaba.
—Pueda que sí —respondió a medias, se encogió y vio de soslayo a la postura rígida que mantenía el erizo al no tener la afirmación que esperaba, rió nervioso para alivianar el ambiente y sonrió dignándose en verlo, Shadow no necesitaba ser experto en lectura fácil para notar esa increíble mueca falsa de alegría—. Eh, aprovechando que estás aquí... quería agradecerte por haberme, ya sabes, salvado de desaparecer, je, es un poco gracioso porque yo también hice lo mismo, bueno, tú no ibas a desaparecer, quiero decir, cuando-
—¿Podrías callarte? —Sonic le hizo caso mordiéndose la lengua y sentirse mal consigo mismo, incluso en dar agradecimientos era tan tonto, con los labios temblantes solo atinó a callarse; Shadow suspiró y sin querer ejerció más presión en su hombro, chasqueando la lengua sin dejar de ver al cohibido azul—. No me interesan tus agradecimientos, me interesa saber qué diablos te ocurre. Has estado actuando tan raro desde hace días e incluso tus amigos están preocupados al punto de hacer un ridículo campamento para ver si logran sacarte a cucharadas lo qué te pasa.
Las orejas de Sonic se irguieron ante oír eso, ¿acaso Shadow...?—. Creí que no estabas-
—He estado aquí luego de llevar el prisma dónde sé que Eggman no lo encontrará, pero tú ni siquiera has intentado verme —bufó, quizás molesto por haber sido ignorado, quizás por carecer de la particular atención del cían, de cualquier forma quitó su mano e hizo un gesto para que se fijará debajo de ellos, en la vista espléndida de Green Hill—. Creí que deseabas esto, remediar nuestro mundo y regresar con tus verdaderos amigos.
—¡Por supuesto que lo deseaba! Es solo que...“No” —murmuró en su interior para dejar de hablar incoherencias, pero era tan difícil, tan difícil dejar de sentirse un miserable lastre que se vio en la necesidad de darle la espalda al ónix y clavarse las uñas en su piel suave con tal de no romperse—; ¿Acaso con ellos todo volvió a ser como antes? ¿Y si no lograron volver a sus mundos? ¿Y si no cambió nada? ¿Ellos siquiera siguen existiendo...?
Shadow relajó el genio y se volvió a instalar a su par; a él no le importaba porque ni siquiera conoció a nadie profundamente, sin embargo, supuso que Sonic sí llegó a tomarles aprecio y luego de disfrutar la calidez de sus amigos originales empezaba a recordar a cada una de las variantes, sería bastante normal, ahora solo debía hacérselo ver—. No podemos saberlo. Eso, por desgracia, está fuera de nuestro alcance, Sonic, existen límites para conocer y saber. Deberías estar más preocupado por quienes están aquí en vez de aquellos que conociste por tan poco tiempo; después de todo, fueron el resultado de tu desastre, en primer lugar.
Sonic asintió perdido en sí, esas palabras no fueron de ayuda a decir verdad—. Lo sé, yo-... Está bien, Shad...
Hubo un silencio prolongado, muy largo y muy desagradable para Shadow, quien cruzó los brazos esperando a las siguientes acciones del cían; éste fue a sentarse en una de las rocas del desnivel para admirar la vista, sus piernas se balanceaban con el aire y sonrió dejando que la brisa frígida chocará en ella; tan tranquilo, tan fresco, tan desesperadamente necesitado de sentir esto más seguido, de parar y respirar. “No puedes, debes ser más rápido”. Entonces llevó sus piernas a esconderse en el pecho y las cubrió con ambos brazos, apoyó el mentón en ellos y miró a la distancia a los animalitos ir desapareciendo por la hora y el atardecer ir cobrando relevancia. “Debes calmarte”. Sonic pasó saliva mientras apretaba las manos en busca de que esa sensación de hormigueo desapareciera, Shadow estaba aquí y no merecía ser testigo de un ridículo espectáculo; realmente quiso evitarlo; vaciló, moriría de vergüenza después pero ahora solo necesitaba saciarse una duda, así que, con un tono cansado y tosco se decidió en preguntar.
—¿Valió la pena?
—¿Qué cosa?
—Salvarme. Ya sabes... ¿Valió la pena que siga vivo?
