Cuidando de ti (One-Shot)

Summary

Izuku Midoriya es un omega que tenía un gran fascinación por los animales, tanto que decidió estudiar veterinaria para cumplir sus sueños. Pero al ser omega y ser menospreciado, no le queda de otra más que trabajar de cuidador. Lo que no se imaginaba era que podía encontrar algo que cambiara toda su vida. One-short Omegaverse Híbridos Katsudeku Sin quirks

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18+

Cuidando ti.

🌙


Izuku siempre fue un amante de los animales.


Desde pequeño le había fascinado ir a zoológicos solo a verlos.


No importaba que especié fuera.


Si fueran grandes, pequeños, peludos, con alas, de tierra o agua.


Siempre le brillaban sus ojitos cuando veía hasta al animal más común.


Por eso siempre se la pasaba en sus libros aprendiendo más de ellos.


Tenía animales de peluche que siempre cuidaba y amaba.


Es por eso que siempre supo que trabajaría de veterinario.


Pero no de cualquier animal. Sino de animales salvajes.


Siempre fue muy aplicado en todas las materias de la escuela además de que era muy listo.


Así que pensó que no se le complicaría estudiar lo que siempre quizo.


Cuando al fin pido salir de la universidad, después de tanto tiempo y esfuerzo, sudor cansancio, estrés, insomnio y algunas lágrimas, al fin pudo obtener su título como veterinario de animales silvestres.


Fue como si una puerta estuviera completamente abierta para el.


Pero así como una puerta se abre también se cierra y eso fue justo lo que le pasó.


Estuvo de lugar en lugar pidiendo empleo pero nadie lo quería contratar aun con su gran experiencia, tituló e inteligencia.


¿Y porque?.


Era un pequeño detalle que había olvidado considerar.


Era omega.


Vivía en una sociedad en donde eran juzgados solo por su segundo género.


Y por desgracia a él le había tocado el subgénero más despreciado.


A el siempre lo habían mirado como menos durante toda la secundaria y preparatoria.


Pero lo había olvidado cuando entró a una prestigiosa Universidad donde no era juzgado solo por ser omega.


Lo trataban como un igual.


Alfas, betas y omegas eran tratados como a cualquier estudiante.


Tal vez por eso creyó por un segundo que él mundo sería igual.


Pero con lo que se encontró eran miradas de desprecios y puertas cerradas.


En cada entrevista que iba no faltaba el tipo que le cuestionaba la falta de un alfa.


Además de decirle que su lugar era en el hogar y su trabajo como ama de casa junto con su alfa y cuidando cachorros.


Que abandonará sus sueños y le diera lugar a alguien que si se lo mereciera.


No le molestaba el hecho que le dijeran que tuviera un alfa y cachorros.


Ya que siempre soñó con una familia llena de amor.


¿Pero que unos Alfas le dijeran que abandonara sus sueños?.


Eso jamás.


Izuku se caracteriza por ser alguien persistente y luchador.


Eso siempre le decía su madre cuando regresaba a casa llorando porque otra vez lo habían rechazado en una entrevista.


Así que iba de lugar en lugar, de entrevista en entrevista, más que humillado y despreciado, para que alguien le diera una oportunidad.


Pero nadie se la daba.


Ni siquiera se molestaban en leer su currículum.


Solo leían omega y lo sacaban.


Así fue durante un año entero hasta que sus ahorros se fueron acabando.


En un momento de desesperación, aceptó un trabajo de cuidador en un refugio donde llevaban a los animales que estaban heridos, los que rescataban del tráfico de animales o los que estaban en peligro de extinción.


No era exactamente en lo que quería trabajar pero estaba satisfecho. Podía estar con animales de cada tipo, cuidarlos, alimentarlos, limpiarlos y convivir con ellos.


Además de que la paga era buena, o lo suficiente buena como para mantenerse el.


Ahora se encontraba limpiando el habitad de los pericos.


Hace poco los habían encontrado dentro de un camión donde tenían varias jaulas con mucho de ellos.


Algunos en muy mal estado y otros simplemente no sobrevivieron.


Cada vez que escuchaba eso se le rompía el corazón.


No podía creer que había gente tan cruel que se atrevía a tratar a seres tan lindos y puros como una simple mercancía solo por unos cuantos billetes.


Pero le alegraba que los pudieron rescatar y pronto los llevarían a un habitad adecuado para ellos en una zona protegida.


Por el momento se quedarían hasta que todos estén sanos y gorditos.


Cada vez que tenía oportunidad acariciaba a unos cuantos y les daba semillas.


Eso hacía que varios se posaran sobre el.


Tenía a varios en los hombros y cabeza, su esponjoso cabello verde era el lugar perfecto para que los pericos se recuesten allí.


