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Lobelia- Tan cerca de devorar el mar

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Summary

Nicolaik despertó en el mundo de fantasía que creo su hermana Leyla en su mundo, poseyendo el cuerpo de Lobelia Verbena un personaje que lo representaba en ese mundo y un niño con un futuro muy turbulento al ser hijo ilegitimo del conde Kalanchoe y quien tras la muerte de su padre cae en un prostíbulo siendo usado por todos hasta que cae en manos de los Cala desapareciendo del ojo público. No quiere eso ni mucho menos morir en manos de algún loco así que con ayuda de su hermana buscaran escapar de ese lugar hacia el templo del dios Lazarus, la cosa es que el destino ya está escrito y nicolaik/lobelia lo sabrá cuando el villano de la novela se haga presente.

Status
Complete
Chapters
40
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

[¿Dónde estoy y quién es lobelia?]


Se reacomodo en la cama estirando su cuerpo y haciendo que las sábanas comiencen a dejarlo en descubierto, con algo de pesadez se sentó en la cama y dio un bostezo tras otro mientras pasaba la mano por su pecho en masaje notando que llevaba un piyama bastante cómoda, posiblemente alguna tela de seda o melocotón por lo suave que era al tacto, también noto que era un piyama en bata que cuando se puso de pie llegaba a sus tobillos, paso sus dedos por todo el largo del piyama y sobre su cuerpo considerándolo un poco extraño, no recordaba tener tanta cadera ni tener un vello corporal tan fino cubriendo su cuerpo, lo más parecido era el de un niño ante su tamaño y la mínima cantidad de rizos en ellos, tal vez se estaba confundiendo nuevamente y resultase que se había olvidado de afeitarse.

-¿Leyla?, ¿Dónde estoy?-.

Camino con cuidado por la habitación chocando de inmediato con la cantidad de muebles y mesas, al pasar sus manos por ellos se dio cuenta de la madera perfectamente pulida y la tela suave de las sillas en conjunto con su relleno.

-¿Qué carajo...?-.

Camino por la habitación con las manos en alto para evitar chocarse con cualquier otra cosa, continúa tocando los muebles en la habitación y constantemente sentía las mismas textura que solo podría atribular a que es un hospital con nivel o algún hotel, no podía estar seguro.

El calor del sol choco con su piel cubierta con la manga del piyama, dándole a entender que era de día, ¿Mañana o tarde? Esa era la cuestión y como tal el picante del sol sobre su piel lo hizo reconocer que era de mañana.

Se detuvo frente a lo que supuso era una ventana por el calor y los cristales en forma de diamante cuando paso sus manos por estas, se quedó ahí intentando escuchar algo de afuera y lo poco que pudo percibir fue el sonido de hojas siendo movidas por el viento y el suave aroma de tierra mojada bajo su ventana, posiblemente por algún tipo de jardín o por alguna lluvia pasajera, no podía estar seguro, ya que no conocía el lugar.

-qué extraño, no recuerdo haber ido a ningún hospital luego de...de...ah-.

Se detuvo momentáneamente en sus palabras y frunció el ceño, ahora que lo pensaba no recordaba que había pasado antes de llegar ahí, lo máximo fue como se había ido a dormir luego de escuchar una discusión entre su hermana y sus padres sobre algo que realmente no entendía, no porque fuera algo raro o algo por el estilo, simplemente era un problema con el trabajo de su hermana y algo que había hecho en el que disgusto a sus padres, ¿El qué?, quien sabe, ella no era muy específica con él, fuera de que su deber era crear historias dentro de una compañía.

Ahora estaba en un lugar que desconocía y al parecer completamente solo con ropa que estaba seguro de que no era de él, era extraño, tal vez era un sueño debido al estrés o por el cansancio luego de estar de un lado al otro con la fiesta de felicitaciones de su hermana por su trabajo y luego, nada, no pasó nada, simplemente se fue a dormir.

-ahh.. Siento que me estoy perdiendo de algo-.

Estaba tan abstraído en sus pensamientos que al momento de escuchar como la puerta era abierta con tanta fuerza hizo que un silencioso chillido saliera de sus labios y se gira hacia el ruido, de inmediato reconoció las pisadas ligeramente saltarinas como las de una mujer junto a lo que suponía debió ser algo metálico que constantemente tiritaba contra el cristal, ¿Algún tipo de vaso de cristal?, ¿Qué era lo metálico?, ¿Una taza?.

-buenos días, señorito, el maestro pidió su presencia en la cena-.

