I am back

Summary

Joo Jaekyung conoció al amor de su vida a los 16 años: un encantador omega cuatro años mayor que él. Sin embargo, debido a actuar como un cobarde, perdió al omega que tanto adoraba. Un día, este se marchó sin dar explicaciones, rumbo a los Estados Unidos. Ahora, Kim Dan regresó a Seúl 11 años después, pero ya no era el tímido omega que tartamudeaba. Muchas cosas habían cambiado, y aunque su regreso sería breve, el destino tenía otros planes. Jo Jaekyung hará lo imposible para recuperar al amor de su vida, pero no será tarea fácil. Dan ya no lo ve con los mismos ojos que antes, o al menos eso parece. Nota: Los personajes de la historia no son tan tóxicos como en el manhwa, especialmente Jaekyung.

Genre
Romance/Drama
Author
XBT
Status
Complete
Chapters
34
Rating
4.8 6 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1

En sus ojos cafés se reflejaban las tenues luces de la ciudad. El vuelo desde Estados Unidos había aterrizado en tierra coreana al amanecer. Sentado junto a su hijo de 11 años, observaba Seúl desde las polarizadas ventanillas del auto. Su corazón palpitaba rápido, pues este no era un viaje placentero; su abuela había fallecido dos días atrás, y ahora, como su único nieto, debía encargarse de los preparativos fúnebres.


El auto se detuvo en un semáforo en rojo, y mientras observaba los enormes edificios iluminados por el sol, su hijo Doyun señaló emocionado una pantalla de los rascacielos.

--¡Mira, mamá! -- exclamó Dojun, agitando las manos en poses de combate -- ¿Ves? Es el campeón mundial, Joo Jaekyung, el emperador.


Mientras su hijo estaba emocionado, su madre, con el rostro pálido, quedó hipnotizado por el gran cartel digital que anunciaba el pasado combate de Jaekyung, aquel alfa que una vez fue su gran amor. Un caos de recuerdos del pasado emergió en su mente, tan frescos y vividos como aquel día.





Hace 11 años...


--¡No, no, no! -- se repetía desesperado, con los ojos llenos de lágrimas, al mirar de nuevo el resultado positivo del test de embarazo sobre el lavamanos. Se dejó caer al suelo, sin cesar en el llanto.

--No puede ser -- murmuró, hecho un bulto de desesperación con el rostro hundido en sus rodillas. Apretó el resultado en sus manos, incapaz de aceptar la realidad. Sin embargo, cada vello de su cuerpo se erizó al escuchar el motor de una motocicleta que se detenía frente a su departamento.

--¿Qué sucedió?-- preguntó un pelinegro alfa, quien sin dudarlo lo tomó de la cintura, dejando un montón de besos en su cuello. --Me moría por verte--, olió su cuello; sin embargo, notó que su novio estaba rígido y con los ojos llenos de lágrimas. --¿Qué te sucede?--se apartaba para verle la cara. El castaño se limpió los ojos con el extremo de las mangas de su suéter y, asustado, se alejó un poco. --J-Jae... Jaekyung, yo...-- pasó saliva y sintió sus ojos humedecer nuevamente. --Yo estoy embarazado.

Jaekyung miró sorprendido a su novio, Dan, mientras procesaba la impactante noticia. Un silencio tenso llenó la habitación antes de que Jaekyung finalmente respondiera:

-- ¿Qué? -- soltó, retrocediendo unos pasos-- ¿Estás de broma, verdad?


-- No, no, Jae. Me acabo de realizar tres pruebas, y todas, sin excepción, son positivas.


-- ¡Mierda! -- enfurecido tensó la mandíbula y se puso una mano en la frente-- ¿Cómo pasó, Dan, cómo?


-- No lo sé, yo siempre... nosotros siempre nos cuidamos. -- desesperado, se abrazó a sí mismo.


-- Bien, ¿y qué harás? Aún estás a tiempo, ¿cierto?


El rostro del omega palideció; sabía a qué se refería.


-- T-tú, ¿quieres que yo...?


-- Pues claro, Kim Dan, ¿qué no es obvio? No estamos preparados para un bebé. ¡Somos muy jóvenes! Además, ¿sabes cómo reaccionarían nuestras familias? ¿Cómo reaccionaría mi padre si se entera de que eché mi carrera a la borda por un crío?


-- Pero yo..., yo tengo miedo. -- las lágrimas no abandonaban sus ojos.


-- Miedo debes tener al futuro de mierda que nos espera si tienes a un bebé a tu edad.


-- Pero, estamos hablando de un niño inocente.


