Criminal

Summary

|Me enamoré de un chico que conocí en el infierno, Pienso en todas las cosas que me haces, Cuando tiras de los hilos, Hasta amo la forma en que me enciendes.| |No eres Hades pero eres el Rey Yo haría cualquier cosa, Para poder llevarte a casa.| Stellar: Ashes. -BNHA policial au.- Artista de la portada: Nala_Bert.

Status
Ongoing
Chapters
17
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo uno.

A mis escasos veintidós años de edad había conseguido ingresar en el cuerpo de policía más prestigiado de Japón, la agencia de Todoroki Enji, aunque algunos preferían llamarlo Endeavor, como Keigo, mi compañero.

Era mi primer día en la agencia después de haber pasado las pruebas, ahora me tocaba conocer el recinto, a mis compañeros y mi superior.

Estaba realmente nerviosa, quería causar una buena impresión.

Al fin llegué a la oficina, me cambié en los propios vestuarios de esta y en cuanto me coloqué el traje de policía y dejé lo demás en mi taquilla anteriormente asignada, me dirigí a la oficina de Enji.

Toqué un par de veces a la puerta ya que oía unas voces desconocidas, luego se callaron y me permitieron pasar. Endeavor me tensó por la mirada tan aterradora e impotente que puso, mientras que mi compañero, Keigo, me miraba con una sonrisa amistosa.

-Soy Shimura ______, ayer aprobé las pruebas de acceso en la agencia. -Hice una reverencia y mi jefe se levantó de su asiento.-

-Te tengo apuntada en los papeles de los novatos. -Murmuró.- Este es Keigo, tu compañero, él te enseñará todo lo necesario tanto en la agencia como en las calles. -Asentí un poco y miré al rubio.-

-Takami Keigo, encantado. -Hizo una reverencia como si fuera un príncipe y yo reí, aunque Endeavor solamente rodó los ojos algo cansado por la actitud del chico.-

-Shimura, a partir de ahora trabajarás en esta agencia, por lo cual significa que tendrás que esforzarte al máximo si quieres un puesto estable aquí. -Asentí con algo de miedo, me sentía algo inferior, la verdad.- Si te parece, podemos hablar del contrato.

-Claro.

El jefe echó a Keigo de la sala a duras penas, el chico quería quedarse a cotillear, según el pelirrojo. En cuanto aclaramos algunas cosas del contrato y temas de dinero, lo firmé. Desde ese momento ya estaba oficialmente en el cuerpo de policía más célebre, me hacía sentir orgullosa.

Qué pena que nadie pueda reconocer mi esfuerzo, mis padres murieron hace mucho tiempo por un asalto a mano armada en mi casa, yo no me encontraba ahí en esos momentos, por lo que mataron a mis padres en nuestra propia casa.

Lo que más me dolió es que no pude despedirme de ellos.

-Ve con Keigo, que te haga de guía por el edificio y luego id a patrullar las ciudades, últimamente están ocurriendo muchos vandalismos.

-De acuerdo, gracias. -Me retiré formalmente y me encontré con mi nuevo compañero en la puerta del despacho.-

-Vamos pajarito, tengo que enseñarte muchas cosas.

Instintivamente seguí a Keigo de cerca para no perderme, ese sitio era enorme y había muchísima gente corriendo de un lado para otro.

El rubio me enseñó todo lo que tenía que saber para estar allí y no perderme, también me presentó a varias personas importantes a las cuales tenía que guardar respeto y demás cosas.

Mientras hablábamos para agarrar más confianza, una explosión lejana sonó fuera de la agencia. Keigo y yo miramos por el ventanal de al lado y corrimos hacia allí en cuanto vimos el humo salir.

-¡Shimura, revisa el exterior, yo entraré a por los heridos! -Exclamó él, yo solamente asentí y fui corriendo para los alrededores a ver si encontraba al culpable huyendo o algo por el estilo.-

Ya había oído hablar de Keigo, pues era la mano derecha de Todoroki Enji y realmente hacía unas hazañas impresionantes como policía, así que sabía perfectamente como se comportaba en estas situaciones.

A lo lejos, pude ver una camioneta blanca parada en la que se subió un chico pelinegro, que me miró arrogante antes de subir.

-Serás... -Inmediatamente corrí hacia ellos lo antes posible antes de que arrancaran, aunque sin vehículo se me hizo bastante difícil, por lo menos pude grabarme la matricula en la cabeza.-

Fui a ayudar a Keigo con los heridos y llamé a una ambulancia, después le contaría lo que había visto.