Trataba de barrer lo más rápido posible pero esos adorables seres de la ponían difícil.


-Oigan pajaritos si me dejan barrer les prometo traer semillas extras mañana- varios periquitos revolotearon felices sus alas ante la promesa lo cual hizo que una sonrisa creciera en él pecoso.


En ese lugar era apodado como "Blanca Nieves" ya que tenía cierto encanto sobre los animales.


La mayoría de ellos venían con miedo por cómo los maltrataban. Algunos no quieren ni acercarse y se esconden haciendo imposible curarlos, mientras que otros reaccionaban de manera agresiva.


En esos momentos lo llamaban a él para que se encargue.


De alguna manera misteriosa, siempre, pero siempre, lograba calmar a los animales.


Haciéndolos comer y curándolos.


De allí su apodo "Blanca Nieves".


Cuando por fin pudo terminar y quitarse esos pájaros de encima salió de allí para limpiar la siguiente área.


Cuando iba de camino se encontró a su amiga Uraraka, también cuidadora.


-Hola Uraraka-.


-Izuku-kun a que no sabrás qué animal nuevo trajeron-


-¿Animal nuevo?, pero si en el registro no aparecía nada de recibir a uno- Izuku le cuestionó a su amiga ya que siempre que se rescataba a un animal tenían que avisar un anticipo, para poder preparar el área donde residirá temporalmente.


O si necesitaba a un especialista para llamarlo con tiempo.


-Al parecer fue de improvisto, escuche que descubrieron una red de tráfico en la ciudad, encontraron a varias especies que son cotizadas en el mercado negro. ¡Fue un milagro que los encontrarán! Algunos ya estaban comprados y se dirijan afuera del país-.


Eso puso triste a Izuku, no se quería imaginar lo mucho que habrán sufrido en esas jaulas.


Soltó inconscientemente su aroma, se olía lo triste que se sentía.


Ya que siempre empatizaba con cada ser vivo que entraba a ese lugar.


-No te pongas así Izuku-kun, ahora ya están bien y los llevarán a donde pertenecen. ¡Esforcémonos para que regresen a casa!- le dio una cálida sonrisa para animarlo.


Izuku solo sonrió y asintió con la cabeza, al menos esos seres ya no sufrirían más y tendrían un futuro mejor.


-Por cierto, ¿que especies trajeron esta vez?-


-Oh es un animal muy exótico y raro, es un...-


-Midoriya el jefe quiere verte- interrumpió su plática un superior.


Se despidió rápido de su amiga y corrió con su jefe.


Era bastante raro que lo llamaran, ya que su jefe nunca estaba, tener que hacer todo para transportar y llevar animales era agotador.


Por eso siempre tenía un aspecto cansado y desaliñado.


Llego a la oficina tocando para escuchar un "pase" desde adentro.


-¿Me llamaba? Aizawa-san-


-Pasa toma asiento-.


Estaba más que nervioso, le tenía cierto temor al beta enfrente de él.


Aizawa dejó unos papeles que estaba leyendo para mirar directamente al chico.


-Midoriya, has demostrado ser bastante capaz en este trabajo, aunque solo limpias jaulas y alimentas a los animales, has demostrado que tienes todo lo que se necesita para crecer en este lugar-.


Izuku no lo podía creer, era la primera vez que alguien notaban su esfuerzo y lo felicitaba.


Un creciente orgullo creció en su pecho.


-Es por eso que te tengo un trabajo muy importante-.


-¿Un trabajo para mi?-.


-Si llegas a desempeñarlo bien hasta que el animal sea transportado a su habitad puede que tengas más que un asenso-.


¿Acaso era una broma?.


No lo podía creer al fin tendría ese reconocimiento que tanto había deseado, ¡además de un asenso!, parecía un sueño hecho realidad.


-Claro haré lo que sea, no lo decepcionaré- dijo con una sonrisa en su carita pecosa.


-Eso es lo que espero, el trabajo será un tanto difícil, este animal es en extremo salvaje y peligroso, ah pasado la mayoría de su vida en jaulas de lugar en lugar, es considerado una reliquia para aquellos que los adquieren y un negocio para quien los vende, es un tigre blanco-.


-Creí que estaban extintos- soltó en un susurro lastimero, le dolía escuchar que ese ser vivió en jaulas.


-Los tigres blancos son especies únicas. La mayoría están en cautiverio por ser una raza en peligro de extinción. Es importante sus cuidados, es por esa razón que te escogí a ti, escuche que eres bueno calmándolos, además de que tienes estudios en veterinaria-


-Así es, estudie en la mejor universidad, además de que obtuve experiencia en mis pasantías-.


-Bien entonces te lo confió en ti-.


Le entrega unos papeles en donde veía toda la información del tigre.


-No le fallaré-.