Nunca se hubiera esperado una pregunta así. Descruzó los brazos y miró escéptico al muchacho que sonrió viendo a la nada misma, sus ojos podrían ser verdes y brillantes, pero ahora parecían simples cáscaras abiertas por obligación. ¿Cómo que si valió la pena, en serio Sonic dijo eso? La energía del prisma debió dejar secuelas—. ¿Por qué estás hablando tonterías? —encrespó al azul por la contestación mordaz, sus iris rojas atento a cualquier movimiento o gesto que hiciera el muchacho; con la esmeralda del Caos todo era más fácil, aunque eso no impidió a qué agudizará sus sentidos hasta por una respiración, sentía que si se desconcentraba por un segundo Sonic caería al vacío, viéndolo bien... ¿por eso se sentó ahí? El moreno borró ese fugaz pensamiento y se enfocó solamente en la silueta tan flácida y desmotivada.
—No lo son. Estoy siendo sincero, Shadow, ¿acaso valió la pena salvarme? ¿Qué no fue por mí que en primer lugar el universo haya sido destruido? Tú lo dijiste... fue mi culpa. Y, no me gusta ni nada, pero a veces me preguntó ¿y qué pasaba si no lograba atravesar el portal a tiempo? Quizás, como en los otros mundos, nunca hubiera existido y probablemente los chicos jamás tuvieron que atravesar tantos problemas por-
—Cállate —bramó para cortarle el habla al héroe, éste se calló pensando en que volvía a tener esas des varianzas habituales y prefirió seguir guardándose esos pensamientos recurrentes, no obstante, su brazo derecho fue jalado con insistencia y se vio obligado a tener contacto visual con los pares carmín, se tensó inconscientemente; de hecho, el agarre se intensificó al punto en que bajó de la roca y se alejó unos pasos de la orilla, sintiéndose tan pequeño en esos momentos—. Maldita sea, cállate, Sonic. Cállate. ¿Acaso te estás escuchando?
El chico asintió sin mucha energía alzando los hombros—. Sí. Solo quería compartirlo con alguien... Perdón. No quise agobiarte con toda esta tontería, olvidémoslo, ¿por favor?
—Por supuesto que no, idiota. No vas a minimizar todo el sacrificio que hice por ti, porque estuvieras bien y lograrás recuperar nuestro mundo. No permitiré que pienses que eres un parásito que sigue vivo porque sí. De haberte querido muerto, jamás te hubiese ayudado —soltó su brazo y se frotó la sien, debía calmarse un poco para que el cerúleo pudiera entenderlo más que mortificarlo, inhaló profundo y enderezó los hombros para ver al erizo fijamente—. Sonic, ¿qué te hace pensar que eres así de insignificante como para no merecer ser salvado?
Ardió. El cuerpo de Sonic reflejó leves temblores que luchaba por disimularlos, pasó saliva con el fin de eliminar ese molesto nudo que apareció inoportunamente y quiso devolverle al de ébano el contacto, pero no pudo, sus ojos no pudieron moverse del punto fijo en el césped. Llevó las manos por detrás de su espalda e intentó regresar a la piedra, Shadow se lo impidió y con eso masculló irritado—. Todo, Shadow. Todo me hace sentir que sería mejor estar muerto.
No hubo palabras, tampoco expresiones visibles, pero solo un meticuloso podría haberse dado cuenta de cómo le tembló la voz al pedir detalles—. Explícate.