-- ¿Enloqueciste? -- lo tomó de los hombros-- Piensa, Kim Dan, ¿vas a abandonar tu carrera como fisioterapeuta por un niño? Ni siquiera sabes si te lo agradecerá algún día. Usa tu cabeza, ¿para eso estudiaste tanto? Además, -- le soltó mientras le daba la espalda-- de los dos, tú serías el más afectado. Los niños son como parásitos, crecería dentro de ti, y deformaría tu cuerpo. ¡Ah, ni siquiera lo puedo imaginar!


Dan se limpió las lágrimas, estaba asustado, confundido e inseguro.

-- No lo sé, Dios, no lo sé. -- se abrazó con fuerza.


--¿Que no sabes? ¿Acaso no es sencillo para ti? No comprendo por qué tantas confusiones. Está claro, todo lo que tienes que hacer es deshacerte de él, debes abortar, Dan.


-- ¡Sencillo! ¿Crees que esto es fácil y sencillo? No es como si fuera una ropa que no te gusta y simplemente te la quitas.


-- ¡Mierda! Kim Dan -- le sujetó fuerte de los brazos-- Estás loco, no cuentes conmigo para esto. -- soltó su fuerte agarre y se dirigió a la puerta. -- Búscame cuando esto haya acabado, mientras tanto, no quiero que me llames. -- azotó la puerta.


El castaño se tiró al suelo, hecho un mar de lágrimas; sentía que le faltaba el aire. Su mundo se estaba derrumbando frente a sus ojos, y la supuesta salida parecía ser muy dolorosa.





-- ¿Estás seguro? -- volvió a preguntar su amigo Myung-Dae, quien preocupado estaba estacionado junto a él, frente a la clínica.


-- Eh? Mm, s-sí, no tengo opción, MD -- tenía grandes ojeras y había perdido peso. Durante las últimas semanas, había estado tramitando todo para poder realizarse la interrupción, sobre todo en secreto. Sabía que si su abuela se enteraba, estallaría la guerra contra él y contra Jaekyung, a quien su abuela conoce como su actual pareja. Solo MD, su amigo, conoce lo que está a punto de hacer.

-- Bueno, entonces... -- suspiró-- ¿Vamos?

El omega pasó saliva y asintió.





-- Bien solo faltarían unas firmas aquí, y puede esperar en aquel corredor; dentro de algunos minutos lo llamaremos -- decía la enfermera que ahora estaba frente a los dos.


-- Entonces, bueno, yo no te puedo acompañar hasta allá dentro, pero te esperaré aquí afuera.


-- Gracias, MD, eres un gran amigo.


-- No pasa nada, sabes que puedes contar conmigo -- revolvió un poco el castaño cabello del omega-- Ahora, solo sé fuerte, ¿sí? Dentro de unas horas, todo habrá pasado.


El omega sonrió a medias y desapareció por un pasillo donde se sentó a esperar junto a otros omegas. Tristemente, miraba los asustados rostros de muchos de ellos, algunos acompañados por sus parejas.

Sintió estrujarse su corazón al ver eso. Sabía que aunque MD quisiera acompañarlo, no sería posible, porque él no es el padre, y Jaekyung, bueno... aunque quisiera, tampoco podría entrar, ya que es menor de edad. Además, desde aquel día, no lo había visto más, no sabía de él. Seguramente estaba enojado, recordarlo le hacía un nudo en la garganta.


-- Señor Kim Dan -- interrumpió sus pensamientos un enfermero-- acompáñeme, por favor.


Asustado, respiró profundo y luego se dispuso a acompañarlo. Mientras caminaba al salón, sus ojos se llenaban de lágrimas. ¿Qué estaba haciendo? Ni siquiera él estaba seguro, pero ¿había opción? ¿Y si se arrepentía el resto de su vida? ¿Era más valiosa una carrera de fisioterapia que una vida inocente?


-- No -- se detuvo justo frente al salón.


-- ¿Disculpe? -- le preguntó confundido el enfermero por su reacción.


-- N-no puedo hacerlo -- comenzó a llorar-- no soy capaz -- apretaba la tela sobre su vientre.


-- ¿Estás seguro? -- inquirió el enfermero.


-- Sí -- se secó las lágrimas-- estoy muy seguro.


Y antes de que el enfermero dijera algo más, salió corriendo de allí, directo a la salida. Al llegar, se echó a llorar en los brazos de MD, quien intentaba tranquilizarlo en su regazo.


-- No pude, no pude hacerlo, no soy capaz -- decía casi sin aliento.


-- Shhh, tranquilo... tranquilo, Dan -- acariciaba su cabeza-- todo va a estar bien, ya verás.


Esa semana, durante la noche, despidió a su abuela y a su amigo en el aeropuerto. Después de un suspiro, agarró sus maletas y abordó el avión a los Estados Unidos. Acarició su vientre plano y soltó una pequeña sonrisa.


-- Somos tú y yo contra el mundo, mi vida, solo tú y yo...