Desde que había salido de la oficina de Aizawa, puso toda su atención en cuidados y conocimientos en tigres blancos.


Al parecer es una especie en peligro de extinción, quedando muy pocos ejemplares a nivel mundial. Gran parte de ellos se

encuentran en cautiverio. Sólo así se garantiza por un tiempo más su supervivencia.


El tigre que tenían allí era un macho adulto.


Llego herido y desnutrido por el anterior dueño que lo tenía en malas condiciones.


Así que se dirigió al lugar donde residía.


Decidió entrar para conocerlo más de cerca. Ya que tenía que darle atención médica y mostrarle que no era una amenaza.


Los demás trabajadores se le quedaron mirando raro, como si fuera un loco suicida. Pero no le cuestionaron nada solo le dieron un arma con sedantes por si acaso.


Con todo el valor y curiosidad que tenía entró.


Todo estaba lleno de arbustos y objetos para tigres. Tenía una llanta amarrada a un árbol, una especie de base hecha de troncos un poco más grande que el, también había un estanque que simulaba un lago con un puente en medio.


La verdad era que era bastante espaciosa y cómoda para un tigre.


Estuvo caminado por todo el lugar buscándolo con la mirada pero no lo encontraba.


Hasta que pudo observar en el suelo unas manchas de sangre que se dirigían a una cueva que también tenía.


Al ser bastante agresivo y que también se la pasaba metido en esa cueva se les hizo imposible a los trabajadores el poder atenderlo correctamente.


Habían optado por ponerle medicina para dormir en su comida pero pareciera que el tigre se daba cuenta ya que no se lo comía.


Haciendo que se debilite más y no pueda tener fuerzas para curarse.


Camino directo hacia donde las machas se sangre se dirigían.


Estuvo atento a cualquier sonido que escuchaba con el arma enfrente de él.


Entró a la cueva mirando una gran mancha de sangre en el piso.


Se agacho para verificar que tan reciente era la sangre.


Pero mientras la inspeccionaba pudo sentir una respiración en su cabello.


Quedó congelado en su lugar al escuchar un gruñido.


Volteo lentamente para poder ver a la criatura.


Y era lo más hermoso que había visto en su vida.


La extensión de su cuerpo, incluida la cabeza, era de aproximadamente 3 metros. La cola media 91 cm. Tal vez llegaba a pesar cerca de 290 kg. En comparación con los tigres naranja, los blancos son más grandes, mucho más grandes.


Su piel blanca como la nieve con rayas negras, una nariz rosada, ojos rojos penetrantes cual rubíes, que le hacían temblar.


Además de un olor potente, como a bosque, tal vez a pinos.


¿Un olor como el de un alfa?.


Sacudió su cabeza ante esa idea. En los animales no existía el subgénero, era algo especial en la raza humana.


Todo pensamiento fue remplazado al percatarse la gran mancha de sangre que cubría su pelaje blanco rayado.


Necesitaba atención.


Eliminó todo miedo y lo cambio por preocupación.


Trato de acercarse pero el felino gruñó más fuerte mostrando sus colmillos en señal de advertencia.


Pero no era dirigido totalmente a él, sino al arma que tenía en la mano.


Al notarlo la bajo lentamente alejándola lejos.


Eso aprecio calmar un poco al tigre pero no del todo.


Estiró su mano en dirección a su enorme cabeza.


El tigre trató de alejarse pero Izuku esparció sus feromonas para calmarlo -Tranquilo, vine ayudar, no te haré daño- acercó más su mano hasta acercarla a su rosada nariz que pretendía oler todo el aroma que esparció.


Hasta que por fin pudo tocarlo -Buen chico, sabía que serías un buen gatito- sonrió ante el pequeño gruñido de disgusto por parte del tigre.


Era tan suave su blanco pelaje. Aunque estaba sucio por la tierra y la sangre, aun se podía sentir la suavidad.


Se aventuró más, llevado su mano atrás de su oreja, haciendo ronronear al felino, mientras que la otra mano iba dirigida hacia la herida para inspeccionarla, sacando un guante en el proceso y poniéndoselo sin que el gatote se diera cuenta.


Reviso la herida notando que no era tan profunda como lo imaginaba, pero aun así tendría que coserla y poner medicamento.


Con cuidado saco un toper de su mochila amarilla.


La atención del tigre puesta en el.


Abrió el recipiente sacando un pescado fresco.


Hizo que el tigre lamiera sus bigotes.


-Es para ti, disfrútalo- le puso el pescado justo enfrente de él para que lo degustara cosa que hizo en cuanto se lo dejó, soltando ronroneos de satisfacción.


Izuku sacó su cámara para poder grabar todo lo que hacía el felino, era tan hermoso que aun no creía que están enfrente de el. Y no desaprovecharía para mandarle unas cuantas postales a su madre con la imagen del tigre.