En cuanto estuvieron todos a salvo y los heridos llevados al hospital, Keigo y yo juntamos puños, dando por hecho el trabajo.

-¿Has visto algo que nos pueda servir de ayuda? -Asentí y saqué la libreta para apuntar la matricula del vehículo.-

-Esta es la matricula de la furgoneta en la que se han ido. -Le entregué el papel arrancado a Keigo.- También he visto como un chico con el pelo negro se subía.

-¿Dabi de nuevo? Mierda... -Murmuró y se guardó el papel.- Gracias pajarito, has sido de gran ayuda, Endeavor estará contento.

-Con que Dabi... -Miré hacia el suelo, me sonaba mucho ese seudónimo.-

-Uno de los criminales más buscados junto con Shigaraki Tomura -Me informó mientras caminábamos hacia la agencia.- Ya van tres veces esta semana que crea una catástrofe.

-¿Es tan difícil de atrapar? -Keigo asintió.-

-Si lo has visto, o ha sido coincidencia, o él ha querido que ocurriera vuestro encuentro. -Tragué saliva nerviosa, Keigo me estaba metiendo miedo.- Con esa gente hay que tener mucho cuidado.

Llegamos a la oficina de Endeavor y le comentamos el incidente y lo de Dabi, luego le entregué la matricula de la furgoneta.

-Para ser tu primer día, no has estado nada mal, Shimura. -Agradecí inclinándome un poco y Keigo sonrió orgulloso.-

-Eso es porque tiene un gran instructor, Endeavor. -Enji rodó los ojos y yo miré al rubio divertida, él me guiñó un ojo.-

Alguien picó a la puerta y Enji lo dejó pasar.

-Endeavor, una llamada importante desde la oficina de Toshinori.

Inmediatamente nos echó para atender la llamada y yo estiré mis brazos mientras bostezaba, Keigo rió y me acarició la espalda.

-¿Te apetece tomar algo en la cafetería? -Lo miré curiosa y él miró su reloj.- Aún nos queda una hora para que comience nuestro patrullaje en la ciudad, hay tiempo para comer algo.

-De acuerdo, gracias Keigo.

Los dos caminamos hacia la cafetería y en cuanto pedimos nuestros cafés, nos sentamos uno en frente del otro. Mi cabeza estaba en otra parte, no paraba de pensar en lo que me había dicho mi compañero sobre Dabi, me encontraba algo distraída.

-Hey, pajarito. -Alcé mi cabeza hacia la mirada dorada de Keigo.- No te alteres, este trabajo es algo duro después de todo. Intenta relajarte antes de salir, estarás más concentrada.

-Gracias.

Seguimos comiendo y hablando para conocernos mejor, Keigo era alguien con quien es fácil hablar.

-¿Por qué decidiste entrar en el cuerpo de policía? -Me preguntó con curiosidad.- Sinceramente, hay pocas mujeres por aquí, y me alegra que se animen a unirse.

-Oh, entré por mis padres adoptivos. -Alzó una ceja.- Murieron porque alguien entró en casa cuando iba a secundaria. Ese día yo estaba en casa de una amiga y bueno... Murieron disparados. Jamás se supo quien lo hizo.

-Lo siento mucho Shimura, no tendría que haber preguntado. -Sonreí un poco para indicarle que no pasara nada.- ¿Y no sabes nada de tu familia biológica?

-No, me abandonaron cuando era pequeña, así que no tengo muchos recuerdos de ellos. -Hizo una mueca de preocupación.- No tuve otra opción que ir a una casa de acogida sola.

-Has pasado por mucho. -Asentí un poco.- Oye, cuando estés mal de ánimos, siempre puedes marcarme y charlamos.

-Muchas gracias, Keigo. -Los dos sonreímos levemente.- Gracias por escucharme.

-Siempre estaré dispuesto para lo que quieras, pajarito.

Después de comer, salimos a patrullar por la ciudad, Keigo era alguien famoso en las calles, tenía muchas pretendientas alrededor. Mientras él se hacía varias fotos, yo me dediqué a ayudar a una anciana a cruzar la calle.

-¡Mi bolso! -Me giré bruscamente después de dejar a la señora en la acera y corrí hacia la mujer que gritaba.- ¡Él se ha llevado mi bolso!