Cuando el avión despegó, supo que ya no vería más a Jaekyung. Además, desde el momento que decidió seguir adelante con su embarazo, sabía que él no querría saber nada más de ellos dos. Su linda aventura de amor había acabado.


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-- ¿Me llevarás a ver al emperador? ¿Sí, mami? -- suplicaba su pequeño, mientras ponía ojitos.


Su madre, distraído, colocaba los pies en el suave césped frente al jardín de la casa de su abuela.


-- Oh, wow, esta casa es muy grande -- decía Doyung, mientras imitaba a un avión con sus brazos-- Mami, ¿tú naciste aquí, verdad?


-- Sí, cariño, ahora conocerás la casa en la que vivía antes. -- se agachó a la altura del pequeño, quien inevitablemente era la viva imagen de su progenitor. -- Pero recuerdas lo que te dije cierto?


-- Nada de correr en la casa -- decía con un puchero.


-- Está bien, no te pongas así. Pronto regresaremos a casa, allá podrás correr mucho.


-- Pero ¿por qué no podemos quedarnos un poco más aquí, mami? No quiero regresar tan pronto allá...


Dan suspiró y le dio un pequeño beso en la frente.


-- Cariño, recuerdas lo que te dije en casa. Estamos de luto porque tu abuelita se fue al cielo, así que no podremos estar mucho por aquí. Además, mamá tiene muchos pacientes que atender y también tu competencia de natación es en dos semanas, debes prepararte.


El pequeño Dojun se cruzó de brazos. La idea no le agradaba nada, pero de tal palo tal astilla...


-- Por lo menos llévame a conocer al emperador antes de irnos...


Dan suspiró. De todos los atletas que hay en el mundo, justamente tenía que ser Joo Jaekyung el favorito de su hijo. ¿Por qué?


-- Dojun, Dan, ¿cómo han estado? -- se acercó a ellos con los brazos abiertos MD, quien venía acompañado de su pareja, Chanwoo.


-- ¡Tío MD! -- el pequeño fue el primero en correr a sus brazos.


-- Myung-Dae, mi viejo amigo -- alegre, Dan también correspondió el abrazo.


-- Este niño está enorme -- dijo el alfa sosteniéndolo en sus brazos.


-- Viste, tío, es que estoy practicando muy duro para ser un gran atleta.


-- El mejor -- le dijo, dándole unas palmaditas en la espalda.


-- Mi pésame, Dansito -- dijo Chanwoo, dándole un fuerte abrazo-- Lo sentimos tanto por la abuela. Parece que fue ayer cuando todos fuimos en navidad a visitarte, ella se veía tan... tan bien.


A Dan se le humedecieron los ojos.


-- Yo... les voy a agradecer eternamente su ayuda, ustedes siempre estuvieron allí para ella. En cambio, yo...


-- No, no Dan, no pienses así. Tú estabas muy ocupado, tu carrera, el niño, tu abuela lo sabía. Además, tú la ayudaste tanto -- decía MD dándole un abrazo. --, mira qué hermosa casa le compraste, tu abuela pasó sus últimos días muy feliz en esta casa. No sabes cuánto le ayudaste, puedes estar seguro de que ella lo sabe.


-- Prepararemos todo para mañana, sabíamos que tu abuela no deseaba tener un funeral ostentoso, así que hemos dejado la urna en el cementerio, allí podrás visitarla -- Chanwoo trataba de sonreírle.

-- Gracias, amigos -- su voz se quebró.

Los tres se abrazaron mientras le daban palmaditas en la espalda a Dan para consolarlo.


A la mañana siguiente, Dan acomodó su traje negro y se peinó mientras se miraba al espejo. Tomó el ramo de crisantemos blancos y se dirigió a la salida.


-- ¿Seguro que no quieres compañía? -- preguntó nuevamente Chanwoo, mientras tomaba una taza de té.


-- No, gracias de verdad, ustedes solo, por favor, cuíden de Doyun mientras yo regreso.


-- Está bien, amigo -- Chanwoo le dio un fuerte abrazo-- Fuerte, ¿sí?


El omega suspiró para darse valor y salió en un auto negro hasta llegar al cementerio local.


Cuando dirigió sus pasos a la tumba de su abuela, se detuvo justo antes de llegar. Alguien estaba de espaldas a él, frente a la sepultura. Su corazón dio un vuelco cuando un aroma familiar llegó a su nariz. En 11 años no había cambiado nada; seguía siendo ese aroma profundo y embriagante que hacía que cada centímetro de su piel se erizara.


Cuando recobró la compostura, intentó alejarse, pero este ya se había volteado y ahora aquellos ojos grises, desde una postura más alta, lo veían fijamente. Y con un poco de asombro.


-- Kim Dan... has vuelto.