—¿Qué cosa? —sonrió— no hay nada, Shadow, no hay nada que pueda decirte o tú entenderme, no hay nada que puedas hacer para que deje de sentirme horrible conmigo mismo —su mente no paraba de enmarcar la palabra «tranquilízate», aunque a estas alturas ya era algo poco probable de suceder; inhaló a como pudo y sintió los labios temblarle junto a todo el cuerpo—. Tienes razón, fue mi culpa, todo esto ha sido mi culpa y soy tan tonto que no puedo simplemente aceptarlo. No entiendo qué está mal conmigo, yo no- no- —pasó saliva, los ojos verdes acababan de humedecerse al límite en que tuvieron que exteriorizar los brotes de lágrimas empapar su mejilla, sintió la lengua enredarse y el cómo todo se le estaba dificultando, incluso respirar— perdón... Nunca quise esto, nunca quise dañar a mis amigos, nunca quise dañar a otros, yo solo- solo quise protegerlos. ¡Lo siento! —se cubrió el rostro empapado, el oscuro se sobresaltó cuando la voz sonaba tan rasposa y asfixiante— ¡lo siento, lo siento! ¡Fue mi culpa, soy tan inútil que ni siquiera pude escuchar a mis amigos, no le presté atención a Tails y todo esto ocurrió! ¡No soy lo suficientemente fuerte y rápido, no pude ser capaz de salvarlos a todos! ¡No merezco ser llamado “héroe” cuando destruí a mi propio mundo! Intenté remediarlo, juro que traté de arreglarlo pero solo conseguí hacer más daño, nunca lo-lo —tosió de repente, primero suave hasta ser verdaderamente preocupante; Shadow le quitó las manos de la cara y las bajó juntándose con las suyas para que los ojos lacrimosos se enfocarán en él, Sonic empezó a hiperventilar y si no lo calmaba no querría saber a qué otra escala podría subir.
—¡Ey, ey! —llamó imperativo, tuvo que soltar su diestra para ir y agarrar por el mentón al inquieto y alterado erizo—, ojos en mí. Inhala, exhala despacio, mira cómo lo hago, respira tranquilo... Eso es. Sonic, hazlo lento, cálmate. Todo está bien. Estoy aquí, ¿de acuerdo? Estoy aquí... —mencionó muy apacible, hacía ejemplos de cómo controlar la respiración con inhalar por la nariz y exhalar con la boca, el proceso lo más lento y detallado posible para que el peli-azul pudiese imitarlo e ir calmándose por sí mismo; podría llamar a Rose, la más experta en esto de las emociones, a Rouge, la mujer madura y responsable que sabría controlar la situación, incluso a Knuckles o a Tails, los mejores amigos del peli-azul, pero no lo hizo, tuvo ese coraje de quedarse con él y ser espectador del verdadero mal que tenía; Shadow no se negó o apartó cuando literalmente Sonic se lanzó sobre él para abrazarlo, queriendo ocultarse y mentirse de nuevo que “nada había pasado”, ambos sabían la falsedad de eso.
«No pude seguir con ella, no pude salvarla. Pero contigo, no voy a repetir ese error».
Pasó el tiempo. Las manos enguantadas del oscuro dejaron de estar a sus lados a estar sobre la espalda celeste y acariciarla sutilmente, por suerte lo peor ya había pasado y ahora solo quedaba un silencio opacado por los débiles hipos del adolescente; aún en los brazos carbón no quiso moverse ni un centímetro, la noche no era la más fría del año, pero no quitaba el viento gélido y brusco. Sonic finalmente recobró el sentido de dónde y con quién estaba, viéndose obligado a separarse rápido del otro y rascarse la nuca con suma vergüenza, incluso un sonrojo vivaz pintó sus mofletes y orejitas; carraspeó lo mejor que pudo antes de mirarlo cohibido.
—Perdón... —se disculpó con la cara roja y arrugada en vergüenza, sorbió su nariz y se limpió bruscamente las lágrimas—, perdón, Shadow, no quise que me vieras así...
