Querido Omega || Verkwan

Summary

Un día aparentemente normal, Vernon, un alfa, encuentra en el baño de su universidad a un niño vagando solo por ahí. Lo lleva con el consejo estudiantil para ayudar a devolverlo, pero este se niega y frente a toda un aula le dice que quiere ser su omega sin siquiera haberse presentado aún. Vernon, negándose a los deseos del niño se va haciendo de lado esa responsabilidad, pero el pequeño no aceptará un "no" por respuesta.

Status
Complete
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Pequeña visita



La mañana estaba bastante calurosa para ser un día a principios de primavera.

Vernon estaba sentado afuera de su aula, escondido entre los arbustos, cuidándose de que ningún profesor lo viera en ese lugar, ya que solo significaba una cosa estar metido en ese hueco: estaba fumando.

Dio una calada y luego de unos instantes arrojó el humo tratando de dispersarlo todo lo que podía. Se acomodó recargando su espalda a la pared y por la reja que separaba la escuela de la calle comenzó a ver a un montón de niñitos pasar con sus madres y padres por la calle. Levantó nuevamente la mano para llevarse el cigarrillo a su boca, pero un movimiento rápido de otra mano lo detuvo antes de poder siquiera acercarlo a sus labios.

—Creí haberte dicho que no fumaras si no querías que los maestros te reportaran.

—Solo fue uno —Vernon lanzó el cigarrillo cuando Seungcheol le soltó. Bajó la pierna de la jardinera en donde estaba sentado y le dio oportunidad al otro —. No iba a tardar mucho, he estado estresado.

—Eso es raro en ti. El señor perfecto que lo tiene todo bajo control está admitiendo que está teniendo problemas últimamente —le dijo bromeando mientras se recargaba.

—Quizás sea yo, pero realmente me encuentro distraído estos días. Como si me faltara algo, incluso siento que debo buscar algo que perdí, pero no sé lo que es —suspiró —. Es tedioso.

—¿Tu celo se aproxima? —le preguntó. Ambos tenían esa confianza, más allá de simple compañerismo, ellos se entendían como hermanos y Seungcheol lo protegía como uno —. ¿Has comido bien?

—No creo que sea mi celo, sucedió el mes pasado y aún me queda tiempo para que regrese. Siento que es algo diferente, es como si mi lobo me gritara, está inquieto. Y claro que sí, he comido como siempre —terminó mientras rascaba su cabeza. Su rostro lo decía todo, el estar confundido por sobre todo lo que en esos días había estado sintiendo lo mantenía serio.



—Bueno eso es todo, pueden irse a la próxima clase. Los veré mañana.

Apenas salió el profesor, todos los demás alumnos comenzaron a salir del aula para dirigirse a su próxima clase, incluyendo a Seungcheol, Jihoon y Vernon. Su amigo y el omega iban tomados de la mano, mientras él fingía ver hacia otro lado. Era la tercera rueda en ese momento.

—Me desviaré un momento al baño —les dijo mientras señalaba el pasillo a su izquierda.

—No tardes. El señor Choi odia que lo interrumpan cuando ya comenzó una clase —le advirtió el más alto a lo que Vernon asintió. Realmente todo lo que quería era ocupar su mente en cualquier otra cosa que no fuera la escuela. Estaba harto de todo y lo único que quería era volver a casa a echarse un rato en su cama y dormir hasta la cena.

Hizo la desviación al baño y antes de entrar a un cubículo, mojó su cara con un poco de agua del lavamanos y mirándose al espejo nuevamente se hizo la pregunta de las mañanas que había tenido esa semana: “¿Qué está pasando?”

Sabía que era algo ajeno a él, ya que por su parte todo iba bien, no había malas calificaciones, no había faltas, no había peleas últimamente con su hermana y mucho menos con sus padres, sus amigos eran los mejores que pudo haber conocido y realmente él no tenía problemas personales. Todo iba perfecto con él, pero entonces ¿qué pasaba? No entendía que era lo que su lobo le aullaba tanto.

En ese momento su corazón había comenzado a brincar emocionado por alguna razón, un aroma muy débil a mandarina había llegado a sus fosas nasales y apenas podía sentirlo, no era cercano, pero el aroma le gustó. Suspiró rendido de tantos pensamientos tratando de buscarle una explicación. Dio la vuelta para entrar a un baño y lo primero que vio lo dejó mudo.

—Hola.

No sabía si lo que estaba viendo era real, pero no quiso solo ignorar su saludo así que agachándose a su altura le saludó también.