Señaló a un hombre y yo sin pensarlo corrí hacia él, cuando estaba a punto de alcanzarlo tiró un contenedor para atrasarme aunque yo conseguí esquivarlo.

Al final acabamos los dos en un callejón sin salida, iba a acercarme a él pero sacó una navaja.

-¡N-No te acerques! -Exclamó nervioso.-

-Dame el bolso. -Puse mis manos en mi cintura y lo miré expectante.- Vamos, sabes que si me apuntas con eso, será peor para ti en comisaría.

-¡No voy a ir a la cárcel! -Suspiré pesadamente y me acerqué más a él.- ¡Te he dicho que no te muevas!

Corrió hacia mi para apuñalarme pero yo me hice a un lado y lo agarré de los brazos para hacerle una llave e inmovilizarlo. Él cayó al suelo y yo comencé a esposarlo.

-Joder... -Se quejó.- No quiero que me mate...

¿Quién? -Pregunté con curiosidad.- En la cárcel no te matamos.

-Vosotros no, sino él, Dabi.

-¿Por qué te quiere matar Dabi? -Ya me estaba interesando ese tema.-

-Le debo mucho dinero, si no se lo devuelvo con intereses, me quema vivo. -Suspiró derrotado.-

Dabi, ¿Qué tan importante eres en estos mundos?

Me levanté y lo agarré de las muñecas para que no escapara, cuando salimos del callejón, vi a Keigo correr hacia nosotros.

-¡Anda, no sabía que estabas trabajando! -Exclamé irónica y él se rascó la nuca nervioso.-

-Lo siento pajarito, era para ver si estabas capacitada. -Negué un poco con la cabeza, vaya excusa de mierda.- Ya he llamado para que traigan un coche.

-Perfecto.

Cuando se llevaron al hombre, fui a devolverle el bolso a la pobre mujer y ella se inclinó hacia mi en forma de agradecimiento. Luego sentí un tirón en la manga de mi chaqueta.

-¡Eres genial! -Una niña pequeña me sonrió en grande y yo me apoyé en mis rodillas para mirarla.- ¡De mayor voy a ser como usted! -Keigo y yo nos miramos divertidos y yo le acaricié la cabeza.-

Aunque no lo parezca, ese usted me dolió.

NIÑA, TENGO 22 AÑOS.

-Seguro que lo logras. -Ella asintió y y luego quiso abrazarme, por lo que correspondí a su abrazo.-

Su madre vino inmediatamente a disculparse -No sé de que, la niña fue muy educada- y luego se fueron.

-¿Vamos? -Asentí y comenzamos a caminar para seguir patrullando.-


Dabi se encendió un cigarro mientras veía como Himiko contaba los billetes con una sonrisa. Luego, después de soltar el humo de sus pulmones, miró a Shigaraki.

-¿Sabes? Cuando he ido a subirme, he visto a una policía que me resultaba... Familiar. -Shigaraki alzó una ceja al mirar al de los piercings.- Tenía un bonito lunar bajo el labio.

-Jódete, Dabi. -Él rió un poco apoyándose en el respaldo del sillón.- Mi hermana está muerta.

-Pues se parecía bastante a ti.

-¡Dabi, está muerta! -Exclamó rascándose el cuello, el pelinegro carcajeó.- No me vengas a joder con ese tema, me molesta.

-A ti te molesta todo, Tomura. -Murmuró Toga.-

-Por una vez la loca tiene razón.

Shigaraki apretó la mandíbula y caminó hacia los cuartos para no verle la cara a sus compañeros. Luego la rubia y el pelinegro rieron divertidos.

-Dime, Dabi. ¿Era guapa esa policía? -Él hizo una mueca recordando a la chica.-

-Tenía unas bonitas tetas. -El tatuado se relamió los labios.-

-¿Puedo ser su amiga?

-Inténtalo, a ver si no te manda entre rejas nada más verte. -Toga cerró el maletín con dinero.-

-Sabes que nunca me atrapan, Dabi. -El nombrado sonrió mientras encendía otro cigarro.- ¿Por cierto, hasta cuánto tiene plazo ese chico del otro día para pagarte la cocaína?

-Se le acaba el plazo esta noche. Si no paga... Bum. -Encendió el cigarro a la vez mientras sonreía.- Pollo frito.

-A veces me preocupa tu salud mental.

-Twice, no eres quien para hablar de eso.

-Cierto... ¡No, no es cierto! ¡Calla!

-Ya empezamos. -Se quejó desesperado.-