Así pasaron los minutos hasta que el tigre se recostó y quedó profundamente dormido. Ya que el pez tenía medicina para dormir.


Dormiría al menos unas horas, las cuales aprovecho para limpiar, coser la herida, vendar y administrar medicamentos.


Después tendría tiempo de bañarlo y limpiar el habitad que estaba lleno de sangre.


Así abandonó al tigre prometiendo volver.


Cosa que hizo al día siguiente.


Nadie podía creer lo manso que se comportaba el felino en presencia de Izuku.


A los demás trataba de atacarlos. Pero con el omega era distinto.


Era como ver dos animales diferentes.


Uno gentil y dócil enfrente del omega.


Y otro muy diferente, salvaje, peligroso y enojado cuando no estaba Izuku.


Solo Izuku podía atender al gran felino sin el peligro de no salir vivo.


Además de que el tigre se sentía tranquilo con el. Aun con el aura intimidante y con el entrecejo fruncido dejaba que él omega acaricie su suave pelo blanco rayado.


Solo él era el único.


Cada que Izuku entraba para alimentarlo y limpiar el habitad el tigre se frotaba contra el dejado su olor, además de que siempre lo seguía de cerca y observaba con atención.


Izuku se le hacía tierno que el gatote como lo llamaba él, le trajera "regalos". Ya que cuando le dejaban comida guardaba un pedazo para el omega.


Ahora se encontraba barriendo el habitad, y como de costumbre el tigre se acercó a dejarle una porción de su comida.


-Kacchan ya te dije que yo no puedo comer eso, es tuyo- se puso a barrer otra vez ignorando al gatote que gruñía molesto.


Se retiró del lugar trepando un árbol de por allí.


Izuku se rio ante tal acción. Había investigado la manera en la que se portaba el tigre pero no había encontrado nada que explicara su comportamiento.


Le parecía bastante extraño. Era casi como si lo estuviera cortejando, ya que siempre le dejaba las grandes y mejores porciones.


Además de que siempre dejaba en el ese característico olor a bosque cada vez que se frotaba en el.


Habiendo que los alfas con los que trabajaba se alejaran de él por tan potente olor.


Como si lo estuviera marcando.


Así que llegó a la conclusión que era territorial.


Al estar tan metido en sus pensamientos no se dio cuenta cuando el tigre saltó desde un árbol hacia él tumbándolo en el estanque.


-Kacchan!!! ¡Gato malo!, no fue gracioso- dijo mientras trataba de pararse pero el tigre encima suyo se la dejaba difícil.


Estaba todo empapado, ahora tendría que ir a tomar una ducha y cambiarse.


-Vamos quítate- trato de moverse pero al voltear a verlo noto que tenía su mirada rubí sobre el. Casi como ¿saboreandolo?.


Eso hizo que casi pegara un grito. Oh no. Él no sería la cena de nadie.


Pero cuando trato de levantarse recibió un gruñido por parte del tigre.


El tigre acercó su rosada nariz a su cuello. Inhalando su delicioso aroma y lamió en donde debería ir la marca.


Izuku solo tembló en su lugar y por alguna extraña razón dejándole espacio para que siguiera.


El tigre no desaprovechó y siguió lamiendo con su rasposa lengua esa zona.


Soltando más feromonas.


Izuku las olió gustoso pero ¿acaso olía a excitación?.


Fue como si un balde de agua fría cayera sobre el. Tomo la compostura se levantó como pudo y salió corriendo del lugar todo mojado sin voltear atrás.


Cerrando la puerta tras él y recostándose en esta tratando de regular su respiración.


¿Que había pasado?.






Desde ese que eso había sucedido Izuku había estado evitando al tigre blanco.


Solo se limitaba a limpiar y dejar la comida de forma rápida y muy temprano cuando el felino dormía.


Aun no borraba de su mente el momento cuando estuvo cerca del tigre, su agradable presencia que lo hacía sentir seguro, sus hermosos ojos rojos fijos en él y su increíble olor que lo hacía ronronear.


¡Por Dios era un tigre!.


¿Como podía sentirse así con un animal?.


Solo quería que la tierra se lo tragase.


Ya era casi navidad. El suelo estaba cubierto de nieve, junto con un frío aire que carcomía los huesos.


Y el ambiente se podía sentir el espíritu navideño.


Pronto tendría sus vacaciones. Tal vez le vendrían bien para poder ordenar sus ideas y poder calmarse.


Iba caminado en dirección a la habitad de los pingüinos cuando escuchó una plática que le llamo la atención.


-Parece que pronto moverán al tigre blanco en estas fechas, que molesto, justo un día antes de navidad-.


