Único
Felix corrió lo más rápido que sus cortas piernas le dieron, su cabello rubio se había despeinado hace más de dos cuadras luego de salir tan tarde del trabajo y es que a las 11pm saldría el último tren que le haría ahorrarse no solo dinero sino tiempo atravesando la ciudad hasta su casa.
Jadeando y con el sudor a perlando su piel aún en pleno otoño, llegó antes de que las puertas del último vagón se cerrarán, se permitió suspirar y su cuerpo se relajo contra la puerta.
Lee Felix trabajaba en una empresa de telefonía, su cargo como jefe de contabilidad le quitaba el tiempo y lo hacía salir a altas horas de la noche, por supuesto con su sueldo podría costearse un auto pero el tráfico de Seúl y los altos costos de la gasolina le hicieron optar por seguir usando el transporte público.
Camino entre el mar de personas, buscando llegar hasta el fondo para estar más cómodo hasta llegar a la última estación en donde bajaría.
Se acomodo contra la pared de metal y busco su telefono para distraerse un momento hasta que una mano desconocida tocó su cintura, rápidamente giro su cabeza y listo para gritar pero su boca fue cubierta por una mano. La impotencia y el coraje calentaron su sangre pero el agarre era demasiado fuerte que estaba seguro su piel quedaría marcada.
— Creí que no llegarías pero es bueno ver qué cumples tus promesas.— Felix no entendía a qué se refería, remueve su cuerpo en un intento de escapar pero solo es atrapado por otro cuerpo frente a el.
Un atractivo hombre de cabello largo y negro le miraba con tanto deseo que sus piernas temblaron y algo entre sus piernas se humedeció, se sintió torpe y caliente que ni siquiera puso algo de resistencia cuando sus manos acariciaron sobre su ropa su vientre y muslos.
—No es justo que tengas toda su atención Hyunjin, yo lo atrapé antes.— Volteo su cabeza ante la voz desconocida y casi chilla al ver la mirada felina sobre el, el chico de cabellos castaños parecía burlón apenas noto su reacción y no dudo en apegar su pelvis contra el redondeado trasero del pecoso.
Quería decir algo, necesitaba gritar y pedir que no lo tocaran pero su voz parecía haber muerto, sus mejillas se colorearon cuando las manos de ambos hombres comenzaron a tocar su cuerpo, Felix ahogo un gemido cuando su vientre fue tocado, con tanto deseo y necesidad que las piernas le temblaron, siendo eso una señal para que las manos de Minho se adentraran a su pantalón.
—Oh... Parece que eres un chico especial ¿No es así?— Felix casi llora cuando los largos dedos recorrieron su coño sobre la ropa, de verdad que intento resistirse pero esa habilidosa mano no tardó en remover su ropa interior y acariciar los carnosos labios de su coño.— ¿Te gusta eso? ¿Ser un buen chico?
Felix quiere negarse y decir que jamás sería así pero su cuerpo se contrae y tiembla ansioso apenas es mimado con aquellas palabras, Lee Minho no duda en adentrar sus dedo entre los carnosos labios, tocando el clítoris que rápidamente reacciona ante el tacto ajeno mientras Hyunjin parece extasiado por el intercambio entre ellos, se apega más a la delicada figura del rubio y busca su boca para rápidamente besarlo, con hambre, con tanto deseo.
Estaba siendo tocado y adorado por dos simples desconocidos el viernes en la noche, Felix quiere en algún punto encontrar su cordura pero está parece irse al demonio cuando su coño es penetrado por dos dedos, los ojos brillantes admiran de reojo al Minho que simplemente le sonríe y acelera sus movimientos logrando que los fluidos rápidamente llenen sus dedos y la ropa del joven ejecutivo.
—¿Lo sientes bebé? Mira cómo te mojas por nosotros.— Hyunjin susurra aquello contra sus labios, siente los dedos de este mismo abrir su camisa para liberar su pezones erectos, siendo estos atrapados por la boca del azabache, Felix solo puede ahogar un chillido mientras tiembla entre los brazos de los dos hombres.
Minho sigue jodiendo su coño con tanta insistencia hasta que de un momento a otro para, quiere quejarse por esto pero rápidamente el sonido de su pantalón siendo rasgado le hace negar con la cabeza. Su bonito traje había sido arruinado y con ello las bonitas bragas de encaje color blanco quedan a la vista, la vergüenza se hace presente en el pecoso mientras su ano y su coño son descubiertos al mover la prenda y con ello el verdadero espectáculo comienza.