—Hola ¿te perdiste, pequeñito? —le dijo al niño que estaba parado frente a él. El niño negó y luego miró hacia abajo mientras frotaba sus manos, parecía nervioso y comenzaba a soltar pequeñas olas perfumadas de vergüenza —. No sé cómo entraste, pero puedes venir conmigo, nuestro consejo estudiantil sabrá qué hacer contigo ¿de acuerdo? Te regresarán con tu madre.

El pequeño asintió sin perderle la vista al piso, sin embargo, le extendió los brazos para que este lo cargara. Algo dentro de Vernon se retorció cuando lo sostuvo en sus manos. Su lobo parecía contento de tener al pequeño en sus brazos y todo en él gritaba que lo protegiera. El aroma sutil de la mandarina volvió a inundar su nariz. “¿Qué es esto?”, pensó.

Caminó por el pasillo hasta llegar a la sala del consejo estudiantil y cuando abrió la puerta el único que estaba ahí era uno de los representantes de tercer semestre quien lo saludó apenas entró.

—Buenos días, soy Seokmin de tercero B ¿Puedo hacer algo por ustedes dos? —el chico apartó un librito que estaba leyendo y les saludó con una gran sonrisa al mismo tiempo que se levantaba de la silla.

—Sí, necesito un poco de ayuda. ¿Seungcheol no ha llegado? Tengo un pequeño... —Vernon se detuvo antes de decir la palabra “problema”, no sabía como reaccionaría el niño que tenía en brazos si lo describía como un problema así que solo se limitó a sonreírle para traerle tranquilidad —Tengo a un pequeño niño conmigo, lo encontré en el baño de los hombres, no tengo idea de como llegó allá.

—¿De verdad?— Seokmin avanzó unos pasos hasta quedar frente al niño y le sonrió —Así que conseguiste escabullirte ¿no? No te preocupes pequeño, este lugar es muy grande así que entiendo que te hayas perdido. ¿Tienes hermanos en esta universidad?

El pequeño negó y luego ocultó su rostro en el cuello de Vernon. Parecía más unido a él que a cualquiera. Seokmin lo miró un poco extraño cuando regresó su vista al rubio y este lo único que hizo fue mirar hacia otro lado.

—¿Seguro que no le conoces? Parece como si él te conociera bien — le preguntó, pero antes de que Vernon abriera la boca la puerta se abrió dejando pasar a unos cuantos alumnos que entraron y apenas los vieron se quedaron sorprendidos.

—Vernon ¿qué haces aquí? Choi solo se presentó para dar el último tema de exposición y tú no estabas en clase. ¿Y este cachorro? —Seungcheol caminó hacia ellos y acariciando el cabello del menor se pasó directo a la nevera que tenía el consejo estudiantil para sacar una botella de agua —¿Por eso no estabas en clase?

—Más o menos. Encontré a este niño cuando fui al baño, no ha dicho mucho desde que lo encontré así que mejor lo traje aquí —Vernon agradeció que el estuviera ahí, ahora podía dejarle el paquete a él. Una de las representantes de quinto y otra de séptimo fueron directo a él para ver al pequeño y calmarlo, ya que sus ojitos parecían querer soltar lágrimas.

—¡Hola, cariño! Te perdiste ¿no es así? No te preocupes, estás a salvo con nosotros.

—¿Cómo te llamas, lindura? —Yuqi trató de cargarlo, pero este no accedió. Desafortunadamente, los brazos de Vernon ya estaban cansados al punto de que le hormigueaban hasta las yemas de los dedos y este no viendo otra opción le pasó al niño. Nuevamente, la misma sensación extraña le atravesó, en cambio, esta vez sintió como su lobo le rasguñaba el pecho, dolido.

—Me llamo Seungkwan —fue todo lo que dijo. El pequeño en ningún momento le perdió la vista de encima mientras lo veía alejarse un poco para caminar junto con Seungcheol. Podía sentir su mirada sobre él, casi rogando por regresar a sus brazos y eso alborotó a su lobo poniéndolo nervioso.

—¡Eres tan tierno!— Jisoo, la presidenta de todo el consejo y una alfa más grande que él, hizo ademán de querer sostenerlo en brazos, cosa que a Seungkwan no pareció agradarle y de inmediato chilló queriendo regresar con Vernon extendiendo ambos brazos hacia él.

Fue más veloz el gruñido que soltó al momento de volver a cargarlo que el movimiento que hizo queriendo abandonarlo. Toda la sala quedó en silencio después de eso.

—Vernon... Cálmate —Seungcheol había dejado la botella de lado para poner suma atención a cualquier cosa que su amigo pudiera hacer. Fue un momento incómodo, pero sobre todo extraño para el protagonista de la escena cuando Seungkwan le susurró “No me sueltes”.