Escucho la voz de la mujer que hablaba con cierta elegancia, le daba vibras de ser una mujer joven, aunque ya llegando a cierta madures por lo rústicos que le sonaban algunas palabras, ¿Tal vez una adulta joven? No podía estar seguro si no tocaba sus manos y comprobaba su estado, para ser sincero, no creía que ella lo fuera a dejar por como dejo con tal brusquedad lo que parecen ser toallas o ropa sobre la cama, ¿Enfermera mal pagada?, ¿Mucama cansada?, puede que lo segundo.

-¿Planea que lo lleve de la mano o qué?, vaya al baño, vuelvo en unos minutos-.

Escucho a la chica acercarse a la puerta por la que vino con pasos fuertes, sus tacones hacían un “clak, clak” contra el piso de madera, su vestido posiblemente pomposo moviéndose según sus movimientos, le recordaba a los vestidos que usaban las niñas pequeñas, solo que ellas agregaban lentejuelas o piedritas brillantes para ser llamativos.

Volvió a no decir nada y mantuvo la mirada perdida por dónde se había ido la mujer, luego retomo su movilidad por la habitación pasando sus manos por toda superficie cercana hasta llegar a una puerta que diera al baño, estaba dudoso de lo que había dicho la mujer sobre un “maestro”, pero decidió dejar ese pensamiento de lado y centrarse en tomar su baño.

-mmm...es grande, ¿Por qué tendrían un baño tan grande?, malditos, ricos-.

Murmuró tomando lo que supuso era el champú y algún tipo de jabón líquido que tuviera buen olor y los llevo hasta la tina en la que casi se cae por pensar que era una mesa, luego se metió a la tina con las cosas y busco la llave del agua para abrirla mientras él se quitaba el piyama tirándolo a un lado, era una forma extraña de bañarse y todo lo que quieras, pero es ciego y no conoce el lugar, así que nadie podía culparlo de meterse a bañar con los envases de jabón.

-mmm...es raro, ¿Esto son moras?-.

Pasando de lado el olor de los productos de higiene personal se dio un buen baño, ahí se percató de pequeñas cosas de su cuerpo, cicatrices en los brazos, piernas junto con raspones en las rodillas y manos, sin mencionar pequeñas quemaduras seguramente por algún contacto con cera o con fuego directamente, lo cual no recordaba pasar porque que él era muy cuidadoso con su cuerpo y con el fuego por, bueno, obvias razones.

Termino su baño secándose ahí mismo con las toallas y siendo cuidadosos con las heridas en su cuerpo, salió a la habitación con una toalla alrededor de su cintura y retomo su camino a la cama para revisar las prendas que la mujer le había traído, al acercarse y tomar la camisa se percató de un intenso aroma a moras en toda la ropa como si hubieran sido sumergidas en algún agua que estuviera impregnada esa sustancia, claro que, no estaban lavadas con dedicación como lo haría una lavadora, sino que habían Sido arrojadas a un balde de agua con aromatizante y las habían dejado a su suerte, esas eran unas muy pocas ganas de trabajar, ¿Tan bueno era el jabón?, no es como si eso fuera a eliminar el sudor mágicamente y esa obvio por el ligero olor a sudor en las axilas de la camisa, correcto, eso era poco amor a su trabajo.

-¿Que mierda?, ¿Por qué esta ropa es tan pequeña?-.

Paso si manos por todo el largo de la tela y quedó confundido por el tamaño de esta, para ser un poco más exactos estás eras prendas que usaría una persona de talla S, aun en su condición se puso las prendas teniendo breves momentos en los que tenía que verificar más de dos veces para saber que parte de la ropa era esa, digo, ¿Para que tanta tela?, ni que fuera un que para tener tantas capas y glaseado, así que solo se puso lo básico, la ropa interior y los pantalones de botón junto con la camisa ancha de manga larga y de amarrar en el pecho, no era el tipo de ropa que usaría a no ser que sea para modelar en algún cuadro o sesión dramática, no obstante su atención se fue al hecho de que la ropa le quedaba demasiado perfecta lo cual lo hizo tensarse por la rareza en esto, él es talla M, no tiene sentido que le quede tan bien una talla S y menos con tela que ni siquiera se estira, ¿Era una tela nueva?, ¿Es normal que comience a sentirse como un extraño en su propio cuerpo?.

Se peinó el cabello hacia atrás y puso la toalla sobre el espaldar de una silla cercana que encontró porque se dio de bruces con esta cuando fue hacia la puerta, luego de un leve masaje en su estómago que se dio contra la madera sobresaliente de la silla, se sobresaltó nuevamente cuando la puerta fue abierta de golpe y escucho los mismos tacones de la otra vez entrando a la habitación, nuevamente el sonido metálico, ahora que se fijaba debían ser un par de llaves porque no recordaba encontrar ningún vaso o bandeja en todo este rato que estuvo pasando sus manos por el cuarto.