-Ni siquiera podremos pasar las vacaciones tranquilas por culpa de ese maldito animal-.


Izuku se quedó escondido escuchando la conversación. Moverían a Kacchan, ya no lo verá más.


Eso hizo que su corazón doliera.


Cambio de dirección y camino directo al habitad del tigre. Por lo menos quería despedirse del felino antes de que se lleven.


Era bastante tarde, a punto de oscurecer, así que casi no había gente en el lugar, además de que la mayoría ya había pedido sus vacaciones.


Camino a paso firme con una gran porción de carne en una cubeta, tal vez podría tener una cena de navidad adelantada.


Entro al habitad notando que todo estaba en silencio y tranquilo.


"Tal vez esta dormido".


Pensó él omega caminando despacio para no perturbar al felino.


Pero cuanto más se adentraba más podía oler un fuerte olor a feromonas. Como a un alfa.


Se le hizo un poco extraño. Nadie además de él entraba ya que el gatote era muy arisco con todos.


Se acercó a la cueva donde el tigre se la pasaba la mayor parte del tiempo notando más fuerte el aroma en ese lugar.


En cuanto entró vio algo que le erizó la piel. Había un hombre parado en medio de la cueva, cabello cenizo, ojos rojos, unas largas uñas negras entre sus manos, orejas negras en ese pelo puntiagudo y una cola de rayas negras y blancas.


¡Y estaba desnudo!.


Un hombre enfrente de él completamente desnudo no era lo que esperaba ver allí.


Cuando se dio la vuelta para salir corriendo el sujeto lo tomó de la muñeca jalándolo hacia el pequeño nido del tigre.


-¿Ah donde crees que vas Deku?-.


¿Deku?¿quien era Deku?¿y porque lo había jalado y se había posicionado arriba de él?¡¿y porque estaba desnudo?!.


Muchas preguntas se había formulado en su cabeza pero no podía hablar.


Trato de quitárselo de encima pero era inútil, lo tenía fuertemente agarrado de las muñecas además de que era mucho más fuerte que el.


-¿Que es lo que quieres y que le hiciste a Kacchan?- dijo mirándolo directamente tratando de verse amenazante.


Una sonrisa lobuna se vio en la cara de ese sujeto -¿acaso no me reconoces Deku?- sonrió más mostrando sus dientes entre ellos dos colmillos filosos.


Izuku estaba bastante confundido, ¿conocerlo el?¿Acaso estaba loco ese sujeto?.


-Nunca te había visto en mi vida-.


-Entonces déjame ayudarte a recordar-.


Él omega empezó a oler ese característico olor del tigre pero que ahora desprendía ese tipo. Ese olor a bosque, a pinos.


-¿K-Kacchan?, en realidad eres tú?-.


-Así es nerd-.


-¿P-pero como?¿como es que t-tu...-.


-¿Me convertí en humano?, bueno es una larga historia que no tengo ganas de contestar-.


Soltó al omega dejando que se sentara al lado de él.


-Es fantástico, nunca había visto algo así-.


Se acercó al tigre para poder verlo mejor. Sus ojos brillaban por la emoción.


¡Era un gran descubrimiento!.


Un tigre que se podía convertir en humano.


-Fascinante- dijo Izuku que no dejaba de mirarlo.


-Ya deja de mirarme Deku- le puso una mano en la cara y lo alejo.


-¿Pero porque no me lo habías dicho antes? podría habérselo dicho a Aizawa y entonces...-.


-Podrían haber investigado para convertirme en su conejillo de Indias y así extinguir completamente mi especie-.


- claro que no-.


-Eh visto lo que hacen los de tu especie e vivido casi toda mi vida en jaulas, yendo de aquí para allá, ya no puedo recordar el cómo era el exterior, el sol, la libertad-


-¿entonces porque te mostraste así ante mi?-


-bueno se supone que nadie viene a esta hora, es cuando puedo estirarme además que estoy

caliente como la mierda-


¿Esperen dijo caliente?


-¿caliente?-


-si, esta próximo mi celo y trataba de calmarme, pero es difícil hacerlo solo- miro directo al omega que tembló al ver la atención que le daba. Sonrió ante la idea que le llegó a la cabeza.


-Pero tu podrias ayudarme- se acercó lentamente al omega.


-y-yo ¿ayudarte?- se fue alejando mientras el alfa se acercaba.


-hace tanto que no veo a un omega tan lindo como tu-


Recostó a Izuku completamente sobre el nido posicionándose sobre las piernas del omega.


-pero no somos de la m-misma especie, además p-podria darte medicamento para poder calmarte-


-no creo que me ayude el medicamento-


Empezó a olfatear al omega sobre su cuello lamiendo con su rasposa lengua ese lugar. Mordiendo con esos puntiagudos colmillos.