—Eres un ángel, tan bueno...— Hyunjin lo arrulla con palabras dulces, no es ni siquiera consiente cuando las pollas de ambos hombres están afuera, toman las pequeñas manos y le hacen tocar ambas erecciones. Caricias suaves y torpes es lo que ambos hombres reciben mientras Minho acaricia su ano con tres de sus dedos, suavemente va metiendo la punta de uno de ellos siendo seguido por los otros dos sin interesarle ni un poco si le provoca algo de dolor.
Felix se retuerce con sus ojos llenos de lágrimas e intenta negarse pero rápidamente es silenciado por la boca de Hyunjin mientras usa su mano libre para jugar con su coño desatendido con el fin de calmarlo, nadie entre el mar de gente era consiente de la situación del pecoso o quizás no les interesaba. El rubio solloza levemente cuando su ano es abierto por los tres dedos, expandiendo su orificio sin piedad alguna hasta hacerle temblar y recargar su cuerpo en ellos.
—Ya no puedo más, necesito estar dentro de ti.— Minho con una sonrisa sádica simplemente alinea su miembro en la estrecha entrada de su ano, frotando el glande contra el anillo de carne rápidamente se abre paso en el provocando un chillido en el joven con manchas en su rostro. —Si bebé... Mira cómo me recibes.
Su pubis termina contra las carnosas nalgas del rubio y la sensación es simplemente gloriosa y es que no solo estaban en una situación que podría considerarse voyeurista sino la expresión del chico rubio lo que tiene a Minho al borde del orgasmo. Hyunjin por su parte parece beber de aquellos labios entre besos, usando sus brazos termina por cargar el pequeño cuerpo del pecoso y alineando su erección lo penetra lentamente permitiendo que la sensación de su coño húmedo lo envuelvan hasta jadear contra los carnosos labios de Felix.
—Mierda... Te sientes tan bien pequeño angel.— Felix es un desastre por completo, sus ojos brillantes y llenos de lágrimas admiran ambos hombres mientras sus orificios son usados sin parar por estos, su voz parece haberse ido y solo gemidos es lo único que sale de ella.
Su cuerpos delgado y flexible es fácilmente manejado por ellos, siendo jodido con tanta fuerza que el rubio está seguro lo dejarán completamente abierto y aquella idea parece ya no molestarle más, sus pezones son apretados por Minho que intenta llevarlo al borde del éxtasis mientras balbucea cosas incoherentes que solo invitan más al otro a jalarlos e incluso pellizcar de estos.
—Te verás tan lindo lleno de nuestro semen, volverás cada noche buscándonos por más.— Susurra Hyunjin contra sus labios antes de morder su labio inferior.
Y Felix solo tiembla entre gemidos y sollozos por las palabras sucias, estaba cerca, tan cerca que su coño se aprieta y con ello su ano haciendo ambos hombres jadear, acelerando el movimiento de sus caderas no tardan más de 3 estocadas para llenar ambos orificios con sus semen. El pecoso gime extasiado y su cuerpo tiembla mientras la calidez del semen y sus fluidos se mezclan entre sus piernas.
"Hemos llegado al final de la estación, no olvide sus pertenencias y pasen buena noche"
Felix admira ambos hombres apenas le sueltan e intentan arreglar su arruinado traje, moviendo sus bonitas pestañas tiene ambos admirando con adoración su persona provocando que su corazón lata un poco ansioso, sin decir nada y colocando su saco alrededor de su cintura sale de ahí rápidamente sin poder procesar lo que habían vivido ahí.
Lee Felix intenta convencerse a sí mismo que lo que vivió no debía repetirse, que eso jamás había sucedido y solo fue un sueño húmedo que tuvo mientras volvía a casa, aún cuando su ropa rota y las marcas en su piel dijeran lo contrario.
Se mantuvo durante lo que resto su fin de semana intentando convencerse que eso jamás debía volver a pasar pero ahí estaba de nuevo, un lunes por la noche con el corazón agitado y sus ojos brillantes observando las puertas del metro abrirse, apenas puso un pie dentro del vagón fue rápidamente atrapado por los conocidos brazos del castaño.
—Volviste angel.
Y Felix supo que no había vuelta atrás.