-¿Planea ir así?, bueno, usted verá, andando-.

Fue repentino, pero de un momento a otro escucho a la mujer acercarse y tomarlo con fuerza de la mano para hablarlo a la salida, como instinto casi primario para él apartó con brusquedad su mano del agarre de la mujer y miro alarmado hacia donde suponía estaba ella, todavía y estaba seguro de que nunca se sentiría cómodo con que alguien toque su cuerpo, mucho menos en dónde esas quemaduras.

-¡No me toques!-.

Grito devuelta y tras unos dos minutos en los que escucho a la mujer alejarse con pasos fuertes imagino que la había ofendido de alguna forma, pero a ver, era obvio que ella sabía de su estado así que como no sabría qué reaccionaria alarmada ante el contacto repentino, es como taparle los ojos a alguien con costal y mandarlo a lo desconocido con la amenaza de que tenía prohibido quitarse el costal, a ver, cualquiera se asusta.

-sí, está agresivo nuevamente-.

-¿Otra vez?, se nota que el señor lo está malcriado mucho-.

Se tensó ante la nueva voz en la habitación y por sus palabras, luego con la misma o mayor brusquedad que la mujer unos hombres lo tomaron con fuerza de los brazos y lo llevaron a rastras de la habitación, obviamente reaccionó alterado intentando zafarse del agarre de los desconocidos mientras escuchaba la conversación de la mujer y el hombre que se notaba un poco más maduro, a estos por fin pudo ponerse nombre a sus voces gracias a qué se refirieron a ellos como Eduard y Mary, estos hablaba entre murmullos, parecía que eran cercanos o que era común compartir chismes entre ellos.

-es una pena que el señor tenga que mantener a ese hijo ilegítimo en su casa, si no fuera porque esa mujer lo abandonó...-.

-lo bueno es que la señora planto sus límites con ese chico, es obvio, sería como recordar el error del señor- Eduard mantenía un tono de desdén mientras hablaba, casi podía sentir su mirada de desagrado sobre él - cuando el joven maestro tome su lugar en la casa lo más seguro es que echen a ese chico-.

-vaya desdichado, algo habrá hecho tan terrible que fue maldito con la ceguera-.

-o su madre, no sería extraño, una mujer tan vulgar-.

Su mente quedó en shock con la cantidad incontable de preguntas que surgían en su mente, pero la principal y la que más le había sacado de onda fue, sin ir más lejos, “¿Cómo que maldito con ceguera?“, hijos de puta, ¿Los parieron por el culo o qué?, ¿En qué siglo creen que están?, fue una enfermedad hereditaria, no jodan, lo que le faltaba, ahora lo tenían caliente por la ofendida que tenía encima.

-es irónico ¿Sabes?, el hijo menos planeado tuvo el nombre de la flor maldita y una de las estrellará más brillante de la constelación Caliope-.

-es raro, ¿Por qué le podrías un nombre tan importante a alguien tan.. Eso?, son cosas tan contradictorias-.

-oh sí, recuerdo la expresión de la señora, incluso ella lo encontró extraño-.

Ese tono de falsa pena y el cómo bajan el tono de sus voces le hizo sentirse nervioso, incluso los hombres que lo mantenían sujeto bajaron ligeramente la intensidad de su agarre, las palabras de ellos causaron desconcierto en su mente, sonaban tan raras, tan...¿Fantasiosas?.

-ha llegado el joven Lobelia Lazarus, maestro-.

Escucho una voz anunciarlo y de inmediato los hombres le soltaron alejándose de inmediato del lugar, luego las manos femeninas de quien suponía debía ser Mary lo tomaron del codo, su agarre era doloroso, ¿Qué tiene esa mujer con él?, primera vez que se ven, bueno, primera vez que la escucha para ser más exactos.

Desde el interior de una habitación frente a él se escuchó un sonoro “pase” y luego el cómo las puertas se abrieron, se notaba pesadas por el suave quejido de un hombre cuando las empujó para darles paso a él y a Mary, al entrar todos sus intentos se activaron debido a que entraba en terreno desconocido, el camino de las puertas hacia el comedor era corto y la mesa bastante larga, podía calcular unas cinco sillas por el extremo que pasaba él, junto con dos más que seguramente estaba a una punta de la otra de cada lado de la mesa, él se sentó justo en la tercera del lado contrario y ahí se quedó confundido de la vida porque lo último que le susurro Mary en el oído antes de soltarlo fue un “no toques la mesa”, ¿Por qué?, ni idea, igual había algo que no debía ser tocado o por alguna educación que desconocía en esa casa.