-Kacchan-se sostuvo sobre los fuertes hombros del alfa mientras mordía sus labios para no gemir.


-Mi nombre es Katsuki Bakugou recuérdalo mientras gimes Deku-.


Izuku solo pudo tragar duro mientras veia a semejante ser arriba de él.


Antes cuando lo habían rescatado estaba hasta los huesos y herido por los malos cuidados que tenía. Pero ahora estaba completamente diferente. Tenía un cuerpo bien formado, era bastante musculoso.


El tigre fue quitando la ropa de Izuku rasgando su camisa junto sus pantalones y bóxers.


Él omega quiso cubrir su desnudez pero un gruñido de el tigre hizo que se arrepintiera.


El alfa fue descendiendo desde su cuello a su pecho donde lamio uno de sus pezones con esa rasposa lengua que le causaba un extraño placer mientras que con su mano con esas filosas garras pellizcaba el otro pezón.


Izuku no podía con el placer que sentía, era un completo virgen así que todo aquello era nuevo para él. Y eso solo era el principio.


El alfa dejo sus pezones rojos e hinchados para ascender a su pequeña polla que estaba levantada. Metió toda extensión en su boca mientras también le daba lamidas con su rasposa lengua. Todo el omega sabia exquisito para Katsuki. Era perfecto.


Izuku no estaba mejor podía sentir la boca del alfa en su pene, era una sensación que nunca había experimentado todo su cuerpo temblaba por el placer. Mientras trataba de controlarse pudo sentir algo entrar por su entrada, volteo a ver hacia abajo solo para ver como el alfa metía dos dedos sin avisarle.


-espera, espera- demasiado tarde el alfa habia metido los dedos en su interior empezando a embestir fuertemente contra su punto dulce y los abría como tijeras.


El omega podia jurar que miro las estrellas por el placer que sentía en su entrada y polla.


-Ah ah ah si, allí, mas- gemia fuerte el omega por las olas de placer. En un momento ya tenía

cuatro dedos dentro de él dándole placer. Pero en cuanto estuvo a punto de correrse el alfa se

separó sacando su boca y dedos.


Cosa que frustro a Izuku y soltó un sonido de disgusto.


-calma omega, te daré algo mejor que mis dedos-.


Izuku observo como el alfa se acomodo entre sus piernas, para poder entrar dentro de el con esa gran y chorreante polla que podía jurar ver palpitar por querer entrar.


-¿estás listo Deku?-.


Lo que no esperaba el alfa era que Izuku rodeara su cintura con sus piernas y sus hombros con sus brazos.


-Mi nombre es Izuku Midoriya recuérdalo cuando te corras dentro de mi-


Listo. Dejaria a ese omega preñado con sus cachorros y lo marcaria, ese omega era perfecto para él.


Lo supo en el momento que lo vio, un idiota que se atrevió acercarse a el cuando vio que era peligroso, no le tuvo miedo ni cuando le rugió. Es más, se atrevió a acariciarlo. Y lo miro con esos intensos ojos verdes como nadie lo había visto.


Siempre lo habian visto como mercancía, como un objeto de valor que podías comprar o vender, pero Deku, su Deku lo miro como su igual, como la cosa más bella del universo. Por eso decidió que lo haría su pareja. Lo protegería y amaria hasta la muerte.


Se acomodó en la entrada del omega entrando de una embestida, y por dios que era la mejor sensación que había sentido. Era como lo había imaginado, húmedo, caliente y apretado.


Se quedó unos segundos quieto solo para segundos después moverse de forma violenta, embistiendo fuertemente al omega, solo podía escuchar los gemidos del omega que era música para sus oidos y lo alentaban a seguir


La imagen del omega gordito por sus cachorros hacia que fuera más rápido en sus movimientos.


Izuku apenas podia seguir los movimientos del alfa que embestia dentro de él. Sentía que lo podía partir en dos. Pero se sentia tan bien que no queria que parara.


-agh ah ah más mas alfa- rasguñaba la fornida espalda del Katsuki ya que le estaba dando en su punto dulce que lo hacia temblar y gritar del placer.


Sintió como la base del pene se iba agrandando y ese conocido calor en su vientre iba aumentando.


El orgasmo les llego por igual. A Izuku manchando ambos abdómenes y Bakugou dentro del omega mientras su nudo se formaba. A la vez que el alfa mordió la nuca del omega haciendo que se viniera por segunda vez.


Solo pudo sentir como el alfa lamia la recién marca con su rasposa lengua antes de caer dormido en garras de ese tigre blanco.


Izuku aun no podía creer lo que había pasado.


¡Había tenido sexo común hibrido de tigre!.


Había despertado en los brazos fuertes de Bakugou. Cuando noto que había despertado empezó a lamentar su cabellera verde y se frotaba contra él para marcarlo con su olor.