El mencionado suspiró negando, suavizó el tono y, ante la sorpresa de Sonic, abrió los brazos dándole la invitación para que volviera a esconderse en ese pequeño y seguro lugar—. Está bien. Sonic. Está bien que quieras desahogarte y ser escuchado... está bien ser débil y apoyarte en alguien más. No voy a juzgarte. A pesar de nuestras diferencias, también soy consciente de que tarde o temprano tendrías que madurar de lo qué realmente significa ser un héroe y aprender de los errores de una u otra manera, con tal, tú eres de todo menos insensible. Así que, si necesitas a-
Ni bien acabó cuando el chico se lanzó de nuevo a abrazarlo sonriendo cansado y aliviado; lloró un poco, contándole ya más en detalle sus penas y lamentos de toda esa experiencia que lo puso realmente mal al sentir esa acidez del sentimiento de pérdida y ahora el desconocimiento de lo que pasó con el fragmentoverso, Shadow lo escuchó sin intervenir, y el azul no necesito más que eso. Se removió un poco al pensar en la curiosa analogía que podrían tener ellos: Sonic a pesar de intentarlo y forzarse no pudo ver a Nine como alguien malo, sí, bueno, quizás su represión y obsesión por la construcción de su propio mundo fue demasiado lejos, pero en el fondo sabía que el niño solamente quería un lugar donde pudiese estar en paz y libre; hasta el final terminó de comprender que no era su Tails, mas no quitaba el hecho de que su parecido físico le recordara a su hermanito, y verlo solo, asustado y tan necesitado de alguien a su lado para brindarle toda la seguridad y afecto que merecía terminó cegándolo, por eso insistió tanto en hacerle entrar en razón, simplemente no podría pelear en serio con un niño, con la viva imagen del zorrito que acogió y ha acompañado durante tanto tiempo, a quien le tiene un cariño profundo, y por el cual se sigue lamentando de ser tan prepotente para no haberlo escuchado antes. Cuando solo quería su bien. Otra ola de culpa lo arrasó, maldiciendo a esa parte de él que siempre creaba infortunios, quizás por su altanería uno de sus amigos saldría herido, peor, muerto, nunca se lo perdonaría, y lo que más le enojaba es que a pesar de seguir luchando con esa parte, no habían resultados muy notorios.
Y en cuanto a Shadow... Él nunca le habló de María particularmente, a veces solo menciones cortas, la mayor y poca información fue de Rouge cuando les pedía a todos que lo entendieran cuando estaba más gruñón que de costumbre; pero, si él la hubiese logrado salvar, si todo hubiese sido diferente, ¿quizás algo habría cambiado? Solo pensaba. Lo más seguro es que nunca se hubieran conocido, aunque para Shadow hubiera sido lo mejor estar con su amiga humana hasta el final; estaba seguro de que él habría tenido el mismo dilema si María hubiese actuado con la misma determinación y aspiraciones de Nine. Bueno, tal vez exageraba, o imaginaba cosas para su mente culposa de sí misma. Por lo que dijo Rouge era impensable que ella actuará así o pensará en algo similar, su único deseo siempre fue visitar la Tierra y no lo pudo cumplir; en todo caso, Shadow hubiera sido más sensato y efectivo en resolver las cosas. Claro, debió haberlo escuchado antes de la pelea con Eggman e incluso cuando se volvieron a encontrar la primera vez, probablemente las cosas se habrían simplificado, o agrandado, quién sabe. Se removió y el oscuro le dio de apretarlo un poquito, no estaba muy seguro de que el erizo ya se sintiera “normal”.
—No te molestes, pero... Me pongo a pensar, yo no le agradaría a María... ¿Verdad? Ella fue-
—Cállate —a pesar de su tono hosco, Sonic no percibió una molestia verdadera, pero hizo caso y volvió a callarse; Shadow miró a un punto muerto por varios segundos preguntándose porqué necesariamente tenían que sacar a colación el tema de su difunta amiga, suspirando resignado para por fin separarse y ver al cían, el sutil movimiento de sus orejas no pasaron desapercibidas—. Ella veía el lado bueno de todo, siempre quiso conocer a un mundo repleto de maldad y personas ruines, pero ella aseguró que la bondad también existía. María me pidió proteger este mundo porque, a pesar de no conocerlo, supo que habían criaturas indefensas y personas buenas que necesitaban a un protector para preservar la armonía —bajó de nuevo la mirada, el césped se vestía de un verde oscuro por ya no contar con la luz natural y ser el simple reflejo de la noche entrante, había una brisa ligera y fría, mientras el viento soplaba sintió un cosquilleo en su nuca y luego una leve sensación en su hombro, cuando volteó solo encontró una hoja pequeña reposar antes de volver a volar con otra ráfaga, el erizo curvó muy despacio los labios al verla andar al compás de la ventisca; ya seguro volvió a encarar al curioso adolescente—. Me recuerdas mucho a ella... Los dos piensan más en otros que en sí mismos; en dar la vida por quienes aman —apretó los puños ante ese déjà vu, cuando la energía del prisma fue restaurada y el erizo cayó incapaz de sostenerse a sí mismo, cuando tenía la misma pose que su niña cuando le sonrió por última vez, cuando su vida se apagó y él no pudo evitarlo; sentir esa misma impotencia por segunda vez fue desgarrador, menos mal que en esta ocasión el resultado fue diferente, no lo dijo pero, una pérdida así como la de Sonic jamás podría superarla—. Si ustedes dos se hubieran conocido estoy seguro de que habrían congeniado rápidamente, son tan parecidos...