-es bueno verte Lobelia, ¿Descansaste?-

Escucho justo en el extremo derecho de la mesa según su posición ahí, una voz madura y amable, le recordó ligeramente a la voz de su padre, pero ¿Por qué lo llamaba lobelia?, su nombre es Nicolaik, ¿Quién carajo era lobelia?.

-me preocupé luego de que me informaron que te caíste por el balcón de tu habitación, lo lamento hijo, pero tuve que cerrar esa puerta para que no esté en peligro nuevamente- sonaba apenado, una pena genuina -no te deprimas lobelia, ¿Qué quieres?, si quieres le ordenó a alguno de los sirvientes que te lleven al jardín, aunque no sé, si te sientes muy mal...-.

“¿Caer por el balcón...?”

-¿De qué mierda hablas?-.

Hubo un silencio profundo tan pronto él soltó esas palabras, no pudo evitarlo, el que ciego no significa que fuera estúpido, era imposible que se hubiera caído de un balcón mucho menos olvidar haberse caído de un balcón, no había tenido cerca ningún balcón la última vez que se fue a dormir, conocía una vez que llegó a estar medianamente cerca de uno y eso fue cuando era un niño de ocho años, ¿Pero ahora?, no, no tenía sentido, nada de lo que pasaba tenía sentido.

-¿Lobelia?, ¿Qué ocur--.

-¿¡Quien carajo es lobelia!?, ¿¡Porque siguen diciéndome así!?-.

Se levantó de golpe de la silla y sintió su corazón golpear con fuerza contra su pecho, pensó que esto era alguna especie de sueño extraño o algo por el estilo, no entendía nada, no conocía a estas personas, ¿Por qué su cuerpo está tan dañado?, ¿Qué fue lo que le pasó?.

-¡Lobelia!, ¡Llamen a los médicos!-.

Sintió el agarre de alguien intentando mantenerlo, quiero hacia la silla, pero él seguía con sus intentos de soltarse, debía salir de ese lugar y volver a su casa, esta no era su casa, no era su familia, ellos no eran nadie para él.

-¡Lobelia!-.

Ante ese último grito retrocedió y se tropezó con algo de tela haciendo que se cayera de espalda y su cabeza se diera con el duro suelo, no pudo moverse más, todo su mundo se pudo deslicho y el olor a sangre llegó a su nariz, el dolor fue agresivo y el sonido de las voces ensordecedor, su mente se fue apagando poco a poco hasta que dejó de responder y quedó ahí tendido, no supo más.

(//•\\).

No supo que hora era cuando recobro los sentidos y vio todo a oscuras, como era normalmente su vida, sentía un ligero dolor en la parte trasera de su cabeza que posiblemente estaba bastante relajado debido a algún medicamento, ya que también percibió el olor a hierbas ahí junto con algo que imagino era algún líquido que queme la carne, no podía estar seguro, era un olor raro.

Se reincorporó en la cama y todo su cuerpo para comprobar cualquier cambio, su cuerpo era igual con todas y las cicatrices aunque con el vendaje en su cabeza, ahí trazo sus dedos y metió ligeramente su dedo por debajo de la tela, estaba húmedo y con una sensación rugosa por las hierbas, no iba a quitarlo por obvios motivos, pero no podía negar su curiosidad sobre su condición aun si no sabía qué pasaba con exactitud. Se levantó de la cama con la sábana por encima de sus hombros y puso una mano por delante de su cuerpo para asegurarse de no chocar con nada, no por estar solo una vez en una habitación iba a saber cómo es exactamente, de momento su intención era llegar a una ventana, necesitaba un poco de aire fresco para calmar sus nervios, camino con cuidado hasta que sus manos llegaron a una pared de cristal con marcos metálicos en forma de diamante, pasando con un poco más de cuidado su mano llegó hasta la manilla de la puerta que empujó para abrir, de inmediato sintió el frío helado de la noche y noto la sutil luz de la luna en lo más alto, ahora solo debía calmarse y pensar las cosas, nada tenía sentido.

-¿Escuchaste?-.

-¿Sobre qué?-.

Se fijó en las voces bajas bajo su balcón, tal vez esta gente lo hacía intensional o era el mejor lugar para hablar en voz alta posiblemente en medio de la noche, no lo sabía, tampoco es que supiera que es este sitio en primer lugar, en cualquier caso se sentó en el suelo con la espalda pegada al cristal y escucho a las mujeres, los chismes son bien recibidos.