Era la mañana más maravillosa que había tenido en toda su vida.


Había pasado ya dos semanas y media desde que habían estado juntos en es noche.


Después de eso iba todos los días al habitad de Bakugou para poder hablar con él.


Ahora que era su omega y él su alfa, quería conocer todo aspecto de él. Quería conocer a fondo a la persona, si es que se le puede llamar así, que cautivo su corazón y que tenía a su lado omega completamente enamorado.


Además tenía tanta curiosidad sobre el animal. Que aprovechó para preguntarle sobre su vida.


No siempre encontrabas un híbrido de tigre blanco todos los días. Su curiosidad como veterinario siempre ganaba en las conversaciones que tenía con el alfa.


En una de esas conversaciones Izuku no dudó en preguntarle si había más como él por allí escondidos.


A lo cual el alfa con la mirada clavaba en el suelo le contó que probablamente no. Donde antes vivía, cuando era un cachorro, habían llegado humanos para darles caza, haciendo una masacre, ya que la piel de tigre blanco era muy cotizado en el mercado negro.


Habían matado a todos los tigres adultos, incluyendo a sus padres, para quitarles las pieles y dejaron vivos a los cachorros para poder venderlos.


Pero al moverlos de un lugar a otro y las malas atenciones que les daban. La mayoría fueron muriendo poco a poco hasta que solo quedó el vivo. Llendo de lugar en lugar, de jaula en jaula, estando en los peores lugares con los peores dueños hasta que lo pudieron rescatar y llevar hasta donde estaba.


Izuku se le oprimió el corazón al escuchar aquella historia, no podía imaginar las cosas por las que tuvo que pasar el alfa. Ver morir a sus padres, amigos y conocidos, solo para ser vendido como decoración en la casa de un maldito.


Viéndolo solo como un objeto que pueden tirar cuando ya no lo quieren.


Y así había pasado esas semanas entré platicando conociéndose más y más.


Porque si había algo en esa relación en donde solo pasaron una noche, no solo carnal sino también algo más.


Se sentían completos juntos.


Se sentían en paz.


Se sentían en casa.


Por eso no desaprovecho la oportunidad para poder pasar tiempo con el.


Porque sabía que el tigre sería transferido a sus nuevo hogar. Donde por fin no lo tendrían en una jaula y tal vez donde habría más de sus especié.


Eso hacía que el pecho de Izuku se oprimiera pero era lo correcto. No podían tenerlo en cautiverio toda sus vida. No era Justo. Sería libre.


Oh eso era lo que pensaba.


-Lo transferirían a otro refugio donde estará en cautiverio-


-¿Qué?-


Ahora se encontraba en la oficina de Aizawa ya que este lo había llamado para darle noticias.


Pero ahora le estaban dando la peor noticia posible.


¿Iba a estar en cautiverio?.


-¿Pero porque?, no había dicho que mandarían al tigre a una zona protegida, que lo pondrían en libertad- dijo entrando en pánico.


-Se lo que dije, ese era el plan inicial pero debes entender, es un animal en peligro de extinción, no podemos liberarlo y que lo vuelvan a atrapar es peligroso, será mejor llevarlo a un cautiverio allí tienen a más de su especie donde podrá reproducirse y mantener la especie es lo mejor Izuku-.


Izuku estaba en shock.


¿Como podían encerrarlo toda su vida?.


El tigre ya había sufrido demasiado como para que lo vuelvan a encerrar en una jaula de oro.


El propio alfa había estando más animado las últimas semanas porque creía que lo pondrían en libertad.


Y también que prometió ir a visitarlo cada vez que tuviera oportunidad.


Pero no era así. No era justo.


Además de tener a más de su especie para que se reproduzca.


Ese pensamiento le dejó un amargo sentimiento en su pecho.


No sabía que era exactamente, pero el solo pensar en ver al alfa con alguien más le causaba asco.


Hablando de asco, hace días que no se sentía del todo bien. Tal vez tenía que ir a un doctor a revisarse.


Pero esa no era su prioridad. Ahora su prioridad era Kacchan. Lo sacaría de ese lugar y lo pondría en libertad.


Era lo que merecía después de tanto dolor.


Así que con esa idea en su mente trazó un plan para sacar al gatote de ese lugar.


Dos antes de navidad. Al día siguiente transferirían a Bakugou al refugio donde viviría para siempre encerrado. Tenía que darse prisa.


Era ya muy de noche como para que hubiera gente allí, solo unos cuantos guardias cuidaban el lugar.


Entrar no fue tan difícil. Ya que conocía al guardia que estaba en la caseta y se excusó que había olvidado algo, lo dejó entrar sin problemas.


