Prologo
En un manto de lluvia dos amantes se encontraban en un puerto, enfrente de ellos había un brazo arrancado y mordido.
-cell, ¿Qué haremos?_ pregunto el Omega mientras trataba de calmarse y no soltar más su aroma por el miedo.
-não te preocupes guapito_ dijo calmando al joven _ puedo comer un poco y luego veré como arrojar el resto-
-no me refiero a eso pendejo!, me refiero a dónde iremos, aquí ya no estamos a salvo, es la tercera persona que descubre que pasó, solo a pasado un mes, y vienen tras nosotros! Y- y no quiero seguir huyendo pensando en-_ decía colocando una mano en su vientre algo abultado, pensando lo peor _ no quiero viva igual a mi, esto no sería vida para él o ella...
El alfa acarició a su "esposo" para calmar su angustia, pero por más que quisiera negarlo tenía razón, tenían que irse de allí; eso no era vida, ni para él ni para su nueva familia.