-ha vuelto la señorita tulipán y trae una niña con ellos, ¡es tan linda!-.

-¿Una niña?, ¿Alguna pariente?-.

-según dicen las que vinieron con ella, la niña fue traída de unos familiares-.

-¡Oh!, vaya, la señora tulipán es tan dulce-.

El nombre le llamo la atención fuertemente, no porque le fuera familiar en sí, sino por lo raro de este, ¿Quién llamaría a su hija/o tulipán?, suena raro, en su escuela eso sería un imán de burlas para que suene lascivo, le venía a la mente algo como “Tula de pan” o “mi tula en tu pan” son terribles, pero eran buenos ejemplos.

-¿Cuál es el nombre de la niña?, si es como dices debe ser como un ángel-.

-se llama Camelia Crisantemo, ese nombre es perfecto para esa linda niña de cabello rosa con degradado amarillo y mejillas rosas-.

-¡Oh mi!, ¡Como una florecita!-.

-¿Cómo pudieron ocultar a una niña tan linda?-.

-no lo sé, ojalá la hubieras visto, es tan tierna-.

-¿Pero como para superar a la señorita magnolia?, incluso si es pequeña ha demostrado una gran belleza-.

-mmm... Tal vez la superé-.

-¡Oh por-!-.

No escucho más, fue un corto lapso de tiempo en que toda la información que se encontraba oculta en su mente fue expuesta de golpe ante la mención de los nombres “Camelia Crisantemo” y “Magnolia”, junto a esta abrupta exposición de información comenzó a dolerle la cabeza debido a la caída que tuvo hace unas horas, por una razón en específico, su hermana menor había mencionado una y otra vez el nombre de Camelia junto al título de “protagonista femenina”, el cómo había estado desarrollando la vida de esta joven noble del campo en el mundo social, con intrigas y una competición por obtener el corazón del interés romántico, para ella fue una breve explicación, pero luego obtuvo el formato de audio de la historia y todo se fue cuesta abajo en su casa.

Resultaba que había incluido un personaje secundario en la novela que compartía gran parte de sus características con él, su ceguera de nacimiento, sus problemas para desenvolverse en ciertas cosas, cosas que él tenía en su cuerpo y cambios que había hecho en su cabello, los incidentes que sufrió de niño, pero de forma más exagerada en dónde en vez de un rasguño o pequeña quemadura era una pierna rota o cortes en la piel profundos, todo lo que pasaba con ese personaje parecía una venganza personal del autor y cuando sus padres llegaron a esa parte y leyeron todos los horrores que pasó, sin mencionar que los personajes que representaban algunos de ellos eran familiares de la villana, todo según su perspectiva en el tiempo que vivió en casa, bueno, decir que estaban decepcionados de su hermana Leyla era decir poco, la pelea fue intensa en especial cuando escucharon la defensa de la chica.

“Es todo su culpa”

El cuándo escucho eso estaba hospedado en la habitación de huéspedes debido a que había venido de visita, le dolió saber el tremendo odio que su hermana tenía hacía él, había hecho todo lo posible para llevarse bien con sus hermanos y demostrar ser lo suficientemente independiente para que no estén encima de él, pese a eso el cuidado no cambio por parte de sus padres, sus hermanos mayores simplemente lo aceptaron y siguieron con su vida, pero Leyla... tal parecía que Leyla mantuvo un predominante rencor hacia el hasta un punto en el que esto perduró luego de dejar la casa.

-ahh... mierda-.

Si era verdad, si de verdad estaba escuchando el nombre de esos personajes y su ceguera perduró de la misma forma, pero su nombre y cuerpo cambio a uno más dañado, eso dejaba sobre la mesa dos opciones.

-estaba soñando y pronto despertaría

O si su suerte es tan mierda como hasta hora había mostrado.

-estaba en un mundo diferente y era ese personaje que su hermana tanto odio.

Lo pensó por unos minutos y esto pasó a ser una hora, luego subió a unas horas, ya después de un rato el frío comenzó a perdurar en su cuerpo empeorando el remolino de emociones encontradas al notar lo realista que resultaba todo, el dolor en su cabeza por la caída, las voces, el toque sobre su cuerpo, todo era demasiado realista para ser productor por algún medicamento o sueño.

-me cago--.

Contuvo la maldición y suspiro con fuerza cubriéndose con las sábanas, necesitaba olvidarlo aunque sea un momento y centrarse en lo que recuerde, aunque sea un momento de silencio.























































































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vamos a ver cómo continua...

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