Estacionó su auto lo mas cerca de la entrada, sacó su mochila y se adentró al lugar cubriendo su cabello con el gorro de su chamarra.


Entró de manera sigilosa evitando las cámaras que conocía donde estaba posicionadas.


Caminado por los puntos ciegos de estas.


Llego bastante rápido al habitad del tigre. Metió la llave y entró de forma sigilosa para no espantar al alfa.


Allí estaba el, dentro de la cueva en su forma de tigre durmiendo plácidamente.


Se acercó a él y lo movió un poco para despertador. El tigre despertó desorientado bostezando, poniendo los ojos en él omega.


-Vamos tenemos que irnos, Aizawa me dijo que te llevaran a otro cautiverio, si quieres ser libre tendrás que confiar en mi-.


Bakugou se quedó mirando extrañado al omega. ¿No lo liberarán? Una parte de él sabía que no sería tan fácil pero aun así quizo creer en la palabra de esa gente que lo había rescatado.


Pero ahora Deku su Deku le estaba dando una oportunidad. Cabe decir que le había dolido cuando le dijeron de su liberación. Ya que no podría volver a ver al omega del que se había enamorado, pero Izuku le había prometido ir a visitarlo seguido, así que en parte eso lo calmaba.


Pero ahora tenía la opción de escapar junto con el. Sér libres juntos.


Rápido se transformó en humano dejando solo ver sus orejas y cola que se meneaba de emoción.


-¿cual es tu plan Deku? Solo irnos así nada más-.


-Tengo una casa en el campo muy lejos de aquí, me la dejo un amigo de la familia, está a su nombre así que nunca nos encontrarán allí-.


-¿Estas seguro de esto Deku?, si haces esto no podrás volver a tu vida normal, solo me tendrás a mi-.


Izuku guardó silencio un segundo, que para el alfa se le hicieron horas, solo para al final mirar a Bakugou y tomarlo de la cara para darle un dulce beso en sus labios -solo te necesito a ti-.


Bakugou no podía estar más contento, había escogido al mejor omega.


-Solo serás mío Deku, mío mío mío- se acercó para darle un beso más demandante, metió su lengua adentro de la boca del omega explorando toda la cavidad. Solo se separaron por un poco de aires para después seguir besándose.


-B-basta tenemos que irnos, te traje ropa así que póntela rápido-.


-No me des ordenes maldito-.


Se puso la ropa que consistía en unos jeans, una camisa de cuello de tortuga negra, una chamarra verde que le llegaba arriba de las rodillas y un gorro que cubría sus orejas de tigre.


Izuku lo tomó de la mano y lo miro directo a los ojos -¿listo?-.


-Listo nerd-


Salieron de lugar de forma rápida evitando las cámaras, llegaron hasta la entrada del lugar para llegar al estacionamiento.


Bakugou están maravillado por cómo era afuera.


Todo están cubierto por una capa blanca además de que estaba muy frío.


Se quedó unos segundo parado para admirar el exterior antes de que Izuku lo jalara para poder entrar a la camioneta.


Lo hizo acostarse en la parte de atrás mientras lo cubría una sábana.


Se dirigió hacia la salida despidiéndose del guardia y poder salir a la carretera.


Se sentía más aliviado lejos del lugar, le aviso a Bakugou que ya podía salir.


El alfa se sentó al lado de él admirando la ventana al igual que un niño.


Sus orejitas no dejaban de moverse por todos los sonidos que estaba experimentado.


Sus ojos brillaban como a dos rubíes que resplandecían por la luz del sol.


No podía estar más agradecido por ese omega que lo sacó de ese lugar y que tanto lo estaba agobiando.


Lo tomó de la mano para sentir su calor y soltar feromonas.


Izuku no podía haber tomado una mejor decisión al haber escogido ese trabajo y el haber cuidado de ese gatote que estaba a su lado.


Ahora se dirigían donde sería su nuevo hogar, para ellos y los nuevos integrantes que crecían por el fruto de su amor.





🌙



Hola como están gente bonita.

Espero que estén muy bien.

Yo la verdad no eh estado muy bien, como ya muchos sabrán sacaron hace poco el cap 362 del manga bnh, y la verdad me dolió hasta el alma.


No creí capaz a Horikoshi de hacer algo así.


Tampoco tenía muchas ganas de escribir ni hacer nada, pero este One shot ya lo tenía escrito solo lo tenía que acomodar.


Así que me dije porque no.


¿Pero que les pareció? este es mi primer One shot que escribo así que estaba un poco nerviosa al hacerlo.


También tengo un extra porque no me contuve de escribir la vida de prófugos de estos dos.


Además de que me encantan los cachorros así que perdonen no lo pude evitar.


Nos vemos en el extra o en mi otra historia.


Bye bye ✨✨✨