Los ojos esmeralda volvieron a humedecerse, con la diferencia de que una gran y brillante sonrisa también los acompañó, abrazó con mayor fuerza al contrario y susurró ya con una tonalidad más cantarín y animada—. Gracias, Shad, gracias por haber estado conmigo y no dejarme solo. Gracias por salvarme, y gracias por ser mi más grande apoyo en estos momentos. No importa lo que digas o hagas, tú estás para mí siempre que lo necesito, y yo prometo estar para ti cuando lo necesites, es una promesa que va en serio y no romperé, estoy cansado de romperlas.
Shadow asintió, correspondió el afecto teniendo la breve imagen de la sonrisa pulcra y fina de su amiga verlo a la distancia y después desaparecer, él también sonrió melancólico al solo conservar los recuerdos de ella, pero también había agrado por recrear nuevas memorias—. Lo que digas. Solo no vuelvas a pensar en cosas turbias, o yo las cumpliré por ti —Sonic rió sinceramente, se restregó en el hombro oscuro sin deseos de separarse hasta que el brazo bicolor se alzó hacia adelante señalando unas luces parpadear desde abajo—. Tus amigos deben de estar buscándote para hacer ese absurdo campamento.
—Iré con ellos. ¿Sabes? Creo que tienes razón... Son mis amigos, y sé que ellos me apoyaran en todo, les diré lo que ocurrió, lo admito, necesito su ayuda. Pero estoy seguro de que no creerán toda esa locura, ¿tú qué piensas?
—“Si no lo hacen, les haré creerlo” —dijo en su interior, no queriendo exponer su pensamiento solo asintió en respuesta al erizo que fue a estirar las piernas y los brazos listo para volver a correr.
—¿Por qué no vienes conmigo? ¡Mejor! Hagamos una carrera para ver quién llega primero con los chicos —le guiñó el ojo pasando sus brazos por la cabeza en un gesto despreocupado; no estaba bien, pero tampoco al igual que al inicio, se iría desahogando poco a poco y eso le bastó al vetado para contemplar parte del carismático e intrépido héroe azul.
—Apártate, faker, tu lentitud es abrumante —golpeó suavemente al erizo para ir enfrente y encender sus air shoes, listo para ser el primero en correr y cerrarle la boca a ese engreído chillón.
—¿Yo? ¡Qué envidioso, verás como te ganó en menos de lo que piensas, señor amargado!
El borrón azul desapareció en un parpadeo dejando su estela característica por el camino que recorría; Shadow sonrió satisfecho por volver a ver la energía inagotable del cían, así le gustaba: feliz, libre y confiado de sí mismo y de su equipo, tan fuerte y valiente, tan listo para enfrentar el peligro y a quienes fuera, tan él... Agarró su esmeralda y con un Chaos Control desapareció para volverse frente al cerúleo, éste se sorprendió pero de inmediato aceptó el reto y aumentó su velocidad dispuesto a dar una carrera digna. El viento soplaba a nocturnidad, más que eso, a paz consigo mismo y calidez de personas que lo apreciaban y al igual que él, lo protegerían sin dudar.
Las estelas azul y dorada fueron corriendo igualadas, jugando entre ellos, pasando por toda la isla hasta captar la atención de los demás y al final ser retenidos para ir al campamento; la pasaron bien, a decir verdad, nadie cuestionó que Shadow hubiera decidido unirse, simplemente todos convivieron incluso cuando el cobalto tuvo el suficiente valor de confesarles y explicar todo lo acontecido que ellos desconocían; antes de exhalar miró al oji-rubí y con su afirmación sutil, suspiró narrando cada detalle y viaje al que fue.
Shadow a veces aclaraba puntos o le corregía, siempre atento a las caras confundidas, impactadas, incrédulas y demás que los chicos hacían; no importaba, Sonic estaba liberándose de su carga emocional. De eso dependían muchas cosas.
«Quiero hacer lo que no pude contigo, María. Proteger la felicidad y brillo de alguien importante para mí...»
